Diferencia entre revisiones de «Bribri (etnia de Costa Rica)»
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Revisión del 19:49 29 sep 2011
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Los Bribris son un pueblo valeroso, que aun habitan las montañas de Talamanca, Costa Rica donde algunas familias viven dispersas por los ríos de la zona y cuya valentía y fuerza le mereció el nombre de "duros", de ahí el nombre Bribri, que es una modificación de Darere "duro" en lengua nativa.
Los Bribris conservan su mundo fascinante a través de la tradición oral, su principal recurso para hacer sobrevivir la historia antigua. Religión, mitología, historia y medicina son para los Bribris tan importantes como su estructura social, con una jerarquía bien definida, donde el Useköl o suma sacerdote era el mayor jerarquía, seguido por el Biliki o mediador entre el pueblo y el sacerdote, el Bulu, "jefe o rey", los tsökolpa o cantores, y otras jerarquías que han dejado de existir. Entre las jerarquías, el Sia'Tami así como el awa o médico, aun se conservan.
Sumario
- 1 Los clanes
- 2 Economía
- 3 El matrimonio
- 4 La chichada
- 5 Cantos profanos
- 6 Dioses
- 7 Espíritus malos
- 8 Concepción bribri del universo
- 9 La creación del sol y de la luna
- 10 La creación del mar
- 11 Mitos de origen de los bribris y cabécares
- 12 Origen de las enfermedades
- 13 Espíritus de los animales
- 14 Espíritus de los lugares
- 15 Números sagrados
- 16 Rituales de nacimiento
- 17 Rituales de pubertad
- 18 Rituales funerarios
- 19 Destino final del alma
- 20 Las cuatro almas
- 21 Ritos bribris sobre objetos y seres maculados
- 22 Sacrificios humanos
- 23 Fuente
Los clanes
Los bribris han estado organizados en clanes matrilineales. Un clan es un grupo de parientes que trazan su descendencia por el lado de la madre o del padre. Un miembro de un clan no puede contraer nupcias dentro de su propio grupo, ni dentro del grupo de clanes de la otra mitad. La consanguinidad por la línea femenina es la base del parentesco y es la que determina que la sucesión del cacique no se transmita al hijo, sino al sobrino, hijo de una de sus hermanas.
El cacique está desvinculado de los medios de producción económica y
no hay instituciones políticas que institucionalicen el poder; el
cacique representa una fuerza que da coherencia y simboliza las
obligaciones del parentesco que suponen un poder o autoridad al
servicio de la comunidad.
Los ancianos son respetados. Las abuelas tienen un papel muy importante
en la transmisión de historias, costumbres y tradiciones. En la
cultura bribri la mujer ha tenido libertad y autoridad en asuntos
privados. En la separación conyugal, dispone si entregar a los niños
a sus padres o que permanezcan con ella. Cultivan sus propios
terrenos y lo que producen en ellos se respeta como de su propiedad.
Los símbolos bribris más dominantes, desde el punto de vista
sociocultural, son el resultado de las normas de reciprocidad que
rigen esta sociedad. Los símbolos representan el dar y el no dar, el
ser mezquino y generoso, el cumplir con uno mismo y el grupo propio,
y el cumplir con los demás y con los otros grupos.
Los bribris tienen relaciones socioeconómicas estructuradas alrededor de
la familia. Su organización es familiarista, entendida por una
economía familiarista o la centrada en la familia compuesta, o sea,
el grupo social que comprende dos o más familias estrictas,
emparentadas consanguíneamente entre sí, y que utilizan viviendas
comunales.
La casa comunal es una unidad de trabajo, de colaboración, de ayuda
mutua. Es un sistema que obliga al individuo a asumir
responsabilidades dentro de su comunidad.
Economía
La economía talamanqueña no constituye un modo de producción aislado, sino que está vinculada con una economía de mercado instaurada por el modo de producción capitalista. En las zonas montañosas predomina la economía de subsistencia, constituida por terrenos difíciles de cultivar que vuelven casi imposible una agricultura extensiva e intensiva. En el valle de Talamanca encontramos lo contrario, abundantes cultivos que se destinan al mercado. En estos lugares se puede observar como el modelo de producción dominante (el capitalista), va desplazando el modelo productivo original.
Lo que se relaciona con autoconsumo y con producción agrícola no comercial se maneja aun con pautas tradicionales, especialmente en lo que se refiere a la división sexual del trabajo. Además, las relaciones de producción se mediatizan por medio de la chichada, es decir, sin que se retribuya con dinero la mano de obra. Lo que se relaciona con comercialización, en cambio, contrasta con la tradición. El cacao es la bebida para la hospitalidad; sirvió antigüamente como moneda. El que el indio no asigne un gran valor al dinero no significa que entre ellos esté ausente el concepto de propiedad personal.
El matrimonio
El acto de casarse (ur: manos; betsuk: unidas) no requiere de una ceremonia o ritual específico entre los bribris. Los cortejos se dan en los lugares donde se sientan a beber chicha. El hombre puede tener varias mujeres; no así la mujer, quien tiene un solo marido. Cuando un joven desea casarse, después de entenderse con su novia, recurre al padre. El consentimiento se obtiene de antemano, ya que muchos de los matrimonios son arreglados desde el nacimiento de los niños. Sin embargo, la joven puede negarse a ese matrimonio y su decisión ser respetada. Generalmente, el muchacho se casa con las hermanas de la novia, pero la primera esposa actúa como jefe y puede dar órdenes a las demás.
La chichada
En la mitología bribri, Sibú procedió a hacer una chichada para hacer su casa, un rancho cónico o sere, solicitando ayuda. En aquel tiempo mítico aún no había hombres, ni sol, ni mar, ni tierra, el mundo existía bajo la forma de una enorme piedra habitada por seres sobrenaturales semejantes a Sibú, aunque éste era más astuto. Sibú no tuvo más remedio que contratar esta mano de obra para construir su casa. Pero lo que quería Sibú era disponer de un lugar en el que pudiera crear a los hombres y que éstos no fueran perturbados. Sibú era consciente de que al contratar a aquellos seres sobrenaturales establecía un molesto compromiso: al solicitar su ayuda y celebrar la chichada, no estaría sino reconociendo su deuda para con sus semejantes. Esto no le servía ya que lo que él necesitaba era deshacerse de ellos para que no estorbaran a sus creaturas, entonces Sibú los fue sacando de su casa para que no volvieran a entrar. Estos seres viven en los lugares detrás de donde se pone el sol, fuera de la casa de Sibú.
Durante la fiesta de Sibú se repartió la chicha y se tomó de la misma forma en que lo hacen los talamanqueños; también se bailó sorbn, durante el cual fue pisoteada la niña tierra; éste y otros bailes tienen connotaciones simbólicas importantes ya que fortalecen la identidad social del grupo. La chichada tradicional se construye como reflejo de la creación del mundo. Reproduce las condiciones en que Sibú hizo el mundo, máxime que se desarrolla por lo general en la noche. La chichada, el sorbn, y las actividades ocurridas en la fiesta de Sibú se realizaron en un momento en que aún no exista el sol, en las tinieblas.
Se debe recordar que los bribris fueron creados en la oscuridad. La chichada es más que una fiesta. Se inscribe dentro de todo un contexto socio-económico.
Hay tres tipos de chichada:
Relacionada con un festejo o un rito: cumpleaños, presentación pública de un recién nacido, etc.
El turno: cuando se vende chicha a fin de crear fondos para una organización.
Como forma de pago cuando se contrata fuerza de trabajo fuera del núcleo.
Por lo general se combinan los motivos por los cuales se realiza una chichada.
Cantos profanos
Stone (1993, pp. 154-155) registra una variedad de cantos profanos, por ejemplo:
La danza del mono
Canto para cortar la madera de una casa
Hermana
Canción de cuna
La paloma
El pájaro a cuestas
Jaguar de agua
Canción de la chicha
Canto de batalla
Canto del cementerio
Dioses
En la fase primordial de la mitología bribri, todo estaba en tinieblas, estado latente de la creación del cosmos, habitado únicamente por los srbulus, seres que vivan en cuatro mundos. En uno de estos cuatro mundos, había enormes piedras por todas partes, el suelo todo era de pura piedra.
Sibökomo:el dios creador
El primer ser que surge es Sibokomo (Sibökama: padre dios, kapa, rey, “el que manda") el cual salió de un árbol. Él tenía unas piedritas pequeñas con las que hablaba; con ellas curaba a la gente. Era un gran sukia. Entonces su piedrita vio que se podía hacer el mundo: “Ojalá mi padre me lleve a ver lugares por allá arriba!”.
El
lugar en donde estaba Sibokomo era abierto al vacío, no se veía
nada, era infinito, infinito como el cielo, donde no hay nada. Estaba
el señor ahí sin hacer nada, cuando la piedrita pensó: Allí abajo
hay una muchachita; ojalá mi padre se la lleve a examinar lugares
con nosotros. La muchacha es la sobrina de Sibokomo. Éste quiso
tener relaciones con la sobrina; de ahí sale lo bueno y lo malo.
Ambos
se van a otros mundos, en los que Sibokomo piensa crear la tierra,
las aguas, el sol, la luna, etc. Una de las piedras mágicas de
Sibokomo, el macho, se introduce en el vientre de Sitami, la sobrina,
y la embaraza. De este embarazo nace Sibú.
Sibö o Sibú
En cuanto a dioses, espíritus, deidades o diablos, tienen los siguientes: el gran espíritu, o principal ser sobrehumano se llama Sibú. Éste es un espíritu bueno, de quien no hay que temer nada y se le rinde una especie de respeto pasivo, pero no adoración ni culto. Se le considera más bien como el jefe del país feliz, del estado futuro; pero que no se molesta por las cosas mundanas. A pesar de todo, se observa en su teología, toda la familia de las tribus es esencialmente monoteísta, aunque insensiblemente han dado los primeros pasos hacia la pluralidad de dioses.
Sibú
es el gran espíritu, omnipotente y omnipresente. Es él quien
representa el principio del bien, Sibú es el creador del mundo.
Habita en el plano superior. No se conocen representaciones
materiales de Sibú, el cual enseñó al hombre a danzar y cantar
disfrazado de zopilote. A Sibú se le considera como el gran
civilizador indígena, y por ello es considerado como una figura
mítica.
Cuando
Sibú nació, los srbulus se enteraron de su nacimiento por el canto
de un gallo, y desearon matarlo. Cuando Sibú creció, para vengarse
de los srbulus los hace abandonar el mundo.
Iriria
La tierra, que surgió como una niña de debajo de la superficie, que era pura roca, sobre la que muere. De su sangre derramada sobre la roca se forma la tierra para la semilla. Antes de que subiera a la superficie, un murciélago le estaba chupando la sangre, y de las deyecciones del murciélago aparecieron diversas plantas. La fiesta con la que se celebra el nacimiento de Iriria es una fiesta funeraria. La madre de la niña tierra fue traída para preparar la bebida de chocolate para la fiesta.
Sula
Espíritu bueno, guardián de la Semilla, o de las almas. Es la dualidad, el principio femenino. Vive en el mundo inferior.
Dular
Es el mensajero de Sibú, puente mítico entre el chamán y el dios supremo y que se manifiesta a través de las piedras mágicas o por medio del bastón. Nadie ha visto a Dular, y sólo los curanderos completos pueden hablar con él.
Espíritus malos
Bonnama
Tigre
Be
Kritöm(Kiritum): Diablo, existe en la montaña Aknama. Sibú lo llama /naú/: tío materno.
Alar:duendes
Itso': “La llorona”
Serke
Diköm:es el tigre de agua, no es inmortal.
Buklú:(La palabra también denota falta de limpieza)
Kablapa
Chodawe
Tsaitmi(mar)
Tkërma(trueno)
Sholata
Shulekma:dueño de las enfermedades
Los espíritus malos matan a la gente y se la comen.
En el mundo sobrenatural las deudas se pagan con cacao, y los gustos se satisfacen con esta cosecha. La hermana del creador está a cargo de las almas en el inframundo, y todos los seres sobrenaturales amigos o enemigos, se alimentan de sangre humana que para ellos es chocolate, o de carne humana que para ellos son bayas de cacao , el árbol de cacao doméstico es, en la mitología, una de las esposas del creador.
Concepción bribri del universo
El universo bribri consta de cuatro grandes divisiones cosmológicas:
El mundo de Sibú, del Mar, Trueno y Sol, está arriba; la tierra, el mundo de los hombres, animales, plantas, los dueños de los animales, los diablos y otros enemigos de la Semilla (los que no son bribris), está abajo; el mundo inferior, donde vive SuL, y el cuarto plano, que es el punto de contacto de los otros tres planos, que es el lugar debajo de donde nace el sol, de donde vienen las cosas buenas y malas que pasan en la tierra.
El
mundo está gobernado por espíritus buenos, malos y perversos,
principios divinos para los cuales no se tienen representaciones
materiales, son seres caprichosos y poco tratables, a quienes se les
teme pero no se les respeta.
Tanto
los espíritus buenos (Sul), como los espíritus malos (Bi), habitan
las partes menos frecuentadas del bosque; a veces son invisibles, y
otros aparecen bajo la forma de animales tales como dantas,
serpientes y otros. Parece que el calificativo de espíritus buenos
haya que reservarlo especialmente para los espíritus auxiliares de
los chamanes; entre ellos se destaca Dular.
En
el principio del bien y del mal, éste está representado por los Bi
y los a, nombre genérico de seres sobrenaturales o fuentes de poder
sagrado, que llevan a constituir un tabú y cuya violación puede
acarrear hasta la muerte. Se trata de no contrariarlos y no puede
decirse que no se les rinde culto alguno.
En
cuanto al Sol, se dice que “el Sol es como Dwchke (abuelo) lejano
por el lado del clan que no es el propio, es un enemigo que deja
salir las enfermedades por el este”. Los bribris nacieron en la
oscuridad, antes de salir el sol; los blancos nacieron cuando salió
el sol. Dios celebró toda la noche el nacimiento de los bribris pero
al salir el sol vino el demonio y el sol quemó toda la vida . Estas
declaraciones indican que el sol es un pariente político en la
cosmología o un particular hostil.
Quizás por esta creencia es que se evita el contacto con el sol en este confinamiento ritual, como un elemento de contaminación e impureza.
Se
le atribuye un dueño o wak a cada cosa creada. El creador mismo es
el dueño de la gente. La principal disputa del demonio con Dios
surge de que éste se considera dueño de las posesiones del creador.
La creación del sol y de la luna
“Sibú ha dejado a la luna como mujer. Sibú no quiso que existieran dos astros iguales uno encima del otro. Tampoco era conveniente que, al igual que el sol, apareciera otro astro que tuviera su mismo movimiento. Entonces Sibú vio que eso no serviría en ese lugar y a la vez Sibú vio que para la semilla humana eso no serviría. En el día, habiendo dos astros, calentarían los dos igualmente, entonces Sibú analizó esto y dijo que no era posible que las cosas fueran así. Era necesario, dijo Sibú, que se enfriara uno, que es el que ahora camina de noche, y que quedara congelado. De tal manera lo resolvió que quedó el sol y ése quedó caliente.”
El otro sol: /Divó/
“…Pero antes, en Ka, el tiempo infinito… Lejos, en Ka, el infinito espacio, Sibú hizo otro sol, enorme, mil veces más grande que este sol de la Tierra; mil veces más caliente. ¡Es un sol terrible! Nadie lo ha visto, nadie sabe dónde está, nadie lo conoce. Rueda por Ka, el espacio infinito; rueda desde Ka, el infinito tiempo. Pero si matas a otro, pero si haces correr la sangre de un hombre, allá serás lanzado. A este terrible sol que no vemos, que no conocemos, que nadie sabe dónde está oculto, y que arde más que mil soles, allá van los asesinos.
Si
derramas la sangre de un hombre, cuando te mueras no serás recibido
en Suré (entiéndase Sulakoska), el Lugar de la Verdad, que queda al
otro lado del sol, en donde vivimos antes de nacer, en donde nos hizo
Sula, y Sibú el bueno nos espera. Si asesinas a alguien no podrás
ir allí. Irás al lugar terrible que se esconde en las profundidades
de Ka, que existe desde Ka, el infinito tiempo…”
La creación de la tierra Iriria
Es la niña tierra, que vivía en uno de los cuatro mundos subterráneos. Antes de que subiera a la superficie, un murciélago le chupó la sangre, luego subió y de las deyecciones del murciélago en el centro de la casa aparecieron diversas plantas. Sibú pensó que del alimento (tierra) consumido por el murciélago, él podría crear la tierra.
Namaitmi,
la danta, madre de Iriria y hermana de Sibú, es invitada por éste a
la fiesta de inauguración de la casa cósmica, para que preparara la
bebida de chocolate para la fiesta. Cuando Namaitmi se encuentra en
la fiesta, Sula, el padre de Iriria, toma a la niña y la lleva a la
superficie, que era pura roca, sobre la que muere. De su sangre
derramada sobre la roca se formó la tierra para la semilla.
En
otra versión, es su abuela Namasia quien la lleva a la fiesta. Una
vez allí, Namaitmi, al notar la presencia de su hija, trata de
alzarla, pero ésta se le resbala de las manos y es aplastada por los
participantes que danzaban en la celebración. Ellos bailaban el
sorbn, una danza ritual bribri que conmemora la creación de la
tierra y la construcción del universo. La fiesta con la que se
celebra el nacimiento de Iriria es una fiesta funeraria.
La creación del mar
Por deseo de Sibú, Shulekma y Tsami se unieron y ésta última quedó embarazada. Habiendo querido salir a defecar, tomó el bastón de Shulekma. A pesar de que Shulekma le había ordenado no soltar el bastón, Tsami lo depositó en el suelo durante un rato. Cuando llegó a buscarlo, el bastón se había convertido en una serpiente, la cual la mordió, provocándole la muerte.
De
su vientre surgió un árbol que amenazaba con romper el techo de la
casa de Sibú, por lo que éste ordenó a sus ayudantes que lo
cortaran. Al caer el árbol, un animal corrió y unió la copa con
las raíces, formando de este modo una circunferencia, que se
transformó en el mar alrededor de la tierra.
Mitos de origen de los bribris y cabécares
Sibú trajo las semillas de maíz de debajo de donde nace el sol, de las que descienden los clanes bribris y cabécares. Estas semillas son los bribris y sus clanes. En algunas narraciones, Sibú aparece como aire o viento que dispersa las semillas o la gente. Las semillas florecen con la mezcla de la tierra y el aire, SuL y Sibú. Los individuos son inmortales en el sentido de que se mantienen como semillas en el mundo de SuL, de donde vuelven a nacer.
Los
bribris y sus vecinos indígenas se originaron en semillas de maíz
que Sibú dejó en Sulayom, en el alto Lari (en el Chirripó).
Algunas semillas se convirtieron en chanchos de monte y cruzaron la
cordillera, y detrás de ellos se fueron los teribles como monos.
Cuando
Sibú trajo la semilla nombró cada clan y le dio su trabajo
específico. También trajo los clanes divididos en pares, para
intercambiar los cónyuges entre uno y otro. Hasta el presente,
cuando se le pregunta a alguien en qué clanes puede casarse, se
menciona sólo uno en la mitad opuesta, el que está emparejado con
el de uno.
Se
presupone que los bribris conquistaron militarmente a los cabécares,
pero éstos mantuvieron la superioridad religiosa. Según Bozzoli,
este supuesto se basa en la división político religiosa de trabajo
que los caracterizó en el siglo pasado, en el cual un clan cabécar
nombraba al especialista ritual de más alto rango, y algunos clanes
de habla bribri nombraban los reyes.
Para
Bozzoli, los dos grupos pueden considerarse como uno solo en cuanto a
su sistema de creencias y de prácticas bélicas y desde el punto de
vista institucional. La divergencia lingüística ocurrió debido a
las distancias entre clanes (que se definían territorialmente) y a
los rasgos geográficos de los valles de los ríos talamanqueños que
los clanes ocupaban, los cuales restringieron la interacción y
motivaron que cada grupo estuviera sometido a las influencias de
vecinos diferentes.
Origen de las enfermedades
Sibú burló a sus convives. Muchos de aquellos seres que ayudaron a Sibú a construir su casa y a quienes éste robó su trabajo y su propiedad, son los que los sukias hoy llaman dueños de las enfermedades. Burlados por Sibú, todos ellos quieren vengarse y ésta es la explicación que los talamanqueños dan a las enfermedades.
Espíritus de los animales
Todos los animales de caza tienen reyes o protectores de animales, que pueden adoptar la forma de animal o de cualquier cosa que les plazca. Son invulnerables y peligrosos, por lo que algunas veces son la encarnación del espíritu malo o Bi.
Las
reglas para tratar con los dueños son: se debe contar con su permiso
para tomar algo de ellos, por medio de una cuidadosa negociación;
tomar las cosas sin su permiso resulta en peligro, enfermedad o
muerte; los dueños están obligados a dar parte de lo que les
pertenece; por algunas cosas no deben pedir nada a cambio, y por
otras tienen derecho a recibir algo equivalente.
En
cuanto a la relación con los animales, nadie tiene derecho de
causarles sufrimiento; por el maltrato a los animales domésticos el
castigo se recibe después de la muerte, cuando el alma va hacia el
inframundo. Los seres humanos son los dueños de los animales
domésticos. Los animales silvestres son seres sobrenaturales que
habitan en la selva. En relación con los animales comestibles, sean
domésticos o silvestres, la regla es distribuir su carne a parientes
y conocidos. La mezquindad ha sido el único pecado reconocido; el no
compartir la carne con los demás se castiga en el camino al
inframundo. Los animales no comestibles se evitan; no causan
enfermedad grave ni castigo después de la muerte.
La
selva está gobernada por el dueño general de los animales. Este
dueño es el awá (médico, sukia) que cada especie animal tiene, y
los grupos de animales que tienen algunas características en común
tienen su dueño. Estos dueños tienen parientes y sus territorios
propios.
El
dueño general es amigo de los humanos si las reglas para tomar
recursos silvestres se respetan. Sin embargo, los dueños específicos
de los animales, quienes viven con el dueño general como parientes,
son hostiles a los humanos, porque la gente caza su especie. Como
intercambio por los animales que el dueño general le permite a los
humanos cazar, los dueños específicos cazan a los seres humanos.
Para tratar con estos diablos, la gente puede contar con seres
amistosos tales como el dueño del trueno, de los vientos y de
algunas plantas, que son algunos de los espíritus protectores.
A
fin de engañar al protector de los animales cuando se planea
cazarlos, en lugar de su nombre propio se usa el de una planta. Se
cree que todos los animales tienen una piedra en la cabeza, que el
cazador puede obtener si al matar un animal corre inmediatamente y la
recoge. Con esta piedra la caza le es abundante, hasta el día en que
el rey de los animales le cace a su vez y lo mate.
Cuando
un awá solicita una buena cacería al dueño de los animales, debe
intercambiar simbólicamente los vegetales cultivados poseídos por
los humanos, por la carne de los animales silvestres. Cada animal
silvestre tiene su correspondiente nombre vegetal. El dueño de los
animales también ve a sus animales como sus cosechas de esos
vegetales. De esta manera al dueño se le paga con la misma moneda.
El awá canta su ofrenda de vegetales de acuerdo con los animales que
el cazador desea. Ofrece vegetales equivalentes a cada animal; luego
el cazador lleva pedacitos de vegetales al lugar que el awá le
aconseje. Así los animales aparecen allí.
Los
indígenas muestran cautela y respeto hacia la selva. Por ejemplo,
deben permanecer silenciosos allí, no cazar muchos animales ni
dejarlos heridos. La primera vez que un hombre caza un animal, lo
hace cuatro veces, repitiendo esto para cada especie si es la primera
vez. La carne de los primeros animales de cada especie se debe
distribuir entre familiares y vecinos pero una mujer encinta y su
esposo no deben comerla.
La
cacería y la pesca requieren previo ayuno y abstinencia sexual. En
lugares selváticos no se tocan las flores ni los frutos. El humo de
la carne asada de los animales silvestres se considera una ofrenda o
pago a la selva. Las sobras de animales cazados se colocan a los pies
de un árbol, y no se deben dispersar las partes de un animal.
Dependiendo
de los grupos de animales que se cacen y de las técnicas de cacería
para cada grupo, así son los modos recíprocos en que los animales
conciben a los hombres y sus modos de cazar hombres. Las enfermedades
humanas se consideran resultado de la cacería que realizan los
espíritus animales y sus dueños. Las enfermedades son mandadas por
Ditegla, señor de las enfermedades. La relación entre animales y
enfermedades es de suma importancia, porque los espíritus auxiliares
de los curanderos adoptan estas formas.
Es
prohibido matar los animales domésticos, de la misma forma en que no
se debe maltratar a los miembros de un clan. El maltrato equivale al
castigo por mezquindad. Cuando se matan para comidas rituales, los
animales domésticos se deben ahorcar.
Espíritus de los lugares
Los lugares están custodiados por los espíritus del lugar; se cree que tienen las mismas costumbres que los humanos y que pueden causar la muerte a cualquiera que trate de hacerse de sus dominios. Entre los más importantes espíritus de lugares están los Ujum, considerados como seres etéreos que habitan los picos pelados de las altas montañas y viven en la masa misma de la roca.
Para
no contrariarlos hay que guardar silencio al entrar por primera vez a
una montaña; de lo contrario se expone el intruso a que se desaten
grandes aguaceros, e incluso puede recibir la muerte. Después de la
primera experiencia puede hacerse la visita sin miedo alguno. Los
novatos se libran de cualquier daño si van acompañados de alguien
que ya ha estado en el lugar, porque los protege el calor místico
del iniciado. Algunos consideran a los Ujum como restos de la
generación anterior a la de los indios.
Números sagrados
En la religión talamanqueña, el número cuatro es uno de los números místicos; este número es básico y se refleja en diferentes ceremonias, como la de la iniciación, funerales y en diferentes elementos dentro de las mismas. El número tres está asociado a las purificaciones, ayunos y las manifestaciones del alma.
Rituales de nacimiento
La preñez es una condición delicada y peligrosa para la mujer y la sociedad, por su papel como puerta entre el sistema cultural y el sistema de la naturaleza. Lo esencial en su forma de pensar es el concepto de /a/ o contaminación que puede transmitir una mujer embarazada.
La
mujer tiene /a/ después de dar a luz, y también durante la
menstruación. Este concepto de suciedad es compartido con el recién
nacido y los cadáveres. El concepto de /a/ tiene sentido de
separación, borde, falta de forma y materia desintegrada. Por eso
hay que purificar a la madre y al recién nacido para entrar de nuevo
en sociedad.
A
las mujeres embarazadas y sus maridos se les prohíbe visitar
enfermos, tienen que usar utensilios separados y deben seguir una
dieta específica. El primer embarazo de una mujer es una condición
de /bkLu/. Existe la creencia de que ciertas cosas influyen al niño
en el vientre de la madre. Ésta utiliza amuletos como los ojos del
alcatraz para que el futuro pescador nazca con la facultad de ver a
su presa debajo del agua; dientes de tigre para que salga diestro y
fuerte cazador; las crines de caballo lo hacen fuerte para acarrear
grandes pesos, y un copo de algodón, colocado dentro del cinturón
de la mujer por un blanco, es un modo seguro de que el niño nazca
con un cutis más blanco.
Para
asegurar que el niño tenga buena salud y cualidades deseables no
sólo depende del consumo de ciertos alimentos, sino también de
ritos mágicos. Por eso, cuando la mujer está encinta, se puede
tocar la espalda o el vientre con las plumas, la piel o parte de un
animal para pasar cualidades deseadas al niño, o se pueden esconder
partes de un animal en la casa.
Cuando
se aproxima el parto, la mujer se separa de la sociedad, es como
devolverla a la naturaleza. El padre se va a los bosques y hace un
pequeño rancho al cual se retira la mujer al sentir los primeros
dolores; sola y sin asistencia da a luz. Después una anciana se
acerca a la madre con mucho cuidado para evitar el bucuru o impureza,
se le pone al alcance una caña silvestre rajada en una ruda forma de
cuchillo. No se le permite ninguna otra forma. Al mismo tiempo se le
provee de un poco de agua tibia en una hoja de plátano para bañar
al niño. Entierra el cordón umbilical y las secundinas en el lugar
preciso donde nació el niño o debajo de un poste de la casa. Se
cree que si escoge otro lugar, el niño se separará de la madre y el
hogar. Y se encamina a la fuente más próxima a bañarse.
Un
awá médico interviene entonces, hace que se vuelva a bañar,
introduciendo los dedos en una calabaza con agua, que él bebe
inmediatamente, como si se tragara la impureza de la mujer. Enciende
después el tabaco de su pipa y sopla sobre ella el humo. Enseguida
se purifica, lavándose las manos. Ni la mujer ni el hijo deben ser
vistos antes de que termine la ceremonia de purificación, después
de lo cual se puede regresar al hogar. Generalmente, el sukia viene
la primera noche y canta largamente para liberar al niño y a la
mujer de a. El canto también aleja la enfermedad y los malos
espíritus.
Rituales de pubertad
Niñas
En el momento de la primera menstruación, la joven debe aislarse del contacto con los demás y comer alimentos escogidos por el chamán que su madre le preparar; debe tener cosas y objetos especiales para ella, ya que la boca se considera impura, por lo que durante la primera menstruación debe triturar una corteza de árbol que tiene un fuerte olor a anís para lavarse la boca.
También
se consideran impuras las cosas que la rodean, incluyendo animales y
cultivos. El awá le dará una bebida que la previene de la
menstruación por dos meses. Cuando termina el período menstrual,
debe bañarse en una fuente casi seca.
Varones
El varón pasa por un ritual de iniciación simple pero simbólico. Cuando el chamán coloca la mano del joven sobre el arma de caza, le da su autorización para usarla.
Rituales funerarios
Los rituales funerarios tienen como finalidad conducir al alma a su lugar de origen. Para que esto se cumpla, los parientes y los descendientes deben cumplir con una serie de acciones rituales, en los cuales destaca el papel del chamán. Es evidente que en estas sociedades de clara tendencia agraria, los rituales están relacionados con conceptos de renovación y fertilidad. Se trata de no romper el ciclo de origen y retorno del grupo familiar, pues si esto sucede, los grupos familiares corren peligro, y por extensión, toda la comunidad.
Los
rituales funerarios que aquí se describen eran comunes a regiones
tan distantes como Guanacaste o Talamanca, según diferentes
investigaciones. Fernández Guardia afirma que en el Golfo de Nicoya
hay evidencia de un enterramiento secundario; el hecho de que los
cuerpos se encontraran con ataduras indica que había una preparación
previa y compleja. Gracias a estos hallazgos, dice, se puede afirmar
que en Costa Rica hay una tradición funeraria que se remonta al
menos a 1500 años, con la participación indudable de especialistas
en procedimientos rituales, tal y como se puede comprobar en las
prácticas funerarias talamanqueñas de la actualidad.
En
cuanto a las ofrendas, éstas reflejan el grado de organización y
diferenciación social alcanzado por las sociedades. En los
enterramientos de las culturas precolombinas se ha encontrado
cerámica, piedra, jade, oro y probablemente materiales orgánicos
como la cestería, alimentos y textiles. El sacrificio de objetos
formaba parte de esos ritos funerarios en los enterramientos
prehispánicos de Costa Rica, en diferentes regiones y períodos,
según se ha observado en sitios fechados entre 300 a.C y 1500 d.C.
La
vida y la muerte son cíclicas para los bribris. Los seres son como
árboles de cacao. Los muertos son bayas de cacao que vuelven al
mundo uterino debajo de la tierra. Cuando muere un individuo, se debe
purificar el cadáver, así como las personas que han estado
relacionadas con él en ese momento. Solamente el chamán puede tocar
el cadáver sin exponerse a las fatales consecuencias de la
contaminación mágica.
Este
ritual funerario era practicado por bribris, cabécares, térrabas,
tjares, chnguenes, dorasques y guaymíes, con ligeras variantes entre
uno y otro. Comenzaba con el encendido del fuego sagrado, el cual no
puede usarse para ningún otro fin y debe arder durante nueve días,
al cabo de los cuales el chamán lo apaga con una porción de
chocolate. Se cree que al encenderse el fuego, el alma del difunto
que ha vagado por los alrededores se incorpora a la sesión entre los
cantos del chamán, quien le ayuda a recorrer el camino tortuoso al
más allá. Luego se da la purificación del cadáver. Se pinta o
embijagua con purras y otras resinas, del mismo modo que se
embijaguan en sus fiestas; esta concepción está ligada con el más
allá.
Según
la tradición bribri, un muerto reciente no puede ser enterrado
porque contaminará a la tierra. El cadáver se envuelve en hojas
grandes de bijao, en mastate y en una manta o tela de algodón que
cosen muy bien para que no quede nada descubierto y no hieda, y por
último en su hamaca. Este bulto se suspende por los pies, cintura y
cabeza en una vara que corta el km, y se transporta fuera de la casa
hasta el monte, donde se coloca bajo un rancho de palma para
resguardarlo del agua, colgado de dos horquetas, a fin de evitar su
contacto con el suelo e impedir que las aves de rapiña u otros
animales lo despedacen. Los dolientes vuelven a la casa del difunto y
ayunan por tres días para que los ratones no se coman la manta.
Después de un año se realiza el entierro.
La
conducción final del cadáver se ajusta a un ritual bastante formal,
especialmente en lo que se refiere al orden de los acompañantes y al
cuidado que se pone en evitar que el alma se extravíe en el camino,
conduciéndolo por medio de los hilos de algodón, para que /wimblu/
pueda ir a todos los lugares que el fallecido visitó en vida y
después regresar adonde están los huesos y quedarse allá con ellos
permanentemente, o cerrando los malos pasos en el camino final. Junto
al fuego que arde en la casa se coloca comida y otros objetos de uso
personal para que el alma del muerto se sirva de ellos mientras vaga
alrededor en el viaje al más allá.
Tres
o cuatro meses después se realiza una ceremonia llamada la extinción
del fuego. El ritual consiste en la evaluación de la vida del
muerto, en el cual los amigos del difunto se sientan en dos filas,
una frente a la otra, con una mesa de por medio, en la que se han
colocado astillas de madera de palo de cacique, un gran copo de
algodón, algunas semillas de calabaza y a veces una pequeña yuca.
Una de las personas principales toma el algodón y, cantando y
recitando, cuenta los méritos y las proezas del difunto. Cada evento
de su vida es recitado y representado por medio de las semillas o
astillas que se van depositando en el algodón. Por último, se
enciende otro tipo de algodón en el fuego que se apaga con los
objetos enumerados anteriormente.
Una
tercera ceremonia llamada la fiesta de los huesos o la exhumación
del difunto se fundamenta en la creencia de que el alma humana reside
en los huesos. Se realiza con el fin de que el alma se vaya donde
Sibú, y se le canta a los huesos para que no se los coma la
serpiente. La ceremonia de los huesos se celebra cuando se cree que
no tienen nada de carne, aproximadamente después de un año de
muerto. Primero se traslada el bulto mortuorio desde el sitio en el
que se le había colocado en el monte hasta la casa. Este paquete es
abierto por el okub (sepulturero) y sus asistentes, quienes limpian
los huesos, los cuales se reúnen en un nuevo paquete con nuevas
mantas y hojas. (Bozzoli registra el término km, pl. kpa para
enterrador, traducido literalmente como uno que toca o maneja, que
quiere decir exceso hemorrágico, y también hacha.) En el caso del
enterrador, maneja hachas, pues es quien alista las varas para
colocar los cuerpos en la montaña y posteriormente los huesos en el
pu (o sepultura comunal de la familia, siempre siguiendo la línea
matriarcal). Es aquí donde el alma se une con la osamenta y la
tierra, volviendo a ser una misma unidad. Además, el enterrador
corta los tablones para forrar y techar los sepulcros.
Se
inicia la ceremonia con cantos del isogro que invocan el alma del
difunto, mientras dos personas encienden el fuego con un copo de
algodón o un montón de leña. En este momento, el alma se incorpora
a la sesión y suenan con alegría los instrumentos musicales
tambores, pitos, chinchines, cantan y bailan por tres días
continuados y sus noches, y beben chicha. Los chamanes efectúan
cantos para encaminar el alma del difunto en su viaje al otro mundo.
Se realiza también la purificación con agua de las reliquias del
muerto. Los actos y las cualidades de una persona se condensan en un
pequeño paquete, que luego se divide para colocar la mitad en la
mano derecha del cadáver, y la otra mitad sobre la tumba. Contiene
las raspaduras de un bastón de madera dura y rojiza, que simbolizan
todas las cosas de madera hechas o manejadas por la persona; contiene
algodón para representar todas las amarras, semillas de ayote por
las distintas cosechas, y otras basurillas o semillas.
Finalmente,
el chamán anuncia con un aullido que el difunto ha llegado a salvo a
su destino, apagando con chocolate el fuego sagrado. Entonces los
isogros muy emplumados cargan el cadáver para conducirlo al
respectivo sepulcro de la familia del muerto. Si éste había sido
principal o valiente, matan una guacamaya y la entierran con él;
cuando tenían esclavos los mataban y los enterraban y encima
colocaban los huesos del difunto.
En
los rituales funerarios no se debe omitir la comida de los
enterradores. La comida y la bebida se intercambian ceremonialmente.
Los espíritus de los animales que se sacrifican en los ritos
funerarios van en espíritu a acompañar al alma. El alimento lo
proveen el fallecido (sus animales domésticos y cosechas) y los
parientes del clan al que perteneca. Sin embargo, dice Bozzoli, ellos
no lo distribuyen, sino que se desprenden totalmente del alimento;
ellos actúan como invitados, y son los repartidores especialmente
entrenados, los bikakLa, quienes se encargan de la ceremonia de
distribución.
Uno
de los pocos pecados de esta sociedad es la mezquindad; en este rito
hay que mostrar generosidad y compartir o distribuir especialmente
carne y chocolate, que son símbolos de reciprocidad. Los espíritus
de los animales sacrificados para esta ocasión le ayudan al alma a
comer las enormes cantidades de alimentos que el difunto se negó a
compartir en este mundo que le van a ofrecer culebras inmensas. De
esta forma se compensan los pecados de mezquindad o tacañería del
fallecido.
Destino final del alma
Algunos consideran que, al morir el cuerpo moría el alma, o que el alma de los muertos iba al mar a quedarse quietos en una piedra. Existe también otra idea de que las almas van a otro mundo de goces, abundancia y deleites, donde no se trabaja. Hay quienes creen que todas las almas van donde Sibú, al dominio subterráneo que consta de cuatro mundos: uno, para las enfermedades, otro para el dueño o los protectores de los animales, el tercero para los indios y el último para los espíritus malignos. Para Bozzoli, las almas son como pequeñísimos niños, inactivas, sin emociones, y están separadas en cuanto al sexo.
Por
sus condiciones características, a las aves se les confía la tarea
de cargar hasta el otro mundo con las almas de los difuntos. De
acuerdo con el concepto de pluralidad de las tres almas, una,
equivalente a la naturaleza divina del espíritu, va donde Sur, otra
alma queda con los huesos (soma) y la tercera parece ser el alma que
atormenta a los vivos, que aparece en los cementerios, hace ruidos y
molesta a sus víctimas en sueños (éstas son los espíritus de las
enfermedades).
Cuando
un indígena fallece, su familia mata chanchos y gallinas, cocina
palmito de pejibaye y toma chocolate. Todas estas cosas y animales
acompañan el alma porque a través del camino que el alma tiene que
caminar existen muchos malos espíritus, diablos, que se quieren
comer el alma. Pero los acompañantes del alma pelean con los malos
espíritus mientras que el alma de la persona fallecida avanza hasta
llegar donde está un perro chichi kkl. Esta palabra significa Origen
del Perro. Hasta aquí llegan los acompañantes.
Si
la persona en vida ha tenido perros, y los ha tratado bien, cuando
llega ante el Gran Perro, la nariz del perro gotea agua. Entonces el
dueño del perro dobla una hoja y en la hoja recoge el agua que sale
de la nariz del Perro y se lo da a beber al alma. Luego le dice: allí
va su camino. Este camino es una belleza porque ya no hay malos
espíritus ni espinas y de seguro lo conducirá al lugar donde lo
esperan sus parientes que fallecieron antes. Al contrario, si la
persona en vida fue mezquina con otras personas y trataba mal a los
perros, cuando muere y su alma llega donde está el Gran Perro,
encuentra su nariz seca, no echa gotas de agua. Su dueño le dice al
alma cansada y sedienta: allí va su camino, y el alma se va por el
camino. Pero, más adelante, ya no hay camino, sólo espinas de todas
clases y abismos; el alma cansada muere, ya no puede llegar a su
destino. Por eso debemos vivir como Sibú nos dijo, tanto con los
animales como con las personas.
Esta
idea de la sed del muerto constituye un proceso de purificación del
alma por las faltas cometidas en vida. El agua que brota por la nariz
del Perro apacigua esa sed y le restituye energías para continuar su
camino; esta misión se complementa con la ayuda que le prestan las
almas de los animales.
Los
conceptos bribris de la gente como semilla, el cuidado de los huesos
después de la muerte y el regreso del alma al mundo de SuL son
símbolos de origen y de identidad. Las semillas, los huesos y las
almas deben ser guardados, cuidados y purificados. La semilla provee
identidad y distingue al clan y a la tribu de otros clanes y de los
que no son bribris.
Hay
una equivalencia entre el nacimiento y la muerte. Las sepulturas, la
tierra y la morada de las almas son símbolos uterinos. El
tratamiento de un muerto tiene correspondencia con el tratamiento de
un recién nacido: los seres regresan al mismo lugar de donde se
originaron y al que vuelven y permanecen en forma fetal o de niño,
según como vinieron originalmente.
Las cuatro almas
Se han podido determinar cuatro almas específicas, que se clasifican de la siguiente manera:
Alma del cuerpo exterior
Es una especie de escudo protector que transmite sus mensajes a través del sueño. Se considera un ser independiente de la persona, aunque siempre la acompaña, percibe la dimensión donde todo es verdadero y la cubre totalmente. El escudo sano es invisible a las enfermedades, pero si se rasga, se queda a merced de las mismas. Se puede rasgar por la tensión emocional, la frustración, el incumplimiento de normas sociales o por delitos contra la naturaleza.
Alma de los ojos
Según ciertas creencias bribris, en el cuerpo habitan dos almas, la del ojo derecho, llamada wiköl, y la del ojo izquierdo o wimblu. La primera es la que realiza el viaje al inframundo; y la segunda se queda en el mundo de los vivos rondando y es llamada el alma de los huesos.
El
alma del ojo derecho se llama wiköl. Puede ver este mundo y el otro
mundo. El ojo derecho es el más fuerte, tiene la capacidad de
grabarlo todo. No le gusta este mundo, por eso insta a las
enfermedades a que ataquen a la gente para irse lo más pronto
posible al otro mundo.
Se
dice que wiköl recorre el mismo camino que hace el sol durante el
día y luego en el mundo inferior durante la noche. Este viaje da
inicio con la salida del sol por el este o uñak, sigue con él hacia
el cenit para continuar al poniente o kañak y luego inicia el
descenso hasta el inframundo guiada por la ruta solar del otro mundo,
con el objeto de concluir su camino en Sulakoska, también llamada
Wikolkoska.
En
esta versión, Divó, el sol, cumple el papel de guía de las almas,
por mandato de Sibú. Con base en esta idea, los indígenas
talamanqueños construyen la 'puerta segura' de sus casas al lado
oeste, pues el sol jamás regresa por este punto. En cambio la puerta
que se ubica al este debe ser protegida, puesto que al salir el sol
cada mañana, cabe la posibilidad de que lo acompañen almas que se
escaparon del inframundo, o si no, las enfermedades que vienen a
llevarse a su reino a una o dos almas más. El guardián de esta
puerta recibe el nombre de Orobsa.
A
lo largo del recorrido de wiköl por el supramundo y el inframundo,
se enfrenta a una gran cantidad de pruebas, acorde con sus malas
acciones en vida, representadas por serpientes que tratarán de
impedir que lleve a buen término su tarea. Si alguien ha cometido un
asesinato, será lanzado al fuego del sol invisible, en las
profundidades de Ka, y no será recibido en Sur (Sulakoska). Un alma
podría morir y no terminar su recorrido, lo cual indica que esta
alma no es inmortal.
El
alma del ojo izquierdo wimblu no se entera de nada hasta que wiköl
ya se ha marchado.
Alma del hígado
Es la receptora de los mensajes del más allá; está ligada con la comprensión global de las cosas y de los deseos.
Alma de los huesos
Se queda en la tierra acompañando a los huesos. Algunos pueblos consideran los huesos como la residencia del alma. Para otros, las almas van al cielo que está en el cenit; tal vez esto se deba a la creencia de que el alma desciende por el mismo lugar del sol.
La
discriminación de las almas es importante, pues los bribris creen
que se salvan las almas de los que mueren en la guerra y se condenan
las de los que mueren de fiebres, picados de culebra o ahogados.
Ritos bribris sobre objetos y seres maculados
El embarazo supone una condición difícil para la sociedad, condición que empeora si la mujer encinta muere. A las mujeres embarazadas se les prohíbe visitar enfermos. El primer embarazo supone la condición de bkLu para el padre y la madre. Esta condición de bucur es propia de los seres u objetos maculados, como los objetos que han sido abandonados, ya que tienen a, (palabra que también significa heces). por lo que no deben tocarse para evitar quedar manchado o maculado.
Tienen
bkLu las mujeres en su etapa de menstruación, la recién parida, el
recién nacido, y los cadáveres. Para perder la condición de
/bkLu/, las personas que posean esta condición mujeres que dieron a
luz, recién nacidos deben pasar por un ritual de purificación, para
que puedan reintegrarse de nuevo al grupo social. De igual manera,
deben ser purificados los parientes inmediatos de un muerto, y las
almas para que puedan entrar de nuevo a su lugar de origen, un mundo
uterino debajo de la tierra.
También
producen o contaminación las hemorragias fuertes en la menstruación
y el parto; causan en las mujeres la sangre de los cerdos, del
ganado, del pájaro s (sargento o cacique) y del dl, otra ave de
color azul y pecho morado, a la cual podan tocar sólo los cantores.
Saltar sobre achiote desparramado en el suelo o sobre huesos de
danta, caballos, perros y otros cuadrúpedos también provoca. La
Dra. Bozzoli postula que el simbolismo de está ligado al de la
sangre de los clanes y al del incesto.
Confinamiento ritual
Guardar dieta, abstenerse del sexo y confinarse en la vivienda o cerca de ella son situaciones que se les impone a los dolientes de un deceso; a la madre al dar a luz, a los cazadores, en la iniciación del púber, de los chamanes, de los sepultureros, cantores fúnebres, etc. Este confinamiento ritual se interpreta como el símbolo supremo del escape y del alivio de las obligaciones para con los demás. Deben confinarse, guardar silencio, no salir de día, no usar sal ni otros alimentos, no mezclar la ceniza con la comida, y evitar algunas veces el fuego, ya que éste es el símbolo de tratos recíprocos. Asimismo, se debe evitar el contacto con el sol en este confinamiento ritual.
Sacrificios humanos
Los sacrificios humanos tenían relación con la guerra. Los talamancas celebraban antiguamente danzas con cabezas, como si fuesen trofeos colgados de los brazos. La cabeza cercenada del enemigo no sólo tiene valor social, sino que es también una práctica de valor mágico.
Todas
las lunas sacrificaban algunas personas al demonio, por lo que debe
interpretarse como un culto lunar. La otra ocasión para el
sacrificio humano formaba parte del ritual funerario. Cuando muere el
señor se manda a matar y a sacrificar a los esclavos para
entregarlos consigo. Los esclavos eran principalmente las mujeres y
los hombres tomados prisioneros en la guerra, u obtenidos por
intercambio con otros pueblos.