Al sur de mi garganta
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Al sur de mi garganta. (1949)
Al sur de mi garganta (1949) consolida o más bien significa el prestigio nacional de la entonces muy juvenil poetisa. Como suele ocurrir con este tipo de poesía emotiva, ese libro de la juventud sigue siendo de los mejores de su autora, porque el grado de espontaneidad y desenfado que alcanzó se avenía muy bien con sus asuntos amatorios desprejuiciados. Pero no muy «desprejuiciado». Carilda de cualquier manera representaba a la señorita de clase media que se sentía «pobre», según repite una y otra vez en diversos poemas; ella fundamenta su discurso lírico en el sentido autobiográfico, casi de diario o crónica del día, muy bien definido en los tres Sonetos por una despedida, o en aquel verso en que encuentra insoportable a «la gente que me llama doctora o señorita». (7)
Se vislumbra en toda la poesía de Oliver Labra, pero en especial en Al sur de mi garganta, un notable interés de autodefinición: soy, estoy, anhelo, deseo… No es una definición exactamente metafísica, sino una marca de presencia de alguien que precisa ser notada, no vulgarmente, a la manera de una estrella de espectáculo (no tan vulgar, por cierto, cuando la estrella es un artista legítimo), sino como mujer «interesante», capaz del goce erótico no como mera respuesta displicente a la solicitud activa del varón.


