El Castillo de Buena Esperanza

El Castillo de Buena Esperanza
Información sobre la plantilla
Castillo-de-buena-esperanza-en-sudafrica.jpg

El Castillo de Buena Esperanza, es uno de esos lugares reservados a la leyenda y a las extrañas creencias en un más allá donde los espíritus agonizan en espera del reposo eterno en Ciudad del Cabo, África.


Leyeneda

Pieter Gysbert van Noodt es uno de esos espíritus. Gobernador de El Cabo en el siglo XVIII, era un hombre temible y severo que mandó a la horca a siete soldados que habían intentado desertar. Estos soldados habían sido sentenciados por el consejo militar a ser apaleados y deportados. Conocedor de la sentencia, y para que sirviera de escarmiento, el gobernador levantó la sentencia y mandó ahorcarlos. De nada sirvieron las peticiones de clemencia: cuando llegó el momento fatal uno de aquellos soldados, invocando al cielo, levantó la vista y pidió justicia divina contra el gobernador van Noodt. Aquella noche, van Noodt fue encontrado muerto en su silla, con el rictus contraído de espanto y el horror dibujado en su cara. Siendo gobernador como era, su entierro debía hacerse siguiendo todos los fastos, y aunque así se hizo para aparentar, lo cierto es que el ataúd se enterró vacío, pues temerosos de una maldición no quisieron enterrarlo realmente en campo santo. Su cuerpo fue echado, sin más honores, a una fosa. Desde entonces, en el castillo se han venido observando muchos sucesos y apariciones extrañas. Es normal que las luces se apaguen y enciendan solas, que se escuchen voces o que las campanas del castillo suenen. Sin embargo, este tañido de campanas también se atribuye a un soldado que se suicidó colgándose de la cuerda de éstas. Dicen que de vez en cuando una silueta se ve en las almenas, junto a las campanas, y que se trata del espíritu de este pobre soldado.

Fuentes