Úlceras por presión
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Úlseras por presión. La úlcera por presión es la consecuencia de la necrosis isquémica al nivel de la piely los tejidos subcutáneos, generalmente se produce por la presión ejercida sobre una prominencia ósea. Se presenta en pacientes inmovilizados por cualquier causa. Su presencia aumenta hasta cuatro veces la mortalidad y, cuando son de grado III – IV, la probabilidad de morir dentro de los siguientes 6 meses es cercana al 50%. Se puede considerar que las úlceras por presión son un indicador importante de una enfermedad grave de base.
Sumario
FORMAS DE PRESENTACIÓN
Las úlceras por presión, son detectadas en revisiones de rutina o las personas encargadas del cuidado del paciente llaman la atención sobre ellas. Es frecuente que pasen desapercibidas debido al temor de mover al paciente por la idea errónea de que al movilizarlo puede provocar problemas de salud.
PRINCIPALES CAUSAS
La causa más importante es la presión, sin embargo la humedad, el escoriamiento de la piel y el desgarro de los vasos capilares que la nutren contribuyen para aumentar el riesgo. El tiempo de inmovilidad no necesita ser demasiado largo, inclusive el tiempo que se pasa sobre la mesa de cirugía puede ser causa de la aparición de estas úlceras. Se ha calculado que el tiempo mínimo para la aparición es de 2 horas. Sin embargo, no todos las personas inmovilizadas desarrollan úlceras por presión. Habitualmente las úlceras aparecen en adultos mayores debilitados por una enfermedad intercurrente.
FACTORES DE RIESGO
- Desnutrición,
- Hipoproteinemia,
- Anemia,
- Fiebre,
- Alteraciones neurológicas y alteraciones circulatorias.
Principales complicaciones
- Osteomielitis
- Sepsis
- Anemia
- Hipoproteinemia
BASES PARA EL MANEJO DEL PROBLEMA
Tratamiento
Empieza por identificar a los pacientes con riesgo de desarrollar las úlceras y tratar de prevenirlas con las siguientes medidas:
- DISMINUIR LA PRESIÓN: Esto se logra mediante cambios de posición al menos
cada dos horas.
- El paciente debe ser colocado en decúbito lateral aproximadamente a 30 grados
(nunca a 90 grados) utilizando almohadas para mantener la posición, a las dos horas se le coloca en decúbito dorsal y a las dos horas siguientes, en decúbito lateral contrario al de inicio. Es conveniente que las rodillas se encuentren flexionadas en ángulo de 30 grados y con una almohada entre ellas. En las piernas se debe colocar un soporte de tal manera que los talones no toquen la cama o lo hagan ligeramente. De ser posible, el
paciente no debe estar en semifowler, sino totalmente recostado. Es importante
que tengan cambios de posición frecuentes.
- Existen muchos tipos de materiales y tipos de camas que disminuyen la presión.
Los mejores en relación a costo/beneficio, son los colchones de hule espuma que presentan forma de cartón de huevos. Estos se colocan sobre la cama con la parte lisa hacia abajo. También se pueden utilizar colchones de agua, aire o gel.
- Si el paciente está sentado, los cambios de posición deben ser cada 15 minutos,
ya que la presión sobre las tuberosidades isquiáticas aumenta de manera importante en esta posición.
- NUTRICIÓN: Un aporte proteico y calórico suficiente, ha demostrado disminuir
el riesgo de presentación, aún en ausencia de aumento de albúmina. El aporte proteico en estos casos debe ser de 1.2 gramos / Kg.
- PIEL SECA Y LIMPIA: Utilice un agente de limpieza suave para no irritar la piel
(no puede quedar reseca o irritada y tampoco se debe friccionar la piel).
- Evitar ambiente con humedad baja y exposición al frío. Evite masajes en las
prominencias óseas.
- AUMENTAR ACTIVIDAD DE LOS ADULTOS MAYORES ENCAMADOS.
- DISMINUIR LA SEDACIÓN PARA EVITAR LA INMOVILIZACIÓN.
Remueva los tejidos desvitalizados utilizando el método más adecuado para el paciente. Las técnicas de debridación son: quirúrgica, mecánica y enzimática, y pueden ser utilizadas cuando no existe una necesidad urgente de drenaje o remoción del tejido. En ocasiones, es necesario realizar una debridación quirúrgica, la cual se debe efectuar bajo un buen nivel de analgesia.
Su uso es muy discutido. El 90% de las úlceras se encuentran contaminadas con gérmenes saprofitos y esto no requiere de tratamiento antibiótico. Cuando una úlcera no presenta una evolución satisfactoria, una posibilidad a considerar es que se encuentre infectada.
- Disminuir la presión es crítico, tanto para la prevención, como para el
tratamiento de las úlceras.
- Las úlceras son el indicador de una enfermedad de base importante.
- Un solo día de manejo inadecuado es suficiente para provocar la aparición de
úlceras.
- El tratamiento debe ser adecuado para cada persona, de acuerdo a su
condición física, psicosocial y ambiental.
Fuente
- Allman RM. Pressure ulcers among the elderly. New Engl J Med 1989; 320:850-
853.
- Beers, Mark H. y Robert Berkow. The Merck Manual of Geriatrics. Pressure
Sores.2000 . Versión electrónica. www.merck.com/pubs/mm_geriatrics/
- Braden BJ, Bergstrom N. Clinical utility of the Braden Scale for Predicting Pressure
Sore Risk. Decubitus. 1989; 2(3):44-51.
- Fundación Novartis para Estudios Gerontológicos. www.healthandage.com
- Patterson JA, Bennett RG. Prevention and treatment of pressure sores. JAGS
1995.