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El verdadero hombre no mira de que lado se vive mejor, sino de que lado está el deber; y ese es el verdadero hombre, el único hombre práctico, cuyo sueño de hoy será la ley de mañana, porque el que haya puesto los ojos en las entrañas universales, y visto hervir los pueblos, llameantes y ensangrentados, en la artesa de los siglos, sabe que el provenir, sin una sola excepción, está del lado del deber.
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