Noche de las cien bombas

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La noche de las cien bombas
Información sobre la plantilla
Fecha:8 de noviembre de 1957
Lugar:La Habana
País(es) involucrado(s)
Cuba
Líderes:
Sergio González López, El Curita
Organizaciones involucradas:
Movimiento 26 de julio

La noche de las cien bombas. Acción organizada y ejecutada por el Movimiento 26 de Julio (M-26-7), en La Habana, el 8 de noviembre de 1957. Bajo la dirección de Sergio González, El Curita, se pusieron en lugares estratégicos de La Habana, bombas y petardos que explotaron simultáneamente a la nueve de la noche. Este hecho fue un éxito y probó la capacidad de organización del Movimiento en la capital.

Detalles de la acción

El viernes 8 de noviembre de 1957, se escucharon en La Habana, explosiones bien sincronizadas al filo de las nueve de la noche, coincidiendo con la hora del cañonazo. En las barriadas del centro y de la periferia de la ciudad, se destiló regocijo, aunque en muchos hogares también hubo angustia, pues de casas modestas, salieron aquella noche la gran mayoría de los combatientes clandestinos que hicieron estremecer a La Habana. Las personas llamaban a las estaciones de radio y a los periódicos para preguntar si estaban bombardeando la ciudad. La policía de Fulgencio Batista se desplazaba enloquecida.

Este hecho entrenó y probó la capacidad de actuación de un número importante de hombres y mujeres, por lo menos 200, entre los ejecutantes directos, los que proveyeron y trasladaron la dinamita, los que prepararon las bombas y petardos, o sustentaron los acontecimientos de modos diversos.

Aparte de la cantidad de dinamita y otros recursos que la dirección del Movimiento destinó a estos acontecimientos, el propio Sergio González y sus subordinados gestionaron nuevas cantidades con contactos que ya se tenían y otros que se procuraron.

Objetivos

El objetivo fundamental de esta acción fue dar un golpe que se sintiera, pues todas las noches se hacían estallar una o dos bombas, pero no tenían repercusión, porque las garantías constitucionales estaban suspendidas y no se divulgaba lo que ocurría en el país.

Jefes de aquella acción

En el vórtice de los acontecimientos descolló una figura de gran influencia y arraigo entre los luchadores, Sergio González, El Curita, Jefe de Acción y Sabotaje del M-26-7, que contó con jefes de las brigadas del Movimiento, que fueron los elementos claves de aquella acción, pues agruparon numerosas fuerzas. Entre estos se encontraban: Gerardo Abreu (Fontán), Rogelio Iglesias Patiño (Pao), Ifraín Alfonso (Cheché), Elcires Pérez González (Yiyo), y también Ramón Vázquez.

Importancia histórica

La noche de las cien bombas, como se le conoció después, constituyó el desafío más sonoro contra la tiranía, en los meses de estado de excepción decretado tras el asesinato de Frank País. Aquella fue, una prueba fehaciente del grado de organización del M-26-7, pues ningún hombre fue herido, ni muerto y ni un solo participante había sido arrestado, hasta que la delación de un traidor provocó algunas detenciones. La acción fue un éxito, todos los combatientes se reportaron a sus contactos, todo salió bien. Según contó Rogelio Montenegro: Sergio estaba tan contento que reía de oreja a oreja, y aseguraba que podía repetirla cada vez que el Movimiento lo determinase.

Fuentes

  • Partido Comunista de Cuba. Sección de Historia de Ciudad de La Habana. Semillas de fuego II. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 1990.
  • Rodríguez Calderón, Mirtha. La noche en que cien fuegos rebeldes acompañaron al cañonazo. –p. 3. –En Granma, 7 nov. 1987.