Santuario de Buen Jesús de Matosinhos
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Santuario de Buen Jesús de Matosinhos. Monumento compuesto por la iglesia, el atrio, las esculturas de los profetas y el conjunto de capillas de los Pasos o Estaciones de la Pasión. Obra de arte sin igual del barroco brasileño y centro de peregrinación importante. Se localiza en el monte Maranhão, en los límites de la zona urbana de la ciudad de Congonhas, en Minas Gerais. Fue inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial en 1985.
Sumario
Historia
Congonhas, como otras ciudades de Minas Gerais, surgió a partir del descubrimiento de oro en la región en el siglo XVIII. El flujo de aventureros de todo tipo provocó un crecimiento urbano acelerado. Entre aquellos que vinieron en busca de riquezas, estaba el portugués Feliciano Mendes que, al enfermar gravemente, hizo la promesa de que, si se curaba, dedicaría su vida a la construcción de un templo consagrado al Buen Jesús del Monte, en Braga, su región de origen. Después de instalar una cruz en lo alto del monte Maranhão, como parte del pago de su promesa, inició la colecta de fondos para la construcción del santuario, a la que donó su fortuna.
Etapas de la obra
1757-1765 construcción de la iglesia. 1777-1796 construcción del atrio y de las escalas. 1796-1799 Aleijadinho ejecuta las 66 imágenes de los pasos. 1800-1805 Aleijadinho ejecuta las 16 estatuas de los profetas. 1799-1808 construcción de la primera capilla. 1813-1818 construcción de las capillas 2 y 3. 1860-1875 construcción de las capillas 4, 5 y 6.
Los Pasos
La primera capilla, situada en el inicio de la ladera, fue la única construida durante la estancia de Aleijadinho en Congonhas y, posiblemente bajo su orientación. Posee en su interior la representación del paso de la Santa Cena, con imágenes en tamaño próximo al natural, hechas en un único bloque, a excepción de las manos. Por su calidad escultórica, se cree que la colaboración del atelier de Aleijadinho en esta capilla debe haber sido pequeña. La policromía de las imágenes quedó a cargo de uno de los más importantes artistas del Barroco Minero, el pintor Manoel da Costa Athaide.
Para el montaje de las imágenes en las restantes capillas, el artista, fallecido en 1814, no estará presente.
La segunda capilla, que abriga el paso del Huerto de los Olivos, tiene su cena distribuida en triángulo, cuyos vértices son un ángel suspendido, con un cálice en la mano; la figura de Cristo, en nivel intermedio y, finalmente, las figuras de los apóstoles tendidos en el suelo. La pintura del maestro Athaide adquiere una función iconográfica puesto que de ella se deriva el sudor en la frente de Cristo.
La tercera capilla presenta el paso de la Prisión de Cristo. Aquí, la huella de los oficiales del atelier está más presente, al punto que sólo dos de las imágenes del grupo pueden atribuirse al Aleijadinho.Es de fundamental importancia la pintura de Athaide, porque el uso de colores fuertes acentúa el aspecto de hostilidad de los soldados romanos.
Los pasos cuarto y quinto de la Pasión, la Flagelación y la Coronación de Espinas, están localizados en una única capilla. En este conjunto, sólo tres imágenes fueron realizadas por Antonio Francisco Lisboa, el Aleijadinho: las dos imágenes de Cristo y uno de los soldados de la flagelación. Se desconoce el autor de la policromía de las imágenes.
El paso Cruz en la Espalda, localizado en la quinta capilla, presenta la escena de Cristo cargando la cruz en dirección al calvario. Aquí también la participación de los ayudantes de Aleijadinho se percibe en la mayor parte de las imágenes, cabiendo al maestro solo dos: la del Cristo y la de la mujer que enjuga sus propias lágrimas. La policromía de estas imágenes quedó a cargo de un tercer pintor, no identificado.
Ya próximo a las escalas que dan acceso al atrio, esta la sexta y última capilla: el paso de la Crucifixión. En esta escena el punto central es la imagen de Cristo siendo crucificado, rodeado por los soldados romanos y por la figura de Magdalena. La actuación de Aleijadinho se reduce a dos imágenes, la de Cristo y la del Mal Ladrón, sin embargo, se observa una mayor participación suya en las imágenes de Magdalena, del Centurión y del Buen Ladrón. La policromía también es de autoría desconocida.
El Atrio
Es en el conjunto escultural del atrio donde el genio de Aleijadinho se manifiesta plenamente. La perfecta integración del conjunto escultórico con la arquitectura, le confiere, al mismo tiempo, un carácter casi autónomo al atrio y un sentido de monumentalidad. En la selección de los 12 profetas, Aleijadinho se basó en el canon bíblico y la distribución de las imágenes en el atrio obedece a este orden. A pesar de las dimensiones próximas a lo real, la implantación de las estatuas a lo largo del guarda cuerpo les confiere una monumentalidad sorprendente. La participación de los oficiales en este conjunto escultural fue bastante significativa, pero no compromete su belleza y exuberancia.
Cabe destacar algunas imágenes en las cuales casi no se percibe la participación del atelier: el profeta Exequiel, los profetas Daniel, con el león a sus pies, y Jonás, con la ballena, construidas en un único bloque de piedra, y el profeta Habacuc.
Justificación para la inscripción en la Lista del Patrimonio Mundial
El Santuario de Buen Jesús de Matosinhos, se incluye en la Lista del Patrimonio Mundial como Bien Cultural, dentro de los criterios (i) y (iv). La inscripción de este monumento está sustentada en el hecho de que el conjunto arquitectónico/escultural es uno de los más completos grupos de profetas del mundo, una de las obras maestras del rococó mundial, del genio creativo y de la perseverancia de Francisco Antonio Lisboa.
Fuentes
- Patrimonio Mundial en Brasil. UNESCO Brasil 2000.