Usuaria discusión:Feliciahm
Bienvenido a EcuRed
- Crea tu página de colaborador usando la plantilla Ficha de Usuario.
- Consulta las Políticas de Moderación.
- Escoge ante todo un tema sobre el que tengas dominio, porque en caso contrario no tienes forma de saber si falta contenido o si la fuente no es confiable. Para temas cubanos usa fuentes cubanas.
- Si ya dominas el tema, recopila la información que vayas a utilizar, si es posible usa las fuentes confiables que puedes encontrar en este enlace: Fuentes Confiables. Visita el Portal de la Comunidad, es el mejor lugar para enterarte de lo que sucede en la EcuRed.
- Consulta el Manual del Usuario para la utilización del código wiki.
- Si nunca has creado un artículo o tienes dudas en su creación, te recomiendo que analices detenidamente este artículo de referencia: Carlos Manuel de Céspedes.
- Aunque ya hayas creado un artículo, lee cómo crear un artículo desde cero.
- No hagas artículos sin antes leer el Manual de Estilo, las Políticas y las Convenciones de títulos, para que puedas crear artículos acordes con la EcuRed.
- Si todavía tienes dudas, pregunta a otros usuarios, puedes acceder a las páginas de discusión de Carlos idict, Irma gt, Javiermartin jc.
- Cuando empieces a elaborar el artículo, recuerda crear una breve introducción con el título en negritas que sea a la vez un resumen del artículo, luego comienza a desarrollar el tema en cuestión separándolo por secciones (encabezados) de diferentes niveles según sea el caso, evita el encabezado uno, es muy grande. Recuerda guiarte por el artículo de referencia. Esos encabezados que usas son los que una vez publicado el artículo crean el índice cuando son cuatro o más.
- No olvides ponerle una plantilla al artículo, si tienes dudas sobre cuál usar, consulta antes de hacerlo.
- Debes ir creando vínculos en tu artículo, recuerda que estos no deben repetirse. Las fechas también son enlazadas. (Una vez más, fíjate en el artículo de referencia)
- Usa las categorías más específicas, no las más generales.
- Busca el título adecuado para el artículo, debe ser lo más común y general posible.
- Todas las fuentes usadas deben listarse en una sección que llamarás Fuentes, pero ahí SOLO estarán las fuentes usadas para conformar el artículo. La fuente del Archivo(imagen) se coloca en la sección correspondiente al subirlo.
- Después de concluir un artículo coloca su nombre en la ventana de Búsqueda, da la opción "Coincidencias" y verifica que todos los posibles vínculos en otros artículos apuntan correctamente hacia el nombre de la página que acabas de crear, así evitarás que tu trabajo quede como una Página Huérfana. Previsualiza siempre antes de grabar y deja vigilado el artículo para seguir al tanto de su evolución.
- Por último, pregunta, pregunta y pregunta, y además de eso, revisa y aprende del artículo de referencia. Es mejor preguntar y aprender para lograr un buen artículo, que empeñarse en trabajar solo y que al final el resultado no sea el mejor. Esto es una comunidad, todo el mundo tiene que aprender aquí de todo el mundo, así que no tengas pena.
;JOSÉ MARTÍ. LA POESÍA EN LA ESTRATEGIA CONTINENTAL EN EL ENSAYO “NUESTRA AMÉRICA”;
"A la América Latina no le queda otra alternativa que integrarse, unirse. Fue lo que soñaron siempre los fundadores de estas repúblicas, fue el sueño esencial de Bolívar y casi 100 años después el de Martí".
Fidel Castro Ruz
'Martí, figura trascendental de la historia de Cuba, de América latina, y universal, hombre de lucha y acción, de pensamiento profundo, paradigma de generaciones actuales y venideras por la amplitud de su visión, forjador de pueblos, en quien la unidad, parte de su propia esencia vital: el hombre, el escritor, el político iluminado, el patriota de pensamiento y acción, son una misma cosa. Fue Martí un vivo ejemplo de consecuencia entre el pensamiento y la acción en todos los planos, también enunciado en su obra literaria, expresión de una profunda concepción cultural, lo que le otorga integralidad, al manifestar una combinación entre lo político, lo ético y lo estético, como continuación de la tradición del pensamiento cubano. Todo en él se articula en un ideal de justicia y emancipación humana; su obra toda es vehículo de un sentimiento raigal, sobre quien Roberto Fernández Retamar citando a Marinello resumió con estas palabras:
“El hombre a quien sus ideas revolucionarias llevarían a la cárcel, en la adolescencia, y luego al destierro; el implacable crítico de las primeras conferencias panamericanas; el organizador y dirigente del Partido Revolucionario Cubano; el que desata la guerra independentista de 1895; el que confiesa el 18 de mayo de ese año a su fraternal amigo mexicano Mercado que cuanto había hecho hasta entonces y haría era impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan con esa fuerza más sobre nuestros pueblos de América; el que, al día siguiente de escribir esas palabras, muere en combate, es el mismo hombre que escribe el poemario Ismaelillo, Versos libres, Versos Sencillos, las críticas admirables sobre Wilde, Emerson, Whitman, Twain o los pintores impresionistas franceses, la revista para niños La Edad de Oro, numerosísimos artículos y cartas que cuentan entre lo más bello y entrañable que se haya hecho en nuestro idioma” ( )
Resulta contraproducente hablar del hombre y de su obra sin hablar de su tiempo, la segunda mitad del siglo XIX, por cuestiones de espacio, solo nos referiremos a aquellos aspectos esenciales, directamente relacionados con el contenido del ensayo Nuestra América. Para Estados Unidos de Norteamérica, estos años representaron el tránsito del Capitalismo hacia su fase imperialista, en lo que influyó su consolidación como nación, el desarrollo de la Revolución Industrial con el consiguiente desarrollo de las fuerzas productivas y el predominio de las relaciones de producción capitalista, su necesidad permanente e insatisfecha de expansión y de penetración económica en el área geográfica más cercana: América Latina. Proceso que tuvo una justificación Política con la Doctrina Monroe y una manifestación concreta, su necesidad de apoderarse de Cuba.
España imposibilitada de mantener bajo su dominio los pocos territorios que le quedaban de su antiguo imperio colonial, debilitada al extremo era incapaz de ser un competidor respetado por el voraz naciente imperialismo norteamericano. El resto de las potencias europeas habían sido advertidas sobre sus intereses e intenciones en Latinoamérica: “América para los americanos.” Por otra parte, América Latina, luego de culminados los procesos independentistas se había dividido en un grupo de naciones débiles y desunidas, a merced de las principales potencias, con un desarrollo económico lastrado por la penetración extranjera, los latifundios, el atraso tecnológico, la monoexportación y el monocultivo, la explotación indiscriminada de sus principales recursos naturales, productoras de materias primas, agobiadas por las guerras y los conflictos internos, con una burguesía nacional débil y dependiente ideológica y políticamente incapaz de enfrentar estos problemas, explotadora de las masas populares cada vez más sumidas en la extrema pobreza. Al decir de Martí la colonia seguía viviendo en las repúblicas.
En Cuba, la Tregua Fecunda, era una compleja etapa de cambios profundos en el plano económico, político y social; donde se gestaba en silencio la Guerra Grande, porque para lograrla debía nadar oculta, y nada era más importante que hacer una Revolución, breve, profunda, contra España y no contra los españoles, que culminará con la independencia y que posibilitara fundar una república con todos y para el bien de todos, pero siempre alertas ante el eminente peligro que representaban los Estados Unidos para el logro exitoso de ese propósito. En el plano de la producción literaria, en América Latina, surge el modernismo durante la década de 1880, movimiento de profunda renovación literaria. La mayoría de los modernistas eran poetas, pero muchos de ellos cultivaron, además, la prosa, en sus obras fundieron lo nuevo y lo antiguo, lo nativo y lo foráneo tanto en la forma como en los temas. Unos de los precursores de este movimiento fue José Martí. El ensayo se convirtió en este periodo en el medio de expresión favorito de numerosos pensadores, a menudo periodistas, interesados en temas políticos, educacionales y filosóficos. La visión profunda de Martí logró escudriñar a fondo los complejos problemas de su época, los de Cuba, los de Latinoamérica y los de esta con el norte revuelto y brutal, ello le permitió reconocer tempranamente las verdaderas intenciones de Estados Unidos con respecto a América y comprender la necesidad de un programa político-cultural que tuviera en cuenta las necesidades más urgentes del continente americano. Sus crónicas sobre la Conferencia Internacional Americana, son un ejemplo de visión política preclara, en ellas esboza su americanismo, al considerar el presente y futuro de su Patria Grande convocando a su segunda independencia como baluarte del “equilibrio del mundo”. En 1890, durante la velada de la Sociedad Literaria Hispanoamericana expresó: “Por eso vinimos aquí, orgullosos de nuestra América para servirla y honrarla. No vivimos, no como siervos futuros ni como aldeanos deslumbrados, sino con la determinación y la capacidad de contribuir a que se le estime por sus méritos, y se le respete por sus sacrificios” ( ), Ya desde muy temprano (1889), se da conocer Martí como notable ensayista, y agudo observador de las intenciones de Estados Unidos con respecto a América, con este mismo empeño escribe su ensayo Nuestra América que es publicada en la Revista Ilustrada de Nueva York, el 1ro de enero de 1891.Lo poético en el ensayo se aprecia desde el título en el que utiliza el pronombre posesivo “Nuestra” como un calificativo que modifica al sustantivo América: ¿Son entonces varias Américas? Nos está insistiendo en lo que ya había definido en su discurso Madre América cuando expresó: “… por grande que esta tierra sea, y por ungida que esté para los hombres libres la América en que nació Lincoln, para nosotros, en el secreto de nuestro pecho, sin que nadie ose tachárnoslo ni nos lo pueda tener a mal, es más grande, porque es la nuestra y porque ha sido más infeliz, la América en que nació Juárez.” ( ) El ensayo en cuestión abre con una bellísima imagen:”Cree el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea, y con tal que él quede de alcalde o le mortifique al rival que le quitó la novia, o le crezcan en la alcancía los ahorros, ya da por bueno el orden universal…” hermosa manera de caracterizar a los gobiernos latinoamericanos que no ven más allá de sus bolsas llenas y en su afán de mantenerse en el poder no ven siquiera las intenciones del buen vecino del norte y por tanto no saben: “… de los gigantes que llevan siete leguas en las botas y le pueden poner las botas encima, ni de la pelea de los cometas en el cielo que van por el aire dormidos engullendo mundos…”( ).
Cintio Vitier en sus análisis sobre este ensayo, llama la atención sobre la utilización de un personaje fabuloso de cuentos para niños, escrito por Charles Perrault (Pulgarcito) y asimismo se apoya en leyendas indígenas relacionadas con los fenómenos de la naturaleza para completar esa imagen de un país lleno de avidez y codicia de dominar a los pobres países americanos, así señala que el gigante está simbolizando la diferencia desmedida entre los Estados Unidos, cuyo desarrollo es muchas veces más rápido que el de los países hispanoamericanos, pueblos pequeños y pobres que les será difícil alcanzarlos. Una forma muy poética de expresar los peligros que acechan a los países de Hispanoamérica y al mismo tiempo aconseja cuál ha de ser la vía: “Lo que quede de aldea en América ha de despertar. Estos tiempos no son para acostarse con el pañuelo a la cabeza; sino con las armas de almohada, como los varones de Juan de Castellanos: las armas del juicio, que vencen a las otras. Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedras.”( )
La cita anterior es expresión de un llamado a los países de América a cambiar sus métodos, a no seguir actuando cada uno por su lado, a la necesidad de unirse y estar alertas y utilizar la inteligencia, las ideas, solo con ello pueden llegar a salvarse y evitar caer en las garras del Águila hambrienta. Además a la necesidad de reaccionar y no seguir sintiéndose inferiores, de aquí el llamado a utilizar como arma el juicio, la inteligencia y estar prevenidos para actuar cuando sea necesario. El ensayo Nuestra América, es una muestra cabal de que en Martí todo lo que dice y escribe es literatura, para nada descuida el aspecto formal para el contenido ideológico que quiere trasmitir y así mismo logra aprovechar todas las posibilidades expresivas del lenguaje para transportar una idea profunda que lleva en ella un hondo contenido y en este empeño de vehículo apropiado para una idea firme con un objetivo bien definido, logra innovaciones increíbles en una prosa poética donde nada sobra ni falta. Ese es Martí. En él, no basta con el profundo análisis de la realidad hispanoamericana en una prosa clara y excelente para considerarla una obra literaria, no, no hubiese alcanzado esa categoría sin esa carga expresiva, ese tono trascendental tan garboso, como diría Marinello, que hace que toda palabra que sale de su pluma tenga esa sustancia literaria; un acento y estilos tan personal que unido al contenido de alto valor humano y universal, incita insondables sentimientos que emocionan a sus lectores.
Se conoce que no es su intención la búsqueda de la belleza en sí misma, él la consigue a partir de la unidad que hay en él entre el patriota y el creador, a esa sensibilidad tan personal que lo impulsa a ser leal a ambos y por ello buscará las mejores palabras que puedan trasmitir sus ímpetus y propósitos cuyo poder comunicativo solo fue posible seleccionando los mejores registros del idioma, aunque hay momentos en que su prosa se hace inaccesible por ser un hombre de basta cultura, que asimila en su provecho todo ese arranque creando metáforas, símiles e imágenes muy atrevidas y novedosas.
Esa eficacia y originalidad alcanza un nivel de expresividad tal, que recurre a una prosa donde los enunciados se forman con largos períodos, que cierran con una frase breve en la que expresa una advertencia o una sentencia: es una característica de la prosa martiana esos períodos largos que cierran con una sentencia que condensa la idea y en el segundo párrafo inicia con otro breve período: “No hay proa que taje una nube de ideas” , él mismo continúa ampliando la idea: “Una idea enérgica, flameada a tiempo ante el mundo, para, como la bandera mística del juicio final, a un escuadrón de acorazados”. Es un llamado a la unidad, de la naciones americanas en una misma idea de lucha es la profecía de la unidad de estos pueblos en una misma bandera, por eso “deben mirar cuando se levante bandera, y escuchar la trompeta, cuando se toque, para unirse. Cintio Vitier relaciona esta idea con el poderío americano contra quien hay que flamear la idea justa e invencible, donde no hay más táctica y estrategia que la unidad necesaria que debe lograrse mediante el conocimiento mutuo de sus objetivos comunes: “Los pueblos que no se conocen han de darse prisa para conocerse como quienes van a pelear juntos”. Esta unidad la recrea en la más sublime imagen que resume como señala Cintio Vitier, la resistencia histórica de nuestros fundadores. Hay un estilo pictórico eficaz en el llamado a los pueblos latinoamericanos a abandonar sus debilidades, dejar de soñar con cosas insustanciales, actuando según los deseos y circunstancias, sin un plan común, pues las deudas de honor, los hombres honrados, no la cobran con dinero: “… ¡los árboles se han de poner en fila; para que no pase el gigante de las siete leguas! Es la hora del recuento y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado como la plata en las raíces de los Andes”. Que mejor forma de hacer un llamado a la unidad y a la búsqueda de las raíces, de las esencias. A los indecisos, a los que no han madurado o no quieren madurar políticamente les califica como faltos de valor: “A los sietemesinos solo les faltará el valor. Los que no tienen fe en su tierra son hombres de siete meses.” Porque son inmaduros y cobardes, son medio hombres, no han llegado a formarse como hombres completos, porque nacieron antes de tiempo, sin madurar. Crítica y ataca con fuerza al desarraigo, a esos que viven prendidos de París y Moscú, con ellos es implacable: “Hay que cargar los barcos de esos insectos dañinos, que le roe los huesos a la patria que los nutre.” El copiar y el imitar sin criticar y sin ajustar, sin enriquecer, es perder la identidad, es renegar de los orígenes. A estos desarraigados de sus tierras los llama “Hijos de carpinteros” que se avergüenzan de sus padres y esos que se avergüenzan de llevar delantal indio y reniegan de su raza. Está llamando con un lenguaje lleno de recursos literarios a luchar contra el desarraigo, el complejo de inferioridad, como uno de los males que afecta la unidad latinoamericana. Los compara con los de la América del Norte, que lucharon contra sus propios hermanos en la Guerra de Secesión de los Estados Unidos y ahogaron en sangre su pueblo originario, los llama “los increíbles de la Revolución Francesa”. Ante estos debía erigirse el hombre común, levantado de entre las masas de esos indios que vieron cortado su desarrollo por la espada y la cruz y por los que cayeron hombres de la talla de Bolívar, San Martín, Hidalgo-los fundadores- es tan grande la soberbia del enemigo del Norte que cree que la tierra toda le pertenece y puede andar de amo por el mundo celebrando su grandeza.
En el texto sigue enseñoreando esa imagen, extraordinaria donde utiliza oraciones breves que van aumento a medida que trata de explicar su concepción del gobierno en América, hasta cerrar con una sentencia que encierra la idea que ha venido planteando: ”El gobierno ha de nacer del país (…) La forma de gobierno ha de avenirse a la constitución propia del país. El gobierno no es más que el equilibrio de los elementos naturales del país”
Elementos muy latinoamericanistas que muestran sus aspiraciones de una América dueña de su propio destino que se haga respetar por sí misma con un gobierno propio: “El mestizo autóctono ha vencido al criollo exótico.” Anuncia ese renacer del hombre americano, a ese hombre natural, que acepta la inteligencia superior cuando esta no sea usada para humillarlo, ni aplastarlo, pues ese hombre natural es el ser americano que despierta en su completa conciencia del ser y está dispuesto a tomar por la fuerza lo que le ha sido arrebatado por haber desdeñado esos elementos naturales. Arremete contra fatalismo geográfico e histórico cultural en una oración negativa: “No hay batalla entre civilización y barbarie, sino entre la falsa erudición y la naturaleza;” y vuelve a cerrar con un aforismo: “Gobernante en un pueblo nuevo, quiere decir, creador.” Con qué sentido de comprensión un hombre de la talla de Martí reconoce que para los pueblos compuestos por elementos cultos e incultos, si los cultos no aprenden a gobernarlos bien entonces ellos, los apartarán y gobernarán ellos y utiliza oraciones interrogativas con preguntas retóricas para plantearse la problemática que hay en estos momentos en América, que no forma gobernantes en las universidades, porque no hay universidades americanas, que enseñe lo natural y propio de sus pueblos, pues las universidades francesas y norteamericanas no pueden enseñar a gobernar a un pueblo que no conocen. Aquí nuevamente encontramos el lenguaje metafórico, usual en él para trasmitir esencias: “Conocer es resolver. Conocer el país y gobernarlo conforme al conocimiento es el único modo de liberarlo de tiranías. La universidad europea ha de ceder a la universidad Americana” En los párrafos en que Martí habla del hombre americano, del hombre natural, abundan los verbos y oraciones imperativas con que muestra lo autóctono y el orgullo de nuestros orígenes: “Nuestra Grecia es preferible a la Grecia que no es nuestra. Nos es más necesaria. Los políticos nacionales han de reemplazar a los políticos exóticos. Injértese en nuestras repúblicas el mundo; pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas. Y calle el pedante vencido, que no hay patria en que pueda tener el hombre más orgullo que en nuestras dolorosas repúblicas americanas.” Desde una posición patriótica y latinoamericanista da una lección filosófica sobre lo universal en lo particular, de la negación dialéctica en la política y de la necesidad de preservar la identidad. A continuación, utiliza la historia como fuente de experiencias validas políticamente, con una imagen pictográfica esboza la gran hazaña de nuestros próceres y deja claro quiénes somos y de dónde venimos: “Con los pies en el rosario, la cabeza blanca y el cuerpo pinto de indio y criollo, vinimos denodados, al mundo de las naciones. (…) entró a padecer América y padece, de la fatiga de acomodación entre los elementos discordantes y hostiles que heredó de un colonizador despótico y avieso, y las ideas y formas importantes que han venido retardando por su falta de realidad local el gobierno lógico. El continente descoyuntado durante tres siglos por un mando que negaba el derecho del hombre al ejercicio de su razón” Eso éramos, y cierra esa visión como siempre con una sentencia: “El problema de la independencia no era el cambio de formas, sino el cambio de espíritu”. Luego, comienza el párrafo siguiente con una idea que dice claramente hacia donde va su pensamiento americanista: “Con los oprimidos hay que hacer causa común, para afianzar el sistema opuesto a los intereses y hábitos de mando de los opresores” Ya en esa idea está esbozando la Revolución necesaria como única vía de terminar con ese: “tigre espantado del fogonazo, vuelve de noche al lugar de la presa. Muere echando llamas por los ojos y con las zarpas al aire. No se le oye venir, sino que viene con zarpas de terciopelo. Cuando la presa despierta, tiene al tigre encima”. Hermosa y directa manera de alertar a los pueblos de América para salvarse de las garras del tigre, como representación de la colonia que está viviendo aún en los modos de gobernar en América y de la que debe salvarse de sus yerros, del desdén del indio, de importar ideas ajenas que no tiene nada que ver con su espíritu americano, que se forjó tras siglos de lucha “abonada con la sangre” de sus hijos y emplea la reiteración para afirmar nuevamente que “El tigre espera, detrás de cada árbol, acurrucado en cada esquina”, espera la debilidad de la presa, su impotencia, su descuido, para atacar y depredar. Confía en que morirá esa fiera, porque en América ya está naciendo ese hombre natural, que él concibe como “hombre real en tiempos reales” viendo lo real con el sentido de lo auténtico y natural, continúa rememorando quienes éramos: hombres sin esencia propia: “Éramos una visión, con el pecho de atleta, las manos de petimetre y la frente de niño. Éramos una máscara, con los calzones de Inglaterra, el chaleco parisiense, el chaquetón de Norteamérica y la Montera de España (…) Éramos charreteras y togas, en países que venían al mundo al mundo con la alpargata en los pies y la vincha en la cabeza. El genio hubiera estado en hermanar, con la claridad del corazón y con el atrevimiento de los fundadores la vincha y la toga.” Alerta sobre la necesidad de aunar fuerzas, de hermanar, de unir voluntades, siguiendo el ejemplo de los padres fundadores de nuestra independencia, aquellos que supieron unir con las ideas y el talento político - representados por la toga - al abrazar, para lograr el propósito independentistas, a los más humildes, a los trabajadores, a los indios y a los negros - personificados por la vincha, aquella cinta gruesa con que se sujetaban el pelo sobre la frente al trabajar o combatir - para constituir un único cuerpo de ciudadanos coherente, sólido, firme, capaz de vigilar, de evitar todo descuido, de estar alertas ante el peligroso y voraz vecino; de olvidar la preocupación por seguir las modas en las ideas, el pensamiento y la acción, y preparase para enfrentar los riesgos del combate que se avecina, con armas propias. Y reconoce un despertar un cambio de actitud, América Latina, ha visto que ni los europeos, ni los norteamericanos tenían la fórmula necesitada porque esta tenía que ser propia, había que construirla, y ya empezaban a reconocerla: “Las levitas son todavía de Francia, pero el pensamiento empieza a ser de América;” bastaba ya de copiar, por eso opone contra ello la palabra crear, ser originales: “Crear es la palabra de pase de esta generación. El vino de plátano si sale agrio, ¡es nuestro vino!” Luego, con un lenguaje sentencioso expone sus concepciones sobre el gobierno: “Se entiende que las formas de gobierno de un país han de acomodarse a sus elementos naturales,” y luego precisa la necesidad de que el gobierno implique a todos porque “La libertad, para ser viable, tiene que ser sincera y plena; que si la república no abre los brazos a todos, y adelanta con todos, muere la república.” Opone el amor al odio, porque es ese amor el que puede ayudar a unir a las repúblicas americanas y solo de esa unión, considera que podrá lograrse el desarrollo de todos los pueblos que buscarán en sus propias raíces: “… en las repúblicas de indios, aprenden indio.” La republica que concebía para América latina debía tener la base en el respeto a los pueblos autóctonos y abrir los brazos a todos, pues consideraba que el momento era para hermanar, apostando por la identidad universal del hombre en todos los aspectos de la vida. Eran necesarios mandatarios competentes, que conozcan y sepan amar al indio, a los desposeídos, él consideraba que al indio se le había detenido en su desarrollo, como que fueron cortados, paralizados y habían permanecido inertes; por eso hablaba de despertar, despertar la América, lo que equivale a despertar al indio, sin esto América no caminaría. “La inteligencia Americana es un penacho indígena (…) Y hasta que no se haga andar al indio, no comenzará a andar bien la América.” ( ) Es recurrente en él la contraposición a la concepción de Sarmiento, quien consideraba el determinismo de la situación del gaucho incivilizado como causante de la barbarie debido a su incivilización, sin embargo Martí ve allí más bien la armonización de los elementos naturales con los civilizadores, convirtiéndolo más bien en una problema de culturas diferentes. Al hablar de la república en América, es porque cree en las posibilidades de realización, y esto lo muestra con un enardecimiento henchido de certeza, tenía una idea clara de lo que necesitaba América: conocer los problemas que la afectaban en esos momentos, conocerse, ir a sus orígenes, no olvidar de dónde “venimos” y hacia donde vamos. “(…) La idea era entender el proyecto martiano, luego luchar por la independencia definitiva y construir la nueva república. “[…] el deber urgente de nuestra América es enseñarse como es, una en alma e intento […]”. Reconocer por encima de todas esas diferencias un destino común: el de ser latinoamericanos. Estaba seguro de que los peligros no están en los sectores populares, sino, en los gobernantes. Es de señalar como a medida que avanza en el ensayo su prosa va mostrando una sintaxis cada vez más discursiva a lo que Cintio Vitier llama de raíz cultista española, por la repetición de la palabra que le interesa destacar, cambiándola de lugar en la oración: “El desdén del vecino formidable que no la conoce (…) que el vecino la conozca, la conozca pronto, para que no la desdeñe” Consideraba como el mayor peligra para Latinoamérica, la diferencia de origen entre esta y los EE.UU., el cual siempre ha visto a los pueblos latinoamericanos, como inferiores; por el origen, métodos e intereses. Muestra las diferencias de ambas Américas destacando la arrogancia ostentosa y sus ambiciones y tradición de conquista, a la que llama: “pueblo emprendedor y pujante que la desconoce y desdeña”. Por eso considera que debe mostrarse como es para que ese vecino la conozca, pues “… el desdén del vecino formidable que no la conoce, es el mayor peligro”. Vuelve al lenguaje profético de una prosa cada vez más poética para aseverar que “No hay odio de razas, porque no hay razas” y más adelante “Peca contra la Humanidad el que fomente y propague la oposición y el odio e razas” allí utiliza la mayúscula para significar lo mayúsculo y totalitario, pero al mismo tiempo en esa humanidad está la ternura, el amor la comprensión que se opone a la vanidad y avaricia de un país que cuyo complejo de superioridad podría convertirse en amenaza para las tierras vecinas, por eso refuta fuertemente el espíritu localista, hipnotizado, estrecho que debilita. No atiza odios de raza ni de pueblos que por accidente histórico haya hecho que unos tengan mayor desarrollo económico que otros, por eso opone contra estas diferencias, la unidad continental y como una expresión mayor de su prosa poética exhibe la generación actual lleva a cuestas, por el camino abonado por los padres sublimes, la América trabajadora, la semilla de la América trabajadora recurriendo a una atinada alegoría de ese “gran espíritu del Padre Amalivaca” procedente de la mística de los indios Tamanacos, que según los estudios de Cintio Vitier, después del diluvio quedaron solos éste y su esposa y comenzaron a arrojar, por sobre sus cabezas hacia atrás los frutos de la palma moriche, de cuyas semillas nacieron los hombres y mujeres actuales de América y él lo simboliza con ese gran Semí que montado en el lomo del cóndor (Ave simbólica Americana) va regando la semilla de esa América natural que resurgirá de la raíz “hermanadas por una misma cultura, una misma historia, una misma lengua, con los mismos problemas y enemigo común”. Hoy, ante las realidades continentales, el ensayo “Nuestra América” cobra una vigencia particular, y tiene un valor predictivo y orientador de la acción. Las valoraciones realizadas por José Martí son resultado de una visión objetiva de la realidad latinoamericana de su época y se proyecta hacia la actualidad y también hacia el futuro, no sólo trascienden los valores literarios, la poesía en la política, sino también su pensamiento como arma de lucha ideológica, como paradigmas para transformar la realidad, ese ha sido su mayor y útil legado. Sus pensamientos son base de las actuales transformaciones que se operan en el continente. Fidel Castro, digno heredero de Martí,y martiano de pensamiento y acción, expresó: "¿Qué diría Martí si pudiera ver todo lo que estamos viendo en esta América, que él soñó unida algún día, por la cual dio su vida, porque antes de morir dijo que todo lo que había hecho lo había hecho para eso precisamente, para fortalecer, para impedir el avance del coloso del Norte sobre los pueblos de América Latina?". ( ) "A la América Latina no le queda otra alternativa que integrarse, unirse. Fue lo que soñaron siempre los fundadores de estas repúblicas, fue el sueño esencial de Bolívar y casi cien años después el de Martí". ( )
Texto en negritaCONCLUSIONES
El ensayo en su conjunto tiene un profundo valor filosófico, pedagógico, ético y axiológico, no se puede analizar sin tener en cuenta lo literario por cuanto utiliza un lenguaje poético pleno de imágenes novedosas donde abunda la metáfora el símil, uso de símbolos que unido al uso del hipérbaton flexibiliza la sintaxis llenando la prosa de plasticidad y colorido formando una estrecha ligazón entre contenido y forma que se resume en:
Los males que afectan a Latinoamérica, donde identifica uno interno y otro externo: en lo interno: la desunión latinoamericana, donde las repúblicas hermanas se empeñan en luchas por factores territoriales que las aleja de sus verdaderos problemas: el desarraigo. Contra el desarraigo opone el orgullo y la grandeza americana, reconocer sus raíces en el indio, el negro, el blanco, en el hombre natural de donde debe salir el gobierno natural que conozca la esencia de sus países y sepa lo que necesita, pues Latinoamérica necesita su propia universidad, para aprender su propia historia y formar sus propios gobernantes, exalta a esa juventud que está surgiendo a rescatar los valores y oponer la unidad y la fortaleza latinoamericana a la prepotencia y ambición yanqui. El problema externo es el peligro de que el enemigo del Norte que “nos desdeña”, se aproveche de la ingenuidad de nuestros pueblos y se apodere de ellos con ese afán de conquista que siempre ha ambicionado poseerla. Sin embargo este antiimperialismo no supone odio de razas. Termina con un himno de esperanzas en la América nueva, en Nuestra América que nace fuerte y luminosa al mundo y la enorme responsabilidad que en ello tienen las nuevas generaciones. El despertar actual de nuestra América es una respuesta cabal a las aspiraciones martianas y es el mejor homenaje a un hombre que dedicó su vida y su alma a este hermoso ideal de emancipación humana.
BIBLIOGRAFÍA
1. Castro Ruz Fidel: José Martí América para la Humanidad, Centro de Estudios Martianos, La Habana. 2001. 2. García Marruz, Fina: «El hombre natural martiano», en El amor como energía revolucionaria en José Martí, La Habana, Centro de Estudios Martianos, 2003. 3. Ibrahim Hidalgo Paz: Nuestra América Combate, Centro de Estudios Martianos, 2009 4. Obras Completas, t. 5, 6, 8, 10, 21. Ed. Ciencias Sociales. La Habana. 1975. 5. Vitier Bolaños Cintio: José Martí Nuestra América, Centro de Estudios Martianos, La Habana. 2006 6. __________: Revista Honda No 30/2010, Sociedad Cultural José Martí. La Habana. 2010.