Metástasis óseas

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Metástasis ósea
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Metástasis ósea: El cáncer del órgano de donde proceden se llama primario, y se trata con mayor frecuencia de la próstata, la mama, el pulmón, el tiroides y el riñón, aunque casi cualquier cáncer puede darlas. Desde aquí, las células tumorales pasan al torrente circulatorio y aparecen en los huesos, donde tienen la capacidad de seguir creciendo.

Introducción

Los recientes avances en los métodos de evaluación y diagnóstico, así como los progresos en el tratamiento de pacientes con tumores malignos han repercutido en una mejoría en su expectativa de vida. En el plano negativo hay que reseñar un aumento paralelo de las metástasis óseas, con todas sus manifestaciones clínicas. Se ha calculado que hasta 3/4 partes de los pacientes que fallecen por cáncer presentan metástasis óseas en el momento de su muerte1. Esto supone una amenaza para una calidad de vida ya de por sí deteriorada y un reto para oncólogos y ortopedas, que conjuntamente tratan de paliar los efectos negativos de esta complicación de la enfermedad general.


Fisiopatología

Las metástasis óseas se desarrollan a partir de émbolos de células malignas que, procedentes del tumor primario y favorecidas por el crecimiento y la necrosis tumoral, acceden a través de los vasos linfáticos y sanguíneos al tejido óseo. Otras vías menos frecuentes son la extensión directa desde el tumor primario (carcinoma nasofaríngeo hacia base de cráneo) o desde una localización secundaria (extensión vertebral desde adenopatías retroperitoneales). El número de émbolos tumorales en circulación se correlaciona con el tiempo de evolución y el tamaño del tumor original, aunque no es pronóstico de una incidencia segura de metástasis a distancia.


Incidencia

Es difícil valorar la incidencia exacta global de las metástasis óseas. Es bien conocido que, con distintas frecuencias, cualquier tumor maligno puede metastatizar en hueso. Con gran diferencia, el tumor maligno óseo más frecuente es la metástasis, habitualmente en relación con carcinomas y menos con sarcomas. La incidencia varía dependiendo de los medios utilizados para el diagnóstico. Así, cuando empleamos datos clínicos y radiológicos, el 15% de los pacientes con algún tipo de carcinoma presenta metástasis en hueso, cifra que aumenta al 30% si los datos provienen de autopsias. Probablemente hay muchos casos en los que pasan desapercibidas y la incidencia real es mucho mayor, y ronda globalmente el 50%. Por otra parte se trata de cifras en aumento debido al incremento en la esperanza de vida. Para determinados tipos de tumores primarios, con especial afinidad por el tejido óseo (mama, próstata, pulmón, tiroides y riñón), la posibilidad de presentar metástasis esqueléticas aumenta oscilando entre el 30 y 85%6.


Epidemiología

La enfermedad metastásica ósea puede aparecer en pacientes jóvenes, pero es más habitual en mayores de 40 años. En cuanto al sexo, los tumores de mama son los que más metastatizan en mujeres y los de próstata en hombres.

Localización

Las metástasis pueden afectar a cualquier hueso del cuerpo. Presentan mayor afinidad por el esqueleto axial. La columna vertebral constituye el asiento más frecuente. La región lumbar es la más afectada, seguida de la torácica, cervical y sacra. Costillas y pelvis son también localizaciones habituales de este tipo de lesiones. En la vértebra, inicialmente la invasión tiene lugar en el cuerpo, si bien la primera manifestación radiológica puede ser la lesión en el pedículo. En las extremidades es frecuente la afectación proximal de fémur y húmero. Son raras las metástasis distales a la rodilla y al codo, aunque las hay descritas hasta en los pequeños huesos de manos y pies.

Por qué suceden las metástasis óseas

Se producen porque el cáncer primario ha invadido los vasos vecinos y las células tumorales circulan en la sangre. Los huesos tienen muchos pequeños vasos que retienen a las células a su paso y ofrecen un ambiente adecuado para su crecimiento. La mayor parte de las metástasis óseas destruyen la masa ósea y se ven en las radiografías como zonas más oscuras que el hueso de alrededor, denominándose osteolíticas. Algunas, como en el cáncer de próstata y algunos cánceres de mama, forman hueso y se ven más densas, denominándose osteoblásticas. Hay también tipos mixtos.

Cómo se diagnostican

Es necesario hacer una revisión cuidadosa de los antecedentes médicos del paciente, además de su historia familiar y una exploración minuciosa. Esta información se une a la obtenida por pruebas complementarias como: Todas estas pruebas ayudan no sólo a determinar la extensión de la enfermedad sino también a monitorizar el éxito de la terapia que se establezca.

  • Análisis de sangre: los análisis de sangre detectan síntomas como la anemia o la hipercalcemia. A veces, existen compuestos que normalmente no existen en la sangre y cuya detección ayuda al diagnóstico de un tipo determinado de cáncer o al control de su recaída. Son los marcadores tumorales, por ejemplo CA-125, PSA, CEA o ß2-microglobulina.
  • Radiografías: las radiografías son útiles para diagnosticar las metástasis y para determinar el riesgo de fractura.
  • Gammagrafía o rastreo óseo:E s una prueba muy sensible que detecta la presencia de metástasis incluso con radiografías normales y tiene la ventaja de abarcar todo el esqueleto en la exploración.
  • TAC: las resonancias magnéticas están indicadas sólo en casos excepcionales, cuando las radiografías y gammagrafía no dan un diagnóstico claro.
  • Biopsia: la biopsia de la metástasis está indicada en los casos en que exista una sola lesión, después de un largo período de remisión completa del cáncer, para diferenciarlo de un tumor óseo primario.

Tratamiento

Antes de planificar un tratamiento es necesaria una valoración previa del paciente tanto global, estado de evolución y tratamiento del tumor original, supervivencia estimada, condiciones generales, como local: metástasis presumiblemente única o múltiple, localización, tamaño, extensión2. 1- Quimioterapia u hormonoterapia adecuada para cada tipo específico de cáncer 2- Tratamiento del dolor con analgésicos 3- Bifosfonatos, fármacos de nuevo uso que parecen prevenir los síntomas y las complicaciones derivadas de las metástasis, utilizándose sobre todo en las lesiones osteolíticas.


4- Radioterapia, que mata las células tumorales y alivia el dolor

  • Externa: Con radiofármacos como el samario o el estroncio

5- Tratamiento quirúrgico: Indicado cuando hay riesgo de fractura o cuando ésta se haya producido ya. Está sobre todo indicado en las metástasis dolorosas que afectan a los miembros inferiores.

  • Tratamiento ortopédico: Con corsés o férulas ortopédicas que permitan mover las extremidades sin dolor.


¿Cómo se vive con metástasis óseas?

Se producen, en general, en pacientes con cánceres avanzados o que han recaído. La aparición de metástasis óseas en un paciente con cáncer de pulmón va asociada a una vida media por debajo de los 6 meses. Sin embargo, cuando aparecen en el cáncer de tiroides y el de mama, el pronóstico no es tan infausto y los pacientes pueden vivir varios años. Comparados con pacientes que tienen metástasis en otros órganos distintos al hueso, los pacientes con metástasis óseas tienen mejor pronóstico.

Fuentes

  • www.cancer.org
  • www.oseo-dolor-alivio.es/Metástasis_ósea.html‎
  • www.arturomahiques.com/metastasis_oseas.htm‎