José Jackson Veyán

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José Jackson Veyán
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José Jackson Veyán. Telegrafista que se convirtió en el personaje literario más conocido y admirado.

Síntesis biográfica

Jackson nació en Cádiz en 1852 y seguramente heredó de su padre, Eduardo Jackson Cortés, autor teatral de reconocida fama, su afición literaria. Terminados sus estudios de grado la familia de Jackson Veyán decidió que éste debía dedicarse a estudiar Farmacia, a lo que él no estaba dispuesto ya que quería seguir sus aficiones literarias, pero al mismo tiempo era consciente, por la propia experiencia de su padre, que la vida del “teatro” era dura y era necesario entre tanto le llegará la “fama”, el asegurarse unos ingresos periódicos ( lo que por otro lado era habitual en aquella época en autores teatrales o libretistas, que eran también funcionarios, periodistas, médicos...). Así nos lo cuenta él: “Se anunció una convocatoria para Telégrafos, y electrizada mi médula espinal con la perspectiva de seis mil realitos anuales, presenté mi solicitud, estudié como un animal, y el año 71 conseguí hacerme del Cuerpo, entrando como oficial segundo en el escalafón cerrado” (del libro “Autobiografías de autores festivos contemporáneos”). José Jackson Veyán supero las pruebas de ingreso en el Cuerpo de Telégrafos e ingresó el 11 de agosto de 1871 siendo su primer destino Santander, e inmediatamente dio a conocer sus aficiones poéticas enviando sus poesías a la revista “El Telegrama” y, además, inaugurando una costumbre que mantuvo durante su larga vida telegráfica y que consistía en recitar al final de los banquetes, que ocasionalmente celebraban los compañeros, algunos versos suyos alusivos al acto, a los compañeros y a la actividad telegráfica. Esta costumbre la inauguró muy pronto, en Mayo de 1873 cuando llegó a Santander el buque cablero “Dacia” que había llevado a ese puerto el cable submarino que enlazaba Bilbao con Londres, porque Bilbao estaba cercada por los carlistas y las comunicaciones hacia el interior no podían garantizarse. Los telegrafistas dieron un banquete a los operadores del barco cablero y Jackson remató el banquete con unos versos. A partir de entonces cualquier banquete de telegrafistas en el que participara se cerraba con sus versos que todos esperaban. Cuando, en 1874, fue destinado a Madrid se dedicó de lleno a su actividad literaria escribiendo dramas y comedias cortas que intentaba editar y vender por su cuenta y, en colaboración con su padre, empezó a estrenar obras teatrales. En general eran obras cortas que él escribía a mucha velocidad

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