"Al otro lado del cielo",título original en inglés:
"The Other Side of Heaven", es un drama, aventura estadounidense del año 2001, con una duración de 113 minutos. Basada en la novela biográfica de
John H. Groberg, dirigida por y adaptada por
Mitch Davis "El idioma del enemigo" y que cuenta en entre el reparto con
Anne Hathaway "Los Miserables".
John Groberg, un chico granjero de
Idazo Falls, cruza el océano para convertirse en un misionero en las remotas y exóticas
Islas Tonga, durante la década de los años cincuenta. Atrás dejó a su familia y al amor de su vida, la joven y bella
Jean Sabin. Es
1953, y el joven universitario John es enviado como misionero a una lejana isla de La Polinesia, tras un largo viaje, llega a un nuevo mundo, habitado por gentes muy distintas a las que él había conocido, y a un entorno paradisíaco que poco a poco irá descubriendo de la mano de un nativo que le enseña a vivir fantásticas experiencias.
Interesante película del género religioso-cristiano, en concreto sobre el
"cristianismo" mormónico, a pesar de que es un producto netamente propagandístico y proselitista de La Iglesia de
Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
Nos cuenta la historia de un joven mormón norteamericano (como ésos que solemos ver en pareja en cualquier ciudad, vestidos siempre con su camisa blanca, su corbata y pantalones negros, evangelizando y dirigiéndose a la gente con mucho respeto y amabilidad), que decide irse por unos años de misionero de su iglesia a algún país extranjero. La historia transcurre a mediados del pasado siglo XX. Lo envían a las Islas Tonga, cercanas a las Islas Fiji, en concreto a una isla pequeña llamada Niatoputapu. Allí, con el apoyo de un joven mormón nativo, se pasará algo más de dos años predicando, inculturizándose en el lugar, creando vínculos fraternos que le harán ser muy apreciado por los lugareños, construyendo una comunidad de mormones y valiosas relaciones humanas, porque según sus creencias hay una conexión entre La Tierra y el Cielo que en este mundo hay que tratar de captar o sintonizar como uno de los propósitos más trascendentes.
La verdad es que la película no resulta gran cosa, pero es soportable; además está rodada en exteriores tropicales de gran belleza y encima no contagia nada malo a los espectadores. Aunque no comulguemos con el sectarismo de los mormones, la película ayuda a comprender un poco a estos jóvenes misioneros surgidos del Imperio
USA, que se trasladan en plan predicador a los sitios más remotos del mundo, marchando casi siempre en pareja de varones, con idéntica indumentaria y comportamiento educado y disciplinado.