La Catedral de los negros
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La catedral de los negros. Este libro es la segunda parte del tríptico “Cienfuegos, capital del mundo” y con él su autor consiguió el Premio Alejo Carpentier de Novela del año 2012.
Sinopsis
La Catedral de los Negros es una excelente novela cubana no apta para menores, que aborda de manera poco común cómo un hombre puede llegar al límite de la violencia. El personaje es un asesino, sin embargo esta ¨narración que construye la historia a partir de un coro de voces y que rinde homenaje, por vía contraria, a una ciudad, al amor y a la tenacidad”.
El autor de la obra Marcial Gala define el tema central de la misma como una muestra de:Datos del autor
Marcial Gala (La Habana, 1964) Narrador y poeta. Es autor de los libros de cuento Enemigo de los ángeles (1991); El juego que no cesa (1993); Dios y los locos (1995) y Es muy temprano (Editorial Letras Cubanas, 2010), así como de la trilogía Cienfuegos, capital del mundo, de la cual forman parte además Sentada en su verde limón y Monasterio. Es miembro de la UNEAC.
Criterios sobre la obra
Alberto Guerra Naranjo, crítico literario cubano:Si algún elemento llamó mi atención de inmediato fue encontrar en La catedral de los negros una novela limpia, escrita con total sinceridad, con poco afeite, sin mucho trucho ni trucaje, sin regalarse, sin evidentes costuras, a salvo las naturales que dictan los nervios.
Encontré una novela escrita como si su autor hubiera puesto las vísceras al lado de su vieja PC, y se hubiera dicho, bueno, Marcial, ahora toca escribir durante varios meses una historia con dolor, desde el dolor, pero con responsabilidad.”Gala configura un óleo hiperrealista, no despojado de insertos fantásticos, de una Cuba, más allá de cuán “novelada” esté, no digamos que posible sino dable, ubicada en los márgenes de lo conocido desde la perspectiva dominante del “centro" y sujeta al decálogo de carencias, indigencias o dudosas concepciones morales condicionadas por el mismo medio engendrador.
Aquí impera la violencia, la apelación a cualquier palo para salir del cenagal de podredumbre humana, el crimen y el acto de la máscara o la representación en uno de sus estados más esencialmente crudos. Aun sin poseerla, debe aparentarse dureza en sitio tal, so pena de caer en el piso a patadas bajo el orín de cualquier mala cabeza. Por eso, hasta un joven poeta en fase de iniciación precisa romperle la crisma a cierto pichón de guapo con el objeto cortante menos pensado: un libro.”No es frecuente (al menos piensa así quien escribe este comentario) que los protagonistas de una historia escrita en Cuba sean asesinos implacables y que uno de ellos esté en una prisión norteamericana a la espera de la inyección letal. El tema, en otras literaturas, puede tal vez hasta ser recurrente, mas no en la nuestra.
El testimonio que cada personaje, cada carácter, nos entrega, da cuerpo a la obra, desarrolla la trama, y descubre un tenebroso recorrido que en algunos casos se prolonga extrafronteras.
El lenguaje es acre, marginal, proliferan lo que eufemísticamente llamamos "malas palabras" justificadas aquí en las voces de sus testimoniantes. No puede ser de otro modo. Diríase más: Gala, el autor, maneja con extremo acierto el habla, incluidos los sobrenombres asignados, al punto que el retrato de cada personaje se delinea a partir de su manera de hablar, más que por la de obrar. Pocas veces, confieso, es tan decisiva le presencia de un lenguaje duro y vulgar, de una jerga marginal y cruda, como en La Catedral de los Negros. La crueldad, la violencia, la deshumanización, la hipocresía, la avaricia, el desamor, la cobardía…también la ingenuidad, la esperanza, el sexo, la locura, la ignorancia… entrecruzan sus caminos. Pero además, un espíritu deambula por las páginas de este libro, las permea de un toque de fantasía, las nutre de un componente real-maravilloso, y por si fuera poco, algunos personajes reales se interpretan a sí mismos, incluido el autor, de fugaz presencia, lo cual nos recuerda la técnica del cameo cinematográfico.
Esta es lectura que se disfruta, aviva el interés, se agradece. Aprieta la boca, como el marañón y el tamarindo, mas deja regusto. La catedral cuya construcción parece nunca terminar y por último se malogra es el sostén del andamiaje narrativo. Sus fisuras son las de sus armadores, las que la fiebre de la voracidad descubre entre testimonios que no desdeñan un humor tan sarcástico como eficaz.”Fuentes
- Departamento de Investigación Biblioteca Municipal Ricardo Cabrero de Nuevitas
- La jiribilla: La catedral de los negros (Fragmentos)
- La Gaceta de Cuba: Los negros de Marcial Gala
- Cubaliteraria: La Catedral de los Negros, una novela de savia amarga
- AHS: Entrevista a Marcial Gala
- UNEAC: Un imperdible de Marcial Gala
- Trabajadores: Los mejores libros de 2012 en Cuba
- Juventud Rebelde: Presentan premios Alejo Carpentier 2012
