Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono
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Día Mundial de la Capa de Ozono: El día internacional de la capa de ozono fue instituido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) desde 1995 y se celebra cada 16 de setiembre. Esta fecha fue elegida en conmemoración al protocolo de Montreal en el que se discutió sobre la eliminación gradual y obligatoria de las sustancias que lo afectan. Además, instituir este día es recordar a los gobiernos de todo el mundo a cumplir con sus obligaciones ecológica 16 de Septiembre, "Día Mundial de la Capa de Ozono", delgada capa de este gas que protege la tierra de los rayos del sol, ubicada entre los 19 y 23 km sobre la superficie de la tierra, en la estratosfera.El día fue instituido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) desde 1995 y se celebra cada año. Esta fecha fue elegida en conmemoración al protocolo de Montreal en el que se discutió sobre la eliminación gradual y obligatoria de las sustancias que lo afectan. Además, instituir este día es recordar a los gobiernos de todo el mundo a cumplir con sus obligaciones ecológica.
Sumario
- 1 ¿Qué es la capa de Ozono?
- 2 La formación de la capa de Ozono.
- 3 ¿Por qué es importante la capa de Ozono?
- 4 ¿Cómo se destruye la capa de Ozono?
- 5 Principales efectos de la destrucción de la capa de Ozono.VITALIS.
- 6 Riesgos para la salud y el medio ambiente
- 7 La amenaza
- 8 Utilidad y compromiso del Día Mundial de la Capa de Ozono
- 9 Fuentes
¿Qué es la capa de Ozono?
La vida en la Tierra ha sido protegida durante millares de años por una capa de veneno vital en la atmósfera. Esta capa, compuesta de ozono, sirve de escudo para proteger a la Tierra contra las dañinas radiaciones ultravioletas del sol. Hasta donde sabemos, es exclusiva de nuestro planeta. Si desapareciera, la luz ultravioleta del sol esterilizaría la superficie del globo y aniquilaría toda la vida terrestre.
La Molécula de Ozono está compuesta por 3 átomos de oxigeno O3. El Ozono es uno de los ejemplos más claros de que en la Naturaleza nada es bueno ni malo, todo depende de sí está en su lugar natural o no. El Ozono es en realidad un gas venenoso y peligroso para los seres vivos, si se encuentra a nivel del suelo; pero si ocupa su lugar natural en la estratosfera (entre 14 y 25 km de altura) forma una capa protectora, que protege la vida del Planeta de la dañina radiación ultravioleta. Por suerte la estratosfera contiene todavía el 90% de todo el Ozono del Planeta.
Cerca de la superficie de la Tierra [(la troposfera)], el ozono es un contaminante que causa muchos problemas; forma parte del smog fotoquímico y del cóctel de contaminantes que se conoce popularmente como la lluvia ácida. Pero en la seguridad de la estratosfera, de 15 a 50 km. sobre la superficie, el gas azulado y de olor fuerte es tan importante para la vida como cl propio oxígeno.
La formación de la capa de Ozono.
La radiación ultravioleta separa los 2 átomos de la molécula de oxígeno (O2). Los átomos de oxígeno libres tienen un gran poder reactivo y al no poder permanecer en solitario se unen a otras moléculas de oxígeno formando entonces el Ozono (O3). Los rayos ultravioleta también pueden romper las moléculas de Ozono; así por cada 2 moléculas de Ozono se pueden formar otras 3 de oxígeno. Todo este proceso se genera gracias a la energía de la radiación ultravioleta, logrando de esta forma hacer perder la mayor parte de dañina energía. De la radiación ultravioleta. Gracias a este mecanismo autoregulador disponemos de una capa protectora de Ozono y de oxigeno esencial para la vida.
¿Por qué es importante la capa de Ozono?
En términos simples, la tierra está rodeada por una capa fina de gas llamado Ozono. Esta nos protege de los rayos ultravioleta del sol y sin su protección, se pueden generar enfermedades como cáncer a la piel o quemaduras graves. El agotamiento de la capa de ozono llevará a la reducción de su capacidad protectora y, en consecuencia, a una mayor exposición a la radiación.
¿Cómo se destruye la capa de Ozono?
Cada primavera austral se abre un “agujero” en la capa de ozono sobre la Antártida, tan extenso como los Estados Unidos y tan profundo como el Monte Everest. El agujero ha crecido casi todos los años, desde 1979. En los últimos años, el agujero ha aparecido cada año, excepto en 1988.
Según el ingeniero Luis Yamada, profesor del Departamento de Ingeniería Mecánica de la Pontificia Universidad Católica del Perú, “el cloro liberado de las moléculas de ciertos compuestos estables que es atacado por la intensa radiación ultravioleta, puede despojar a la molécula de ozono de un átomo, dando lugar al ClO (monóxido de cloro) y al oxígeno normal. Cada molécula de CFC destruye miles y miles de moléculas de ozono, alterando fuertemente el equilibrio natural”.
Se ha demostrado que los CFC son la principal causa de la destrucción del ozono. Los gases clorofluorocarbonados (CFC) se emplean en la industria de la refrigeración, agentes extintores y de propelentes aerosoles.
Estos poseen una capacidad de supervivencia en la atmósfera de 50 a 100 años y cuando alcanzan la estratosfera son disociados por la radiación ultravioleta, liberando el cloro de su composición y dando comienzo al proceso de destrucción del ozono.
Principales efectos de la destrucción de la capa de Ozono.VITALIS.
1) Aumento de los niveles de radiación ultravioleta-B, perjudicial para los seres humanos, animales y plantas,
2) Incremento de los cambios climáticos,
3) Alteración de la atmósfera e intensificación de las tormentas tropicales y los huracanes.
4) Daños a los bienes y las personas.
Asimismo VITALIS resalta que entre los riesgos a la salud preocupan “el cáncer de piel, reducción de la efectividad del sistema inmunológico humano y daños en la vista”.
Además de las consecuencias en los ecosistemas, VITALIS teme por la “disminución de la productividad de lagos, ríos y mares, con la consecuente disminución de la producción de alimentos, por efectos en la sostenibilidad de las cosechas y la ganadería”.
Riesgos para la salud y el medio ambiente
Cualquier aumento de la radiación UVB que llegue hasta la superficie de la Tierra tiene el potencial para provocar daños al medio ambiente y a la vida terrestre. Los resultados indican que los tipos más comunes y menos peligrosos de cáncer de la piel, no melanomas, son causados por las radiaciones UVA y UVB. Se calcula que para el año 2000 la pérdida de la capa de ozono será del S al 10% para las latitudes medias durante el verano.
Según los datos actuales una disminución constante del 10% conduciría a un aumento del 26% en la incidencia del cáncer de la piel. Las últimas pruebas indican que la radiación UVB es una causa de los melanomas más raros pero malignos y virulentos. La gente de piel blanca que tiene pocos pigmentos protectores es la más susceptible al cáncer cutáneo, aunque todos están expuestos al peligro.
El aumento de la radiación UVB también provocará un aumento de los males oculares tales como las cataratas, la deformación del cristalino y la presbicia. Se espera un aumento considerable de las cataratas, causa principal de la ceguera en todo el mundo. Una reducción del 1% de ozono puede provocar entre 100.000 y 150.000 casos adicionales de ceguera causada por cataratas. Las cataratas son causa de la ceguera de 12 a 15 millones de personas en todo el mundo y de problemas de visión para otros 18 a 30 millones. La radiación UVC es más dañina que la UVB en causar la ceguera producida por el reflejo de la nieve, pero menos dañina en causar cataratas y ceguera.
La exposición a una mayor radiación UVB podría suprimir la eficiencia del sistema inmunológico del cuerpo humano. La investigación confirma que la radiación UVB tiene un profundo efecto sobre el sistema inmunológico, cuyos cambios podrían aumentar los casos de enfermedades infecciosas con la posible reducción de la eficiencia de los programas de inmunización. La inmunosupresión por la radiación UVB ocurre independientemente de la pigmentación de la piel humana. Tales efectos exacerbarían los problemas de salud de muchos países en desarrollo.
El aumento de la radiación UVB además provocaría cambios en la composición química de varias especies de plantas, cuyo resultado sería una disminución de las cosechas y perjuicios a los bosques. Dos tercios de las plantas de cultivo y otras sometidas a pruebas de tolerancia de la luz ultravioleta demostraron ser sensibles a ella. Entre las más vulnerables se incluyeron las de la familia de los guisantes y las habichuelas, los melones, la mostaza y las coles; se determinó también que el aumento de la radiación UVB disminuye la calidad de ciertas variedades del tomate, la patata, la remolacha azucarera y la soja.
Casi la mitad de las jóvenes plantas de las variedades de coníferas con las que se experimentó fue perjudicada por la limitando el crecimiento de algunas plantas (por ejemplo el centeno, el maíz y el girasol). Sin embargo, es difícil hacer predicciones cuantitativas ya que otros factores ambientales entran en juego.
La amenaza
Las sustancias milagrosas: Durante medio siglo, las sustancias químicas más perjudiciales para la capa de ozono fueron consideradas milagrosas, de una utilidad incomparable para la industria y los consumidores e inocuas para los seres humanos y el medio ambiente. Inertes, muy estables, ni inflamables ni venenosos, fáciles de almacenar y baratos de producir, los clorofluorocarbonos (CFC) parecían ideales para el mundo moderno.
No sorprende, entonces, que su uso se haya generalizado más y más. Inventados casi por casualidad en 1928, se los usó inicialmente como líquido frigorígeno de los refrigeradores. A partir de 1950, han sido usados como gases propulsores en los aerosoles. La revolución informática permitió que se usaran como solventes de gran eficacia, debido a que pueden limpiar los circuitos delicados sin dañar sus bases de plástico. Y la revolución de la comida al paso los utilizó para dar cohesión al material alveolar de los vasos y recipientes desechables.
La mayor parte de los CFC producidos en el mundo se utilizan en refrigeradores, congeladores, acondicionadores de aire, aerosoles y plásticos expansibles, que tienen múltiples usos en la construcción, la industria automotriz y la fabricación de envases, la limpieza y funciones similares.
La estructura estable de estas sustancias, tan útil en la Tierra, les permite atacar la capa de ozono. Sin cambio alguno, flotan lentamente hasta la estratosfera, donde la intensa radiación UVC rompe sus enlaces químicos. Así se libera el cloro, que captura un átomo de la molécula de ozono y lo convierte en oxígeno común. El cloro actúa como catalizador y provoca esta destrucción sin sufrir ningún cambio permanente él mismo, de modo que puede repetir el proceso. En estas condiciones, cada molécula de CFC destruye miles de moléculas de ozono.
Los halones, con una estructura semejante a la de los CFC, pero que contienen átomos de bromo en vez de cloro, son aún más dañinos. Los halones se usan principalmente como extintores de incendios, y una dosis de exposición por superior destruyen más ozono que los CFC. Las concentraciones de halones si bien muy pequeñas se duplican en la atmósfera cada cinco años. También están aumentando con rapidez los CFC más dañinos; las concentraciones de CFC 11 y CFC12 (el más común), se duplican cada diecisiete años y el CFC 13 se duplica cada seis años.
Lassustancias químicas más peligrosas tienen una vida muy larga. El CFC I dura en la atmósfera un promedio de setenta y cuatro años, el CFC 12 tiene una vida media de ciento once años, el CFC 113 permanece durante unos noventa años y el halón 1301 dura un promedio de ciento diez años. Esto les da tiempo suficiente para ascender a la estratosfera y permanecer allí, destruyendo el ozono.
Otros compuestos de cloro y bromo, como el tetracloruro de carbono, el metil cloroformo y el bromuro de metilo, también son dañinos para la capa de ozono. El tetracloruro de carbono, que también se usa para combatir incendios, y para los pesticidas, la limpieza en seco y los fumigantes para cereales, es algo más destructivo que el más dañino de los CFC.
El metilcloroformo muy usado para la limpieza de metales, no es tan perjudicial, pero igualmente representa una amenaza, ya que su uso se duplica cada diez años.
Los óxidos nitrosos, liberados por los fertilizantes nitrogenados y por la quema de combustibles fósiles, destruyen el ozono y tienen larga vida, pero sólo llegan a la estratosfera en proporciones muy pequeñas. Además, algunas de las sustancias desarrolladas para servir de sustitutos provisionales a los CFC, los HCFC (hidroclorofluorocarbonos) y los HBFC (hidrobromofluorocarbonos) también están destruyendo la capa de ozono, pero mucho menos que los CFC.
El bromuro de metilo se utiliza como un fumigante de múltiples aplicaciones y se usa en algunos procesos químicos y en la síntesis orgánica. A diferencia de los CFC y halones, el bromuro de metilo también ocurre en la naturaleza y se cree que alrededor del 50% del bromuro de metilo encontrado en la atmósfera es emitido por fuentes naturales. Pero todavía no se han calculado exactamente los efectos de las fuentes naturales y antropogénicas.
Los aviones supersónicos y el transbordador espacial liberan respectivamente óxidos nitrosos y cloro en la atmósfera, pero los estudios indican un impacto insignificante. Se necesita un estudio más a fondo para poder calcular el impacto de los aviones supersónicos.
Utilidad y compromiso del Día Mundial de la Capa de Ozono
Conmemorar este día a nivel mundial constituye una herramienta útil para determinar los compromisos estatales y la distribución del Fondo Multilateral creado hace más de quince años con el propósito de aportar el financiamiento de los países más necesitados para que puedan cumplir con sus obligaciones ecológicas.
Fuentes
- Valle Quiñones, Dinorah. 2010. Protejamos la capa de ozono, un mundo mejor es posible. Museo Nacional de Historia Natural.