Nacionalizaciones en Cuba
Las Nacionalizaciones.Se llevaron a cabo en Agosto de 1960, después que nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz anunciaba La medida, este suceso fue acogido com júbilo por El pueblo.
Hechos ocurridos
Con su habitual buen humor, el pueblo cubano acogió con júbilo el anuncio hecho por Fidel la víspera de las nacionalizaciones a 26 empresas norteamericanas que operaban en la isla. Desde horas tempranas el 17 de agosto de 1960, numerosas personas se concentraron ante el edificio de la Cuban Telephone Company, en la capitalina calle dragones. Armado de una escalera, un obrero retiraba todo letrero alusivo a la transnacional. Otros trabajadores despojaban de las paredes los afiches de Tonito Rin rin, logo utilizado para la publicidad por esa firma, cuyos restos eran velados en el lobby. En la calle ciudadanos portaban cartelones: “Tonito Rin rin, se llamaba, Murió Tonito, pero nació Liborito”. A esa misma hora, en el edificio principal de la Cuba Electric Company (Cubaneleco), ubicado en la calle Carlos III, funcionarios del gobierno revolucionario hacían efectiva la nacionalización. Irónicamente, desde las puertas de vidrio que custodiaban la entrada, el logo de esta trasnacional, un bombillo risueño y con casco llamado K- Listo Kilowatt, continuaba sonriendo. Ante el Palacio de los Trabajadores, sede central de Trabajadores de Cuba (CTC), se congrego un mar de pueblo. Varios ataúdes que representaban a diversos monopolios expropiados, a los que seguían actores y actrices disfrazados de llorosas viudas, fueron cargados en hombros y en estruendosa pachanga la muchedumbre enrumbó a Carlos III, continuó por Reina, Prado en el Capitalino aguardaba otra multitud, hasta malecón a gritos de ¨ 1, 2,3 y 4. ¨ . Hay Fidel pa´ rato… 5 ,6 7, y 8, Eisenhower, viejo chocho¨. Una estentórea voz iba naciendo cada una de las compañías Yanquis expropiadas: “ESSO..United Fruti Company…Texaco…. Manatí Sugar Company” y un coro gigantesco le replicaba: “Se llamaba”. En el embarcadero del castillo de la puerta, se arrojan los féretros al agua.
Antecedentes
Según ciertos historiadores, la Revolución Cubana nacionalizó las empresas yanquis en 1960 y, como consecuencia de esta medida, avanzó rápidamente hacia el socialismo, en respuestas a las agresiones constantes del imperialismo norteamericano. Por otra parte añaden, pudo sobrevivir gracias al solidaridad del campo socialista, al cual la correlación mundial de fuerzas le era entonces favorable. Nadie discute el papel catalizador desempeñado por la hostilidad imperialista en este proceso. Tampoco la valiosa ayuda prestada por la URSS y el campo socialista a nuestro país. Pero tales afirmaciones no recogen toda la verdad y desconocen un factor fundamental: la decisión de libertad de este pueblo. Desde la década de 1930, los revolucionarios cubanos se habían trazado, entre sus objetivos de lucha por la emancipación nacional, la independencia económica. Así lo reflejaban en sus programas y proyectos tanto el primer Partido comunista como la joven Cuba. Guiteras, incluso había alertado en su articulo septembrismo, publicado en Bohemia el 1ro de abril de 1934, que todo movimiento o partido en este archipiélago, para considerarse revolucionario, tenia que ser necesariamente antiimperialista. Ya con la Revolución en el poder mucho antes que arreciaran las agresiones de los Estados unidos, Fidel afirmaba que el enfrentamiento con el capital extranjero “era el camino correcto de un pueblo que quisiera liberarse (…) que las industrias sen de la nación; y la nación pague con su producción; pero que las empresas sean nacionales, que el país no tenga que estar dependiendo de la voluntada de amos extranjero. Que el amo de sus riquezas sea el país, porque no se concibe que un país libre, cuya economía es economía de extranjeros”. En plena coincidencia con Fidel, el Ché subrayaría semanas después en una comparecencia televisiva: “Nuestro camino hacia la liberación nacional está dado por la victoria sobre los monopolios y sobre los monopolios norteamericanos concretamente”. El papel de catalizador lo desempeñarían las compañías petroleras yanquis con su desmedida avaricia.
El diferendo petrolero
Durante décadas, tres empresas foráneas (ESSO, Texaco y Shell), asumían la importación, refinación y el suministro de combustible en Cuba. Era un negocio redondo: transportaban el petróleo en sus barcos desde pozos de su propiedad y se lo vendían al estado cubano a casi tres dólares el barril. Luego había que pagarles por la refinación y la producción de derivados, los que eran vendidos en la red de gasolineras de esas trasnacionales. Por ordenes del gobierno de los Estados Unidos, las compañías limitaron la importación y refinación para provocar una escasez artificial en nuestro país, Cuba adquirió petróleo en Venezuela, pero las empresas yanquis se rehusaron a alquilar sus superbanqueros. En el primer convenio comercial con la URSS, la patria de Lenin se comprometió a vendernos petróleo a poco más de dos dólares el barril y transportarlo, entonces las trasnacionales estadounidense se negaron a refinarlo, con lo que violaban el articulo 44 de la ley de minerales y combustibles (en vigor desde el 9 de mayo de 1938), que estipulaba la necesidad de procesar el petróleo crudo que les fuera suministrado por el estado cubano. Desde Washington se alzaron voces prepotentes profiriendo amenazas de reducir o eliminar la cuota cubana en el mercado azucarero norteamericano si el Gobierno Revolucionario aplicaba con rigor la legislación, Fidel respondió: “Nos quitaran las cuotas, ¡pero con las cuotas que nos quiten tendrán que acabarse de arrancar la careta de explotadores y enemigos de la humanidad!, nos quitaran las cuotas, ¡pero con las cuotas tendrán que arrancarse para siempre la simpatía del pueblo de Cuba!, nos quitaran las cuotas, ¡pero con las cuotas no podrán quitarnos la vergüenza y la dignidad con que estamos dispuestos a morir en nuestra tierra” Como persistieron en su actitud el 28 de junio de 1960, de acuerdo con la Resolución 166 del Gobierno Revolucionario, se intervino la planta de los Texaco, en Santiago de cuba, tres días después, corrieron igual suerte en La Habana las instalaciones de la ESSO y la angloholandesa Shell. En respuesta, Estados Unidos promulgó la tristemente célebre Ley Puñal, con la cual redujeron la cuota azucarera cubana al mercado norteamericano, Cuba replica el 5 de julio con la Ley Escudo, que facultaba al presidente y primer ministro de la republica a nacionalizar empresas y bienes foráneos por la vía de la expropiación forzosa, garantizando su correspondiente indemnización. Cuatro días después, el líder soviético, Nikita Jruschov, anunciaba, en un mensaje solidario a Fidel, que su país estaba dispuesto a comprar todo el azúcar cubano que Estados Unidos no quisiera comprar.
Noche de sábado
Al clausurar el I Congreso Latinoiamericano de Juventudes, en un atiborrado estadio del Cerro, (hoy Latinoamericano), durante la noche del sábado 6 de agosto de 1960, Fidel anunció la nacionalización de 26 compañías yanquis que poseían tres refinerías de petróleo, los monopolios de la electricidad y del teléfono, así como 36 de los mejores centrales azucareros del país, cuya producción abarcaba el 36 % del total nacional y un volumen similar a lo elaborado entonces por Hawai y Puerto Rico juntas. En medio de la alocución Fidel perdió la voz, los médicos le habían aconsejado que no hablara esa noche debido al esfuerzo realizado por él en los últimos días y la pertinaz llovizna que agravaba su estado gripal, Raúl tomó el micrófono “En momentos que han ser históricos para Cuba y para la América nuestra, ¡que es la verdadera!, no es ni cosas del destino ni cuestiones de malos augurios, eso es, simplemente, un ligero revés sin importancia, porque se ha ido una voz por un momento, ¡pero ahí está él y estará! (…) Esto que acabamos de ver y que por un fugaz instante fue el deleite de nuestros pueblos, no es nada, pues eso no es más que la consecuencia de una vida joven, dinámica y honrada, dedicada al bien de su pueblo, y esto, que no ha sido nada, porque ahí está él que es lo que importa, más esto otro que tengo en la mano” Y mostró el documento que reglamentaba las nacionalizaciones, el cual procedió a leer. Minutos después, cuando Fidel recuperó la voz continuó su discurso ante el silencio total del pueblo, pero ante la mención de cada empresa norteamericana expropiada Raúl añadía “se llamaba”, y el pueblo empezó a corear junto con el ministro de las FAR: Las nacionalizaciones de agosto de 1960 tenían obviamente un marcado carácter antiimperialista, pero no eliminaban la propiedad privada, la burguesía cubana, lejos de verse afectada, estaba en mejores condiciones de desarrollar una producción nacional al librarse de la desleal competencia de los monopolios yanquis, gozar a su favor de la existencia de un incrementado poder adquisitivo de la población y el apoyo que podían recibir, y que en ocasiones se les brindó por parte del sector estatal, robustecido por la recuperación de los bienes mal habidos en el batistato y su reciente control de las empresas foráneas expropiadas.
Fuentes
- Olga Miranda Bravo: Párrafos tomados del Libro Cuba–USA-Nacionalizaciones y Bloqueo, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1996.
- Revista Bohemia

