Annabelle López Ochoa
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Annabelle López Ochoa. Es una importante figura de la coreografía internacional. Ha trabajado con primeras figuras y jóvenes talentos de la compañía del Ballet Nacional de Cuba]]: Viengsay Valdés, Yanela Piñera, Grettel Morejón, Jessie Domínguez, Mónica Gómez, Alfredo Ibáñez, Víctor Estévez, Arián Molina, Miguel Anaya, Gian Carlos Pérez y Lyvan Verdecia.
Trayectoria profesional
Annabelle López Ochoa se graduó en la Escuela del Ballet Real de Flandes en Bélgica en la especialidad de Educación Danzaria. Su carrera profesional la desarrolló en el Ballet Scapino, de Holanda.
En el 2003, decidió centrarse en la creación coreográfica. En ese año, fue aclamada como estrella naciente de la escena danzaria holandesa, y obtuvo importantes críticas como la del diario Tremecula Performing Arts Examiner, el cual reseñó:
Esta artista ha creado obras para importantes compañías del mundo como el Ballet Scapino, el Ballet Nacional de Holanda, el Ballet Real de Flandes, el Ballet de Gottenburg, el Ballet Nacional de Marsella, el Ballet de Saarbrucken, IncolBallet de Colombia, el Ballet Nacional Finlandés, el Centro Nacional de Danza de Madrid, el Ballet de Washington y el Ballet Nacional Dominicano, entre otros.
La conocida publicación estadounidense Dance Magazine denominó su obra Cylindrical shadows (Sombras cilíndricas), creada para el Pacific Northwest Ballet, como uno de los momentos cumbres de 2012. Exitosa también fue su versión coreográfica de “Un tranvía llamado deseo”, creada conjuntamente con la directora teatral Nancy Meckler para el Scottish Ballet. La pieza, considerada por el Círculo de críticos del Premio Nacional de Danza Británico como “la mejor coreografía clásica”, recibió el Premio South Bank Nacional Arts a la “mejor producción reciente” y fue nominada al Premio Olivier 2012.

