Espondilitis tuberculosa
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Espondilitis tuberculosa. Lesión tuberculosa que toma los cuerpos vertebrales y raramente los arcos y los procesos transversos.
Esta lesión se ha hecho extremadamente poco frecuente en nuestro país debido a los progresos de la higiene, en el desarrollo de la salud pública y la desaparición del hambre y la pobreza que siempre acompañan a la enfermedad. No obstante, en los pocos casos existentes es raro encontrar la clásica tríada de Pott (absceso, gibosidad y parálisis), ya que con las drogas actuales el cuadro clínico mejora rápidamente
Etiopatogenia.
El germen patógeno tanto del tipo bovino como humano llega al cuerpo vertebral mediante la circulación sanguínea. La espondilitis tuberculosa proviene casi siempre de una lesión primaria pulmonar o intestinal, y se presenta generalmente en pacientes con una resistencia general y local disminuida. Existe un período largo de latencia, a veces de varios años, por lo cual en ocasiones resulta difícil relacionar la enfermedad con la lesión primaria. Más del 50% de los casos se presenta en niños y adolescentes.
Manifestaciones clínicas
El diagnóstico temprano de la enfermedad es difícil, pues inicialmente el cuadro clínico es bizarro y no igual en todos los casos. Antes del conocimiento de los síntomas locales se presenta un período exantemático en el que puede existir toma del estado general: debilidad, pérdida de peso, falta de apetito y elevación repentina esporádica de la temperatura. Estos síntomas pueden durar desde unos meses hasta años, período en que aparecen los síntomas vertebrales. El dolor es el primer indicio de la lesión vertebral y puede ser local o irradiado a las raíces correspondientes a la lesión. Es agudo y tenaz y se grava por los cambios de posición y el movimiento. El dolor referido señala el territorio de distribución de los nervios sensitivos vecinos, las zonas cutáneas tributarias de estos nervios son hipersensibles a la presión. El dolor referido de la columna lumbar se irradia a las caderas y piernas; en la columna cervical se irradia al occipital y los brazos y en la dorsal hay neuralgia intercostal. Al realizar la inspección del paciente se observa la rigidez de la columna y que camina con las piernas en flexión evitando los movimientos bruscos. En las lesiones lumbares existe una acentuada lordosis y el tórax se dirige hacia delante.
Examen físico
La cifosis es el signa más frecuente y es causado por el hundimiento de la vértebra o las vértebras afectadas. La escoliosis complica a menudo la cifosis y es necesario diferenciar la cifoescoliosis tuberculosa de la idiomática. La lordosis se encuentra en los segmentos superiores e inferiores de la deformidad en cifosis y no es más que la expresión de compensación de la columna vertebral. Los movimientos de la columna son en bloque por contractura de los músculos vecinos, a fin de evitar el dolor por el movimiento. Es necesario explorar los abscesos tuberculosos, que se localizan en la faringe, los triángulos del cuello, el psoas ilíaco, la ingle y las regiones glúteas e isquiorrectales. La parálisis es espástica en las fases tempranas, y raramente hay trastornos sensitivos; puede ser parcial o total de acuerdo con la magnitud de la lesión. En la parálisis cervical, los movimientos superiores se efectúan antes que los inferiores; pueden afectarse el nervio frénico y el hipogloso. En la parálisis dorsal pueden estar tomados los miembros inferiores y en las dorsales bajas además de afectarse los miembros inferiores, se afectan los esfínteres. La paresia motora produce marcha atáxica y exaltación de los reflejos.
Fuente
- Dr. Álvarez Cambras, Rodrigo. Tratado de Cirugía Ortopédica y Traumatología, tomo II, Editorial Pueblo y Educación, La Habana, 1986.
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