Los ojos de Julia (película)

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Los ojos de Julia (Película)
Información sobre la plantilla
terror | Bandera de España España
Los ojos de julia-914059515-large.jpg
NombreLos ojos de Julia
Estreno29 de octubre 2010
DirectorGuillem Morales
Producción GeneralGuillermo del Toro, Mercedes Gamero, Joaquín Padró, Mar Targarona Guión: Guillem Morales, Oriol Paulo.
Productores EjecutivosÓscar Faura
PaisBandera de España España

Los ojos de Julia. Película del año 2010 de producción Española/ Española segundo largometraje del realizador español Guillem Morales, producido por Guillermo del Toro y cuya historia se desarrolla en España.

Sinopsis

Julia va a Bellevue con su marido Isaac para visitar a su hermana gemela, Sara, ciega por una enfermedad degenerativa que también ella padece, tras intuir que algo malo le ha ocurrido, descubriendo al llegar, que se ha suicidado ahorcándose. Julia, que se alejó de su hermana cuando descubrió que había sido amante de su marido, se siente culpable de haberla dejado sola al ver nadie acude a su entierro y decide investigar las circunstancias que la llevaron a quitarse la vida. Visita a Soledad, su vecina, ciega como ella, que la ayudó al perder la vista, que le informa de que su hermana acudía a un centro donde se relacionaba con otras personas ciegas, por lo que Julia acude al lugar, escuchando la extrañeza de las amigas de su hermana por su suicidio justo cuando, según afirma una de ellas estaba empezando a salir con un chico. Tras escucharlas y percatarse de que alguien la sigue, Julia decide, en contra de la opinión de Isaac, que teme que el estrés acelere su pérdida de visión, investigar, yendo a un hotel al que su hermana fue con su novio, donde uno de los camareros la confunde con Sara, y le cuenta que cuando fue tenía los ojos vendados debido a que la habían operado de la vista, enterándose en ese momento de que la habían operado, confesándole entonces Isaac que él lo sabía y sabía que la operación había fracasado, sospechando que por eso se suicidó. Extrañamente, en el hotel nadie, recuerda al novio de Sara. Sólo un viejo empleado le da una pista: el novio aparcó su furgoneta en un garaje. Julia acude para examinar las cintas de las cámaras de seguridad, desapareciendo Isaac al ir a recogerlas, y muriendo poco después, asesinado en su bañera, el empleado del hotel. Asustada avisa a la policía, encontrando a Isaac ahorcado en el sótano de Sara, tras dejar una carta en la que reconoce que era amante de esta. Pese a sus temores, Julia opta por operarse de la vista como hizo su hermana, instalándose durante el tiempo de la recuperación en la casa de esta, ayudada por Iván, un trabajador social, que le hará las curas y le ayuda a desenvolverse en el mundo de la ceguera, siendo muy cariñoso con ella, que, recelosa en un principio, acaba enamorándose de él. Pero Julia se siente observada, por lo que un día acude aterrorizada a casa de su vecino, que trata de abusar de ella, descubriendo que tiene en su casa una llave que le desapareció y que apareció en la mano de su hermana, por lo que llama a Iván, que la lleva a su casa. Pero una vez allí, y en un momento de ausencia de este la visita Lía, la hija del vecino, que le dice que huya, pues Iván está obsesionado con ella y con su hermana, de las que tiene una pared llena de fotos, además de instrumental para dejarlas ciegas y evitar que se curen. Julia no se fía de ella, aunque asustada se quita la venda comprobando que ve y que Lía, a la que ve muerta, le decía la verdad, debiendo simular que sigue ciega, aunque él, sospechando que miente la lleva hasta un congelador donde hay un cadáver, el del verdadero Iván, ante cuya visión ella ya no puede disimular. Julia consigue huir pese a ir perdiendo la visión, llegando a casa de Soledad, donde descubre que Iván el hijo de esta, que se marchó tras haberla cuidado muchos años, y el cual descubre que su madre simuló su ceguera para que no se marchara. De nuevo en casa de Sara, Julia consigue cortar la luz y esconderse mientras él la busca ayudado por el flash de su cámara, hasta que la llegada de la policía frustra sus intenciones. Ante ellos él decide suicidarse antes que dejarse atrapar

Contexto de la producción

Los ojos de Julia lo hace a través de un personaje que se oculta de la vista de la protagonista y de la cámara al hundirse en la oscuridad, y que a la vez es socialmente imperceptible por la carencia de atributos que le permitan hacerse notar. Forma parte del mismo juego reflexivo un travelling en subjetiva que toma el punto de vista del "hombre invisible". Nadie mira a la cámara, lo cual pone de relieve el lugar que ella ocupa en la narrativa clásica, como ser que todo lo mira y todo lo muestra pero al cual ningún personaje debe mirar. En una secuencia en la que Julia se introduce en un vestidor en el que hay ciegas desnudas. Como las mujeres no pueden ver a quien las mira, se exhiben naturalmente ante la protagonista al igual que ante la cámara. Pero si el personaje del cine clásico no debe tener mirada para ver a quien lo mira en la pantalla, y la secuencia es una metáfora de ello, sí debe ser capaz de ver o haber visto cosas que no han sido reveladas para el espectador u otros personajes, si lo requiere la narración, y las ciegas perciben que en el vestuario hay un hombre que ni Julia ni la cámara llegan a ver sino al final de la secuencia.

Críticas

  • Lo mejor: su agudo sentido visual.
  • Lo peor: algunos giros del guión más bien poco satisfactorios.

El equívoco puede surgir de la ecuación Belén Rueda (actriz) + Guillermo del Toro (productor) = El Orfanato (J.A. Bayona, 2007), es decir: terror gótico por un tubo. Nada de eso: Los ojos de Julia tiene, es cierto, una genuina atmosfera de terror, pero se trata de un thriller de tomo y lomo, un thriller de suspense o, si prefieren, un psychothriller, con ecos de Alfred Hitchcock y del Michael Powell de El Fotógrafo del Pánico (1960), que reverberan al alimón en el extraordinario clímax, donde Rueda y el villano se pelean en la habitación a oscuras, intermitentemente iluminada por los flashes de una cámara, los mismos que cegaban a Raymond Burr en la escena homóloga de La ventana indiscreta (Alfred Hitchcock, 1954). Hay otros momentos memorables en el segundo film de Guillem Morales: la heroína persiguiendo al malo por un siniestro pasillo cuyos fluorescentes se van encendiendo justo al paso del perseguido o la magnífica escena, otra vez de ascendente hitchcockiano, del descubrimiento de la falsa ceguera por el leve temblor del líquido de una taza. Aunque el guión del film tiene más agujeros que el cuerpo de un borracho tras pronunciar el nombre de Lily Langtry en presencia del juez Roy Bean, y algunos personajes aparecen más bien desdibujados (o directamente inverosímiles: el papel de Lluís Homar se lleva ahí la palma), Guillem Morales sortea todo escollo argumental mediante constantes ideas de cine, algo que, en esta época inundada de films estéticamente inocuos, buena falta nos hace. Miel sobre hojuelas, la galería de secundarios es jugosa: Francesc Orella (el policía descreído), Joan Dalmau (el empleado del hotel que sabía demasiado), la venerable Julia Gutiérrez Caba (la ciega solitaria con golpe de teatro final), etcétera. Un ejercicio de género, en fin, de impecable confección.

Festivales y premios

  • 2011 Goya (Nominada)

Fuente