La erupción del Vesubio
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La erupción del Vesubio. Cuento corto para niños mayores de seis años, sobre una pizzería que tenía el nombre de un volcán que causo mucho daño a la ciudad de Pompeya, en la ciudad de Nápoles en Italia
Autor
Silvia García Ruiz, Nació en 1984 y empezó a escribir desde su infancia. Vive en Málaga con su pareja, quien le anima a seguir escribiendo, compaginando la escritura con su trabajo habitual. Pasear por la orilla del mar le inspira a crear nuevos personajes y tramas para sus novelas. Sus historias de amor son refrescantes y amenas, situadas cada una de ellas en diferentes lugares y tiempos históricos. Obtuvo el Primer Premio Zafiro de la Novela Romántica en 012 con su obra Jugar con fuego. Desde entonces ha seguido publicando otras novelas románticas como Mi perfecto sapo azul, Hasta que el amor nos separe o Mi príncipe canalla.
Valores
Fortalece el valor la Ilusión y el aprendizaje
Cuento
Una de las pizzerías favoritas de Lorena era Vesubio. Un día, preguntándose por qué se llamaba así, decidió preguntar a una profe del colegio. Aunque todavía no les tocaba estudiar esta parte de la Historia, se lo explicó encantada.
Le contó que el Vesubio es un volcán que corona la ciudad de Pompeya, muy cerca de Nápoles (Italia). En el año 79 d.C entró en erupción y descargó kilos y kilos de ceniza sobre los habitantes de aquella bella ciudad.
No se sabe la fecha exacta, pero los historiadores creen que fue entre los meses de agosto y octubre. Más de 5.000 personas murieron al quedar enterradas por las cenizas que escupía el volcán Vesubio.
Muchos habitantes de Pompeya habían empezado ya a ponerse nerviosos las semanas antes, porque se habían producido varios terremotos en la ciudad.
Pero no se dieron cuenta de que en realidad se trataba de una señal de advertencia del volcán, que se estaba preparando para entrar en acción. Lo primero que vio la gente de la ciudad es que una enorme columna de humo subía desde la boca del volcán. Pensaron que era sólo eso, humo, porque ya había pasado más veces. Pero esa vez era diferente. La ciudad empezó a verse inundada por una mezcla de cenizas, lava y lluvia. Todo empezó a llenar las calzadas y callejuelas de Pompeya, a cubrir los tejados y a colarse por las ventanas y puertas de las casas. También cayeron los llamados lapilli, pequeñas piedras volcánicas de varios kilos de peso que empezaron a aplastar los tejados. La ciudad quedó también envuelta en vapores de azufre. No sólo Pompeya se vio afectada por el volcán. También sufrieron la furia del Vesubio las ciudades de Herculano y Estabia.
La capa de cenizas que enterró las tres ciudades las mantuvo ocultas durante casi 17 siglos. Hasta el año 1738 Herculano no fue descubierta, cuando un granjero encontró uno de los edificios emergiendo de la tierra.
En 1756, un grupo de exploradores y arqueólogos encontró la ciudad de Pompeya. Casi por arte de magia, casi todo de lo que formaba parte de la ciudad se mantuvo intacto bajo las cenizas que habían salido del Vesubio. Los investigadores encontraron pinturas, edificios, esculturas y objetos de la vida cotidiana de las personas. Lo más triste de todo es que también aparecieron los cuerpos de muchos pompeyanos, petrificados en la posición que tenían cuando el volcán entró en erupción. Hoy día, tras muchas décadas de excavaciones, la ciudad de Pompeya está desenterrada casi por completo y se puede visitar. Lorena ya lo tiene apuntado en su lista de viajes pendientes.
Fuentes
http://www.cuentoscortos.com/cuentos-originales/la-erupcion-de-vesubio https://www.ecured.cu/Silvia_Garc%C3%ADa_Ruiz


