Mary Mallon
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Mary Mallon. Fue una cocinera conocida como Mary tifoidea por ser portadora sana de la fiebre tifoidea y contagiar a los integrantes de las familias donde prestaba sus servicios.
Síntesis biográfica
En 1884 emigró a los EE. UU. para iniciar una nueva vida junto a sus tíos; de 1900 a 1907 trabajó como cocinera en el área de Nueva York.
En el año 1900, se empleó como cocinera en una casa en Mamaroneck (Westchester, Nueva York): en menos de dos semanas, todos los residentes contrajeron fiebre tifoidea. En 1901 se mudó a Manhattan y trabajó para varias familias acomodadas que también enfermaron al poco tiempo de llegar ella a sus casas.
En 1906, se afincó en Oyster Bay (Long Island); trabajó para la familia del rico banquero Charles Warren, que pasaba allí sus vacaciones de verano: seis de sus once miembros fueron hospitalizados con fiebre tifoidea. Este hecho provocó una gran sorpresa, ya que esta enfermedad estaba vinculada a barrios pobres, en los que el hacinamiento y la falta de buenos servicios higiénicos provocaban serios problemas sanitarios.
El dueño de la casa contrató los servicios del ingeniero civil George Soper, especialista en brotes de fiebre tifoidea. Su investigación para determinar la causa del brote fue exhaustiva, pero la casa estaba en perfectas condiciones. Soper descubrió que Mary, la cocinera, había trabajado para otras siete familias desde 1900, y que en las casas en las que había estado contratada se habían declarado 22 casos de esa enfermedad, provocando la muerte de una niña.
Se supuso que probablemente Mary transmitía los gérmenes de la fiebre tifoidea al no limpiar sus manos de manera conveniente antes de manipular los alimentos. Como las elevadas temperaturas al guisar habrían eliminado la bacteria, se pensó que uno de los postres de Mary podía ser el responsable: un helado con melocotones crudos congelados junto a la crema.
Basándose en este estudio, en 1907, el Departamento de Salud de la ciudad de Nueva York desterró a Mary a un bungalow en la isla North Brother (frente a la costa del Bronx, Nueva York), con la única compañía de un perro. Mallon encargó un estudio a un laboratorio privado –probablemente pagado por el magnate William Randolph Hearst– y ante los resultados negativos obtenidos –en cuanto a la presencia de fiebre tifoidea en su organismo–, exigió su libertad: la Corte Suprema de Nueva York denegó su solicitud, apoyando la decisión del Departamento de Salud. En 1910, un nuevo inspector de salud decidió levantar la reclusión a Mary, si se comprometía a no volver a trabajar como cocinera.
Pero Mary faltó a su promesa, y bajo el nombre de Mary Brown siguió trabajando en hoteles, restaurantes e instituciones. En 1915, un brote de fiebre tifoidea se declaró en el Manhattan’s Sloane Maternity Hospital: afectó a 25 trabajadoras y trabajadores, falleciendo dos de ellos. Las investigaciones condujeron hasta la cocinera –a la que apodaron Mary tifoidea–; el 27 de marzo de 1915, las autoridades del Servicio de Salud Pública de la ciudad de Nueva York pusieron en cuarentena total –por segunda vez en su vida– a Mary.
Muerte
Falleció durante ese exilio… 23 años más tarde, el 11 de noviembre de 1938, de una neumonía.
Aunque Mary era portadora de la bacteria que provoca la fiebre tifoidea, nunca mostró ninguno de sus síntomas –que incluyen fiebre, dolores de cabeza y diarrea–; inmune a la enfermedad, fue la primera persona en EE. UU. identificada como portadora asintomática del patógeno.
Mary no fue la portadora más letal del germen de la fiebre tifoidea en la historia de Nueva York: en 1922, Tony Labella causó dos brotes de la enfermedad, contagiando a más de cien personas y provocando cinco muertes. Aunque miles de portadores sanos había sido identificados y vivían libremente, Mary tuvo en contra a una opinión pública que no le perdonó el no haberse mantenido lejos de la cocina… Mary Mallon, ¿víctima o villana?
La historia de Mary Mallon es compleja: las autoridades debían proteger a la población, pero ¿alguien se acordó de ayudar a Mary?
Es cierto que se trataba de un grave problema de salud pública, y tras mentir en una ocasión, ¿quién aseguraba que Mary no volvería a esconderse bajo un nombre falso y cocinaría para otras personas?
Pero, también es verdad (ver 1.), que probablemente Mary no entendía como podía transmitir una enfermedad si ella estaba sana: en 1915, era una mujer soltera, de mediana edad, sola, sin formación para ganarse la vida fuera de los fogones. Asustada y con poca ayuda por parte de las autoridades, probablemente sólo supo sobrevivir gracias a sus habilidades culinarias. Fue duramente castigada, aislada de por vida, sin tener un juicio justo.
Hoy en día, la ciencia comprende mejor los mecanismos por los cuales una persona sana puede trasmitir enfermedades, en particular, la fiebre tifoidea (ver 3.): ¿por qué Mary Mallon permanecía sana mientras infectaba a otras personas? En el laboratorio de la Dra. Denise Monack siguen investigando sobre el tema. ‘Mary Typhoid’ en la cultura popular
La historia de Mary Mallon ha inspirado obras de teatro, documentales, historias de terror, cómics, libros para niñas y niños, novelas, ensayos, etc.