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Hola tengo dudas, no se si estos 5 artículos sirvan para ponerlos en la pagina
Sumario
- 1 El desarrollo personológico. La función formativa de la escuela
- 2 Las estrategias de aprendizaje desde una concepción estimuladora del desarrollo personal sustentada en el enfoque histórico- cultural.
- 3 Las estrategias de aprendizaje desde una concepción estimuladora del desarrollo personal.
- 4 El Delegado del Poder Popular: un líder político de la comunidad.
- 5 La Solidaridad y el Internacionalismo en Cuba: Algunos apuntes y reflexiones.
El desarrollo personológico. La función formativa de la escuela
RESUMEN
La preparación del hombre para la vida en correspondencia con las exigencias de la sociedad actual demanda de transformaciones esenciales en el proceso de enseñanza- aprendizaje, que han de ser sustentadas en el redimensionamiento de su concepción.
La UNESCO (1998) señala que el estudiante al egresar de las aulas universitarias debe ser capaz de movilizar sus recursos personales, autogestionarse nuevos aprendizajes que le permitan responder acertadamente a las demandas crecientes de la práctica de forma más autónoma y desarrollada. Dentro de la investigación psicopedagógica la solución a esta problemática ha posibilitado valorar las estrategias de aprendizaje desde la concepción vigotskiana, esta defiende la relación entre el desarrollo y la educación, sustentada en una teoría que explica consecuentemente los principales postulados referidos a la esencia social de lo psíquico y a su desarrollo histórico, por lo que los autores la toman como concepción teórica para cumplimentar el objetivo propuesto: Diseñar una estrategia metodológica que contribuya al desarrollo de las estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal en estudiantes de segundo año de la carrera de Licenciatura en Psicología, para ello se precisa considerar la reflexión, la motivación y el autodesarrollo como indicadores psicológicos a tener en cuenta para estimular el desarrollo personal.
Se realiza un estudio descriptivo- explicativo y se utilizan métodos del nivel teórico y empírico que permiten caracterizar la situación actual y arribar a conclusiones, la concepción de una estrategia metodológica, en la que se señalan fundamentos, etapas, exigencias y acciones de la misma partiendo de la relación estudiante- estudiante, estudiante- profesor y el grupo como un todo, que por su flexibilidad y validez puede ser aplicada en otras carreras.
INTRODUCCIÓN
Las instituciones educativas enfrentan hoy la exigencia de una formación de calidad más acorde con los progresos científicos y tecnológicos, más competitiva ante la probabilidad de modificaciones en la propia exigencia profesional y para la vida. Se aboga por una redefinición de la función de la escuela actual, la cual más que brindar información, debe educar a los estudiantes de manera que puedan interactuar óptimamente con un mundo cada vez más cambiante.
En el documento "Políticas y estrategias para la Universidad Latinoamericana del futuro" (1998), la UNESCO señala que el estudiante al egresar de las aulas universitarias debe ser capaz de movilizar sus recursos personales, adecuándolos al contexto laboral específico, mediante el uso de herramientas intelectuales y sociales, así como debe ser capaz de autogestionarse nuevos aprendizajes que le permitan responder acertadamente a las demandas crecientes de la práctica. Todas estas exigencias apuntan hacia la formación en la escuela de un aprendiz cada vez más autónomo y desarrollado.
Al valorar los nuevos retos, se aprecia que estos no operan solo dentro del ámbito profesional, sino que trascienden a complejos constructos como la ideología y a formaciones psíquicas superiores como la autoeducación y el autodesarrollo. Las universidades deben de formar un egresado más capaz, autónomo y con crecimiento personológico, lo que permite considerar al sujeto activo, con un desarrollo integral que puede ser puesto de manifiesto en todas sus esferas de actuación dentro de la vida cotidiana, garantizando su éxito profesional, familiar, intelectual y social.
Las estrategias de aprendizaje apreciadas como acciones conscientes, cuyo propósito es el aprendizaje y la resolución de problemas académicos, han servido para que los estudiantes enfrenten con mayor cantidad de recursos intelectuales las situaciones docentes en el aula. A pesar de ello el constructivismo y las estrategias de aprendizaje plantean una limitación del desarrollo del estudiante al plano intelectual y al dominio de esquemas y algoritmos de solución. ¿Para afrontar los nuevos retos de la sociedad basta con el desarrollo intelectual de los estudiantes universitarios?
L. S. Vigotski (1987), acuñó la idea de concebir la educación como proceso permanente que posibilita capacitar al hombre para la vida, cumple una función esencial en el crecimiento personal del sujeto. El proceso de formación y despliegue de lo humano posee una naturaleza social, interactiva y modificable, para resaltar la importancia de la educación como proceso inherente del ser humano. En la obra de este autor los autores encuentran referencias de la relación entre la educación y el desarrollo del sujeto, concibiendo que la educación pauta las premisas para el desarrollo personológico de los individuos.
Investigaciones realizadas en Cuba por Martínez, G. y Fariñas, G. (1983); López, J. (1985); Rodríguez, Ma. E. (1986); Silvestre, M. (1999, 2002, 2004); Rico, P. (1990, 1996, 2002, 2004); Santos, E. M. (1989); Zilberstein, J. (2003, 2004), buscan dar respuesta a los procesos de aprendizaje y desarrollo a partir de la elaboración de estrategias, procedimientos, exigencias, tareas de aprendizaje, que en el orden didáctico enriquezcan la enseñanza que se instrumente para el alcance de este objetivo, de modo tal que el estudiante participe en un proceso donde puedan ser desarrolladas al máximo sus potencialidades.
Así se desarrollan nuevos tipos de cursos que están vinculados con una forma de educación a distancia, al que se le ha llamado Continuidad de Estudios (F. Vecino, 2002). El mismo puede ser la vía idónea para dar respuesta a las nuevas demandas sociales que la educación presencial no puede atender ya sea por la carencia de la infraestructura necesaria o por las características de los estudiantes, los cuales en su mayoría están vinculados laboralmente o desempeñan tareas estatales de importancia.
El actual modelo pedagógico plantea a estudiantes y profesores nuevas exigencias ya que hasta el momento ellos se habían vinculado a un proceso de enseñanza-aprendizaje que posee otras características (el presencial). El proceso semipresencial debe otorgar un importante papel a la actividad de los estudiantes y orientarse a estimular su independencia (Pacheco, M. y Scandroli, N. 1988; Pérez, G. 1994; Pontes, E. y Barrón, H. 1996; Hernández, A de la C. 2001). En esta modalidad se debe emplear gran parte del tiempo al aprendizaje independiente y muchas veces los estudiantes no cuentan con estrategias que se lo faciliten.
Incluso en el proceso de enseñanza-aprendizaje presencial se refiere la existencia de dificultades con relación al desarrollo de estrategias de aprendizaje en los estudiantes (Hernández, A.; González, M. Casar, L.; Pérez, M. y otros, 2002). En este contexto se ha tratado de potenciar dichas estrategias. Por ello, se han realizado varias propuestas dirigidas por ejemplo a desarrollar habilidades para el estudio (Mora, J. A. 1991; Salinas, C. 1997; González, M., Hernández, A. y Viñas, G. 2001; Universidad de La Habana, 2001); a desarrollar estrategias de memoria (González, D. 1993; Manzano, M. 2001); de comprensión de textos (Sánchez, E 1989; Gutiérrez, M 1992; Segura, M.; Navarro, J. y otros, García – Madruga, J. A. 1983 y Luque, J. l. 1993; Ballesteros, S. 1994; De Vega, M. 1995). A su vez se ha reflexionado sobre si su enseñanza debe ocupar o no un lugar curricular. Se ha señalado en otros trabajos (Hernández, A. 2000) que el uso limitado que hacen los estudiantes de las estrategias de aprendizaje no es sólo una secuela de los problemas que genera su falta de enseñanza. En ello también influye una cierta resistencia a incluirlas como contenido específico en los planes de estudio por diversas creencias, como que su enseñanza sólo debe ser propuesta a los estudiantes con dificultades y que exige más tiempo y esfuerzo. A esto se suma que la insuficiente preparación de los docentes en esta área hace que se rechace la tarea, por no existir una clara conciencia del papel que ellas tienen como apoyo para el aprendizaje independiente, aspecto esencial del nuevo modelo pedagógico ya señalado.
Es por lo anterior, que en el mundo se han utilizado disímiles variantes para preparar a los profesores en la enseñanza de estrategias de aprendizaje Pérez Cavaní, M. L (1995). En Cuba, con este propósito se han desarrollado experiencias que incorporan dentro de los planes de estudio, como una materia particular, los contenidos que tributan al desarrollo de habilidades generales, las que se consideran premisa de la asimilación de cualquier contenido específico Colectivo de Autores (1989). También se ha trabajado la formación de estas estrategias desde los contenidos propios del perfil profesional con resultados satisfactorios (Rodríguez A y Hernández, A 2001).
No obstante, estas experiencias aún no se han generalizado suficientemente. A ello se suma que para el Curso Continuidad de Estudios existe falta de orientación en los programas y materiales didácticos sobre cómo se debe tratar el desarrollo de estrategias de aprendizaje en los estudiantes para favorecer su aprendizaje independiente.
Sobre el tema de las estrategias de aprendizaje se han realizado múltiples actividades de debate en las reuniones metodológicas dentro de la carrera de Psicología, en las cuales se han compartido ideas sobre el trabajo con las estrategias y su desarrollo en los estudiantes. Siempre estos análisis han partido de una concepción sociocultural del desarrollo y del proceso de enseñanza- aprendizaje. No obstante se ha podido constatar el desconocimiento total o parcial que los profesores y los estudiantes poseen de las mismas, de cómo implementarlas de manera que su aprendizaje conduzca al desarrollo personológico, lo que condiciona en muchos casos el fracaso escolar por no dominar las herramientas necesarias para enfrentar con éxito las tareas de aprendizaje.
Los estudiantes no utilizan las estrategias de aprendizaje, en la mayoría de los casos desconocen tales estrategias, por lo que el desarrollo personal e intelectual de los mismos es limitado, demuestran un escaso desarrollo de habilidades y de estilos de aprendizaje, pues los conocimientos son fijados solamente para el momento del examen, predomina el aprendizaje reproductivo, no pueden llegar a la esencia del contenido, ni establecer relaciones y generalizaciones entre las partes, bajo desarrollo de la flexibilidad del pensamiento, no son capaces de establecer los vínculos necesarios entre las disciplinas, no ofrecen soluciones adecuadas a situaciones imprevistas de aprendizaje, ni asumen posiciones críticas, no pueden hacer transferencias de los aprendizajes adquiridos a otros contextos, ni dominan el lenguaje técnico de la carrera. Toda esta situación se puede comprobar en la marcha del proceso pues el estudio independiente no tienen la calidad requerida, valoran la calidad del mismo a partir del resultado de la evaluación (nota), falta de motivación intrínseca por el aprendizaje y de implicación personal.
Esto repercute de manera negativa en la calidad del proceso de enseñanza- aprendizaje y posteriormente se traducirán en insuficiencias del graduado en sus diferentes áreas de desempeño.
En el contexto de la universalización donde se aplica un modelo pedagógico nuevo, centrado en el estudiante, de quien depende en gran medida la eficiencia del proceso de aprendizaje, resulta muy novedoso realizar esta investigación. Paradójicamente, en los últimos tiempos, la Psicología en Cuba se abre nuevos espacios en la práctica profesional, requiriéndose autogestión y autonomía constante (Perfil del Profesional, 1995). En este intento se ha partido del compromiso teórico-metodológico que sustenta el modelo histórico-cultural.
Se propone la búsqueda de formas metodológicas de lograr superar estas deficiencias reconocidas por los estudiantes en su proceso de aprendizaje. Surgen las estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal como vía para promover el crecimiento personal del estudiante y este ser centro del proceso y el responsable de sus resultados, siendo el profesor el mediador en la construcción del conocimiento y el desarrollo del estudiante, mediante el trabajo en grupo con carácter individualizado. La concepción metodológica para el desarrollo de las estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal propone una serie de exigencias y acciones para que durante el proceso de enseñanza-aprendizaje el estudiante sea capaz de activar sus potencialidades de desarrollo.
Así estos autores han trabajo en ¿Cómo contribuir al desarrollo de estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal en estudiantes de segundo año de la carrera de Psicología?
En la investigación se asume la dialéctica materialista como método general. De igual forma se emplearon métodos específicos de la investigación educativa, tanto del nivel teórico como del empírico.
Desarrollo:
La escuela actual se encuentra inmersa en un proceso de cambio, lo que implica cambiar su función hacia la formación de sujetos más capaces, motivados, competentes y desarrollados íntegramente. Se convierte en un reto para la educación institucionalizada, diseñar, proponer modelos, situaciones de aprendizaje, etc., que propicien al máximo el desarrollo de los individuos, que potencien sus capacidades para enfrentar la vida de forma constructiva, crítica, reflexiva, con autonomía, autogestión, de forma tal que se creen las bases para su constante crecimiento personal y autoperfeccionamiento.
Una enseñanza adecuadamente desarrollada es un elemento esencial para la educación de la personalidad. En ella, además de obtener conocimientos, el estudiante debe desarrollar intereses, aprender a expresarse, a defender sus criterios, a conformar opiniones propias, a plantearse interrogantes hacia la realidad, a educar su persistencia, así como emplear estrategias de aprendizaje para alcanzar este desarrollo personológico al que aspira la Educación Superior Cubana actual.
En este sentido los autores asumen como enseñanza desarrolladora “... el proceso sistémico de transmisión de la cultura en la institución escolar en función del encargo social, que se organiza a partir de los niveles de desarrollo actual y potencial de los y las estudiantes, y conduce el tránsito continuo hacia niveles superiores de desarrollo, con la finalidad de formar una personalidad integral y autodeterminada, capaz de transformarse y de transformar su realidad en un contexto histórico concreto.” (Castellanos, D, 2005: 58).
A criterio de los autores la intencionalidad y finalidad del proceso de enseñanza-aprendizaje, que se expresan en la definición anterior trasciende la tradicional concepción lineal y parcializada del mismo que le confiere al estudiante y al proceso el papel de reproductor de contenidos, con escaso dominio de estrategias de aprendizaje para su desarrollo personal, que puedan ser movilizadas ante las diferentes situaciones de aprendizaje que se le presenten durante la vida, aspectos que conspiran contra la formación del profesional de excelencia al que aspiramos. Por tanto a tono con los cambios que se producen en el contexto educativo con el arribo al nuevo milenio, entre los que se encuentra la Universalización de la educación superior, la autora considera de extraordinario valor la preparación de los docentes en cuestiones metodológicas relacionadas con el enseñar a aprender, de manera que el estudiante se enfrente con mayor cantidad de recursos personológicos a las situaciones docentes y a las demandas de la vida personal y profesional.
Así mismo reconocen entonces, siguiendo a Vigotsky, que una educación desarrolladora es la que conduce al desarrollo, va delante del mismo, guiando, orientando, estimulando. Es también aquella que tiene en cuenta el desarrollo actual para ampliar continuamente los límites de la zona de desarrollo próximo o potencial, y por lo tanto, los progresivos niveles de desarrollo del sujeto.
Esta concepción de enseñanza desarrolladora se sustenta en una concepción del desarrollo humano.
Los autores al efectuar una revisión del Plan de Estudios para la carrera de Psicología se percatan de que uno de los objetivos centrales del profesional de esta carrera se refiere a que este “debe ser capaz de integrarse a un colectivo laboral, de observar sus reglas de disciplina y de convivencia, de contribuir con su esfuerzo al éxito colectivo, de mantener con sus superiores y sus subordinados y sus equivalentes relaciones de respeto y de colaboración, honestas, francas y leales. Como profesional de la Psicología debe estar particularmente atento al ser humano, sin concesiones demagógicas, sin halagar vanidades, sin alimentar falsas esperanzas, ni ambiciones infundadas, pero teniendo en cuenta la persona, el individuo con quien trabaja con un profundo sentido ético y humanista” (Plan de estudios para la carrera de Psicología,2002:5). A partir de este análisis los autores consideran la importancia que tiene el desarrollo personal de los estudiantes de esta carrera de manera que puedan proceder adecuadamente en el ejercicio de su profesión.
Una de las tendencias que estudia el problema del desarrollo con mayor fuerza es la escuela humanista de Psicología y dentro de ella Rogers, C., Allport., G Rogers, C. (1978) enfatiza que en el sujeto existen dos tendencias fundamentales en el organismo: a la autoconservación y al desarrollo. Considera el desarrollo como esencial en los seres humanos así como la capacidad de estos de insertarse al mundo que los rodea en busca de su desarrollo, considerando que solo hay que orientar estas fuerzas que lo guía.
Resalta como los elementos centrales en la formación de la personalidad: la autoconciencia y la autovaloración. A criterio de los autores estas formaciones son de sumo valor dentro de la personalidad pero existen en el sujeto otros elementos como la autoestima y la autoconfianza que de naturaleza afectiva también condicionan el desarrollo de la personalidad y la relación entre el sujeto y el medio que los rodea.
La tendencia a la realización constituye un concepto fundamental en su obra, es innata y es el organismo, como totalidad, quien la expresa. Existen en todas las formas de vida y es, en esencia, un proceso vital que tiende a la diferenciación, mantenimiento y preservación de la vida y a su expansión continua.
Para Allport, G. (1967) un aspecto fundamental del desarrollo es el alcance de una personalidad madura. Distingue tres criterios como esenciales para determinar el desarrollo de esa personalidad. En primer lugar señala la gran variedad de intereses autónomos, implicando la participación "con calor" en toda empresa que ha adquirido valor para el individuo. Reconoce la "auto-objetivación" como esa capacidad de comprensión de sí mismo y concluye afirmando la importancia de una "filosofía unitaria de la vida", mostrándole su lugar entre todas las cosas.
Los autores consideran que el enfoque humanista, centrado en el sujeto, aporta elementos de sumo interés para el estudio de la personalidad como un sistema complejo y en interacción; pero reconoce que subvaloran el papel social en el desarrollo del sujeto, así como el rol que desempeñan los agentes de socialización.
K. Lewin representante del enfoque gestaltista dentro de la Psicología, enfoca el estudio de la personalidad como un todo. Elemento de gran interés frente a la fragmentación que reina en buena parte de la Psicología actual, resaltando que el estudio de las unidades conservan la especificidad del todo.
Para los autores resulta de interés su afirmación sobre la perspectiva temporal como elemento que amplía el "espacio vital" del sujeto, lo que permite salirse de los límites del medio directo. Al considerar este elemento es que se puede entender la orientación moral de la personalidad, sus aspiraciones y sus emociones sociales.
Así mismo considera importante la idea de que el estudio de la personalidad implica estudiar al individuo en su "espacio vital" y el sistema de fuerzas que dirigen o determinan su conducta, es para la Psicología actual de gran valor. Introducir el análisis del espacio vital del sujeto abre una perspectiva para la valoración de las determinantes del desarrollo de la personalidad del sujeto, así como la intervención en este medio.
Los autores consideran las aportaciones de los enfoques anteriores, no obstante se identifica plenamente con el materialismo dialéctico y con el enfoque histórico –cultural representado por Vigostki, postura que declara y asume durante la investigación y que se ve expresada al compartir los criterios que se exponen a continuación.
En la Psicología materialista dialéctica aparece con más fuerza la relación que se establece entre las condiciones internas y externas para el desarrollo y la formación de la personalidad integral. L.I. Bozhovich planteó el desarrollo como "proceso complejo, cuya comprensión exige siempre el análisis, no solo de las condiciones objetivas que influyen sobre el niño, sino también de las particularidades ya formadas de su psiquis, a través de las cuales se refractan las influencias de estas condiciones" (Bozhovich, L.I, 1985: 295). L. S. Vigotski desarrolló esta idea al exponer que "las influencias del medio, varían en dependencia de las propiedades psicológicas del niño formadas anteriormente, a través de los cuales se refractan". (Bozhovich, L.I 1985: 296).
La comprensión de este proceso fuera del marco materialista y dialéctico es prácticamente imposible. Es un proceso trasformador, de crecimiento y en constante cambio durante la historia vital del sujeto. En uno de sus acercamientos a este proceso. Vigotski, L. S. (1989) lo define como "la totalidad de los procesos que llevan al desenvolvimiento del organismo individual en función del tiempo. Consta de dos aspectos esenciales: maduración, como procesos determinados genéticamente y aprendizaje que son cambios relativamente permanentes del comportamiento como consecuencias de la interacción del sujeto con el medio"(Vigotski, L. S.1989: 97).
Los autores se adhieren a la posición de ambos autores, los que refieren otro elemento que permite la comprensión del proceso de desarrollo. L. I. Bozhovich plantea: "Las etapas del desarrollo se diferencian una de otra por la estructura cualitativamente peculiar de sus particularidades y el paso de una a otra no representa un proceso evolutivo sino un salto dialéctico hacia una nueva cualidad" (Bozhovich, L.I. 1985:298).
Igualmente comparten con L.S. Vigotski quien fundamentó la idea de que en cada etapa del desarrollo psíquico existe, no solo la peculiaridad de las funciones y procesos psíquicos aislados, sino también la combinación particular. "El desarrollo constituye un proceso dialéctico complejo, que se caracteriza por una periodicidad múltiple, por una desproporción en el desarrollo de las distintas funciones, por las metamorfosis o transformación cualitativa de una formas en otras, por el complicado entrecruzamiento de los procesos de evolución e involución, por la entrelazada relación entre los factores internos y externos y por el intrincado proceso de superación de las dificultades y de la adaptación." (Vigotski, L.S. 1987:78)
Para L. S. Vigotski (1979) la pedagogía no debía orientarse hacia el ayer sino hacia el mañana del desarrollo psíquico. Para él, aprendizaje y desarrollo no eran equivalentes, defendía que el aprendizaje organizado propiciaría el desarrollo mental y pondría en marcha una serie de procesos evolutivos. La enseñanza correctamente organizada conduciría tras de sí al desarrollo mental.
Apoyándose en lo anterior, Davídov, V. (1988) enfatizó que ella es “el aspecto internamente necesario y universal en el proceso de desarrollo.” (Davídov, V., 1988: 55).
Estas ideas de L. S. Vigotski (1979) difieren, en lo esencial de las de otros autores entre los que se encuentra Piaget, J. (1952). Mientras que este último afirmó que el desarrollo intelectual tenía lugar espontáneamente y la enseñanza productiva sólo era posible, y en la medida, del nivel de desarrollo alcanzado; Vigotski, L. S. (1979) aseveró que la enseñanza se adelanta y arrastra el desarrollo.
Por esto, si se tiene el propósito de favorecer el desarrollo de estrategias de aprendizaje, se debe diseñar el proceso de enseñanza aprendizaje en este sentido y no esperar a que las mismas aparezcan de una manera espontánea en los estudiantes. Desarrollar en los estudiantes estrategias de aprendizaje tiene como propósito que ellos puedan convertirse en aprendices independientes y puedan adquirir de esta forma, los conocimientos. La forma en que se puede lograr en los estudiantes el desarrollo de estrategias de aprendizaje es algo de sumo interés para la presente investigación. Se asume que ocurre de manera progresiva, es decir que no se aprenden inmediatamente sino que se requiere cierto período de tiempo.
Otro concepto que implica un aporte de valor en los intentos de los autores por acercarse al desarrollo humano, es el de zona de desarrollo próximo propuesto por Vigotski, L.S. 1987 y concebida como: "distancia entre el nivel de desarrollo actual determinado por la capacidad de resolver independientemente un problema y el nivel de desarrollo potencial determinado mediante la resolución de un problema bajo la guía de un adulto o colaboración de un compañero" (Vigotski, L.S. 1987:81). Este concepto permite comprender cómo el sujeto a través de las interacciones es capaz de resolver tareas que solo no podía e interioriza las herramientas psicológicas surgidas en esa relación, que le permitirán realizar la tarea por sí solo.
Cabe destacar el principio de la doble formación de los procesos psíquicos en el que se enfatiza que todo proceso antes de convertirse en intrapsíquico es social, interpsíquico, es decir surge de las relaciones que establece el individuo en su estado actual con el medio potenciador. Se reconoce el papel de la interiorización en este proceso de apropiación del entorno social, en este sentido Vigotski, L.S. 1966 señala: "llamamos interiorización a la reconstrucción interna de una operación externa" (Vigotski, L.S. 1966: 83).
Los autores consideran como otro aporte vital de este autor el concepto de situación social de desarrollo, definido por Bozhovich, L.I. (1985) como "aquella combinación especial de los procesos internos del desarrollo y las condiciones externas, que es típica en cada etapa y que condicionan la dinámica del desarrollo psicológico durante el correspondiente período evolutivo y nuevas formaciones psicológicas, cualitativamente peculiares, que surgen al final de dicho período". (Bozhovich, L.I. 1985: 31).
Como seguidores de las ideas del modelo histórico-cultural se encuentran en nuestro país los intentos de Urquijo, P. (1989), González, F (1997), Labarrere, A. (2000), Nieves, Z., Otero, I. y Zilberstein, J (2003), Fariñas, G (2003 y 2004) de desentrañar el desarrollo y su compleja naturaleza. F. González (1989) plantea: "Desarrollo no es acumulación, sino integración cualitativa individualizada de los conocimientos y la experiencia del hombre"(González, F.1989: 37).
En esta cita a juicio de los autores, se enfatiza en el carácter puramente cualitativo de los cambios que ocurren en cada etapa del desarrollo cuando las condiciones del medio posibilitan el paso a niveles superiores de regulación.
El sujeto debe implicarse en esfuerzos que trasciendan sus posibilidades presentes y que impliquen la estimulación de nuevos recursos y operaciones, mediante los cuales se desarrolla tanto la personalidad como sus capacidades específicas. De manera similar a la propuesta de L. S. Vigotski, se hace referencia a que el individuo debe de trascender su estado actual de desarrollo con tareas cada vez más compleja que le permitan una interacción plena del sujeto con su medio y sea capaz de autorregularse.
A partir de lo esbozado hasta aquí los autores conciben el desarrollo como un proceso ininterrumpido de cambios y progresos en las distintas operaciones y formaciones de la personalidad implicadas en sus funciones reguladoras y autorreguladoras, de lo que se induce al abordaje del desarrollo desde una perspectiva personológica. Consideran que en el proceso de educación, junto al redimensionamiento de los currículos, de los recursos pedagógicos de los docentes para dictar sus clases, el conocimiento de las propias operaciones que el conocimiento exige, de otros elementos del proceso mismo de la impartición del conocimiento y el aprendizaje de este por parte de los estudiantes, es necesario desarrollar las vías para el desarrollo de la personalidad del escolar, estimular su iniciativa, su persistencia, su capacidad de polémica, su seguridad en sí mismos, su autonomía y gestión personalizada, entre otros que tendrán un significado esencial en la forma en que el escolar utilice los conocimientos; estas ideas tienen que ver con la necesidad de diseñar estrategias de enseñanza-aprendizaje para contribuir al desarrollo de estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal en el contexto de la universalización de la Educación Superior, objetivo de la presente investigación.
A juicio de los autores abordar el desarrollo personológico es una forma de concebir el desarrollo humano. Este es un proceso complejo, multideterminado, único, que cada sujeto vivencia de manera individual. Afirmar el carácter de proceso del mismo nos lleva a precisar la existencia de una temporalidad ilimitada, enmarcada solo por los propios límites de la vida del sujeto, también emerge la idea de lo individual, lo complejo, lo constructivo, garantizando que el sujeto sea una entidad sui generis donde se combinen de manera peculiar contenidos psicológicos.
Los procesos de desarrollo de la personalidad son intrínsecos a sus formas constitutivas en cada uno de sus momentos de existencia. El desarrollo ocurre como resultado de las propias contradicciones que aparecen en la personalidad, en las cuales lo externo no representa más que un momento constitutivo de la configuración en desarrollo.
La personalidad está organizada por procesos y configuraciones que permanentemente se interpenetran, están en un constante desarrollo y vinculados a la inserción simultánea del sujeto en otro sistema igualmente complejo, que es la sociedad. El individuo tiene que encontrar formas de relación y acción compatible con la organización y el desarrollo de su personalidad, en su inserción en los diferentes sistemas de relaciones en que se constituye.
Los autores señalan que existe una configuración especial de los contenidos y funciones psicológicas en cada sujeto que le otorga el carácter peculiar al proceso. No es un proceso sencillo, una modificación a cualquier elemento que compone la estructura de la personalidad, afecta el desarrollo de esta como un todo, además afirma que cada parte también permite comprender la dinámica del desarrollo y a su vez, solo tiene sentido si es comprendido dentro de este marco. Aumenta el nivel de complejidad cuando se hace más dinámica la relación que se establece entre los elementos que integran el desarrollo, aparece una nueva forma de regulación del comportamiento característico de esta configuración nueva que ha surgido en la combinación entre las condiciones del contexto y las condiciones personales del sujeto.
El proceso, rico por su naturaleza, único por sus características, interrelaciona todos los contenidos y funciones psicológicas, recibiendo influencias todas ellas en cualquier situación, coincidiendo con un enfoque sistémico. Las funciones psicológicas superiores, que son un producto tardío en el sujeto, se desarrollan por las interacciones sociales y la nueva estructuración de los contenidos ya existentes para cumplir las demandas propias de las tareas sociales.
El desarrollo está socialmente determinado, siendo esta su esencia. Las interacciones en las que el sujeto se compromete a lo largo de la vida permite que se logre este proceso, que con el aumento de la complejidad de los contextos sociales demanda del sujeto reestructuración y nuevas formaciones psicológicas capaces de adaptarse a la vida en el medio y posteriormente ser capaz de trascender la inmediatez en su comportamiento, siendo el resultado más importante del desarrollo el logro de la autorregulación del comportamiento.
La finalidad del desarrollo es el dominio del entorno y de sí mismo, expresado en la autorregulación del comportamiento, siendo capaz de adaptarse y trascender a la inmediatez y el impulso, contando con recursos superiores de control que sirven para organizar su personalidad. A lo largo de su vida el sujeto construye significados y atribuye sentidos a los objetos y hechos que lo rodean, permitiéndole entonces actuar en consecuencia. Además la estructuración e integración de los contenidos y funciones psicológicas permiten un perfeccionamiento en incremento, posibilitando que el sujeto pueda planificar sus acciones y su comportamiento.
Plantean los autores que al extrapolar el desarrollo al contexto educativo, el papel de la educación ha de ser el de crear desarrollo, a partir de aprendizajes específicos por parte de los educandos. Consideran que la educación se convierte en promotora del desarrollo cuando es capaz de conducir a las personas más allá de los niveles alcanzados en un momento determinado de su vida y propicia la realización de aprendizajes que superen las metas ya logradas.
A los efectos de esta investigación, tomando los criterios sobre desarrollo que plantean los representantes del enfoque histórico–cultural citados anteriormente, al cual los autores se declaran sus seguidores, se pretende desarrollar estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal en un grupo de segundo año de la carrera de Psicología
A manera de conclusiones:
Los referentes teóricos actuales que se utilizan en la investigación para fundamentar las estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal se encuentran identificados con el enfoque histórico- cultural de Vigostki, lo que permite considerar la importancia de las interacciones estudiante- estudiante, estudiante- profesor- tutor y el grupo como un todo, así como la necesidad de ayuda para la conformación del plano intrapsicológico que fue primero interpsicológico.
A partir de las posiciones asumidas pueden los docentes trazarse estrategias para el desarrollo personal de los estudiantes.
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18- Vigotsky, L. S. 1966. Pensamiento y lenguaje. Edición Revolucionaria, Ciudad Habana.p83
19- Vigotsky, L. S. 1968 Pensamiento y Lenguaje. Edición revolucionaria. La Habana.
20- __________ 1979. El desarrollo de los procesos psíquicos superiores. Barcelona. Edición crítica. P 93-94.
21- __________ 1987. Historia del desarrollo de las funciones psíquicas superiores. Editorial Científico-Técnica. La Habana. P78- 81
22- _________ 1989. Obras Completas, Tomo V. Fundamentos de defectología. Pueblo y Educación. La Habana. P 97
23- __________ (2000). Obras escogidas. Tomo III. Editorial Visor. Madrid, p 145.
Las estrategias de aprendizaje desde una concepción estimuladora del desarrollo personal sustentada en el enfoque histórico- cultural.
Autores: MSc. Yanetsy Vázquez González
Dra. Lourdes Tarifa Lozano
Dra. Josefina Barrera Kahil
Resumen:
El trabajo aborda como a partir de la conceptualización de las estrategias de aprendizaje se llega a la precisión de que es necesario intensificar el trabajo con ellas en aras de estimular el desarrollo personal para lo que se concluye que la motivación, la reflexión y el autodesarrollo, son los elementos fundamentales a tener en cuenta y por tanto utilizar este tipo de estrategias es fundamental.
Introducción:
El término de estrategias ha estado asociado a las acciones bélicas, y recogido en textos griegos y latinos. Actualmente trasciende estos marcos y escuchamos hablar de estrategias políticas, económicas, financieras, etc., refiriéndose a un conjunto de acciones que debemos realizar para alcanzar un objetivo o meta.
Según el Diccionario Etimológico de J. Corominas (1995) estrategia es una palabra que data de 1832, proviene del griego strategia que significaba “generalato”, “aptitudes de general”, Se deriva de strategon “general”; sustantivo compuesto de estratos: ejército y: ago yo conduzco.
Como se observa la elaboración de una estrategia tiene afinidad con una de las actividades más viejas en la historia del hombre, las guerras, y se conceptúa como el arte de dirigir operaciones militares. Se asocia con la acción de dirigir. En este sentido cobra gran interés para el campo de la educación, donde se emplea ampliamente en la actualidad.
Monereo, C las define como el “conjunto de decisiones y acciones conscientes e intencionadas para lograr algún objetivo” (Monereo, C. 1990:15) y este mismo autor años más tarde al relacionarlas con el aprendizaje las define como ‘’ un conjunto de acciones que se realizan para obtener un objetivo de aprendizaje’’ (Monereo, C. 2000: 47).
Para Sánchez, J. una estrategia no es más que "el desarrollo de procedimientos y/o pautas coherentes en flujos de decisiones organizativas, bien planificadas a priori o desarrolladas a posteriori, referente a los medios y metas que la organización ha de llevar a cabo y que le permiten enfrentarse a problemas externos, resolver los internos y medir el progreso logrado"( Sánchez, J.1993:27).
Betancourt J. la define como: "acción humana, orientada a una meta intencional, consciente y de conducta controlada y poniéndola en relación con conceptos tales como: plan, táctica y regla" (Betancourt, J. 1997:21).
En las dos definiciones precedentes se expresa que las estrategias son empleadas de forma consciente, posición criticada por Labarrere, A. (1994); Díaz Barriga, F. y Muriá, I. (1998) al asumir que las estrategias no están sometidas en todos los casos a control consciente, pero no niegan la existencia de esta posibilidad. Estos autores al analizar que toda estrategia debe ser evaluada después de ser utilizada y en su ejecución se perfecciona, precisa entonces que, esta actividad esta sometida a menudo a control consciente, posición que también defiende Cárdenas, N. (2004).
Bruner, (referenciado por Pérez, M. C. 2005), plantea que “una estrategia hace referencia a un patrón de decisiones en la adquisición, retención y utilización de la información que sirve para lograr ciertos objetivos, es decir, para asegurarse que se den ciertos resultados y no se produzcan otros”.
En las definiciones precedentes se coincide en afirmar que las estrategias son empleadas para lograr un objetivo, idea que defienden los autores de esta investigación, pero sin embargo y en esto coincide con Tarifa, L (2005) no se precisa que también ellas dependen del sujeto que las selecciona o planifica y en correspondencia con ello asume la definición que esta autora propone, al considerarlas como: un conjunto de decisiones y acciones coordinadas, flexibles y adaptadas a las características de la tarea, que dependen de las particularidades individuales del sujeto que las selecciona, que son utilizadas intencionalmente para conseguir un objetivo, la que permite evaluarse y que es susceptible de mejorar durante su puesta en práctica. (Tarifa, L. 2005: 9)
Las cuestiones referidas anteriormente condicionan la presencia de los siguientes elementos en la conformación de las estrategias, los que son referidos en (De Armas, N /y/ otros, 2003: 20).
- Existencia de insatisfacciones respecto a los fenómenos, objetos o procesos educativos en un contexto o ámbito determinado.
- Diagnóstico de la situación.
- Planteamiento de objetivos y metas a alcanzar en determinados plazos de tiempo.
- Definición de actividades y acciones que respondan a los objetivos trazados y entidades responsables.
- Planificación de recursos y métodos para viabilizar la ejecución.
- Evaluación de resultados.
No obstante lo apuntado es necesario precisar que, independiente de los elementos manejados, los cuales constituyen una orientación de marcado carácter metodológico que permite organizar el proyecto estratégico, este resultado se caracteriza por la existencia de tres fases en las cuales están contenidos las cuestiones que han sido mencionadas, estas son:
• Fase de obtención de la información o diagnóstica.
• Fase de caracterización del momento deseado, de programación-implementación, o de ejecución.
• Fase de evaluación.
Desarrollo:
Si se analizan las estrategias vinculadas al “enseñar” y al “aprender”, entonces las mismas están vinculadas al proceso de enseñanza-aprendizaje y por ello estos autores asumen los criterios expresados por Addine F. y otros, 1998 la cual considera que: “las estrategias de enseñanza-aprendizaje son secuencias integradas más o menos extensas y complejas, de acciones y procedimientos seleccionados y organizados, que atendiendo a todos los componentes del proceso, persiguen alcanzar los fines educativos propuestos.”(Addine F. y otros 1998:31).
El presente trabajo se ocupa específicamente de las estrategias de aprendizaje. Muchas han sido las definiciones que se ha propuesto para las mismas, de ello se entiende que no tienen el mismo significado para todos los autores. Flavell, J. H. (1984) planteó que “esta categoría comprende la amplia gama de actividades potencialmente conscientes que una persona puede realizar voluntariamente con el fin de ayudar a su memoria.” (Flavell, JH, 1984: 212). Para Nisbet, J. y Schusmith (1987) “son procesos que sirven de base a la realización de las tareas intelectuales.” (Nisbet, J. y Schusmith, 1987: 45). Basil y Coll (1990) afirman que son “habilidades intelectuales de orden superior, esenciales, justamente, para la resolución de problemas nuevos (...) son capacidades internamente organizadas que sirven para guiar y dirigir la atención, la codificación, el almacenamiento, la recuperación y la transferencia. Aprender una regla es aprender una habilidad intelectual; aprender a aprender reglas es una estrategia cognitiva.” (Basil y Coll, 1990: 63).
Para Danserau, D. F (1985) son mecanismos de control del sujeto para dirigir sus modos de procesarla información y facilitan la adquisición, el almacenamiento y la recuperación de la información; mientras que para Klauer, K. J. (1988) y Friedrich, F. H. y Mandl, H (1992) son secuencias de acciones dirigidas a la obtención de metas de aprendizaje. Representan complejas operaciones cognitivas que son antepuestas a los procedimientos específicos de la tarea.
Monereo, C (1992) plantea que “las estrategias de aprendizaje son procesos de toma de decisiones (conscientes o intencionales) en los cuales los estudiantes eligen y recuperan, de manera coordinada, los conocimientos que necesita para cumplimentar una determinada demanda u objetivo, dependiendo de las características de la situación educativa en que se produce la acción”. (Monereo, C. 1992:58)
Más adelante señala Monereo, C. (2000) “...una estrategia de aprendizaje sería un proceso de toma de decisiones, consciente e intencional, que consiste en seleccionar los conocimientos conceptuales, procedimentales y actitudinales, necesarios para cumplimentar un determinado objetivo, siempre en función de las condiciones de la situación educativa en que se produce la acción.” (Monereo, C. 2000: 34).
Por su parte Gargallo, B. y Ferreras, A. (2000), asumen que las estrategias son “contenidos procedimentales que pertenecen al ámbito del saber hacer, son las metahabilidades o habilidades de habilidades que utilizamos para aprender. Son los procedimientos que ponemos en marcha para aprender cualquier tipo de contenido de aprendizaje: conceptos, hechos, principios, actitudes, valores y normas, y también para aprender los propios procedimientos.” (Gargallo, B. y Ferreras, A. 2000: 14).
Para F. Díaz- Barriga y G. Hernández (1998) “una estrategia de aprendizaje es un procedimiento que el estudiante adquiere y emplea de forma intencional como instrumento flexible para aprender significativamente y solucionar problemas y demandas académicas.” (F. Díaz- Barriga y G. Hernández, 1998: 115).
D. Castellanos y otros expresan que las estrategias de aprendizaje son “aquellos conocimientos y procedimientos, que los/las estudiantes van dominando a lo largo de su actividad e historia escolar, y que les permiten enfrentar su aprendizaje de manera eficiente. Comprenden pues, todo el conjunto de procesos, acciones y actividades que los/las aprendices pueden desplegar intencionalmente para apoyar y mejorar su aprendizaje.” (Castellanos, D. García, C. y. Reinoso, C. 2001: 21).
Solís, Y. (2004), define las estrategias de aprendizaje como: “procedimientos conscientes, que se seleccionan, regulan y evalúan por el estudiante en función de un objetivo y de un contexto especifico de aprendizaje.” (Solís, Y. 2004:39).
Tarifa, L. (2005) al enjuiciar las estrategias de aprendizaje propone definirlas como: “acciones o sistemas de acciones, asimiladas en el proceso de enseñanza-aprendizaje por el estudiante, que las selecciona, planifica, regula y evalúa, utilizándolas de forma intencional para lograr un objetivo, en un contexto específico de aprendizaje pero que se generalizan y transfieren a otros contextos”. (Tarifa, L. 2005:24)
Como se puede apreciar existe gran variedad de definiciones, pero se coincide en que son procedimientos, que incluyen técnicas, operaciones, acciones, con un propósito bien definido: la obtención de metas de aprendizaje, por lo que son planificadas y controladas, tienen un carácter intencional, consciente implica procesos de toma de decisiones por parte del estudiante de acuerdo al objetivo que pretende lograr, para lo que se requiere, de un plan de acción; son actividades u operaciones mentales que realiza el estudiante para favorecer su aprendizaje, relacionadas con el aprender a aprender. Ellas necesitan de la selectividad de los propios recursos y capacidades de las que dispone el educando, para en función de las demandas de la tarea, escoger aquello que considere más adecuado, son más que hábito de estudio, y los términos con los que más se asocian las mismas son: capacidades, habilidades, hábitos, métodos, técnicas, procedimientos, pero todos aprendidos en contextos de interacción, que contribuya a la formación de su personalidad.
A partir de las ideas anteriores Vázquez González Yanetsy, 2008, asume la siguiente definición sobre estrategias de aprendizaje:
Acciones o sistemas de acciones de carácter consciente o inconsciente (aunque a menudo consciente) donde los contenidos psicológicos se combinan de manera peculiar para el logro de un objetivo, a partir del carácter activo que asume el estudiante en el proceso de enseñanza- aprendizaje, logrando niveles superiores de autorregulación del comportamiento. Su esencia radica en la posibilidad de autoestimulación de los mecanismos y configuraciones psicológicas superiores expresadas en la reflexión, motivación y el autodesarrollo de los estudiantes.
En la literatura es usual que las estrategias de aprendizaje sean clasificadas por tipos y no se considera su carácter integral. Existen clasificaciones en función del grado de generalidad que tienen: para J. Nisbett y Schucksmith (1987) están las macroestrategias (aquellas vinculadas a los procesos ejecutivos estrechamente relacionadas con el conocimiento metacognitivo) y las microestrategias (las relacionadas con los procesos ejecutivos como por ejemplo, establecer objetivos, relacionar la tarea con trabajos anteriores, decidir qué habilidades físicas o mentales son necesarias). C. Monereo (1990) también las clasifica de esta manera, pero para él las macroestrategias incluyen estrategias de organización, de regulación y afectivo motivacionales mientras que las microestrategias incluyen las estrategias de repetición y de elaboración.
Pozo J. I, (1998) refiere la existencia de estrategias de adquisición de la información (tomar notas, subrayado, consulta bibliográfica, búsqueda en diferentes fuentes de información, elaborar proyectos de investigación, etc.), de análisis e interpretación de la información (utilizar gráficas y esquemas, procedimientos de análisis, organización y comprensión conceptual, comunicación de lo aprendido, etc.), y de planificación, supervisión y control de los aprendizajes (procesos metacognitivos).Otras clasificaciones consideran el dominio del conocimiento al que se aplican (estrategias de comprensión de textos, estrategias de solución de problemas), el tipo de aprendizaje que favorecen (estrategias de memoria, estrategias para el aprendizaje significativo) o su funcionalidad (cognitivas, metacognitivas y de administración de recursos o de apoyo). Una clasificación diferente, que pone énfasis en las funciones que las estrategias poseen el aprendizaje es la propuesta por Weinstein, C. E. y Mayer, R (1986) quienes plantean la existencia de estrategias cognitivas, metacognitivas y de administración de recursos. González, M del C. y Tourón, J. (1994) proponen una clasificación similar (estrategias cognitivas, metacognitivas y auxiliares) la cual es aceptada y adaptada por Castellanos, D. García, C. y Reinoso, C. (2001) y son las que los autores de esta investigación asumen en la misma.
Las estrategias cognitivas serían destrezas de organización interna que rigen el comportamiento del individuo con relación a su atención, memoria, pensamiento y otros procesos psíquicos. Entre ellas se cuentan las estrategias de memorización (de repetición, de esencialización, reglas mnemotécnicas), las estrategias de elaboración (que sirven para construir estructuras de sentido al interior de los materiales a aprender como el subrayado, el epigrafiado, el resumen, el esquema, los mapas conceptuales, los cuadros sinópticos) y las estrategias de transformación (son los modos de proceder de reducción de información que estructuran los procesos de selección y codificación, como son la elaboración de informes, simulación de exámenes, autopreguntas, ejercicios de aplicación). Algunos autores se basan en la diferenciación propuesta por Weinstein y Mayer plantean que la primera de ellas se corresponde con un enfoque de aprendizaje superficial y el resto con enfoque estratégico y profundo.
Las estrategias metacognitivas tendrían que ver con los procesos conscientes del estudiante sobre qué es lo que sabe de sus propios procesos cognitivos en función de determinadas situaciones, tareas o problemas. Sus funciones básicas son la planificación, que consiste en la anticipación de las actividades a realizar; el control, supervisión o monitoreo, que involucra verificación, rectificación y revisión de las estrategias empleadas y la evaluación, realizada antes de concluir la tarea y que se asienta en valorar la eficacia o éxito de la estrategia y su posible aplicación a otras situaciones (Brown, A. y otros, 1983).
Labarrere, A. (1994) destaca que el mecanismo principal de la metacognición es la reflexión que el sujeto efectúa sobre la actividad que realiza o puede realizar, lo cual ha investigado durante la solución problemas matemáticos y tareas intelectuales en escolares. Según Ortiz, E. (2001) la metacognición es, por esencia, un resultado del enfoque personológico al incluir en su propia definición la autorregulación de la persona y la regulación ejercida por otros en el propio acto de aprender. Estos autores defienden que la metacognición es una habilidad que contribuye al protagonismo del estudiante en el aula, de lo que deriva la posibilidad de aplicar diferentes estrategias metacognitivas útiles para la adquisición, empleo y control del conocimiento.
Para Brown, A. L; Campione, J. C y Day, J. (1981) las estrategias metacognitivas suponen que los estudiantes sean conscientes de sus motivos e intenciones, de sus capacidades cognoscitivas y de las demandas de las tareas docentes y a su vez, capaces de controlar sus recursos y regular su actuación posterior. Se ha mostrado que estas estrategias pueden facilitar el aprendizaje independiente ya que implican la participación activa de los estudiantes y lo orientan hacia el empleo futuro de la información ya que tienen grandes posibilidades de generalización de un campo a otro (Betancourt, J. 1997).
Las estrategias de administración de recursos se relacionan con la administración de recursos internos (correspondientes a la atención del esfuerzo y tiempo de aprendizaje) y de recursos externos (administración óptima del entorno de aprendizaje personal y material). M del C. González y J. Tourón (1994) le llaman estrategias de manejo de recursos y en las mismas incluyen el autocontrol emocional, el manejo del tiempo en cuanto a su organización y dosificación o repartición, el adecuado control de la búsqueda de ayuda externa (en compañeros, padres, maestros, tutores, etc.), la creación y estructuración de ambientes propicios para estudiar y aprender de acuerdo a las condiciones y las características individuales de los sujetos.
Gargallo, B. y. Ferreras, A (2000) incluyen dentro de este tipo de estrategias a las estrategias afectivo-emotivas y de automanejo, que integran procesos motivacionales, actitudes adecuadas, autoconcepto, autoestima, sentimiento de competencia, relajación, control de la ansiedad, reducción del estrés, etc. y las estrategias de control del contexto, que se refieren a la creación de condiciones ambientales adecuadas, control del espacio, del tiempo, del material, etc.
Castellanos, D., García, C. y Reinoso, C. refiriéndose a las estrategias cognitivas, metacognitivas y de apoyo asumen que “aunque es importante desarrollar un amplio “repertorio” que cuente con los diversos tipos de estrategias mencionados, las metacognitivas tienen una función esencial, pues de ellas depende la forma en que se utilicen y se controlen las restantes. Sin embargo los autores consideran que, un aprendizaje desarrollador requiere de la implementación equilibrada de los tres tipos de estrategias”, posición que comparte con (Castellanos, D. García, C. y Reinoso C., 2001: 24).
Sin embargo, si los procesos psíquicos tienen un carácter integral, lo cognitivo está estrechamente vinculado a lo afectivo y lo regulador, es decir, forman una unidad, por tanto lo afectivo no es un apoyo o un auxilio para lo cognitivo sino que se le integra armónicamente.
Los autores de este trabajo se encuentran en total acuerdo con los criterios planteados por Solis, Y. (2004) quien plantea que es más oportuno afirmar que toda estrategia de aprendizaje posee varias dimensiones: una cognitiva, una afectivo motivacional social y otra regulativa, interrelacionadas entre sí y no que existen diferentes tipos de estrategias. Las distintas clasificaciones de estrategias de aprendizaje enfatizan en alguna de estas dimensiones cuando sería más oportuno considerar la integridad de estos aspectos en la utilización de cada estrategia. Por ello se defiende que las estrategias no son cognitivas en sí mismas o de apoyo, o auxiliares.
Evidentemente es posible que en un sujeto, determinada estrategia manifieste de modo más evidente alguna de las dimensiones y que otra parezca no estar presente pero es indudable que todas ellas se manifiestan en mayor o menor grado.
Las tipologías anteriormente descritas no consideran el carácter integral del psiquismo humano ni tan siquiera en su nomenclatura. Por ejemplo, el tipo: estrategias metacognitivas, descrito con anterioridad, enfatiza en el conocimiento y control de lo cognitivo, sin embargo, los sujetos durante su aprendizaje, también son capaces de conocer y controlar otros procesos psíquicos como los afectivos.
La estrategia de elaborar informes, por ejemplo, está considerada dentro de las estrategias cognitivas, sin embargo, para su adecuada utilización el sujeto no sólo se vale de los conocimientos sobre el tema que estudia o sobre los procesos cognitivos que se ponen de manifiesto. En ella se evidencia la motivación que posee; su empleo puede despertar nuevas emociones, necesidades y durante su utilización, el sujeto va controlando los resultados alcanzados.
Durante la enseñanza de las estrategias de aprendizaje es de gran valor considerar estas dimensiones en estrecha unión, dándole a cada una el peso necesario.
En este sentido los autores coinciden con Straka, G.A. (1997) cuando plantean que las estrategias de aprendizaje "describe al ser motivado y autodirigido que aprende como una persona que dispone del correspondiente saber fundamental y que está dispuesta a, y es capaz de planificar su aprendizaje en forma autónoma y bajo su propia responsabilidad; de organizarlo, aplicarlo, controlarlo y valorizarlo, sea en colaboración con otros o individualmente". (Straka, G.A. 1997:43)
Para otros autores (Monereo, C. en Coll, C. 1999) es importante la toma de decisión de estrategias que realiza el estudiante cuando se enfrenta a la actividad. Ellos consideran que el estudiante debe realizar una adecuada valoración en función de varios indicadores. Primero, los contenidos de aprendizaje (tipo y cantidad): la estrategia utilizada puede variar en función de lo que se tiene que aprender, (datos o hechos, conceptos, etc.), así como de la cantidad de información que debe ser aprendida. Los conocimientos previos que tenga sobre el contenido de aprendizaje: si el estudiante quiere relacionar distintos tipos de elementos que existen y clasificarlos, es necesario tener unos conocimientos más amplios que saber el nombre. Además las condiciones de aprendizaje (tiempo disponible, la motivación, las ganas de estudiar, etc.). En general puede decirse que a menos tiempo y más motivación extrínseca para el aprendizaje más fácil es usar estrategias que favorecen el recordar literalmente la información (como el ensayo), y menos las estrategias que dan significado a la información o la reorganizan (estrategias de elaboración o de organización). Por último, el tipo de evaluación al que va a ser sometido: en la mayoría de los aprendizajes educativos la finalidad esencial es superar los exámenes; por tanto, será útil saber el tipo de examen al que se va a enfrentar.
Para los autores el método más usual para estimular la enseñanza directa de las estrategias, es el modelamiento seguida de una práctica guiada. En el modelamiento se entiende que se va más allá de la imitación. Se trata de que el control y dirección, que en un principio son ejercidos por el profesor, sean asumidos por el estudiante. El medio utilizado para conseguir esto es la verbalización.
Luego de haber abordado las conceptualizaciones y clasificaciones más usadas y de asumir posiciones sobre las estrategias de aprendizaje los autores consideran oportuno continuar con elementos que ayudan a esclarecer la concepción de estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal que asume durante la investigación, la que será fundamentada a partir del enfoque histórico-cultural.
El Enfoque Histórico Cultural (. Vigotski, L. S. 1979) supera el interés mantenido en teorías anteriores por la esfera cognitiva del hombre. Las ideas de Vigotski permiten abordar de manera diferente el proceso de educación de los estudiantes y su incorporación social. Sus consideraciones sobre el desarrollo integral, sus determinantes y la forma de estimularlo, permiten a criterio de los autores referir su obra cuando se trata de abordar el desarrollo personológico desde el proceso de enseñanza- aprendizaje.
Los autores asumen el enfoque histórico-cultural ya que este la sitúa ante la posibilidad de proponer el desarrollo de estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal, que le permiten concebir la personalidad de manera integral, desde un enfoque de proceso y poniendo como centro la relación que se puede establecer entre la enseñanza y el desarrollo personológico.
Esta concepción convierte al estudiante en el centro del proceso de enseñanza-aprendizaje y sitúa su capacidad de aprender en un lugar prioritario dentro del proceso de enseñanza- aprendizaje (Z. Nieves y otros, 2003).
Otro aspecto a resaltar del modelo vigotskiano es que al centrarse en el sujeto, hace al proceso desde y para el estudiante y el grupo que aprende. El interés principal es formar un hombre que no solo se desarrolle integralmente, sino que pueda ser transformador de su realidad. Los autores consideran que resulta esencial reconocer el papel del sujeto de aprendizaje en el proceso de enseñanza-aprendizaje. De lo que el sujeto conoce, lo que demanda, sus motivos y necesidades, sus sentidos se proyecta el proceso hacia el desarrollo de ese propio sujeto, del logro de una integración madura en el contexto actual y proyectado hacia el futuro, consolidando sus formaciones psicológicas superiores.
Vigotski, L. S (1979) introdujo el concepto de actividad social (la que enlaza con los procesos interpsíquicos) a partir de la cual se deriva la actividad individual (la que vincula a los procesos intrapsíquicos) El tránsito de la actividad social a la individual propicia el proceso de interiorización. Este proceso incluye una serie de operaciones: “Una operación que inicialmente representa una actividad externa se reconstruye y comienza a suceder internamente. Un proceso interpersonal queda transformado en otro intrapersonal. La transformación de un proceso interpersonal en un proceso intrapersonal es el resultado de una serie de procesos evolutivos.” (Vigotski, L. S. 1979: 93 – 94).
Por tanto, en su concepción, el entorno social es una parte intrínseca del aprendizaje y del desarrollo individual y no sólo una condición que puede o no favorecerlo. Como el desarrollo humano va de lo externo, social e intersubjetivo, hacia lo interno, individual e intrasubjetivo, el proceso de comunicación entre las personas se constituye en un aspecto esencial para el aprendizaje, para el acto de enseñar, en fin, para la labor cotidiana del profesor y del estudiante. Como señala Fernández, A. M. (2001) el hombre no sólo adquiere experiencia socio–histórica mediante su propia actividad, sino también mediante la comunicación con otras personas. El desarrollo de dicho proceso psíquico es relevante para la formación de profesionales integrales. (Becerra, M. J 2003).
Este supuesto teórico aceptado por los autores de este trabajo de investigación permiten reconocer que la asimilación de las estrategias de aprendizaje se puede potenciar mediante el trabajo interactivo, la reflexión individual y grupal. El intercambio, la comunicación y la colaboración son momentos necesarios en la interiorización de las estrategias.
Las interacciones sociales que median en la relación estudiante-contenido provocan premisas del desarrollo personológico, al considerar este como proceso y resultado, en última instancia de las relaciones sociales en las que se encuentra inmerso el sujeto concreto. Al lograr dominar los patrones culturales, trasmitidos de manera significativa, a la par del desarrollo se condicionan las pautas del comportamiento social. La función mediadora de otros permite favorecer la construcción y reconstrucción de los significados y sentidos relacionados con el objeto de estudio, además que es el medio ideal para las interacciones desarrolladoras, este aspecto se tuvo en cuenta para diseñar la estrategia metodológica, en la que los autores hacen alusión al papel del otro (que puede ser un profesor, un estudiante, un tutor), como mediador para el desarrollo de estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal.
Cobra importancia desde la perspectiva de los autores el análisis del contexto como elemento mediatizador del aprendizaje y el desarrollo. El contexto crea el medio idóneo donde el sujeto psicológico se desenvuelve, desarrollando en las interacciones y relacionándose con las oportunidades que recibe de este. Es, sin dudas, el espacio desarrollador del sujeto, portador de los recursos esenciales para que el grupo transforme su realidad psicosocial, siendo el espacio práctico de enriquecimiento del sujeto. El contexto le permite la búsqueda, el empleo de habilidades, las posibilidades de reflexión, la satisfacción de su motivación, el espacio de su desarrollo.
El desarrollo sigue al aprendizaje puesto que este es quien crea el área de aprendizaje potencial. Esta constituye la ley de la genética y de la dinámica del desarrollo explicada por Vigotski. Los autores comparten la propuesta de este autor al relacionar el aprendizaje del sujeto y su desarrollo, siendo el aprendizaje la premisa del desarrollo, aunque ser determinante no significa que el sujeto sea un ente pasivo en su proceso de crecimiento y formación personológica. Las condiciones internas del sujeto -pasado, presente y futuro- estructurado en los contenidos psicológicos de manera prospectiva le brindan al sujeto un soporte donde el contexto actúa, reestructura, modifica y hace surgir nuevas formaciones psicológicas.
Los procesos de enseñanza y desarrollo son mediatos y mediatizados por el uso de signos e instrumentos, y por las interacciones del aprendiz consigo mismo y con otros significativos (familia, maestro y coaprendices) en su encuentro con el contenido (como expresión cultural) que debe internalizar (Nieves, Z. y otros, 2003), Vigotski, L.S. (2000) señaló: "en el acto instrumental, el hombre se conquista a sí mismo desde afuera a través de las herramientas psicológicas" (Vigotski, L.S. 2000: 145) y (Calviño, M. 1997: 12).
Signo e instrumento se convierten en recursos de dominio de su propio comportamiento y de influencia sobre su desarrollo personológico. Cualquier herramienta psicológica posibilita que el sujeto la interiorice, regulando su comportamiento y a su vez como forma cultural interiorizada por este sujeto. Las estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal se convierten en portadoras de instrumentos que doten al sujeto de nuevas oportunidades de control de su comportamiento y van creando principios de desarrollo en la propia actividad de aprendizaje, así como satisfacción en las demandas de la tarea docente a la cual el estudiante se enfrenta.
Desde la perspectiva de concepción como instrumento psicológico los autores afirman, al decir de Vigotski, L.S (1981): "lo nuevo consiste en que el hombre crea él mismo estímulos que determinan su reacción, los utiliza en calidad de medios para dominar los procesos de su propia conducta" (Vigotski, L.S.1981:28). Se ha de partir de concebir estas estrategias como medio de autodominio, de autorregulación, potenciando en el proceso de enseñanza-desarrollo psicológico, la configuración armónica de la personalidad.
Esta concepción que se expone parte de un enfoque integral para comprender la enseñanza como un sistema de ayudas pedagógicas que desde una didáctica de la interactividad estimule la formación y desarrollo de la personalidad del estudiante, participando este como sujeto autorregulado y autónomo. Se apoya en las leyes de la génesis y la dinámica del desarrollo explicado por L.S Vigotski y asumido ya anteriormente por los autores.
Siendo consecuente con el concepto de zona de desarrollo próximo de L. S. Vigotski los autores consideran que en el aprendizaje la influencia de cualquier persona significativa en la solución de una tarea posibilita el posterior dominio de esos instrumentos psicológicos y que el estudiante sea capaz por sí solo de realizar la tarea por lo que ha propuesto un abordaje de la relación estudiante-profesor-tutor, estudiante-estudiante, y el grupo como un todo enfatizando en las posibilidades del estudiante de desempeñarse más allá de su desarrollo actual con la ayuda del otro significativo, dándole al profesor un rol distinto al de presentador y controlador de la estrategia sino que se parte de la necesidad sentida de desarrollar o introducir la estrategia y que sea él mismo, de conjunto con el estudiante quien la transfiera y guíe su práctica y la de sus coaprendices, considerando que la situación de aprendizaje puede darse desde áreas específicas o desde el carácter multidisciplinario, en una actividad docente o en la práctica profesional. El paso del desarrollo real al potencial se favorece por el intercambio entre el estudiante y el docente u otros estudiantes, con la negociación de saberes, con el empleo y solución de contradicciones que generen desarrollo. Este concepto constituye un reto para todos los educadores, los que con la utilización de estrategias en correspondencia con las características individuales de los escolares, contribuirán al desarrollo de las mismas.
Este concepto es valorado como un aporte positivo a tener en cuenta por los autores pues brinda la posibilidad de abarcar elementos metarreflexivos y motivacionales sobre la base del principio de la unidad cognitivo-afectiva. Este principio es cardinal en el enfoque histórico-cultural ya que pauta la futura formación de las funciones psíquicas superiores y a su vez las configuraciones psicológicas que son elementos determinantes en la estructuración de la personalidad. Posibilita la explicación de la complejidad comportamental, vista desde la autorregulación y que se expresa además en la autonomía, la perseverancia y la autogestión que se considera desarrollar en el estudiante. Este principio es abordado en su total magnitud, ante todo al considerar como nuestro objetivo primero el desarrollo integral de lo personal, es decir las formaciones superiores que constituyen ejemplo de la unidad cognitivo-afectivo, utilizando para ello las posibilidades que brinda esta unidad desde el punto de vista metodológico.
La ayuda pedagógica que contribuye al uso de las estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal se basa en la idea vigotskiana de los niveles de ayuda, concebidos como apoyo brindado para la solución de la tarea y para brindar instrumentos psicológicos que al dominarlos el sujeto será capaz de realizar la tarea en cuestión y regular su comportamiento. L.S Vigotski enfoca la ayuda como la forma en que el sujeto logrará realizar acciones que ahora solo puede realizar en cooperación con otros. El sujeto que se encuentra inmerso en el proceso de enseñanza-aprendizaje concebido como desarrollado el apoyo pedagógico permite ese dominio posterior de herramientas psicológicas para lograr realizar las acciones y a la vez autodesarrollarse. Lo que se realiza en esta ayuda es promover la reflexión del sujeto sobre sus recursos personales y la tarea en cuestión, su motivación y estimular su desarrollo. No podemos confundir ni pensar que el sujeto psicológico pierde su carácter activo, al contrario la ayuda pedagógica permite que se estimule el carácter activo, lo que se posibilita es mayor participación e implicación en la autorregulación del proceso.
Para los autores considerar a las estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal como una nueva modalidad de estrategias de aprendizaje constructivista es un error, pues existe una ruptura radical entre ellas. Las estrategias de aprendizaje son conceptualizadas como procesos de toma de decisiones para la selección de conocimientos, habilidades, herramientas, con objetivos centrados en el proceso de enseñanza- aprendizaje. Las estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal trascienden esta idea al ser concebida como una vía para promover la formación y estructuración de los contenidos psicológicos altamente elaborados del estudiante, de manera tal que permitan que este estimule mecanismos y formaciones psíquicas nuevas. Se logra en el estudiante estimular la autonomía en su proceso de desarrollo. Emergen dos características de las estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal: la autoestimulación del desarrollo integral de los estudiantes y la autodeterminación a lo largo del proceso de aprendizaje y desarrollo, siendo responsable de ambos, utilizando para lograr los objetivos/metas personales y profesionales recursos cognitivos, afectivos, volitivos.
El estudiante asume un papel determinante en el uso de estrategias desarrolladoras, su rol parte de la implicación en situaciones que cada vez exigen niveles superiores de estructuración psicológica, con despliegues desarrolladores de mayor envergadura. Valora su desenvolvimiento en la misma, existe un elevado compromiso con el desarrollo personal y profesional.
Se hace referencia a una intencionalidad autorregulada en la que involucran las metas, expectativas, decisiones, esfuerzos que mayormente se implican como sistema complejo e integrado cuando se presenta en situaciones de aprendizaje.
Las estrategias de aprendizaje son asimiladas como saberes y pueden ser utilizadas en situaciones distintas, parten de un diagnóstico del sujeto psicológico que las utilizará, se propone para un tipo de habilidad o problema para todos los sujetos y se generalizan a otros contextos. Cada sujeto debe de partir de su conocimiento y la amplitud para la cual se ha diseñado la estrategia, utilizándola en la vida cotidiana, al enfrentar disímiles condiciones.
La reflexión expresada en el uso de estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal permite la implicación del sujeto en su dinámica psicológica a la hora de enfrentar diversas situaciones. Como sujeto psicológico la forma de realizar la actividad, buscar soluciones, valorar, crear, planificar y trascender su nivel actual de desarrollo, parten de un acercamiento a la dinámica configuracional de su personalidad antes de buscar elementos externos para solucionar la situación, permitiéndole contar con recursos que conforman contenidos psicológicos altamente configurados, donde adquieren un rol significativo procesos de características diferentes a los intelectuales. Las herramientas psicológicas juegan un papel determinante en esta nueva estructuración y regulación del comportamiento.
Cuando se aprende desde un enfoque desarrollador se posibilita la reflexión del sujeto psicológico que se implica en la situación provocando no solo una valoración de la situación o los recursos intelectuales propios, sino que reflexiona y enriquece contenidos y funciones psíquicas superiores en su configuración reguladora del comportamiento.
La reflexión sobre sí mismo, idea básica del proceso de desarrollo, enriquece formaciones psíquicas superiores como el autoconcepto y la autovaloración, implicando definiciones en la estructuración reguladora del comportamiento. El sujeto psicológico en la reflexión actúa desde lo personológico, lo integral y lo desarrollador.
Autores como Davidov, V. (1988) han enfatizado en la reflexión como cualidad del pensamiento teórico que se revela sobre todo en la solución de problemas, los autores plantean que estos supuestos no contradicen su valoración personológica, cuando el estudiante en la elaboración de sus motivaciones, transforma cognitivamente las necesidades que representan su vinculación consigo mismo y el mundo.
Como expresa Labarrere, A. (1996): ”una de las particularidades más sobresalientes del comportamiento inteligente radica en su actividad cognoscitiva autocontrolada o autorregulada”. (Labarrere, A. 1996: 76)
La motivación juega, a criterio de los autores un papel determinante dentro de las estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal, ya que este elemento caracteriza la integridad y disposición positiva del sujeto ante el proceso de aprendizaje. Este elemento, además de ser importante en el proceso personalizado, logra nuevas formas de autorregulación del comportamiento, configuración jerárquica, riqueza de contenido y sentido psicológico, entre otras. Considerado como uno de los mecanismos psicológicos como aspecto esencial a considerar en la estrategia metodológica, la motivación encauza el esfuerzo del estudiante y pauta la dinámica psicológica al incluir en su jerarquía, necesidades, motivos, intereses, ideales, conflictos y otros procesos psicológicos que de manera personalizada regulan su comportamiento.
La motivación del sujeto implicado en estrategias desarrolladoras, gana en riqueza psicológica, traducida en formaciones de sentidos personalizados, aumento de la motivación intrínseca y el conocimiento sobre sí y el contexto, presencia de elementos aportadores a las intenciones profesionales, entre otras. La motivación ha ganado en fuerza movilizadora de otros recursos, logra implicar al sujeto en nuevos retos y situaciones y volver sobre su proceso de desarrollo, por lo que se puede hablar de una dinámica de cambio en cuanto a la motivación del sujeto en su proceso de aprendizaje autodesarrollador, de una motivación personalizada a una automotivación, convertida en la búsqueda de sentidos enriquecidos, de la jerarquía motivacional presente en el estudiante.
Los motivos intrínsecos (Mitjans, A. 1987:241) son inherentes a la propia esencia de la actividad y satisfacen necesidades del sujeto vinculadas directamente con la misma.
Los elementos motivacionales se convierten en expresión activa de elaboración intelectual, son portadoras de una elevada carga emocional, que se evidencia su potencial motivacional sobre el comportamiento, estando orientadas a la regulación del comportamiento, teniendo su expresión en esta dirección en objetivos, valoraciones y otras formas activas de autodeterminación.
El autodesarrollo es considerado por los autores de esta investigación como un mecanismo psicológico con gran impacto en el desarrollo de estrategias de aprendizaje. A lo largo del proceso, el estudiante se conoce mejor, reflexiona sobre sí, se motiva e implica orientado por su carácter prospectivo, se provoca el paso de una estimulación externa del sujeto, ya sea por otro sujeto o él mismo apoyado en elementos del contexto, a una autoestimulación del desarrollo, con mecanismos autoeducativos y de autoperfeccionamiento. Se considera que los estudiantes pueden lograr una dinámica que oriente el desarrollo al crecimiento autopotenciado.
En el proceso de aprendizaje desarrollador se logra que confluyan elementos organizados en los contenidos psicológicos. Los contenidos personalizados y configurados en las representaciones sobre la profesión, en el conocimiento previo, las vivencias, entre otras, con los contenidos psicológicos estructurados en funciones superiores como las intenciones profesionales, ideales, sentido de la vida, son reestructuradas, de manera activa por el sujeto en su proceso de aprendizaje, adquiriendo la esencia ontogenética del sujeto. Esta relación nutre las situaciones de aprendizaje con nuevas configuraciones, en las cuales el sujeto hace consciente, se reestructura, y en función de ello regula su comportamiento. Se hacen latentes contenidos y configuraciones que permiten actualizar las representaciones y sentidos psicológicos actuantes en el sujeto. Las estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal permiten la movilización de recursos personológicos, haciendo conscientes la estructuración futura partiendo del análisis de los niveles alcanzados en su desarrollo psicológico.
Los autores consideran que las estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal son una herramienta para el proceso de autoeducación de la personalidad. Autoeducar, en tanto el sujeto se proponga, realice y valore un sistema de acciones encaminadas a autoestimular su desarrollo integral de manera autónoma., trascendiendo el marco docente con intenciones de desarrollo. Las estrategias desarrolladoras se convierten en ese sistema de acciones de carácter procesual, donde ante cada tarea, el estudiante de manera activa forma y reestructura contenidos psicológicos, que adquieren nuevos matices en la autorregulación del comportamiento y que difieren de las anteriores por dos elementos: su contenido y el papel desempeñado por el sujeto.
Como se afirmó con anterioridad, la comunicación posee gran valor para el desarrollo de estrategias de aprendizaje en tanto el desarrollo humano va de lo intersubjetivo a lo intrasubjetivo.
De acuerdo a lo analizado hasta el momento los autores proponen que una estrategia metodológica centrada en las relaciones entre profesor- estudiante- tutor, estudiante- estudiante y el grupo como un todo desarrollan estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal en estudiantes de la carrera de Psicología. Esto se hace muy necesario en el contexto en que se desarrolla la investigación: el curso de continuidad de estudios para la universalización, el que considera en su plan de estudios la semipresencialidad como característica principal del modelo por lo que el éxito en la actividad de estudio se encuentra determinado por la calidad del autoestudio y este depende del uso adecuado de las estrategias de aprendizaje sobre la base de la motivación, la reflexión y el autodesarrollo.
Conclusiones:
• El conjunto de decisiones y acciones coordinadas, flexibles y adaptadas a las características de la tarea, que dependen de las particularidades individuales del sujeto que las selecciona, que son utilizadas intencionalmente para conseguir un objetivo, la que permite evaluarse y que es susceptible de mejorar durante su puesta en práctica, es la definición de estrategia que se precisa en esta investigación.
• Las estrategias de aprendizaje para el desarrollo son analizadas como acciones o sistemas de acciones de carácter consciente o inconsciente (aunque a menudo consciente) donde los contenidos psicológicos se combinan de manera peculiar para el logro de un objetivo, a partir del carácter activo que asume el estudiante en el proceso de enseñanza- aprendizaje, logrando niveles superiores de autorregulación del comportamiento. Su esencia radica en la posibilidad de autoestimulación de los mecanismos y configuraciones psicológicas superiores expresadas en la reflexión, motivación y el autodesarrollo de los estudiantes.
• Las estrategias de aprendizaje deben ser utilizadas de forma equilibrada en sus tres dimensiones: lo cognitivo, lo metacognitivo y el manejo de recursos.
• La concepción sobre estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal que propone la autora, se fundamenta desde los postulados de la escuela histórico-cultural, y considera la interacción estudiante-estudiante, estudiante-profesor y el grupo como un todo, como el espacio de realización de las acciones compartidas para el logro de los objetivos propuestos.
• Los referentes teóricos consultados permiten a la autora de esta investigación asumir la reflexión, motivación y el autodesarrollo de los estudiantes como indicadores psicológicos a tener en cuenta para el desarrollo de estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal en los estudiantes de la carrera de Psicología.
• Resulta muy importante tomar en cuenta esta propuesta de estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal como vía para promover auténticos y verdaderos aprendizajes en los estudiantes, para ello se diseña una estrategia metodológica, la que será desglosada por la autora a continuación.
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Las estrategias de aprendizaje desde una concepción estimuladora del desarrollo personal.
MSc. Yanetsy Vázquez González1, Dra.C. Lourdes Tarifa Lozano2
1Universidad de Matanzas “Camilo Cienfuegos”. Sede Universitaria de Los Arabos
2Universidad de Matanzas “Camilo Cienfuegos”. Departamento de Matemática.
RESUMEN
El estudiante al egresar de las aulas universitarias debe ser capaz de movilizar sus recursos personales, autogestionar nuevos aprendizajes para responder acertadamente a las demandas crecientes de la práctica de forma más autónoma y desarrollada. La solución a esta problemática ha posibilitado valorar las estrategias de aprendizaje desde la concepción vigotskiana, para diseñar una estrategia metodológica que contribuya al desarrollo de las estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal, considerando la reflexión, la motivación y el autodesarrollo como indicadores psicológicos a tener en cuenta. Se realiza un estudio descriptivo- explicativo que permite caracterizar la situación actual y arribar a conclusiones. La concepción de una estrategia metodológica, en la que se señalan fundamentos, etapas, exigencias y acciones de la misma partiendo de la relación estudiante- estudiante, estudiante- profesor y el grupo como un todo, que por su flexibilidad y validez puede ser aplicada en otras carreras, es el resultado que se presenta.
Palabras claves: estrategias de aprendizaje, desarrollo personal, motivación, reflexión, autodesarrollo
INTRODUCCIÓN
Las instituciones educativas enfrentan hoy la exigencia de una formación de calidad más acorde con los progresos científicos y tecnológicos, más competitiva ante la probabilidad de modificaciones en la propia exigencia profesional y para la vida. Se aboga por una redefinición de la función de la escuela actual, la cual más que brindar información, debe educar a los estudiantes de manera que puedan interactuar óptimamente con un mundo cada vez más cambiante.
En el documento "Políticas y estrategias para la Universidad Latinoamericana del futuro" (1998), la UNESCO señala que el estudiante al egresar de las aulas universitarias debe ser capaz de movilizar sus recursos personales, adecuándolos al contexto laboral específico, mediante el uso de herramientas intelectuales y sociales, así como debe ser capaz de autogestionarse nuevos aprendizajes que le permitan responder acertadamente a las demandas crecientes de la práctica. Todas estas exigencias apuntan hacia la formación en la escuela de un aprendiz cada vez más autónomo y desarrollado.
Al valorar los nuevos retos, se aprecia que estos no operan solo dentro del ámbito profesional, sino que trascienden a complejos constructos como la ideología y a formaciones psíquicas superiores como la autoeducación y el autodesarrollo. Las universidades deben de formar un egresado más capaz, autónomo y con crecimiento personológico, lo que permite considerar al sujeto activo, con un desarrollo integral que puede ser puesto de manifiesto en todas sus esferas de actuación dentro de la vida cotidiana, garantizando su éxito profesional, familiar, intelectual y social.
Las estrategias de aprendizaje apreciadas como acciones conscientes, cuyo propósito es el aprendizaje y la resolución de problemas académicos, han servido para que los estudiantes enfrenten con mayor cantidad de recursos intelectuales las situaciones docentes en el aula. A pesar de ello el constructivismo y las estrategias de aprendizaje plantean una limitación del desarrollo del estudiante al plano intelectual y al dominio de esquemas y algoritmos de solución. ¿Para afrontar los nuevos retos de la sociedad basta con el desarrollo intelectual de los estudiantes universitarios?
L. S. Vigotski (1987), acuñó la idea de concebir la educación como proceso permanente que posibilita capacitar al hombre para la vida, cumple una función esencial en el crecimiento personal del sujeto. El proceso de formación y despliegue de lo humano posee una naturaleza social, interactiva y modificable, para resaltar la importancia de la educación como proceso inherente del ser humano. En la obra de este autor se encuentran referencias de la relación entre la educación y el desarrollo del sujeto, concibiendo que la educación pauta las premisas para el desarrollo personológico de los individuos.
Investigaciones realizadas en Cuba por Zilberstein, J. y Solís, Y. (2003, 2004), buscan dar respuesta a los procesos de aprendizaje y desarrollo a partir de la elaboración de estrategias, procedimientos, exigencias, tareas de aprendizaje, que en el orden didáctico enriquezcan la enseñanza que se instrumente para el alcance de este objetivo, de modo tal que el estudiante participe en un proceso donde puedan ser desarrolladas al máximo sus potencialidades.
Así se desarrollan nuevos tipos de cursos que están vinculados con una forma de educación a distancia, al que se le ha llamado Continuidad de Estudios (F. Vecino, 2002). El mismo puede ser la vía idónea para dar respuesta a las nuevas demandas sociales que la educación presencial no puede atender ya sea por la carencia de la infraestructura necesaria o por las características de los estudiantes, los cuales en su mayoría están vinculados laboralmente o desempeñan tareas estatales de importancia.
El actual modelo pedagógico plantea a estudiantes y profesores nuevas exigencias ya que hasta el momento ellos se habían vinculado a un proceso de enseñanza-aprendizaje que posee otras características (el presencial). El proceso semipresencial debe otorgar un importante papel a la actividad de los estudiantes y orientarse a estimular su independencia. En esta modalidad se debe emplear gran parte del tiempo al aprendizaje independiente y muchas veces los estudiantes no cuentan con estrategias que se lo faciliten.
Incluso en el proceso de enseñanza-aprendizaje presencial se refiere la existencia de dificultades con relación al desarrollo de estrategias de aprendizaje en los estudiantes. En este contexto se ha tratado de potenciar dichas estrategias. A su vez se ha reflexionado sobre si su enseñanza debe ocupar o no un lugar curricular. Se ha señalado en otros trabajos (Hernández, A. 2000) que el uso limitado que hacen los estudiantes de las estrategias de aprendizaje no es sólo una secuela de los problemas que genera su falta de enseñanza. En ello también influye una cierta resistencia a incluirlas como contenido específico en los planes de estudio por diversas creencias, como que su enseñanza sólo debe ser propuesta a los estudiantes con dificultades y que exige más tiempo y esfuerzo. A esto se suma que la insuficiente preparación de los docentes en esta área hace que se rechace la tarea, por no existir una clara conciencia del papel que ellas tienen como apoyo para el aprendizaje independiente, aspecto esencial del nuevo modelo pedagógico ya señalado.
Es por lo anterior, que en el mundo se han utilizado disímiles variantes para preparar a los profesores en la enseñanza de estrategias de aprendizaje. En Cuba, con este propósito se han desarrollado experiencias que incorporan dentro de los planes de estudio, como una materia particular, los contenidos que tributan al desarrollo de habilidades generales, las que se consideran premisa de la asimilación de cualquier contenido específico. También se ha trabajado la formación de estas estrategias desde los contenidos propios del perfil profesional con resultados satisfactorios (Rodríguez A y Hernández, A. 2001).
No obstante, estas experiencias aún no se han generalizado suficientemente. A ello se suma que para el Curso Continuidad de Estudios existe falta de orientación en los programas y materiales didácticos sobre cómo se debe tratar el desarrollo de estrategias de aprendizaje en los estudiantes para favorecer su aprendizaje independiente.
Sobre el tema de las estrategias de aprendizaje se han realizado múltiples actividades de debate en las reuniones metodológicas dentro de la carrera de Psicología, en las cuales se han compartido ideas sobre el trabajo con las estrategias y su desarrollo en los estudiantes. Siempre estos análisis han partido de una concepción sociocultural del desarrollo y del proceso de enseñanza- aprendizaje. No obstante se ha podido constatar el desconocimiento total o parcial que los profesores y los estudiantes poseen de las mismas, de cómo implementarlas de manera que su aprendizaje conduzca al desarrollo personológico, lo que condiciona en muchos casos el fracaso escolar por no dominar las herramientas necesarias para enfrentar con éxito las tareas de aprendizaje.
Los estudiantes no utilizan las estrategias de aprendizaje, en la mayoría de los casos desconocen tales estrategias, por lo que el desarrollo personal e intelectual de los mismos es limitado, demuestran un escaso desarrollo de habilidades y de estilos de aprendizaje, pues los conocimientos son fijados solamente para el momento del examen, predomina el aprendizaje reproductivo, no pueden llegar a la esencia del contenido, ni establecer relaciones y generalizaciones entre las partes, bajo desarrollo de la flexibilidad del pensamiento, no son capaces de establecer los vínculos necesarios entre las disciplinas, no ofrecen soluciones adecuadas a situaciones imprevistas de aprendizaje, ni asumen posiciones críticas, no pueden hacer transferencias de los aprendizajes adquiridos a otros contextos, ni dominan el lenguaje técnico de la carrera. Toda esta situación se puede comprobar en la marcha del proceso pues el estudio independiente no tienen la calidad requerida, valoran la calidad del mismo a partir del resultado de la evaluación (nota), falta de motivación intrínseca por el aprendizaje y de implicación personal.
Esto repercute de manera negativa en la calidad del proceso de enseñanza- aprendizaje y posteriormente se traducirán en insuficiencias del graduado en sus diferentes áreas de desempeño.
En el contexto de la universalización donde se aplica un modelo pedagógico nuevo, centrado en el estudiante, de quien depende en gran medida la eficiencia del proceso de aprendizaje, resulta muy novedoso realizar esta investigación. Paradójicamente, en los últimos tiempos, la Psicología en Cuba se abre nuevos espacios en la práctica profesional, requiriéndose autogestión y autonomía constante (Perfil del Profesional, 1995). En este intento se ha partido del compromiso teórico-metodológico que sustenta el modelo histórico-cultural.
Se propone la búsqueda de formas metodológicas de lograr superar estas deficiencias reconocidas por los estudiantes en su proceso de aprendizaje. Surgen las estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal como vía para promover el crecimiento personal del estudiante y este ser centro del proceso y el responsable de sus resultados, siendo el profesor el mediador en la construcción del conocimiento y el desarrollo del estudiante, mediante el trabajo en grupo con carácter individualizado. La concepción metodológica para el desarrollo de las estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal propone una serie de exigencias y acciones para que durante el proceso de enseñanza-aprendizaje el estudiante sea capaz de activar sus potencialidades de desarrollo.
Así se ha trabajado en ¿Cómo contribuir al desarrollo de estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal en estudiantes de segundo año de la carrera de Psicología?
En la investigación se asume la dialéctica materialista como método general. De igual forma se emplearon métodos específicos de la investigación educativa, tanto del nivel teórico como del empírico.
Desarrollo:
La escuela actual se encuentra inmersa en un proceso de cambio, lo que implica cambiar su función hacia la formación de sujetos más capaces, motivados, competentes y desarrollados íntegramente. Se convierte en un reto para la educación institucionalizada, diseñar, proponer modelos, situaciones de aprendizaje, etc., que propicien al máximo el desarrollo de los individuos, que potencien sus capacidades para enfrentar la vida de forma constructiva, crítica, reflexiva, con autonomía, autogestión, de forma tal que se creen las bases para su constante crecimiento personal y autoperfeccionamiento.
Una enseñanza adecuadamente desarrollada es un elemento esencial para la educación de la personalidad. En ella, además de obtener conocimientos, el estudiante debe desarrollar intereses, aprender a expresarse, a defender sus criterios, a conformar opiniones propias, a plantearse interrogantes hacia la realidad, a educar su persistencia, así como emplear estrategias de aprendizaje para alcanzar este desarrollo personológico al que aspira la Educación Superior Cubana actual.
En este sentido se asume como enseñanza desarrolladora “... el proceso sistémico de transmisión de la cultura en la institución escolar en función del encargo social, que se organiza a partir de los niveles de desarrollo actual y potencial de los y las estudiantes, y conduce el tránsito continuo hacia niveles superiores de desarrollo, con la finalidad de formar una personalidad integral y autodeterminada, capaz de transformarse y de transformar su realidad en un contexto histórico concreto.” (Castellanos, D, 2005: 58).
A criterio de los autores la intencionalidad y finalidad del proceso de enseñanza-aprendizaje, que se expresan en la definición anterior trasciende la tradicional concepción lineal y parcializada del mismo que le confiere al estudiante y al proceso el papel de reproductor de contenidos, con escaso dominio de estrategias de aprendizaje para su desarrollo personal, que puedan ser movilizadas ante las diferentes situaciones de aprendizaje que se le presenten durante la vida, aspectos que conspiran contra la formación del profesional de excelencia al que aspiramos. Por tanto a tono con los cambios que se producen en el contexto educativo con el arribo al nuevo milenio, entre los que se encuentra la Universalización de la educación superior, se considera de extraordinario valor la preparación de los docentes en cuestiones metodológicas relacionadas con el enseñar a aprender, de manera que el estudiante se enfrente con mayor cantidad de recursos personológicos a las situaciones docentes y a las demandas de la vida personal y profesional.
Así mismo reconocen entonces, siguiendo a Vigotsky, que una educación desarrolladora es la que conduce al desarrollo, va delante del mismo, guiando, orientando, estimulando. Es también aquella que tiene en cuenta el desarrollo actual para ampliar continuamente los límites de la zona de desarrollo próximo o potencial, y por lo tanto, los progresivos niveles de desarrollo del sujeto.
Esta concepción de enseñanza desarrolladora se sustenta en una concepción del desarrollo humano.
Los autores al efectuar una revisión del Plan de Estudios para la carrera de Psicología se percatan de que uno de los objetivos centrales del profesional de esta carrera se refiere a que este “debe ser capaz de integrarse a un colectivo laboral, de observar sus reglas de disciplina y de convivencia, de contribuir con su esfuerzo al éxito colectivo, de mantener con sus superiores y sus subordinados y sus equivalentes relaciones de respeto y de colaboración, honestas, francas y leales. Como profesional de la Psicología debe estar particularmente atento al ser humano, sin concesiones demagógicas, sin halagar vanidades, sin alimentar falsas esperanzas, ni ambiciones infundadas, pero teniendo en cuenta la persona, el individuo con quien trabaja con un profundo sentido ético y humanista” (Plan de estudios para la carrera de Psicología,2002:5). A partir de este análisis los autores consideran la importancia que tiene el desarrollo personal de los estudiantes de esta carrera de manera que puedan proceder adecuadamente en el ejercicio de su profesión.
Una de las tendencias que estudia el problema del desarrollo con mayor fuerza es la escuela humanista de Psicología y dentro de ella Rogers, C., Allport., G Rogers, C. (1978) enfatiza que en el sujeto existen dos tendencias fundamentales en el organismo: a la autoconservación y al desarrollo. Considera el desarrollo como esencial en los seres humanos así como la capacidad de estos de insertarse al mundo que los rodea en busca de su desarrollo, considerando que solo hay que orientar estas fuerzas que lo guía.
Resalta como los elementos centrales en la formación de la personalidad: la autoconciencia y la autovaloración. A criterio de los autores estas formaciones son de sumo valor dentro de la personalidad pero existen en el sujeto otros elementos como la autoestima y la autoconfianza que de naturaleza afectiva también condicionan el desarrollo de la personalidad y la relación entre el sujeto y el medio que los rodea.
La tendencia a la realización constituye un concepto fundamental en su obra, es innata y es el organismo, como totalidad, quien la expresa. Existen en todas las formas de vida y es, en esencia, un proceso vital que tiende a la diferenciación, mantenimiento y preservación de la vida y a su expansión continua.
Para Allport, G. (1967) un aspecto fundamental del desarrollo es el alcance de una personalidad madura. Distingue tres criterios como esenciales para determinar el desarrollo de esa personalidad. En primer lugar señala la gran variedad de intereses autónomos, implicando la participación "con calor" en toda empresa que ha adquirido valor para el individuo. Reconoce la "auto-objetivación" como esa capacidad de comprensión de sí mismo y concluye afirmando la importancia de una "filosofía unitaria de la vida", mostrándole su lugar entre todas las cosas.
Los autores consideran que el enfoque humanista, centrado en el sujeto, aporta elementos de sumo interés para el estudio de la personalidad como un sistema complejo y en interacción; pero reconoce que subvaloran el papel social en el desarrollo del sujeto, así como el rol que desempeñan los agentes de socialización.
K. Lewin representante del enfoque gestaltista dentro de la Psicología, enfoca el estudio de la personalidad como un todo. Elemento de gran interés frente a la fragmentación que reina en buena parte de la Psicología actual, resaltando que el estudio de las unidades conservan la especificidad del todo.
Para los autores resulta de interés su afirmación sobre la perspectiva temporal como elemento que amplía el "espacio vital" del sujeto, lo que permite salirse de los límites del medio directo. Al considerar este elemento es que se puede entender la orientación moral de la personalidad, sus aspiraciones y sus emociones sociales.
Así mismo considera importante la idea de que el estudio de la personalidad implica estudiar al individuo en su "espacio vital" y el sistema de fuerzas que dirigen o determinan su conducta, es para la Psicología actual de gran valor. Introducir el análisis del espacio vital del sujeto abre una perspectiva para la valoración de las determinantes del desarrollo de la personalidad del sujeto, así como la intervención en este medio.
Los autores consideran las aportaciones de los enfoques anteriores, no obstante se identifica plenamente con el materialismo dialéctico y con el enfoque histórico –cultural representado por Vigostki, postura que declara y asume durante la investigación y que se ve expresada al compartir los criterios que se exponen a continuación.
En la Psicología materialista dialéctica aparece con más fuerza la relación que se establece entre las condiciones internas y externas para el desarrollo y la formación de la personalidad integral. L.I. Bozhovich planteó el desarrollo como "proceso complejo, cuya comprensión exige siempre el análisis, no solo de las condiciones objetivas que influyen sobre el niño, sino también de las particularidades ya formadas de su psiquis, a través de las cuales se refractan las influencias de estas condiciones" (Bozhovich, L.I, 1985: 295). L. S. Vigotski desarrolló esta idea al exponer que "las influencias del medio, varían en dependencia de las propiedades psicológicas del niño formadas anteriormente, a través de los cuales se refractan". (Bozhovich, L.I 1985: 296).
La comprensión de este proceso fuera del marco materialista y dialéctico es prácticamente imposible. Es un proceso trasformador, de crecimiento y en constante cambio durante la historia vital del sujeto. En uno de sus acercamientos a este proceso. Vigotski, L. S. (1989) lo define como "la totalidad de los procesos que llevan al desenvolvimiento del organismo individual en función del tiempo. Consta de dos aspectos esenciales: maduración, como procesos determinados genéticamente y aprendizaje que son cambios relativamente permanentes del comportamiento como consecuencias de la interacción del sujeto con el medio"(Vigotski, L. S.1989: 97).
Los autores se adhieren a la posición de ambos autores, los que refieren otro elemento que permite la comprensión del proceso de desarrollo. L. I. Bozhovich plantea: "Las etapas del desarrollo se diferencian una de otra por la estructura cualitativamente peculiar de sus particularidades y el paso de una a otra no representa un proceso evolutivo sino un salto dialéctico hacia una nueva cualidad" (Bozhovich, L.I. 1985:298).
Igualmente comparten con L.S. Vigotski quien fundamentó la idea de que en cada etapa del desarrollo psíquico existe, no solo la peculiaridad de las funciones y procesos psíquicos aislados, sino también la combinación particular. "El desarrollo constituye un proceso dialéctico complejo, que se caracteriza por una periodicidad múltiple, por una desproporción en el desarrollo de las distintas funciones, por las metamorfosis o transformación cualitativa de una formas en otras, por el complicado entrecruzamiento de los procesos de evolución e involución, por la entrelazada relación entre los factores internos y externos y por el intrincado proceso de superación de las dificultades y de la adaptación." (Vigotski, L.S. 1987:78)
Para L. S. Vigotski (1979) la pedagogía no debía orientarse hacia el ayer sino hacia el mañana del desarrollo psíquico. Para él, aprendizaje y desarrollo no eran equivalentes, defendía que el aprendizaje organizado propiciaría el desarrollo mental y pondría en marcha una serie de procesos evolutivos. La enseñanza correctamente organizada conduciría tras de sí al desarrollo mental.
Apoyándose en lo anterior, Davídov, V. (1988) enfatizó que ella es “el aspecto internamente necesario y universal en el proceso de desarrollo.” (Davídov, V., 1988: 55).
Estas ideas de L. S. Vigotski (1979) difieren, en lo esencial de las de otros autores entre los que se encuentra Piaget, J. (1952). Mientras que este último afirmó que el desarrollo intelectual tenía lugar espontáneamente y la enseñanza productiva sólo era posible, y en la medida, del nivel de desarrollo alcanzado; Vigotski, L. S. (1979) aseveró que la enseñanza se adelanta y arrastra el desarrollo.
Por esto, si se tiene el propósito de favorecer el desarrollo de estrategias de aprendizaje, se debe diseñar el proceso de enseñanza aprendizaje en este sentido y no esperar a que las mismas aparezcan de una manera espontánea en los estudiantes. Desarrollar en los estudiantes estrategias de aprendizaje tiene como propósito que ellos puedan convertirse en aprendices independientes y puedan adquirir de esta forma, los conocimientos. La forma en que se puede lograr en los estudiantes el desarrollo de estrategias de aprendizaje es algo de sumo interés para la presente investigación. Se asume que ocurre de manera progresiva, es decir que no se aprenden inmediatamente sino que se requiere cierto período de tiempo.
Otro concepto que implica un aporte de valor en los intentos de los autores por acercarse al desarrollo humano, es el de zona de desarrollo próximo propuesto por Vigotski, L.S. 1987 y concebida como: "distancia entre el nivel de desarrollo actual determinado por la capacidad de resolver independientemente un problema y el nivel de desarrollo potencial determinado mediante la resolución de un problema bajo la guía de un adulto o colaboración de un compañero" (Vigotski, L.S. 1987:81). Este concepto permite comprender cómo el sujeto a través de las interacciones es capaz de resolver tareas que solo no podía e interioriza las herramientas psicológicas surgidas en esa relación, que le permitirán realizar la tarea por sí solo.
Cabe destacar el principio de la doble formación de los procesos psíquicos en el que se enfatiza que todo proceso antes de convertirse en intrapsíquico es social, interpsíquico, es decir surge de las relaciones que establece el individuo en su estado actual con el medio potenciador. Se reconoce el papel de la interiorización en este proceso de apropiación del entorno social, en este sentido Vigotski, L.S. 1966 señala: "llamamos interiorización a la reconstrucción interna de una operación externa" (Vigotski, L.S. 1966: 83).
Los autores consideran como otro aporte vital de este autor el concepto de situación social de desarrollo, definido por Bozhovich, L.I. (1985) como "aquella combinación especial de los procesos internos del desarrollo y las condiciones externas, que es típica en cada etapa y que condicionan la dinámica del desarrollo psicológico durante el correspondiente período evolutivo y nuevas formaciones psicológicas, cualitativamente peculiares, que surgen al final de dicho período". (Bozhovich, L.I. 1985: 31).
Como seguidores de las ideas del modelo histórico-cultural se encuentran en nuestro país los intentos de González, F. (1997), Labarrere, A. (2000), Zilberstein, J (2003), de desentrañar el desarrollo y su compleja naturaleza. F. González (1989) plantea: "Desarrollo no es acumulación, sino integración cualitativa individualizada de los conocimientos y la experiencia del hombre"(González, F.1989: 37).
En esta cita a juicio de los autores, se enfatiza en el carácter puramente cualitativo de los cambios que ocurren en cada etapa del desarrollo cuando las condiciones del medio posibilitan el paso a niveles superiores de regulación.
El sujeto debe implicarse en esfuerzos que trasciendan sus posibilidades presentes y que impliquen la estimulación de nuevos recursos y operaciones, mediante los cuales se desarrolla tanto la personalidad como sus capacidades específicas. De manera similar a la propuesta de L. S. Vigotski, se hace referencia a que el individuo debe de trascender su estado actual de desarrollo con tareas cada vez más compleja que le permitan una interacción plena del sujeto con su medio y sea capaz de autorregularse.
A partir de lo esbozado hasta aquí los autores conciben el desarrollo como un proceso ininterrumpido de cambios y progresos en las distintas operaciones y formaciones de la personalidad implicadas en sus funciones reguladoras y autorreguladoras, de lo que se induce al abordaje del desarrollo desde una perspectiva personológica. Consideran que en el proceso de educación, junto al redimensionamiento de los currículos, de los recursos pedagógicos de los docentes para dictar sus clases, el conocimiento de las propias operaciones que el conocimiento exige, de otros elementos del proceso mismo de la impartición del conocimiento y el aprendizaje de este por parte de los estudiantes, es necesario desarrollar las vías para el desarrollo de la personalidad del escolar, estimular su iniciativa, su persistencia, su capacidad de polémica, su seguridad en sí mismos, su autonomía y gestión personalizada, entre otros que tendrán un significado esencial en la forma en que el escolar utilice los conocimientos; estas ideas tienen que ver con la necesidad de diseñar estrategias de enseñanza-aprendizaje para contribuir al desarrollo de estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal en el contexto de la universalización de la Educación Superior, objetivo de la presente investigación.
A juicio de los autores abordar el desarrollo personológico es una forma de concebir el desarrollo humano. Este es un proceso complejo, multideterminado, único, que cada sujeto vivencia de manera individual. Afirmar el carácter de proceso del mismo nos lleva a precisar la existencia de una temporalidad ilimitada, enmarcada solo por los propios límites de la vida del sujeto, también emerge la idea de lo individual, lo complejo, lo constructivo, garantizando que el sujeto sea una entidad sui generis donde se combinen de manera peculiar contenidos psicológicos.
Los procesos de desarrollo de la personalidad son intrínsecos a sus formas constitutivas en cada uno de sus momentos de existencia. El desarrollo ocurre como resultado de las propias contradicciones que aparecen en la personalidad, en las cuales lo externo no representa más que un momento constitutivo de la configuración en desarrollo.
La personalidad está organizada por procesos y configuraciones que permanentemente se interpenetran, están en un constante desarrollo y vinculados a la inserción simultánea del sujeto en otro sistema igualmente complejo, que es la sociedad. El individuo tiene que encontrar formas de relación y acción compatible con la organización y el desarrollo de su personalidad, en su inserción en los diferentes sistemas de relaciones en que se constituye.
Los autores señalan que existe una configuración especial de los contenidos y funciones psicológicas en cada sujeto que le otorga el carácter peculiar al proceso. No es un proceso sencillo, una modificación a cualquier elemento que compone la estructura de la personalidad, afecta el desarrollo de esta como un todo, además afirma que cada parte también permite comprender la dinámica del desarrollo y a su vez, solo tiene sentido si es comprendido dentro de este marco. Aumenta el nivel de complejidad cuando se hace más dinámica la relación que se establece entre los elementos que integran el desarrollo, aparece una nueva forma de regulación del comportamiento característico de esta configuración nueva que ha surgido en la combinación entre las condiciones del contexto y las condiciones personales del sujeto.
El proceso, rico por su naturaleza, único por sus características, interrelaciona todos los contenidos y funciones psicológicas, recibiendo influencias todas ellas en cualquier situación, coincidiendo con un enfoque sistémico. Las funciones psicológicas superiores, que son un producto tardío en el sujeto, se desarrollan por las interacciones sociales y la nueva estructuración de los contenidos ya existentes para cumplir las demandas propias de las tareas sociales.
El desarrollo está socialmente determinado, siendo esta su esencia. Las interacciones en las que el sujeto se compromete a lo largo de la vida permite que se logre este proceso, que con el aumento de la complejidad de los contextos sociales demanda del sujeto reestructuración y nuevas formaciones psicológicas capaces de adaptarse a la vida en el medio y posteriormente ser capaz de trascender la inmediatez en su comportamiento, siendo el resultado más importante del desarrollo el logro de la autorregulación del comportamiento.
La finalidad del desarrollo es el dominio del entorno y de sí mismo, expresado en la autorregulación del comportamiento, siendo capaz de adaptarse y trascender a la inmediatez y el impulso, contando con recursos superiores de control que sirven para organizar su personalidad. A lo largo de su vida el sujeto construye significados y atribuye sentidos a los objetos y hechos que lo rodean, permitiéndole entonces actuar en consecuencia. Además la estructuración e integración de los contenidos y funciones psicológicas permiten un perfeccionamiento en incremento, posibilitando que el sujeto pueda planificar sus acciones y su comportamiento.
Plantean los autores que al extrapolar el desarrollo al contexto educativo, el papel de la educación ha de ser el de crear desarrollo, a partir de aprendizajes específicos por parte de los educandos. Consideran que la educación se convierte en promotora del desarrollo cuando es capaz de conducir a las personas más allá de los niveles alcanzados en un momento determinado de su vida y propicia la realización de aprendizajes que superen las metas ya logradas.
A los efectos de esta investigación, tomando los criterios sobre desarrollo que plantean los representantes del enfoque histórico–cultural citados anteriormente, al cual los autores se declaran sus seguidores, se pretende desarrollar estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal en un grupo de estudiantes.
En este sentido los autores coinciden con Straka, G.A. (1997) cuando plantean que las estrategias de aprendizaje "describe al ser motivado y autodirigido que aprende como una persona que dispone del correspondiente saber fundamental y que está dispuesta a, y es capaz de planificar su aprendizaje en forma autónoma y bajo su propia responsabilidad; de organizarlo, aplicarlo, controlarlo y valorizarlo, sea en colaboración con otros o individualmente". (Straka, G.A. 1997:43)
Para otros autores (Monereo, C. 1999) es importante la toma de decisión de estrategias que realiza el estudiante cuando se enfrenta a la actividad. Ellos consideran que el estudiante debe realizar una adecuada valoración en función de varios indicadores. Primero, los contenidos de aprendizaje (tipo y cantidad): la estrategia utilizada puede variar en función de lo que se tiene que aprender, (datos o hechos, conceptos, etc.), así como de la cantidad de información que debe ser aprendida. Los conocimientos previos que tenga sobre el contenido de aprendizaje: si el estudiante quiere relacionar distintos tipos de elementos que existen y clasificarlos, es necesario tener unos conocimientos más amplios que saber el nombre. Además las condiciones de aprendizaje (tiempo disponible, la motivación, las ganas de estudiar, etc.). En general puede decirse que a menos tiempo y más motivación extrínseca para el aprendizaje más fácil es usar estrategias que favorecen el recordar literalmente la información (como el ensayo), y menos las estrategias que dan significado a la información o la reorganizan (estrategias de elaboración o de organización). Por último, el tipo de evaluación al que va a ser sometido: en la mayoría de los aprendizajes educativos la finalidad esencial es superar los exámenes; por tanto, será útil saber el tipo de examen al que se va a enfrentar.
Para los autores el método más usual para estimular la enseñanza directa de las estrategias, es el modelamiento seguida de una práctica guiada. En el modelamiento se entiende que se va más allá de la imitación. Se trata de que el control y dirección, que en un principio son ejercidos por el profesor, sean asumidos por el estudiante. El medio utilizado para conseguir esto es la verbalización.
Luego de haber abordado las conceptualizaciones y clasificaciones más usadas y de asumir posiciones sobre las estrategias de aprendizaje los autores consideran oportuno continuar con elementos que ayudan a esclarecer la concepción de estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal que asume durante la investigación, la que será fundamentada a partir del enfoque histórico-cultural.
El Enfoque Histórico Cultural (Vigotski, L. S. 1979) supera el interés mantenido en teorías anteriores por la esfera cognitiva del hombre. Las ideas de Vigotski permiten abordar de manera diferente el proceso de educación de los estudiantes y su incorporación social. Sus consideraciones sobre el desarrollo integral, sus determinantes y la forma de estimularlo, permiten a criterio de los autores referir su obra cuando se trata de abordar el desarrollo personológico desde el proceso de enseñanza- aprendizaje.
Los autores asumen el enfoque histórico-cultural ya que este la sitúa ante la posibilidad de proponer el desarrollo de estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal, que le permiten concebir la personalidad de manera integral, desde un enfoque de proceso y poniendo como centro la relación que se puede establecer entre la enseñanza y el desarrollo personológico.
Esta concepción convierte al estudiante en el centro del proceso de enseñanza-aprendizaje y sitúa su capacidad de aprender en un lugar prioritario dentro del proceso de enseñanza- aprendizaje (Z. Nieves y otros, 2003).
Otro aspecto a resaltar del modelo vigotskiano es que al centrarse en el sujeto, hace al proceso desde y para el estudiante y el grupo que aprende. El interés principal es formar un hombre que no solo se desarrolle integralmente, sino que pueda ser transformador de su realidad. Los autores consideran que resulta esencial reconocer el papel del sujeto de aprendizaje en el proceso de enseñanza-aprendizaje. De lo que el sujeto conoce, lo que demanda, sus motivos y necesidades, sus sentidos se proyecta el proceso hacia el desarrollo de ese propio sujeto, del logro de una integración madura en el contexto actual y proyectado hacia el futuro, consolidando sus formaciones psicológicas superiores.
Vigotski, L. S (1979) introdujo el concepto de actividad social (la que enlaza con los procesos interpsíquicos) a partir de la cual se deriva la actividad individual (la que vincula a los procesos intrapsíquicos) El tránsito de la actividad social a la individual propicia el proceso de interiorización. Este proceso incluye una serie de operaciones: “Una operación que inicialmente representa una actividad externa se reconstruye y comienza a suceder internamente. Un proceso interpersonal queda transformado en otro intrapersonal. La transformación de un proceso interpersonal en un proceso intrapersonal es el resultado de una serie de procesos evolutivos.” (Vigotski, L. S. 1979: 93 – 94).
Por tanto, en su concepción, el entorno social es una parte intrínseca del aprendizaje y del desarrollo individual y no sólo una condición que puede o no favorecerlo. Como el desarrollo humano va de lo externo, social e intersubjetivo, hacia lo interno, individual e intrasubjetivo, el proceso de comunicación entre las personas se constituye en un aspecto esencial para el aprendizaje, para el acto de enseñar, en fin, para la labor cotidiana del profesor y del estudiante. Como señala Fernández, A. M. (2001) el hombre no sólo adquiere experiencia socio–histórica mediante su propia actividad, sino también mediante la comunicación con otras personas. El desarrollo de dicho proceso psíquico es relevante para la formación de profesionales integrales. (Becerra, M. J 2003).
Este supuesto teórico aceptado por los autores de este trabajo de investigación permiten reconocer que la asimilación de las estrategias de aprendizaje se puede potenciar mediante el trabajo interactivo, la reflexión individual y grupal. El intercambio, la comunicación y la colaboración son momentos necesarios en la interiorización de las estrategias.
Las interacciones sociales que median en la relación estudiante-contenido provocan premisas del desarrollo personológico, al considerar este como proceso y resultado, en última instancia de las relaciones sociales en las que se encuentra inmerso el sujeto concreto. Al lograr dominar los patrones culturales, trasmitidos de manera significativa, a la par del desarrollo se condicionan las pautas del comportamiento social. La función mediadora de otros permite favorecer la construcción y reconstrucción de los significados y sentidos relacionados con el objeto de estudio, además que es el medio ideal para las interacciones desarrolladoras, este aspecto se tuvo en cuenta para diseñar la estrategia metodológica, en la que los autores hacen alusión al papel del otro (que puede ser un profesor, un estudiante, un tutor), como mediador para el desarrollo de estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal.
Cobra importancia desde la perspectiva de los autores el análisis del contexto como elemento mediatizador del aprendizaje y el desarrollo. El contexto crea el medio idóneo donde el sujeto psicológico se desenvuelve, desarrollando en las interacciones y relacionándose con las oportunidades que recibe de este. Es, sin dudas, el espacio desarrollador del sujeto, portador de los recursos esenciales para que el grupo transforme su realidad psicosocial, siendo el espacio práctico de enriquecimiento del sujeto. El contexto le permite la búsqueda, el empleo de habilidades, las posibilidades de reflexión, la satisfacción de su motivación, el espacio de su desarrollo.
El desarrollo sigue al aprendizaje puesto que este es quien crea el área de aprendizaje potencial. Esta constituye la ley de la genética y de la dinámica del desarrollo explicada por Vigotski. Los autores comparten la propuesta de este autor al relacionar el aprendizaje del sujeto y su desarrollo, siendo el aprendizaje la premisa del desarrollo, aunque ser determinante no significa que el sujeto sea un ente pasivo en su proceso de crecimiento y formación personológica. Las condiciones internas del sujeto -pasado, presente y futuro- estructurado en los contenidos psicológicos de manera prospectiva le brindan al sujeto un soporte donde el contexto actúa, reestructura, modifica y hace surgir nuevas formaciones psicológicas.
Los procesos de enseñanza y desarrollo son mediatos y mediatizados por el uso de signos e instrumentos, y por las interacciones del aprendiz consigo mismo y con otros significativos (familia, maestro y coaprendices) en su encuentro con el contenido (como expresión cultural) que debe internalizar (Nieves, Z. y otros, 2003), Vigotski, L.S. (2000) señaló: "en el acto instrumental, el hombre se conquista a sí mismo desde afuera a través de las herramientas psicológicas" (Vigotski, L.S. 2000: 145) y (Calviño, M. 1997: 12).
Signo e instrumento se convierten en recursos de dominio de su propio comportamiento y de influencia sobre su desarrollo personológico. Cualquier herramienta psicológica posibilita que el sujeto la interiorice, regulando su comportamiento y a su vez como forma cultural interiorizada por este sujeto. Las estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal se convierten en portadoras de instrumentos que doten al sujeto de nuevas oportunidades de control de su comportamiento y van creando principios de desarrollo en la propia actividad de aprendizaje, así como satisfacción en las demandas de la tarea docente a la cual el estudiante se enfrenta.
Desde la perspectiva de concepción como instrumento psicológico los autores afirman, al decir de Vigotski, L.S (1981): "lo nuevo consiste en que el hombre crea él mismo estímulos que determinan su reacción, los utiliza en calidad de medios para dominar los procesos de su propia conducta" (Vigotski, L.S.1981:28). Se ha de partir de concebir estas estrategias como medio de autodominio, de autorregulación, potenciando en el proceso de enseñanza-desarrollo psicológico, la configuración armónica de la personalidad.
Esta concepción que se expone parte de un enfoque integral para comprender la enseñanza como un sistema de ayudas pedagógicas que desde una didáctica de la interactividad estimule la formación y desarrollo de la personalidad del estudiante, participando este como sujeto autorregulado y autónomo. Se apoya en las leyes de la génesis y la dinámica del desarrollo explicado por L.S Vigotski y asumido ya anteriormente por los autores.
Siendo consecuente con el concepto de zona de desarrollo próximo de L. S. Vigotski los autores consideran que en el aprendizaje la influencia de cualquier persona significativa en la solución de una tarea posibilita el posterior dominio de esos instrumentos psicológicos y que el estudiante sea capaz por sí solo de realizar la tarea por lo que ha propuesto un abordaje de la relación estudiante-profesor-tutor, estudiante-estudiante, y el grupo como un todo enfatizando en las posibilidades del estudiante de desempeñarse más allá de su desarrollo actual con la ayuda del otro significativo, dándole al profesor un rol distinto al de presentador y controlador de la estrategia sino que se parte de la necesidad sentida de desarrollar o introducir la estrategia y que sea él mismo, de conjunto con el estudiante quien la transfiera y guíe su práctica y la de sus coaprendices, considerando que la situación de aprendizaje puede darse desde áreas específicas o desde el carácter multidisciplinario, en una actividad docente o en la práctica profesional. El paso del desarrollo real al potencial se favorece por el intercambio entre el estudiante y el docente u otros estudiantes, con la negociación de saberes, con el empleo y solución de contradicciones que generen desarrollo. Este concepto constituye un reto para todos los educadores, los que con la utilización de estrategias en correspondencia con las características individuales de los escolares, contribuirán al desarrollo de las mismas.
Este concepto es valorado como un aporte positivo a tener en cuenta por los autores pues brinda la posibilidad de abarcar elementos metarreflexivos y motivacionales sobre la base del principio de la unidad cognitivo-afectiva. Este principio es cardinal en el enfoque histórico-cultural ya que pauta la futura formación de las funciones psíquicas superiores y a su vez las configuraciones psicológicas que son elementos determinantes en la estructuración de la personalidad. Posibilita la explicación de la complejidad comportamental, vista desde la autorregulación y que se expresa además en la autonomía, la perseverancia y la autogestión que se considera desarrollar en el estudiante. Este principio es abordado en su total magnitud, ante todo al considerar como nuestro objetivo primero el desarrollo integral de lo personal, es decir las formaciones superiores que constituyen ejemplo de la unidad cognitivo-afectivo, utilizando para ello las posibilidades que brinda esta unidad desde el punto de vista metodológico.
La ayuda pedagógica que contribuye al uso de las estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal se basa en la idea vigotskiana de los niveles de ayuda, concebidos como apoyo brindado para la solución de la tarea y para brindar instrumentos psicológicos que al dominarlos el sujeto será capaz de realizar la tarea en cuestión y regular su comportamiento. L.S Vigotski enfoca la ayuda como la forma en que el sujeto logrará realizar acciones que ahora solo puede realizar en cooperación con otros. El sujeto que se encuentra inmerso en el proceso de enseñanza-aprendizaje concebido como desarrollado el apoyo pedagógico permite ese dominio posterior de herramientas psicológicas para lograr realizar las acciones y a la vez autodesarrollarse. Lo que se realiza en esta ayuda es promover la reflexión del sujeto sobre sus recursos personales y la tarea en cuestión, su motivación y estimular su desarrollo. No podemos confundir ni pensar que el sujeto psicológico pierde su carácter activo, al contrario la ayuda pedagógica permite que se estimule el carácter activo, lo que se posibilita es mayor participación e implicación en la autorregulación del proceso.
Para los autores considerar a las estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal como una nueva modalidad de estrategias de aprendizaje constructivista es un error, pues existe una ruptura radical entre ellas. Las estrategias de aprendizaje son conceptualizadas como procesos de toma de decisiones para la selección de conocimientos, habilidades, herramientas, con objetivos centrados en el proceso de enseñanza- aprendizaje. Las estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal trascienden esta idea al ser concebida como una vía para promover la formación y estructuración de los contenidos psicológicos altamente elaborados del estudiante, de manera tal que permitan que este estimule mecanismos y formaciones psíquicas nuevas. Se logra en el estudiante estimular la autonomía en su proceso de desarrollo. Emergen dos características de las estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal: la autoestimulación del desarrollo integral de los estudiantes y la autodeterminación a lo largo del proceso de aprendizaje y desarrollo, siendo responsable de ambos, utilizando para lograr los objetivos/metas personales y profesionales recursos cognitivos, afectivos, volitivos.
El estudiante asume un papel determinante en el uso de estrategias desarrolladoras, su rol parte de la implicación en situaciones que cada vez exigen niveles superiores de estructuración psicológica, con despliegues desarrolladores de mayor envergadura. Valora su desenvolvimiento en la misma, existe un elevado compromiso con el desarrollo personal y profesional.
Se hace referencia a una intencionalidad autorregulada en la que involucran las metas, expectativas, decisiones, esfuerzos que mayormente se implican como sistema complejo e integrado cuando se presenta en situaciones de aprendizaje.
Las estrategias de aprendizaje son asimiladas como saberes y pueden ser utilizadas en situaciones distintas, parten de un diagnóstico del sujeto psicológico que las utilizará, se propone para un tipo de habilidad o problema para todos los sujetos y se generalizan a otros contextos. Cada sujeto debe de partir de su conocimiento y la amplitud para la cual se ha diseñado la estrategia, utilizándola en la vida cotidiana, al enfrentar disímiles condiciones.
La reflexión expresada en el uso de estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal permite la implicación del sujeto en su dinámica psicológica a la hora de enfrentar diversas situaciones. Como sujeto psicológico la forma de realizar la actividad, buscar soluciones, valorar, crear, planificar y trascender su nivel actual de desarrollo, parten de un acercamiento a la dinámica configuracional de su personalidad antes de buscar elementos externos para solucionar la situación, permitiéndole contar con recursos que conforman contenidos psicológicos altamente configurados, donde adquieren un rol significativo procesos de características diferentes a los intelectuales. Las herramientas psicológicas juegan un papel determinante en esta nueva estructuración y regulación del comportamiento.
Cuando se aprende desde un enfoque desarrollador se posibilita la reflexión del sujeto psicológico que se implica en la situación provocando no solo una valoración de la situación o los recursos intelectuales propios, sino que reflexiona y enriquece contenidos y funciones psíquicas superiores en su configuración reguladora del comportamiento.
La reflexión sobre sí mismo, idea básica del proceso de desarrollo, enriquece formaciones psíquicas superiores como el autoconcepto y la autovaloración, implicando definiciones en la estructuración reguladora del comportamiento. El sujeto psicológico en la reflexión actúa desde lo personológico, lo integral y lo desarrollador.
Autores como Davidov, V. (1988) han enfatizado en la reflexión como cualidad del pensamiento teórico que se revela sobre todo en la solución de problemas, los autores plantean que estos supuestos no contradicen su valoración personológica, cuando el estudiante en la elaboración de sus motivaciones, transforma cognitivamente las necesidades que representan su vinculación consigo mismo y el mundo.
Como expresa Labarrere, A. (1996): ”una de las particularidades más sobresalientes del comportamiento inteligente radica en su actividad cognoscitiva autocontrolada o autorregulada”. (Labarrere, A. 1996: 76)
La motivación juega, a criterio de los autores un papel determinante dentro de las estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal, ya que este elemento caracteriza la integridad y disposición positiva del sujeto ante el proceso de aprendizaje. Este elemento, además de ser importante en el proceso personalizado, logra nuevas formas de autorregulación del comportamiento, configuración jerárquica, riqueza de contenido y sentido psicológico, entre otras. Considerado como uno de los mecanismos psicológicos como aspecto esencial a considerar en la estrategia metodológica, la motivación encauza el esfuerzo del estudiante y pauta la dinámica psicológica al incluir en su jerarquía, necesidades, motivos, intereses, ideales, conflictos y otros procesos psicológicos que de manera personalizada regulan su comportamiento.
La motivación del sujeto implicado en estrategias desarrolladoras, gana en riqueza psicológica, traducida en formaciones de sentidos personalizados, aumento de la motivación intrínseca y el conocimiento sobre sí y el contexto, presencia de elementos aportadores a las intenciones profesionales, entre otras. La motivación ha ganado en fuerza movilizadora de otros recursos, logra implicar al sujeto en nuevos retos y situaciones y volver sobre su proceso de desarrollo, por lo que se puede hablar de una dinámica de cambio en cuanto a la motivación del sujeto en su proceso de aprendizaje autodesarrollador, de una motivación personalizada a una automotivación, convertida en la búsqueda de sentidos enriquecidos, de la jerarquía motivacional presente en el estudiante.
Los motivos intrínsecos (Mitjans, A. 1987:241) son inherentes a la propia esencia de la actividad y satisfacen necesidades del sujeto vinculadas directamente con la misma.
Los elementos motivacionales se convierten en expresión activa de elaboración intelectual, son portadoras de una elevada carga emocional, que se evidencia su potencial motivacional sobre el comportamiento, estando orientadas a la regulación del comportamiento, teniendo su expresión en esta dirección en objetivos, valoraciones y otras formas activas de autodeterminación.
El autodesarrollo es considerado por los autores de esta investigación como un mecanismo psicológico con gran impacto en el desarrollo de estrategias de aprendizaje. A lo largo del proceso, el estudiante se conoce mejor, reflexiona sobre sí, se motiva e implica orientado por su carácter prospectivo, se provoca el paso de una estimulación externa del sujeto, ya sea por otro sujeto o él mismo apoyado en elementos del contexto, a una autoestimulación del desarrollo, con mecanismos autoeducativos y de autoperfeccionamiento. Se considera que los estudiantes pueden lograr una dinámica que oriente el desarrollo al crecimiento autopotenciado.
En el proceso de aprendizaje desarrollador se logra que confluyan elementos organizados en los contenidos psicológicos. Los contenidos personalizados y configurados en las representaciones sobre la profesión, en el conocimiento previo, las vivencias, entre otras, con los contenidos psicológicos estructurados en funciones superiores como las intenciones profesionales, ideales, sentido de la vida, son reestructuradas, de manera activa por el sujeto en su proceso de aprendizaje, adquiriendo la esencia ontogenética del sujeto. Esta relación nutre las situaciones de aprendizaje con nuevas configuraciones, en las cuales el sujeto hace consciente, se reestructura, y en función de ello regula su comportamiento. Se hacen latentes contenidos y configuraciones que permiten actualizar las representaciones y sentidos psicológicos actuantes en el sujeto. Las estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal permiten la movilización de recursos personológicos, haciendo conscientes la estructuración futura partiendo del análisis de los niveles alcanzados en su desarrollo psicológico.
Los autores consideran que las estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal son una herramienta para el proceso de autoeducación de la personalidad. Autoeducar, en tanto el sujeto se proponga, realice y valore un sistema de acciones encaminadas a autoestimular su desarrollo integral de manera autónoma., trascendiendo el marco docente con intenciones de desarrollo. Las estrategias desarrolladoras se convierten en ese sistema de acciones de carácter procesual, donde ante cada tarea, el estudiante de manera activa forma y reestructura contenidos psicológicos, que adquieren nuevos matices en la autorregulación del comportamiento y que difieren de las anteriores por dos elementos: su contenido y el papel desempeñado por el sujeto.
Como se afirmó con anterioridad, la comunicación posee gran valor para el desarrollo de estrategias de aprendizaje en tanto el desarrollo humano va de lo intersubjetivo a lo intrasubjetivo.
De acuerdo a lo analizado hasta el momento los autores proponen que una estrategia metodológica centrada en las relaciones entre profesor- estudiante- tutor, estudiante- estudiante y el grupo como un todo desarrollan estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal en estudiantes de la carrera de Psicología. Esto se hace muy necesario en el contexto en que se desarrolla la investigación: el curso de continuidad de estudios para la universalización, el que considera en su plan de estudios la semipresencialidad como característica principal del modelo por lo que el éxito en la actividad de estudio se encuentra determinado por la calidad del autoestudio y este depende del uso adecuado de las estrategias de aprendizaje sobre la base de la motivación, la reflexión y el autodesarrollo.
A partir de las valoraciones realizadas se define como estrategia metodológica: el sistema de acciones conscientes concebidas a corto, mediano o largo plazo, promovidas en el proceso interactivo estudiante-estudiante y estudiante-profesor, y en el grupo como un todo, estructuradas bajo condiciones, relaciones y etapas donde los mecanismos reflexivos, motivacionales y de autodesarrollo ocupan un lugar fundamental y que en el contexto educativo tienen el objetivo de mostrar la manera de proceder para desarrollar estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal en los estudiantes, de modo tal que puedan hacer transferencias del aprendizaje adquirido a otros contextos, siendo responsable de este proceso integral y sus resultados.
Algunos elementos que en ellas se tienen en cuenta, como considerar que las estrategias se conciben a largo, mediano o corto plazo alcance, que estas son planificadas, que en su concepción se estructuran en acciones relacionadas y dirigidas a un fin propuesto; se tomaron en consideración en la elaboración de la presente estrategia.
En esta investigación la estrategia metodológica se concibe para desarrollar las estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal, propuestas desde un sistema de acciones que realizadas en el proceso de enseñanza- aprendizaje, permitan a los estudiantes apropiarse de mecanismos y procesos desarrolladores. Las acciones se realizan de manera compartida en el aula entre el estudiante, su grupo y el profesor.
La estrategia metodológica para el desarrollo de estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal se erige como una necesidad ante las exigencias de la práctica social en general y psicoeducativa en particular. El objetivo de la misma está estrechamente relacionado con los fines de la Educación Superior cubana donde se destaca entre otros aspectos, el pleno desarrollo de la personalidad; la formación integral del educando, mediante el desarrollo de sus habilidades y capacidades, así como ofrecer nuevas oportunidades de exploración, búsqueda e investigación. La preparación del estudiante para una vida socialmente útil y activa, el vínculo entre el estudio y el trabajo. La evaluación final que debe tener un carácter más cualitativo e integrador y el fortalecimiento de la formación social y humanista. En consecuencia con lo planteado la se propone el siguiente objetivo general: Contribuir al desarrollo de las estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal del estudiante de segundo año de la carrera de Licenciatura en Psicología.
La estrategia metodológica se presenta como una nueva forma de ver el proceso de enseñanza-aprendizaje trascendiendo los resultados cognitivos, abordado desde un enfoque sistémico, participativo, integral.
La estrategia es flexible, puede ser modificada durante su implementación, requiere por lo tanto de actitudes de apertura en los sujetos que participen en el proceso de enseñanza -aprendizaje.
La estrategia metodológica presenta un carácter prospectivo, al relacionar pasado, presente y futuro del sujeto e implicarlos en su desarrollo personológico y en la resolución de las actividades y situaciones del proceso de enseñanza- aprendizaje. La experiencia del sujeto, sus vivencias como unidad de significado y sentido, combinada con los contenidos psicológicos que posee el sujeto en el aquí y ahora y junto a las intenciones profesionales, intereses y necesidades futuras brindan las premisas de condiciones internas que permiten el desarrollo del sujeto al realizar su combinación especial con las condiciones externas, como sugiere L. S. Vigotski en su propuesta de situación social de desarrollo. Estos autores hacen énfasis en esta idea del carácter prospectivo ante la visión simplista del complejo proceso de desarrollo y la reducción de las condiciones internas a lo que posee el sujeto al entrar en interacción con el contexto.
Dentro de los elementos que caracterizan la propuesta que se presenta se aprecia un equilibrio entre lo social y lo individual en los procesos de enseñanza-aprendizaje y el desarrollo personológico. Cuando se plantea la idea de la unidad entre lo social y lo individual, en la práctica no se ha logrado que trascienda momentos de dependencia y supremacía de uno sobre el otro. En este intento se trasciende la dicotomía social-individual al partir de que no puede existir uno sin el otro, en relación dialéctica, sobre todo al analizar su relación con el desarrollo y la implicación del sujeto en la relación grupal. Para estos autores la unidad se expresa cuando reconocemos en el plano teórico conceptos claves como situación social del desarrollo, zona de desarrollo próximo y la ley de la doble formación de las funciones psíquicas superiores propuestos por el enfoque Histórico-Cultural. La existencia de interacciones significativas y ayuda pedagógica, a nuestro modo de ver elementos esenciales en los momentos de integración teórico-práctico, donde existe una consecuencia de esta relación social-individual y que expresa el equilibrio entre estos elementos al abordar la construcción del conocimiento y el desarrollo humano.
La estrategia metodológica es concebida desde y para el grupo que aprende, construye el conocimiento y posibilita el autodesarrollo de sus individuos. Esta característica hace énfasis en el papel determinante de las interacciones significativas que surgen en el grupo a la hora de resolver las tareas y las actividades comunes. Otero, I. (2001) plantea: "el grupo escolar se erige como un mediador por excelencia, medio de influencia para la intervención educativa" (Otero, I. 2001: 28). En este sentido los autores se apoyan en el concepto de zona de desarrollo próximo y considera como determinante tanto las interacciones intergrupales como intragrupales significativas. La implementación de la estrategia metodológica para desarrollar estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal, potencia las relaciones en las que puede encontrarse el sujeto dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje y que sirven para lograr sus objetivos educativos y autodesarrollo. Es en estas interacciones donde el sujeto psicológico de manera activa regula sus relaciones, comparte criterios, recibe valoraciones, las hace suyas y refleja el mundo que les rodea. Su comportamiento en relación con el contexto encuentra significación individual y grupal.
Esta proposición toma en cuenta que el aprendizaje y el desarrollo son procesos mediatizados, no copias textuales de lo social o biológicamente determinado. Ser mediatizados ambos procesos, unido a la relación entre ellos existentes, implica la interiorización y utilización en la regulación del comportamiento de instrumentos culturales que sirven como herramientas psicológicas. Esta consideración resulta muy útil en la práctica pues posibilita que el sujeto actúe en consecuencia con el dominio de su propia conducta y aporte al desarrollo grupal. Por lo tanto, la estrategia metodológica para el desarrollo se convierte en un mediatizador de ambos procesos en una dirección, dentro del sistema que forman enseñanza y aprendizaje, ya que dota al sujeto de elementos para su autodominio y la formación de su personalidad.
Mediante la implementación de la estrategia metodológica para el desarrollo de estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal se posibilita que el sujeto utilice y valore el uso de conocimientos anteriores como estructura previa en la construcción del conocimiento y la concepción del mundo. Este elemento llama la atención ya que el estudiante de manera activa comienza a utilizar lo que tiene en su representación mental y lo asocia con lo que se maneja en la relación grupal, y se recalca el carácter complejo de este proceso de construcción de la realidad, máxime cuando se habla de conceptos científicos que son los de mayor complejidad por su naturaleza, pero posibilita un ir de lo que se conoce a lo desconocido, de lo individual a lo compartido, garantizando que el sujeto se implique en esa construcción desde el inicio, plantee sus dudas, proponga sus valoraciones, sus soluciones, etc. A la par ocurre una transformación en su forma de valorar el mundo que lo rodea, acercándose a lo social, compartiendo, reflejando de manera más adecuada la realidad y actuando en consecuencia en la autorregulación del comportamiento.
La estrategia metodológica que se propone en su concepción y puesta en práctica, permite que para el proceso sea un elemento determinante el papel del estudiante a la hora de implementar la estrategia. Para ello este tipo de estrategia busca desde sus inicios, que los objetivos propuestos por el currículo sean, al menos, compartidos por el grupo y cada individuo de manera particular los haga suyos, aunque lo que se persigue es que se haga coincidir en un proceso de orientación compartida los objetivos curriculares con los grupales e individuales.
Los materiales son creados o reconstruidos por los estudiantes, pueden ser casos o situaciones de su vida cotidiana. El profesor ejerce una función mediadora, de acompañamiento del estudiante.
La estrategia metodológica para el desarrollo de estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal considera la evaluación de proceso como otro elemento esencial del proceso de enseñanza-aprendizaje. Partiendo del enfoque de sistemas se precisa que se puede concebir a la evaluación como un proceso formativo. La evaluación tiene que ser cuidadosa pues estigmatiza al estudiante, e influye de manera clara sobre elementos como la autovaloración y autoestima. La evaluación es un elemento relacional-constructivo en la relación profesor-estudiante y estudiante-estudiante. Desde el punto formativo es capaz de movilizar elementos reflexivos dentro de la personalidad permite el autodesarrollo del sujeto, al brindar pautas de valoración externa, formar mejor autoconcepto e ir garantizando su autoeducación.
Siguiendo las ideas de Otero, I (2003) se plantea que la evaluación debe de realizarse a lo largo del proceso de enseñanza- aprendizaje, el cual va desde la determinación de los principales tipos de aprendizajes que deben lograrse en un contenido disciplinas (saber, saber hacer, saber ser); el seguimiento del proceso incluyendo los aprendizajes no previstos, la recogida de la información compartida sobre la base de criterios evaluadores negociados, el enjuiciamiento de la información recogida a través de reflexiones autoevaluativas, coevaluativas, heteroevaluativas y metaevaluativas, por lo que pudiera aportar para una comprensión integral del proceso formativo.
Estas ideas nos sitúan en una perspectiva teórica-metodológico favorecedora del desarrollo autónomo del aprendizaje del estudiante. Su aplicación requiere de un cambio paulatino en las condiciones actuales del contexto educativo, pero pese a estas dificultades, es obvia la necesidad de enseñar y compartir con los estudiantes un proceso de evaluación que lejos de sancionar, premiar o culpabilizar prevea las herramientas necesarias para ascender por si mismos al saber. La evaluación debe tender a dar más participación y poder al estudiante sobre su propio aprendizaje, debe incluir comprensivamente varias fuentes de información.
La estrategia metodológica puede ser aplicada a las situaciones de la vida cotidiana del sujeto, garantizando en cada acción diaria una variante de solución con tendencia desarrolladora, ya que el sujeto se implica en la actuación, por su carácter integral y prospectivo.
La estrategia metodológica propuesta se convierte en una forma de enfocar la relación del sujeto con la realidad ya que trasciende el plano intelectual para lograr que el sujeto se enriquezca como personalidad, nutriendo las funciones psíquicas superiores en la vida psíquica del sujeto. Promueve el apoyo pedagógico como instrumento psicológico que aunque no posibilite en algunos casos un resultado positivo frente a la tarea, estimula la reflexión y el trabajo cooperativo del estudiante. Este elemento es de gran utilidad pues posibilita el encuadre del rol del profesor y su acción en el proceso enseñanza-aprendizaje.
Pero para lograr lo planteado hasta el momento es necesario precisar determinadas exigencias para el desarrollo de las estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal en estudiantes de la carrera de Psicología:
Preparación de los docentes y estudiantes en el conocimiento y desarrollo de sus recursos personológicos, de acuerdo a las demandas que exige la estrategia metodológica para el desarrollo de estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal.
Garantizar el compromiso de los estudiantes y docentes con los objetivos acordados para el proceso e implicación consciente en sus actividades.
Trabajo en grupos correflexivos.
Evaluación y retroalimentación constante de las acciones metodológicas.
En cuanto a la reflexión:
Estimular la autorregulación de su desarrollo.
Promover las valoraciones personales de los estudiantes, respetando sus criterios personales.
Estimular la profundidad del pensamiento, la inteligencia emocional y la creatividad en estrecha relación con sus intenciones profesionales y su desarrollo personal.
En cuanto a la motivación:
Propiciar la formación de sentido hacia la profesión y el crecimiento personal.
Estimular la formación de la motivación intrínseca de los estudiantes, haciendo un acercamiento del proceso de enseñanza- aprendizaje a la práctica.
En cuanto al desarrollo:
Estimular al máximo las interacciones en las que se promueva el desarrollo personológico.
Incentivar una actitud de apertura al cambio.
Realizar la orientación educativa.
Ser mediador en el ajuste de las ayudas pedagógica.
En cuanto a los objetivos:
Promover la asunción de objetivos individuales/grupales en relación con los curriculares, el perfil del profesional y el desarrollo personal.
En cuanto al conocimiento:
Compartir contenidos y actividades que impliquen nuevas zonas de desarrollo próximo para el sujeto.
Estimular la integración del conocimiento utilizando la interdisciplinariedad.
Activar la curiosidad y el interés del estudiante por los contenidos de los temas, de las tareas a realizar y su incidencia en su desarrollo.
Mostrar la relevancia del contenido o la tarea para el estudiante en su futura labor profesional. Relacionar el contenido con el conocimiento previo del estudiante.
En cuanto a la autonomía:
Dar el máximo de opción posible de actuación para facilitar la percepción de la autonomía.
Estimular al estudiante a la determinación y regulación del proceso y su desarrollo integral.
En cuanto a la autogestión:
Estimular la búsqueda y reflexión sobre criterios de diferentes fuentes.
Incentivar al estudiante a realizar otras valoraciones sobre un mismo problema.
Promover la formación de epistemas propios de cada estudiante.
En cuanto al grupo:
Organizar actividades que promuevan el aprendizaje cooperativo.
Estimular el desarrollo grupal
Convertir al grupo en agente por y para el desarrollo.
En cuanto a la evaluación:
Concebir la evaluación como proceso formativo, dando prioridad a una visión comprensiva y múltiple del proceso de aprendizaje, esfuerzo, progreso personal y desarrollo personológico.
Estimular el desarrollo de los procesos de autoevaluación, coevaluación y heteroevaluación como una forma de lograr un acercamiento al desarrollo personológico en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Determinación de las funciones del profesor.
Con respecto al estudiante: mediador en el proceso de construcción de significados y formación de sentidos, y en su desarrollo personológico. Utilizar instrumentos psicológicos para desarrollar la orientación educativa. Propiciar Zonas de Desarrollo Próximo en las actividades docentes y extradocentes. Reconocer la diversidad y respeto a la individualidad. Facilitar la integración, cooperación y socialización de los estudiantes, ajustar la ayuda pedagógica, detectar y fomentar necesidades desarrolladoras, asesorar, evaluar de manera procesual relacionando adecuadamente los tres procesos.
Con respecto al proceso de enseñanza- aprendizaje: planificar el proceso de acuerdo a los objetivos propuestos y las exigencias del trabajo metodológico. Facilitar la reflexión de los contenidos de manera tal que los estudiantes construyan su propio epistema, estimular la motivación por el proceso y las intenciones profesionales, posibilitar la integración interdisciplinar entre los objetivos individuales con los curriculares. Promover procesos de autoevaluación, coevaluación y heteroevaluación potenciadores de desarrollo.
Funciones del estudiante.
Con respecto al profesor: brindar sus criterios sobre el proceso, participar activamente en todas las actividades docentes desde una perspectiva desarrolladora, se compromete con la planificación, ejecución con calidad y valoración de las actividades.
Con respecto al grupo: brindar sus criterios como forma de coevaluar a sus compañeros, favorecer la cohesión y comunicación grupal, establecimiento de objetivos grupales, estimular el desarrollo de los otros miembros del grupo.
Con respecto al proceso enseñanza-aprendizaje: valorar el proceso, implicándose en las modificaciones que pueda realizar, aportar sus criterios sobre los contenidos que se debatan, proponer modificaciones y cooperar la realización de las actividades.
Con respecto a sí mismo: movilizar sus recursos psicológicos en función de configuraciones complejas que impliquen su desarrollo personal.
Después de analizadas las diferentes exigencias a tener en cuenta y las funciones de los protagonistas del proceso de enseñanza-aprendizaje, de acuerdo a lo valorado en el presente trabajo es necesario en estos momentos puntualizar los indicadores para la evaluación de la estrategia metodológica a través de ellos:
Reflexión: presupone la participación consciente del estudiante en su aprendizaje desde una posición activa, que le permita seleccionar sus recursos personales, regular y valorar dicho proceso y en consecuencia, obtener múltiples alternativas de solución y desarrollo personal.
Los niveles de desarrollo planteados son los siguientes:
Nivel Alto
Índices:
Utilización reflexiva de los recursos cognitivos, metacognitivos y autovalorativos.
Suficiente orientación y análisis hacia las situaciones docentes y personales. Búsqueda de múltiples alternativas de solución.
Utilización de recursos dirigidos a la regulación y autorregulación del proceso de aprendizaje personalizado. Conductas mediatas y reflexivas de solución.
Predominio de enfoque profundo de aprendizaje orientado al desarrollo personal
Nivel Medio
Índices:
Utilización algorítmica de recursos cognitivos, metacognitivos y autovalorativos.
Orientación y análisis hacia determinadas situaciones docentes y personales. Escasa búsqueda de alternativas de solución.
Pobreza en la autorregulación del proceso de enseñanza-aprendizaje. Conductas mediatas e inmediatas de solución.
Predominio de enfoque estratégico de aprendizaje.
Nivel Bajo
Índices:
Déficit de recursos cognitivos, metacognitivos y autovalorativas.
Insuficiente orientación y análisis hacia las situaciones docentes y personales. Alternativas de soluciones limitadas e impulsivas.
Predominio de un enfoque superficial de aprendizaje. centrado en los resultados.
Predominio de inmediatez en las soluciones a las tareas.
Motivación: presupone que el estudiante esté implicado en el proceso de enseñanza-aprendizaje, siendo una unidad de significado-sentido sobre su identidad personal profesional. Los niveles de desarrollo planteados son los siguientes:
Nivel Alto
Índices:
Predominio de la motivación intrínseca hacia el estudio, la profesión y el desarrollo personal. Predominio de motivos de carácter mediato expresado en intenciones profesionales.
Elevado sentido y vínculo afectivo hacia la profesión y su proceso de desarrollo.
Sólida elaboración personal sobre el proyecto personal-profesional asumido.
Nivel Medio
índices:
Combinación de motivación intrínseca y extrínseca hacia el estudio, la profesión y desarrollo personal. Presencia de motivos de carácter mediato e inmediato.
Pobreza del sentido y vínculo afectivo positivo hacia la profesión y su proceso de desarrollo.
Incipiente elaboración personal sobre el proyecto personal-profesional asumido.
Nivel Bajo
índices:
Predominio de la motivación extrínseca hacia el estudio, la profesión y el desarrollo personal. Predominio de motivos de carácter inmediato.
Carencia de sentido y pobreza en la relación afectiva hacia la profesión y su proceso de desarrollo.
Carencia en la elaboración personal sobre el proyecto personal-profesional asumido.
Autodesarrollo: presupone que el estudiante active de manera consciente sus potencialidades en el proceso de enseñanza- aprendizaje, hacia la búsqueda del crecimiento personal comprometido con el perfil de su profesión. Los niveles de desarrollo planteados son los siguientes:
Nivel Alto
Índices:
Autorregulación personal expresada en las distintas reflexiones y actividades que definen el sentido general de todas las expresiones de la personalidad.
Autogestión de conocimientos, acciones conscientes de búsqueda como fuente permanente de autodesarrollo.
Desarrollo del espíritu autocrítico, valorativo sobre sí y lo que le rodea tomando en cuenta la relación entre las intenciones profesionales y el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Adecuada autoestima, autoconfianza y autosatisfacción de su desarrollo personal-profesional.
Autodeterminación expresada en la capacidad de actuar sobre la base de objetivos personales-sociales que le permiten crear zonas de sentido dentro del contexto social.
Nivel Medio
Índices:
Regulación a lo largo del proceso de aprendizaje, sin predominio de autorreflexiones que definen el sentido general de todas las expresiones de la personalidad.
Búsqueda de conocimientos guiados por la demanda a lo largo de todo el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Utilización de la valoración guiada por la demanda. Incipiente formación de criterios propios.
La autoestima, autoconfianza y autosatisfacción están determinadas por agentes externos que adquieren un sentido significativo circunstancial.
Autodeterminación expresada ante determinadas exigencias externas.
Nivel Bajo
índices:
Regulación en función del resultado. Predominio de la inmediatez.
Carencia de opinión propia. Predomina la reproducción sobre la valoración.
La confianza y la satisfacción depende de los resultados y criterios de los otros.
Ausencia de autodeterminación personal
Carencia de dominio e implicación en su proceso enseñanza-aprendizaje. Incapacidad de decidir sobre el proceso enseñanza-aprendizaje.
Etapas de la estrategia metodológica para desarrollar estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal.
Las etapas que se proponen en la estrategia metodológica que se diseña para el desarrollo personal son momentos de vital importancia, donde sin existir mayor valor de uno sobre el otro, todos son determinantes, no existe jerarquización, ya que todas las etapas se relacionan entre sí, desde el momento inicial hasta el logro de los objetivos elaborados por el estudiante, uno tras otro se suceden de manera necesaria, pues uno conlleva a la siguiente y a su vez lo contiene en su esencia.
No se puede hablar del paso de una a otra, dejando cerrada la puerta o pasando a un momento superior y diferente, en todo caso su valor radica en que a cada instante se puede volver sobre el inicio o comenzar a pensar la forma de hacer o lograr una retroalimentación que posibilite una modificación en los objetivos, en la manera de hacer o en la implementación, logrando que en cada actividad en concreto se realice el proceso, por lo tanto además de ser un macroproceso como estrategia, se convierte en un microproceso en el actuar cotidiano en el proceso enseñanza-aprendizaje.
Otra característica de estas etapas es que el rol determinante en cada una lo desempeña el estudiante, pues es quien decide qué y cómo hacer cada etapa, siendo sus criterios de inestimable valor. Centrado en el estudiante, no es que lo hace el estudiante pues su implementación pasa por un proceso de simulación donde los objetivos curriculares, el profesor, el grupo y el contexto también tienen valor a la hora de determinar cómo realizar las acciones.
Al abordar el rol del profesor en el proceso este se erige en un mediador en el encuentro del estudiante con el conocimiento y su proceso de autodesarrollo. Por lo tanto se afirma que la estrategia metodológica propuesta estimula la participación guiada con la intervención del profesor, donde las relaciones intragrupales tienen un peso determinante.
Después de realizado el diagnóstico inicial que condujo a identificar el estado actual del problema determinado por dificultades en el desarrollo de las estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal, dado el escaso conocimiento que poseen los docentes sobre el tema, situación que repercute sobre el estudiante el que se enfrenta al reto de la semipresencialidad por lo que demanda del dominio de las mismas para garantizar el éxito profesional y personal, se considera oportuno comenzar a describir las etapas de la estrategia metodológica diseñada:
1. Determinación de cuales son las estrategias de aprendizaje que más inciden en el desarrollo personal del estudiante de segundo año de la carrera de Psicología.
2. Determinación de cómo debe incidir el docente para contribuir al desarrollo de estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal del estudiante a través de las estrategias que se seleccionaron en la etapa anterior.
3. Ejecución de las acciones.
4. Evaluación del proceso.
A continuación serán caracterizadas cada una de las etapas a partir de la utilización de sus procedimientos, explicándose la forma en que los autores de esta investigación proponen que se instrumenten y que de hecho fueron realizados durante la investigación desarrollada.
1. Determinación de cuáles son las estrategias de aprendizaje que más inciden en el desarrollo personal del estudiante de segundo año de la carrera de Psicología.
Acción 1 Diagnóstico del estado actual de los estudiantes sobre el desarrollo de las estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal
Acción 2 Diagnóstico de los docentes sobre el conocimiento y empleo las estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal de los estudiantes de la carrera de Psicología
Acción 3 Programa de superación para los docentes a partir de las estrategias de aprendizaje seleccionadas.
Acción 4. Análisis del plan de estudio de la carrera de Psicología.
Acción 5 Valoración por los especialistas de cuáles son las estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal en el Licenciado en Psicología
Acción 6 Realización de la orientación educativa compartida
Acción 7 Realización de la planificación conjunta.
Procedimientos:
Estudio de la situación actual de las estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal en la carrera de Psicología, este procedimiento fue realizado anteriormente en el diagnóstico inicial.
Elaboración de una guía para la entrevista a docentes.
Aplicación de la entrevista y análisis de los resultados.
Aplicación de la entrevista grupal a los estudiantes y análisis de sus resultados
Revisión de investigaciones sobre el tema.
Revisión del plan de estudio de la carrera de Psicología.
Selección de las estrategias de aprendizaje en los que se debe incidir para el logro del desarrollo personal del estudiante de Psicología.
2. Determinación de cómo debe incidir el docente para contribuir al desarrollo personal del estudiante a través de las estrategias de aprendizaje que se seleccionaron en la etapa anterior.
Acción 1 Diagnóstico de los docentes para precisar la relación entre estrategias de aprendizaje y desarrollo personal.
Acción 2 Determinación de las actividades que se pueden efectuar para contribuir al desarrollo de las estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal.
Procedimientos:
Aplicar una entrevista grupal.
Análisis de los resultados de la entrevista y determinación de los indicadores a tener en cuenta para desarrollar estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal.
Análisis y determinación de las actividades que se pueden desarrollar para el desarrollo de las estrategias de aprendizaje, ofreciendo tratamiento a los indicadores seleccionados.
Diseño de las actividades.
Confección de los materiales necesarios para cada actividad.
Para incidir sobre estos indicadores a partir de las estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal que se consideran en la investigación, se proponen las siguientes actividades:
Elaboración de una guía modelo sobre las videoconferencias concebidas para la clase encuentro.
Elaboración de un grupo de protocolos de estudios de caso sobre diferentes asignaturas que el estudiante recibe en este año.
Elaborar una guía de cine- debate.
Elaborar una clase de consulta que se concibe a manera de taller, en la que se trabajan métodos y técnicas participativas, estrategias de aprendizaje para el desarrollo al incluir en la propuesta de ejercicios tareas didácticas de diferentes niveles.
3. Ejecución de las acciones.
Puesta en práctica de acciones que permiten lograr el cumplimiento de los objetivos compartidos y la planificación ya realizada, donde existe la presencia de elementos novedosos propios de la interacción social. En esta etapa se considera que se cristaliza todo el proceso, es donde toman sentido los objetivos y la planificación de los mismos, pero con una naturaleza más rica desde el punto de vista de la inmediatez y lo novedoso.
En este momento los esfuerzos de los integrantes del grupo están relacionados con el desarrollo de estas acciones, hacia las cuales la motivación y la implicación se encuentran en un grado mayor que en otras actividades en la cual el estudiante no planifica, ni conoce sobre que tema se va a desarrollar.
En esta etapa se llevan a cabo las acciones, pero lo que surge en ella no puede ser reflejado con anterioridad por lo que demanda del profesor una visión rápida y valorativa de todo cuanto va ocurriendo hasta ese momento y proyectarlo hacia el futuro del proceso.
También el estudiante debe acercarse más a lo que pasa, debe introducirse, implicarse considerando que es mucho más provechosa que cualquier idea planificada de antemano y que solo en el marco de las acciones y relaciones es capaz de construir el conocimiento y lograr su desarrollo como futuro profesional.
Para ello los recursos suelen ser múltiples y emergen de la propia interacción. Técnicas grupales, participativas, reflexivas, de motivación, unido a la utilización de los recursos del contexto como estudio de casos, de situaciones, valoración de canciones, películas, utilización de medios audiovisuales, etc. Siempre pensando en situaciones más ricas en implicación y que promuevan más el significado y sentido que el estudiante le atribuya a las mismas, que posibiliten la reflexión madura y sistemática, compartida y comprometida, esto exige del profesor una gran destreza en el uso de estrategias de aprendizaje, por lo que se pueden ejecutar determinadas acciones de carácter metodológico si la preparación que muestran no es la suficiente con el programa de superación propuesto, lo que propiciará que se alcancen los objetivos con una mayor calidad. En este sentido se podrán ejecutar clases metodológicas demostrativas e instructivas, reuniones metodológicas clases de comprobación, seminarios metodológicos, así como trabajo individual a partir de las deficiencias detectadas en la utilización de las estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal.
Esta etapa lleva una preparación para la actividad, ya sea por parte del estudiante como del profesor, posibilitando que en la clase existan tantos criterios como estudiantes y utilicen esta representación mental para construir su conocimiento, a su vez permite una mejor concepción del mundo, más cercana a la realidad, así como un desarrollo de la valoración y crecimiento personal.
En esta etapa como ya se mencionó se encuentran contenidas las anteriores, pues las acciones que aquí se realicen fueron previamente planificadas, aunque estos autores reconocen que la realidad es mucho más provechosa y que como toda estrategia es susceptible de rectificaciones durante su puesta en práctica.
Los autores consideran que se debe poner en práctica durante un plazo de tres años para luego constatar sus resultados, los que se apreciarán a largo plazo. La estrategia se puede implementar durante el proceso de enseñanza- aprendizaje, a través de su introducción por el docente en las clases de encuentros y consultas concebidas en el modelo pedagógico para la universalización.
La superación del docente incluirá también a los profesores noveles de la carrera, durante el período de su implementación.
4. Evaluación del proceso.
Se considera que la evaluación del proceso es el momento valorativo a lo largo del proceso en el cual confluyen la autoevaluación, la coevaluación y la heteroevaluación, donde se revisa lo ocurrido con cada etapa, la calidad de las acciones y a la vez el desarrollo obtenido desde una perspectiva formativa.
Debe partirse de varias preguntas. Si se cuestionara por qué se evalúa, se acercaría a la esencia del proceso. La evaluación permite valorar el proceso mediante el cual el estudiante guiado por el profesor es capaz de cumplir con los objetivos personales trazados. El por qué no la llevaría hacia la selección o la dotación de habilidades, sino a la formación de un escolar más capaz y comprometido con su futura profesión y las habilidades que se necesitan en un buen profesional y que a su vez influyen en su desarrollo personal.
Si se pregunta cómo evaluar, partiría de decir que la mejor vía es la que de manera conjunta estudiante-profesor consideren que se valore de manera integral el proceso enseñanza-aprendizaje, las adquisiciones, las deficiencias y encamine el futuro trabajo para el logro de los objetivos superiores. Debe dotar al estudiante de los elementos necesarios para que realice su propia evaluación, con calidad y demostrando un carácter crítico y personalizado.
Teniendo esto en cuenta se considera que todos los métodos de evaluación son de gran valor. Los exámenes, los cuestionarios y las revisiones como formas de heteroevaluación permite que desde fuera el estudiante reciba la valoración del proceso general. La revisión constante de cómo aprende y cómo aplica lo aprendido son formas de autoevaluación que tampoco encierran en sí, a pesar de su valor toda la magnitud, pues necesita del estudiante elementos que en un día no se forman y que sirven para el control constante del proceso. Conocer qué piensan los otros significativos, sus criterios no como adulaciones o rechazos, sino como elementos sobre los cuales reflexionar, se convierten en forma de coevaluación.
¿Alguna forma específica de evaluación? Se considera que no, como tampoco su utilización de manera fortuita, no planificada, sin ser significativa para las partes del proceso. Psicológicamente todas tienen un impacto en el desarrollo personológico, recalcando que sobre la base de la guía, la ayuda y el apoyo se puede obtener nuevos criterios en el estudiante que poco a poco será capaz de evaluarse, al conocer los criterios valorativos y asumirse como principal responsable de su desarrollo y de su futuro éxito profesional. La evaluación debe ser constante. Los métodos que incluyen a dos o más sujetos permiten conocer que piensa el otro, cómo nos valora, cuál ha sido su criterio para evaluarnos, ver el logro de los objetivos, ganar habilidades para las competencias sociales, conocer que imagen estamos trasmitiendo, se enriquece nuestra autovaloración, se estimula nuestra autoestima y crece nuestra autoconciencia.
¿Que se valoraría? Todos los procesos y formaciones de la personalidad, desde aquellos que están más relacionados con lo cognitivo, con lo intelectual, con los enfoques de aprendizaje utilizados, gestión de sus conocimientos, configuraciones creativas, en su interrelación con aspectos motivacionales donde los indicadores de desarrollo serían una variable a resaltar. ¿Cómo?
Eso está en las manos del profesor y los estudiantes siendo diferenciados en este aspecto y asumiendo las peculiaridades en cada proceso concreto, no existen fórmulas solo debe de existir la intención y el trabajo conjunto. La evaluación es un elemento relacional-constructivo en la relación profesor-estudiante.
El papel que debe de jugar el estudiante debe ser el de evaluador constante y crítico. La evaluación constante de sí mismo permite que el estudiante se valore y asuma una postura consecuente con su desarrollo personal.
La opinión de los autores es que el proceso de evaluación, al igual que cualquier otro proceso psicológico, debe lograr su interiorización en el sujeto, siendo capaz en los niveles superiores de convertirse en un elemento autorregulador del comportamiento, implicando un compromiso al ser asumido.
Evaluación de la estrategia metodológica.
La evaluación de la estrategia se realiza mediante el criterio de especialistas, con la finalidad de recoger elementos que pudieran perfeccionar la estrategia metodológica propuesta y valorar la validez de su utilización en la práctica, para su aplicación se seleccionaron profesionales que cumplieran los siguientes parámetros:
• Lic. en Psicología o en una rama afín
• Con más de 5 años de experiencia docente en la carrera de Psicología.
• Encontrarse vinculado al modelo pedagógico que se desarrolla en la SUM.
Cada uno de los aspectos de la estrategia metodológica que se presenta en esta investigación se evaluó por los especialistas, empleando 4 categorías: muy adecuado, adecuado, poco adecuado y no adecuado. Los especialistas, además de evaluar debían expresar todos los criterios, críticas y recomendaciones que consideraran útiles y necesarias para el perfeccionamiento de la estrategia metodológica.
Valoración según los aspectos indicados:
Referente a la concepción general de la estrategia, se efectuaron señalamientos puntuales en cuanto al uso de determinados términos, y se propuso la adición de determinados conceptos necesarios para su mejor comprensión. Los especialistas señalaron dificultades en la redacción de algunos enunciados y en todos los casos realizaron propuestas, las que se tuvieron en cuenta para la confección de la estrategia definitiva.
El 100% de los encuestados consideran la estrategia como necesaria. En los fundamentos de la estrategia se realizaron valoraciones por parte de los especialistas en relación con la redacción de los mismos y sobre si debían usarse con recomendaciones para su perfeccionamiento. Estos consideraron ubicarla en la categoría de Adecuado. Otro aspecto de la consulta a especialistas fue las etapas de la estrategia propuesta, a las que les hicieron señalamientos acerca de los títulos, del nivel de precisión en relación con el objeto de estudio y algunas sugerencias para su mejor comprensión. Los especialistas consideran las cuatro etapas como Adecuado. La valoración de las acciones estratégicas fue sometida a los especialistas teniendo en cuenta las etapas propuestas. De las acciones correspondientes a la primera y segunda etapa, las opiniones de los especialistas están dirigidas a precisar algunas actividades que aunque son propuestas no aparecen bien precisadas, no obstante las acciones valoradas se distribuyen en la categoría de Adecuado.
Se tuvo en cuenta las recomendaciones ofrecidas por los especialistas, lo que le permite examinar la estrategia exhaustivamente para su perfeccionamiento, de ahí que en la segunda vuelta se presenta a los 8 especialistas de mayor coeficiente de competencia la estrategia metodológica con regularidades, cualidades y precisiones necesarias. Los especialistas emitieron el juicio valorativo de conformidad con la estrategia propuesta, después de un análisis minucioso de todas las modificaciones y la situaron en la categoría de Adecuado
Conclusiones parciales sobre el Criterio de Especialistas.
Los aspectos señalados por los especialistas considerados como positivos contribuyeron a realizar modificaciones en la estrategia que se presenta y ganar en el grado de concreción de la misma.
Los especialistas valoran que las acciones de la estrategia metodológica que se propone, en cada una de las etapas están diseñadas para contribuir al desarrollo de las estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal en los estudiantes de segundo año de la carrera de Psicología, por lo que su aplicación posibilitará el cumplimiento de los objetivos propuestos.
Conclusiones:
La concepción sobre estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal que se propone, se fundamenta desde los postulados de la escuela histórico-cultural, y considera la interacción estudiante-estudiante, estudiante-profesor y el grupo como un todo, como el espacio de realización de las acciones compartidas para el logro de los objetivos propuestos. Los referentes teóricos consultados permiten asumir la reflexión, motivación y el autodesarrollo de los estudiantes como indicadores psicológicos a tener en cuenta para el desarrollo de estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal en los estudiantes de la carrera de Psicología. Resulta muy importante tomar en cuenta esta propuesta de estrategias de aprendizaje para el desarrollo personal como vía para promover auténticos y verdaderos aprendizajes en los estudiantes, para lo que se diseña la estrategia metodológica que sometida a criterio de especialistas es factible de instrumentación.
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El Delegado del Poder Popular: un líder político de la comunidad.
Autor: Dr. C José Luis Cañizares Cárdenas
Cargo: Presidente Filial de la Sociedad Cubana de Investigaciones Filosóficas en Matanzas
RESUMEN:
En la ponencia se analiza, reflexiona y defiende la tesis de que en Cuba el Delegado del Poder Popular de la circunscripción es un líder político de la comunidad, representante del Estado en la misma y de los electores en la Asamblea Municipal del Poder Popular, que es el órgano superior local del poder del Estado en la demarcación político-administrativa, que dentro del marco de su competencia, y ajustándose a la ley, ejerce gobierno. Esta concepción tiene vital importancia si tenemos en cuenta que aunque nuestro Sistema Político es autóctono y genuinamente popular, puede y debe ser perfeccionado para hacerlo más democrático y participativo. El delegado es el pilar que sustenta el sistema de gobierno cubano y su labor es esencial para lograr la participación política de los ciudadanos en las decisiones que tienen que ver con los intereses de la comunidad, el municipio y la nación. Las vivencias, experiencias y enseñanzas adquiridas por el autor desde la experiencia matancera en la creación de los órganos del Poder Popular en 1974-75; en la capacitación de sus dirigentes, diputados y delegados, y en su actuar como delegado de base durante tres mandatos, hasta la actualidad, se ponen de manifiesto y permiten comprender y valorar el proceso de perfeccionamiento del Poder Popular que se desarrolla actualmente.
INTRODUCCIÓN:
Hay personas que conciben al Delegado del Poder Popular como un tramitador de quejas y opiniones, de inquietudes sobre cuestiones materiales que afectan a la comunidad, y valoran su trabajo por ese indicador. Incluso consideran que un buen delegado es aquel que resuelve todas las solicitudes que le hacen.
Este es un problema conceptual que muy a pesar de las experiencias acumuladas por los matanceros aún no hemos podido erradicar.
Considero necesario analizar el papel del Delegado del Poder Popular como líder político de la comunidad, si tenemos en cuenta que nuestro Sistema Político es autóctono, genuinamente popular, y puede y debe ser perfeccionado para lograr hacerlo aún más democrático y participativo.
A partir de las vivencias acumuladas desde la experiencia de la creación del Poder Popular en Matanzas desde 1974 y en especial de las obtenidas como actor en la capacitación en el sistema de Órganos de Poder Popular y de las vivencias y enseñanzas adquiridas como delegado de base durante el X, XI y XII mandatos, reflexiono acerca del papel del Delegado y de la vigencia del pensamiento de Fidel y Raúl Castro Ruz sobre ello.
DESARROLLO:
Fidel Castro Ruz señaló: “El trabajo del delegado es político, no podemos olvidarnos, no es sólo estatal; el Estado es político y el trabajo de ese hombre allí, de ese delegado de circunscripción, es muy político. Me parece una cosa muy interesante… “
El delegado es una autoridad política desde el momento en que el pueblo lo propone, nomina y elige, deposita en él su confianza para que lo represente, pero la autoridad real se gana con la labor diaria y con el apoyo que reciba de todo el Sistema, que tiene como célula fundamental a la circunscripción que es donde viven los electores.
Por ello el delegado para realizar con éxito su trabajo debe conocer bien sus funciones, atribuciones, deberes y derechos, este es un aspecto en el que hay que profundizar en todo el Sistema, en especial en los conceptos, formas y métodos de trabajo para el funcionamiento sin desviaciones, distorsiones o simplificaciones.
El diagnóstico debe ser elaborado con la participación del mayor número posible de electores, para identificar no sólo los problemas y necesidades materiales del barrio, sino los sociales y todo lo que tiene que ver con la vida espiritual de la comunidad; tendencias de pensamiento, gustos y preferencias; situación específica de cada área, tradiciones, costumbres, características de los electores, para diseñar y concebir la estrategia diferenciada de trabajo en la comunidad.
En mi experiencia personal, parto del concepto de que el trabajo comunitario no es una tarea más, un programa o plan, sino el método de trabajo del Poder Popular, su vinculación estrecha y permanente con las masas, para organizar, actuar, ejecutar actividades a escala comunitaria; ello constituye el contenido esencial de la Batalla de Ideas a librar en el barrio para integrar a todos; organizaciones, entidades, instituciones, personalidades, líderes informales, electores, para con dedicación, coordinación, sistematicidad y voluntad, enfrentar y resolver los problemas.
Ello requiere de la preparación del delegado y también de todos los factores en la Comunidad y del Sistema del Poder Popular, (Consejo Popular, Comisiones, Asambleas Municipales y sus direcciones, Consejo de Administración Municipal, Direcciones Administrativas) para que funciones como tal, donde el pilar que lo sustenta es el delegado de base.
La coordinación y acción con el núcleo zonal es decisiva en la labor político-social, ideológica y moral diferenciada que se necesita en nuestros barrios; para sumar a los revolucionarios en defensa de la Revolución en los espacios establecidos, a partir de la interrelación entre las instituciones y dependencias que deben actuar para lograr incorporar a la población en la solución de sus propios problemas, utilizar los planteamientos, opiniones, sugerencias y criterios como motor impulsor de la acción colectiva, elevando la autoestima y compartiendo mediante una labor sistemática, sus inquietudes, necesidades e intereses.
Considero que esa es la tarea principal del delegado. Para ganar autoridad es esencial además que el delegado verdaderamente represente a la población, y para ello debe:
1. Vincularse permanentemente con sus electores.
2. Realizar despachos semanales para conocer las inquietudes de la población y tramitar su solución.
3. Hacer recorridos por la circunscripción para visitar las viviendas y dialogar con los electores, interesarse por la salud, problemas y la vida de las familias. ( lo hago semanalmente)
4. Visitar sistemáticamente las unidades: bodegas, agromercados, consultorio médico, farmacia, policlínico, cafeterías, taller de reparaciones, y trabajar como pidió Fidel Castro Ruz cuando la experiencia del Poder Popular en Matanzas, para “… crear en todos los centros de producción y sobre todo de servicios, el hábito de tratar esmeradamente, exquisitamente al público. Esa es una de las cuestiones fundamentales.”
Debe trabajar por integrar a todos en comisiones, tareas de participación popular, fiscalización y control, relacionadas con el ejercicio de sus derechos y el cumplimiento de los deberes ciudadanos, buscando con la reunión de las organizaciones políticas y sociales del barrio, con la participación activa de personas influyentes; administradores, directores, médicos, enfermeras, promotores culturales, maestros, etc, el análisis y la acción de TODOS para elevar el bienestar y la calidad de vida de los miembros de la comunidad; para que la gente sea feliz.
Especial atención debe prestarse a las actividades de los Comité de Defensa de la Revolución (CDR), la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), por su contenido político y social; asistiendo a asambleas, reuniones y actividades de la zona cederista y el bloque de la Federación de Mujeres Cubanas, participando con su ejemplo en la guardia y la vigilancia revolucionaria.
Utilizar el método de crear comisiones permanentes y temporales (dar participación) para atender, estudiar, enfrentar colectivamente asuntos de interés y para hacer labor social popular. Ejemplos:
• Lucha contra las ilegalidades.
• Higiene y saneamiento comunal.
• Atención a discapacitados.
• Servicios a la población
• Fiscalización y control.
• Distribución de materiales de construcción.
Ello contribuye a lograr el sentido de pertenencia, la responsabilidad social, la actitud cívica y ciudadana, posibilita la utilización de la inteligencia y la acción colectiva para solucionar, enfrentar asuntos complejos que pueden resolverse entre todos, como son:
• La higiene en la crianza de puercos.
• El embellecimiento y saneamiento comunal.
• El control popular en el uso de los recursos en los centros de trabajo y unidades enclavadas en la comunidad.
Lo que incide en el objetivo de lograr lo que hemos denominado la Unidad del Barrio, que en nuestra experiencia como delegado del Poder Popular, significa:
1. La acción de todos (organizaciones, entidades, personalidades, electores, vecinos) en defensa del poder y los intereses del pueblo.
2. Buenas relaciones sociales.
3. Solidaridad entre vecinos, ayuda a los ancianos, discapacitados y personas que lo necesiten.
4. Respeto y disciplina social, tranquilidad ciudadana.
5. Ausencia de delitos e ilegalidades.
6. Reconocimiento colectivo de los méritos sociales y laborales de las personas.
7. Análisis transparente de los problemas colectivos en tiempo, forma y lugares establecidos.
8. Sentido de pertenencia al barrio.
9. Entrelazamiento y respeto mutuo entre las personas de diferentes generaciones.
Potenciar por todas las vías y medios posibles:
1. El humanismo y la solidaridad entre las personas.
2. La moral revolucionaria. La dignidad de las personas.
3. El patriotismo
4. La justicia social y la democracia.
5. El colectivismo y la fraternidad.
6. El internacionalismo
La ejemplaridad, preocupación y ocupación del delegado en la solución de los asuntos, en especial los de las familias, áreas, grupos de vecinos, atención a casos sociales, madres solteras, niños con problemas de conducta, ex. reclusos, ancianos, discapacitados, involucrando a todos, constituye el catalizador de la acción colectiva, de los sentimientos y valores existentes en las personas.
El Delegado mediante su preparación político-ideológica, su conocimiento general y del municipio, Consejo popular y el barrio, con métodos adecuados, debe esclarecer, informar, divulgar, para persuadir y convencer.
Es importante en ello cumplir el principio que planteara Fidel Castro Ruz al iniciarse la experiencia de los Órganos del Poder Popular en Matanzas: “Pero lo que no se puede dejar de hacer es dar una explicación a cada ciudadano que vaya a pedir algo o solicitar algo, explicarle con honestidad, con franqueza; si se puede, si no se puede, no hay que engañar a nadie nunca.”
Por eso es necesario que se comprenda no sólo por los delegados sino por TODOS, que éste no puede ser juez y parte; el delegado no puede realizar tareas administrativas, ni asignar teléfonos, distribuir materiales, dar avales, derechos, y otros asuntos que los comprometa indebidamente, pues ese no es su rol; el papel del delegado ante estos problemas es participar en las decisiones del órgano correspondiente, controlar y exigir que se cumpla lo establecido; es ser juez para defender los intereses del pueblo.
Cuando esto no es así, los impactos son muy negativos; la experiencia de algunos métodos utilizados en el trabajo de recuperación del Huracán Michelle, constituyen una lección para ganar conciencia de ello.
El delegado tiene que ser franco, sencillo, flexible, muy sensible, responsable, abierto al cambio, y solidario, para poder lograr resultados en esta labor. Ejercer gobierno es intervenir en todas las decisiones estatales que afectan a la comunidad.
Con razón señalaba Raúl Castro Ruz: “Son ustedes -que se enfrentan directamente a los problemas- que estarán en contacto diario y directo con la población; que pueden recoger sistemáticamente sus opiniones y sugerencias, los que deben reunirse, analizar cada problema; tratar de ver todos los aspectos posibles del mismo, las posibilidades reales y concretas de solucionarlo, proponer las soluciones y elevar sus propuestas a los niveles correspondientes…” y agregaba… “La responsabilidad de los delegados no es solamente la de trasladar las quejas y problemas de las masas, sino principalmente la de estudiar su solución, la de resolverlos o proponer como resolverlos.”
Cuando la experiencia de Matanzas, la Rendición de Cuentas era cada tres meses, hoy es cada seis; pero el principio es el mismo, y el delegado tiene que lograr el diálogo, el análisis y razonamiento, escuchar, debatir, educar y no justificar, sino analizar como resolver los problemas; su propósito debe ser lograr que estas Asambleas se conviertan en la práctica en la reunión más importante del barrio; un medio de educación cívica y ciudadana; para lograr el consenso y la participación de TODOS en la solución de sus problemas, expresión del autogobierno verdadero.
Nuestra experiencia personal es que ello se logra con una labor persuasiva, paciente, sistemática; hablando con todos, conversando y debatiendo, convenciendo, visitando, atendiendo a los electores no sólo en los despachos, sino en los lugares de concentración de éstos (bodegas, agromercados, farmacias) estableciendo como estilo, DIALOGAR, ESCUCHAR, esclarecer, informar y explicar, es decir la COMUNICACIÓN CONSTANTE con todos, para convocarlos, sumarlos y comprometerlos con su participación ciudadana, cívica y revolucionaria. Esto lo hemos logrado con un análisis en cada área primero con los factores allí, y después con los electores según sus características. Ello materializa la idea de Raúl Castro Ruz planteada a los delegados hace 30 años: “Son las masas de la circunscripción las que tienen el máximo poder, el poder primario, el poder del delegado es derivado, otorgado por las masas.”
Indicaba el Segundo Secretario del Comité Central del Partido que “los delegados ... deberán tratar de celebrar por lo menos una reunión por separado con la masa que habita el área de cada uno de los CDR o base campesina que forman parte de la circunscripción dada.”
En mi experiencia esta reunión que hacemos dos veces al año con grupos más pequeños de electores, permite el contacto más directo y cercano del delegado con las masas y el diálogo vivo, la participación real de los electores; incluso el despliegue de iniciativas, de la energía creadora de las masas.
Un aspecto que señaló Raúl Castro Ruz entonces y que debemos profundizar y fortalecer; que en mi opinión es un problema de concepto; de capacitación del sistema de órganos, es el ejercicio del control de la labor de las direcciones administrativas, pues realmente hoy un problema que afecta la autoridad del delegado es la morosidad de los dirigentes administrativos en las respuestas, explicación o solución; en atender a los delegados y apoyarlos; en participar junto al pueblo en las Asambleas y en general en vincularse más a las masas.
Cuando el hoy Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros afirmaba: “el funcionamiento de los órganos del Poder Popular significa una mayor eficiencia en la labor del aparato estatal,” nos convocaba a todos a que con nuestro trabajo lográramos ese objetivo, por eso pedía algo que sigue vigente hoy… “deben luchar enconadamente contra el burocratismo en sus diversas manifestaciones, el papeleo, el “peloteo”, las soluciones demoradas innecesariamente…..”
Se hace necesario valorar esto, pues cuando hay menos recursos y más dificultades y carencias, se necesita más la coordinación; la integración; la fiscalización y el control popular; la vigilancia, que cada cual cumpla sus funciones y atribuciones; que exista mayor vínculo con ese pueblo heroico y estoico que defiende la Revolución; que el Consejo de Administración Municipal eleve su exigencia y ejemplaridad; que su estilo y métodos de trabajo cambie y se dinamice; que se atienda más el trabajo del pilar básico de nuestro sistema político, que es el delegado.
Sigue vigente el pedido de Raúl Castro Ruz en 1974 “… manejen con más eficiencia los recursos del pueblo,” y esto es un principio que en las condiciones de hoy constituye un reto para los órganos del Poder Popular, que los delegados tenemos la obligación de exigir y fiscalizar. Entonces nos convocó a lograr¨
• Eficiencia
• Mayor productividad.
• Mayor calidad
• Control riguroso en el manejo de los recursos.
• Menos burocratismo.
• Soluciones a los problemas que está en nuestras manos solucionar.
• Propuesta de soluciones, para otros que escapan a esas posibilidades, pero que pueden ser solucionados en otras instancias.
• Funcionamiento correcto de los órganos del Poder Popular.
Ello es más necesario que nunca en las condiciones de hoy, donde el delegado tiene una misión especial: encabezar el enfrentamiento popular a la corrupción, el delito y las ilegalidades.
Los matanceros que contribuimos al diseño de las formas concretas más adecuadas para el funcionamiento del Poder Popular, estamos hoy nuevamente convocados a aportar nuevas experiencias para su perfeccionamiento.
CONCLUSIONES:
En el cumplimiento del papel del delegado de la circunscripción del Poder Popular como líder político de la comunidad, es esencial la labor de educación político-ideológica, cívica y ciudadana, que el delegado promueva el reconocimiento y estímulo a las actitudes destacadas y los méritos sociales de los ciudadanos; así como el enfrentamiento sin tregua a los valores negativos; el trabajo casa por casa en cada área para atender e intercambiar con los electores.
Es de vital importancia el recorrido sistemático por la comunidad, no sólo del delegado, sino estimular la estrecha vinculación entre delegados, dirigentes estatales y administrativos con el pueblo, utilizando vías y métodos que la promuevan.
Para realizar el trabajo comunitario integrado e integral no sólo hace falta diagnosticar y hacer un plan, sino trabajar “CON TODOS Y PARA EL BIEN DE TODOS,” individualizar la atención y colectivizar, socializar la acción. A los ciudadanos, Escucharlos, Dialogar mucho, Influir con la verdad, Sumar, Estimular a quien lo merece, ser sistemáticos, Críticos, Autocríticos, Combativos y estar Actualizados para poder materializar el principio de que en Cuba hay un solo poder: el del pueblo.
Constituye una necesidad estudiar y releer los discursos de Fidel, Raúl Castro Ruz y Blas Roca Calderio, en la experiencia del Poder Popular en Matanzas, para aplicar los conceptos, principios, formas y métodos de trabajo creativamente.
Estas reflexiones son un modesto homenaje a los cientos de miles de hombres y mujeres que en estos años han desempeñado y desempeñan la honrosa tarea de ser delegados del Poder Popular. Como dijera José Martí: ¡Honrar, honra!
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La Solidaridad y el Internacionalismo en Cuba: Algunos apuntes y reflexiones.
Autor: Dr. C José Luis Cañizares Cárdenas
Máster en Ciencias de la Educación Superior
Profesor Auxiliar de Filosofía
Centro: Escuela Provincial del Partido “José Smith Comas.” Matanzas
El Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz ha expresado que ser Internacionalista es saldar nuestra propia deuda con la humanidad. En la sociedad cubana la solidaridad y el internacionalismo forman parte del sistema de valores objetivos, de la conciencia e instituidos que se reflejan en la cotidianidad; así como de las tradiciones patrióticas y revolucionarias que nos identifican como nación. Es muy difícil no encontrar en una comunidad y poblado de nuestros municipios y ciudades, una familia que no tenga en su seno algún internacionalista o que no haya recibido las muestras de solidaridad y el calor humano de nuestro pueblo, y los efectos de la solidaridad y el internacionalismo de otros pueblos. La solidaridad y el internacionalismo en Cuba es expresión del hombre nuevo formado por la Revolución y fruto de su gigantesca obra de justicia social y humanismo; de la democracia participativa, de la educación y la cultura alcanzadas con la sociedad socialista.
Haré algunos apuntes que permitan reflexionar y argumentar estas ideas del líder de la Revolución Cubana, expresión concreta de unos de nuestros principios y valores socialistas, que puedan contribuir al análisis y debate del tema desde la perspectiva académica y política, por la importancia que tiene como factor subjetivo determinante en la época de la globalización.
En el diccionario de la lengua española la acepción que tiene el vocablo solidaridad es la siguiente: Vínculo que une a hombres y pueblos de modo que el bienestar de los unos determina el de los otros. Unión, adhesión. Responsabilidad conjunta. Para los revolucionarios cubanos, la solidaridad es un principio humano universal que se educa y cultiva en la familia, la escuela, la comunidad, a través de la educación y la cultura; puede convertirse en un valor en la personalidad de los individuos y llega a ser convicción, cuando se concientiza y expresa en la conducta y la actitud familiar, laboral y en las relaciones sociales que establecen los hombres y mujeres. Baste señalar algunos ejemplos:
En 1961. La campaña de alfabetización, en la que el que sabía más enseñaba al que no sabía. La participación masiva del pueblo a través de los alfabetizadores, los campesinos y vecinos que los acogieron en sus hogares, las organizaciones de masas, los milicianos que los defendieron, reveló que fue una tarea de masas donde brilló la solidaridad humana, el desinterés y el altruismo de cientos de miles de cubanos y cubanas.
En 1963. La atención a la población afectada, antes, durante y posterior al paso del potente y devastador ciclón “Flora” por nuestro país, que causó grandes destrozos y la pérdida de cientos de vidas; las donaciones recogidas para los miles de damnificados evidenciaron la masiva solidaridad del pueblo cubano.
En 1976. La reacción popular ante el Crimen de Barbados.(sabotaje en pleno vuelo al avión de cubana que causó la muerte de 73 personas) La indignación de todos los cubanos ante ese brutal acto de terrorismo, sembró mucho más la idea de la solidaridad humana promovida por la Revolución desde su triunfo. Las escenas donde se combinaron el dolor y la firmeza revolucionaria en nuestros barrios, pueblos y ciudades, revelaron que “cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla.”
En 1981. La solidaridad se hizo patente ante el dengue hemorrágico introducido en Cuba por los enemigos del proceso revolucionario. No sólo el personal de la salud pública se movilizó, sino la población; los constructores, con el apoyo de las masas, en tiempo récord edificaron numerosas salas de terapia intensiva en hospitales pediátricos, ello contribuyó a salvar la vida de muchos niños.
Ante los ciclones Kate, Lili, Isidoro, Michelle, Gustav, Ike y Paloma, por solo citar algunos significativos de los últimos 30 años, son infinitas e imborrables en la memoria histórica del pueblo cubano, las muestras de solidaridad y cooperación que se vivieron en nuestros poblados, pueblos ciudades y barrios. ¡Cuantas acciones heroicas y hazañas de todos tipos para salvar vidas humanas, se cuentan hoy a los niños y jóvenes! La protección de vidas humanas, y de los recursos materiales, sólo es posible por la participación masiva de la población a través de sus instituciones y organizaciones de masas.
El denominado “período especial” en los años 90 del siglo pasado, con sus carencias, necesidades y dificultades puso a prueba este valor arraigado en Cuba. Frente a las desigualdades sociales y las limitaciones objetivas que padecemos, es cierto que hay personas insensibles, que no son solidarias, colectivistas, que cometen delitos, ilegalidades y se corrompen, son egoístas; pero lo que predomina en los cubanos es la hermandad, la solidaridad, la fraternidad que ha inculcado y sembrado la Revolución Cubana desde 1959, aunque hay que seguir trabajando en lo ideológico para fortalecerla mucho más. Los millones de donaciones voluntarias de sangre, aportadas desde la creación de los CDR, son un ejemplo fehaciente de lo que somos capaces de hacer los cubanos y cubanas en tiempos difíciles y heroicos.
La solidaridad humana llevada al plano internacional en la que se han educado varias generaciones de cubanos; es un principio que se ha elevado a niveles superiores: el internacionalismo, que forma parte del sistema de valores existentes en la sociedad socialista y que es parte consustancial de nuestra historia, cultura e identidad como nación. El internacionalismo proletario es uno de los principios ideológicos fundamentales que sirven de guía a la clase obrera y su Partido Comunista. Esta idea proclamada por Carlos Marx y Federico Engels en el Manifiesto del Partido Comunista publicado en 1848, pone de relieve la comunidad de intereses del proletariado de todos los países en la lucha contra el capitalismo. En el internacionalismo proletario se combina el amor del proletario hacia su propia patria y hacia el resto de las naciones, incluso pequeñas, pues cada nación hace su aporte a la cultura mundial.
Desde el alegato de defensa de Fidel Castro Ruz, “La Historia me Absolverá” el 16 de octubre de 1953, quedó bien definido lo que sería el carácter solidario de la Revolución, en él se afirma: “ …. La política cubana en América seria de estrecha solidaridad con los pueblos democráticos del continente y que los perseguidos políticos por las sangrientas tiranías que oprimen a naciones hermanas, encontrarán en la patria de Martí, no como hoy, persecución, hambre y traición, sino asilo generoso, hermandad y pan.”
Los hermanos latinoamericanos conocen bien de cerca con cuanto rigor la Revolución Cubana ha cumplido esa promesa de Fidel Castro Ruz expresada seis años antes de la victoria de enero de 1959. “Esta solidaridad ha sido puesta en práctica de múltiples formas, y el propio Comandante en Jefe, ha ido delineando su carácter y alcance, quien ha expresado que la colaboración internacionalista en la lucha contra el subdesarrollo no es una deuda de las antiguas metrópolis: es un deber solidario y ético de todos los países desarrollados, capitalistas y socialistas, es incluso un deber de los propios países del Tercer Mundo con mayor desarrollo relativo hacia los países más atrasados.”
La solidaridad plena ha sido cultivada por la Revolución Cubana, incluso a través de la lucha por la independencia y la liberación nacional, pero es a partir del 1ro de enero de 1959 que se desarrolla masivamente con las grandes transformaciones económicas y sociales que se realizan en el país. En un texto publicado en el 2003, al valorar el inicio de la colaboración solidaria de Cuba con los pueblos del mundo se señala: “En los primeros años de la década de los sesenta (1960) inició Cuba su labor de colaboración, primero con un grupo de becarios procedentes del Congo, Vietnam, Chile y más tarde Angola. Paralelamente a ello se envía el primer grupo de colaboradores cubanos a Chile, Tanzania, Argelia y Guinea.” Desde sus inicios la Revolución educó a los revolucionarios cubanos en el principio de la solidaridad, la cooperación, el internacionalismo proletario.
Hay países que olvidaron esto, que se apartaron de este principio socialista, clasista, y los errores políticos son imperdonables, cuestan caros, la historia más reciente lo corrobora con creces.
Cuando en 1968 Fidel Castro Ruz compareció ante la televisión cubana para analizar los acontecimientos en Checoslovaquia, con motivo de la intervención de las tropas del Pacto de Varsovia en la ciudad de Praga, afirmó: “El ideal comunista no puede olvidarse un solo instante del internacionalismo. Los que luchan por el comunismo dentro de cualquier país del mundo, no pueden nunca olvidarse del resto del mundo y cual es la situación de miseria, de subdesarrollo, de pobreza, de ignorancia, de explotación en este resto del mundo.” Cuba nunca ha olvidado esto. La educación de las nuevas generaciones y de todo el pueblo revolucionario cubano es patriótico-militar e internacionalista, la Revolución Cubana ha practicado consecuentemente la solidaridad y el internacionalismo. El esfuerzo de muchos años se ha visto recompensado por el hombre nuevo que ha desarrollado el país, que asombra al mundo porque es capaz de cualquier sacrificio por ayudar a los seres humanos en cualquier país del tercer mundo, en condiciones difíciles, adversas y enfrentándose además a las calumnias del enemigo.
Es importante señalar que los valores morales del individuo internacionalista en el mundo contemporáneo se caracterizan por cualidades tales como:
La posición clasista ante la valoración de los fenómenos sociales de hoy, en defensa de los explotados, los desposeídos, discriminados y excluidos, los que sufren las consecuencias del mundo injusto existente, los que reclaman un mundo de justicia social.
Los profundos sentimientos de solidaridad y hermandad, determinados por los intereses generales de la lucha del proletariado mundial y de todos los que viven sin derechos, siquiera a la vida; de los marginados y expoliados por la situación imperante en diversos países.
El humanismo revolucionario. Nuestro José Martí, latinoamericanista, antiimperialista; el político cubano más universal del siglo XIX, había afirmado previsoramente que Patria es Humanidad; el amor al prójimo, el bienestar del hombre, su preocupación por los demás, por los pobres de la tierra, es el núcleo esencial de la ética que defiende y ejemplifica. Simón Bolívar, ejemplo de luchador por la integración latinoamericana, símbolo del humanismo en las luchas independentistas de América Latina. El humanismo de Carlos Marx y Federico Engels, que hoy se concreta en la ayuda y colaboración entre los pueblos y países en aras del progreso de la humanidad, de la liberación social del hombre y la mujer.
La entrega total a los ideales de la lucha por la paz, la supervivencia humana y la victoria del socialismo, frente al imperialismo, en su fase neoliberal.
Profundas convicciones sobre sus deberes ante la patria y la humanidad progresista que se concreta en la defensa por todos los medios posibles, de las mayorías excluidas y explotadas por el gran capital.
De esas cualidades parte el carácter y la línea de conducta del individuo internacionalista en su interioridad espiritual y en sus vínculos con los demás, en sus relaciones sociales, en su conducta solidaria cotidiana, desinteresada, de forma natural.
Pudiera apuntarse que esas son las cualidades que caracterizan las normas éticas del internacionalismo y que en Cuba desde el 1ro de enero de 1959 las condiciones en que se desarrolló el proceso revolucionario, favorecieron su asimilación. El pueblo ha participado como protagonista y beneficiario en el proceso revolucionario, de grandes transformaciones sociales, contando con la dirección de Fidel Castro Ruz, una de las figuras más relevantes del movimiento revolucionario mundial contemporáneo y educador con su pensamiento humanista y solidario, de millones de jóvenes; ejemplo de actitud internacionalista. Nuestro Comandante en Jefe en 1966 afirmó: “Nuestro deber hoy de pueblo pobre y subdesarrollado es el esfuerzo máximo por salir de la pobreza, de la miseria, del subdesarrollo. Pero en el futuro, no podemos pensar en la riqueza plena mientras haya otros pueblos que necesiten nuestra ayuda. Y es necesario que desde ahora eduquemos a nuestro pueblo y eduquemos a nuestros hijos...eduquemos a nuestro pueblo en ese concepto del deber internacionalista, en ese sentido del deber internacionalista. “
Es necesario apuntar que la vocación internacionalista de los cubanos está dada por los elementos étnicos, idiomáticos y culturales heterogéneos de la propia nacionalidad cubana, la rica historia combativa en que ha tenido que sobrevivir nuestra revolución y por la sólida conciencia de sus ideales internacionalistas. En la formación de nuestra nación y nacionalidad influyeron las migraciones, la colonización, la esclavitud. Nuestro pueblo es una mezcla, como dijera el gran sabio cubano Don Fernando Ortiz: “Hay un ajiaco en la nacionalidad.” Esto es así porque además de la población aborigen, los indígenas, aquí llegaron los colonizadores españoles, fueron traídos decenas de miles de negros africanos en calidad de esclavos, (entre ellos mis bisabuelas, y el bisabuelo materno) miles de trabajadores chinos ocupados como braceros y en los trapiches, (entre los que se encontraba mi abuelo paterno) pero además de diferentes regiones españoles llegaron personas que se asentaron en distintas regiones del país y crearon familias: gallegos, andaluces, extremeños, catalanes, asturianos, y miles procedentes de Islas Canarias (llamados aquí isleños, entre ellos mi suegro); formaron parte de ese gran ajiaco; sin olvidar que un número de haitianos y jamaicanos llegaron para trabajar en la industria azucarera; y se asentaron sobre todo en el Oriente del país; junto a franceses y sus descendientes; no faltaron de otras naciones; coreanos, ingleses; contribuyendo a la mezcla y la transculturación, ahí están nuestras raíces históricas y culturales.
En la época de la colonización, Hatuey, cacique proveniente de La Española, organizó a los indios para enfrentar a los conquistadores españoles en la zona de Maisí; fue capturado y quemado vivo en la hoguera. Podemos considerarlo el germen de la solidaridad y el internacionalismo hacia Cuba, pues vino de Santo Domingo a avisar que habían llegado los españoles y pagó con su vida. No fue ese un caso aislado, citaré sólo algunos ejemplos que demuestran la solidaridad recibida por el pueblo cubano en sus luchas libertarias por conquistar la independencia en todas las épocas:
1.- El General Páez, una de las principales figuras de la independencia de Venezuela envió a Cuba a unos de sus hombres, Pedro Rojas, a fin de fomentar la Revolución; estuvo entre los implicados en la conspiración de los Soles y Rayos de Bolívar. Simón Bolívar, el Libertador había encomendado a Páez los preparativos independentistas de la Isla.
2.-Tomas Jordán, mayor general norteamericano, ofreció sus capacidades a la Revolución, desembarco en marzo de 1869; llegó a ser Jefe de Estado Mayor, y sustituyó a Manuel de Quesada como Jefe del Ejercito.
3.- Carlos Roloff, joven polaco, alzado en Las Villas el 6 de febrero de 1869,alcanzó el grado de mayor general en la Guerra de los Diez Años y en la de 1895 fue Secretario de Guerra electo en la Asamblea de Jimaguayú.
4.- Durante la Guerra de los Diez Años los latinoamericanos fueron solidarios con los mambíses cubanos; mexicanos, puertorriqueños, colombianos, venezolanos, chilenos, dominicanos, peruanos, entre otros vinieron a Cuba a cooperar en la lucha por la liberación nacional. Gabriel González, José Rogelio Castillo, Leoncio Prado, Juan Rius Rivera, Modesto Díaz, desempeñaron un papel relevante en la Guerra Grande.
5.- El Brigadier Henry Reeves, se convirtió en símbolo de la solidaridad popular norteamericana hacia Cuba, “El Inglesito”, amigo de Ignacio Agramonte y de Máximo Gómez, fue un combatiente leal, capaz, destacado en el combate y en la invasión a Occidente en 1873.
6 Eugenio Maria de Hostos y Ramón Emeterio Betances, revolucionarios puertorriqueños, tuvieron un papel muy importante en la creación de grupos en Francia, Italia y España, que trabajaron por la independencia de Cuba.
“En nuestras luchas independentistas, hombres de muy diversos países combatieron junto a nosotros. El más ilustre de todos, Máximo Gómez, nacido en Santo Domingo, llegó a ser el Jefe de nuestro Ejército Libertador,” afirmó Fidel Castro Ruz. De campesino arrendatario, alcanzó durante la Guerra de los Diez Años el más alto grado del ejército mambí, Mayor general y terminó la Guerra de Independencia de 1895 como General en Jefe del Ejército Mambí; fue el único general de la Guerra de 1868 que dirigió los tres departamentos en lucha, protagonizó además la mayor hazaña militar de entonces, la Invasión de Oriente a Occidente en la de 1895, en la cual brilló otro guerrero sin par, el mulato herrero, descendiente de esclavos, Antonio Maceo y Grajales, ya inmortalizado con la gloriosa Protesta de Baraguá en 1878. Varios generales chinos que pelearon en nuestras guerras independentistas alcanzando tan alto grado militar, son otra muestra fehaciente de la ayuda solidaria e internacionalista que recibimos.
Hay que apuntar también aunque sea brevemente, la solidaridad y el internacionalismo recibido después de 1959.
■ El apoyo de la Unión Soviética ante la supresión yanqui de la cuota azucarera, la refinación y el envío, suministro de petróleo.
■ El apoyo del campo socialista y en especial de la Unión Soviética ante el bloqueo económico de los Estados Unidos. Las relaciones de solidaridad y colaboración en diversas esferas a través del Consejo de Ayuda Mutua Económica; los precios resbalantes del azúcar, el intercambio comercial que llegó a alcanzar el 85 % con el área socialista, y los diferentes acuerdos de colaboración económica y científico-técnica, ejemplo de relaciones entre un país desarrollado y una nación pequeña, subdesarrollada.
■ La solidaridad de los caribeños, de México, que se opusieron siempre al bloqueo y al aislamiento de Cuba y nos defendieron en todos los foros internacionales, no se plegaron al acuerdo de la Organización de Estados Americanos (OEA) que expulsó a Cuba en 1962.
■ El apoyo material y sobre todo moral de numerosos países de Africa, Asia, América Latina y el Caribe en los organismos internacionales, votando contra el bloqueo a Cuba o absteniéndose en la Asamblea General de las Naciones Unidas, o votando a favor de Cuba en la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.
■ El apoyo moral de diversas instituciones, organizaciones no gubernamentales, personalidades políticas, religiosas, sindicales, intelectuales, premios Nóbel, dirigentes indígenas, parlamentarios; prestigiosas figuras de la vida internacional, incluyendo incluso senadores, agricultores, congresistas, empresarios norteamericanos, han sido solidarios con Cuba en los años más duros y difíciles del periódico especial; cuando algunos amigos y todos los enemigos pensaban que la revolución no podría resistir.
La solidaridad y el internacionalismo, la colaboración desinteresada, fraterna y en plano de igualdad, recibidas por los cubanos en todos estos años de Revolución, es la continuación lógica de la existente en los años de nuestras luchas por la independencia. Hubo una ruptura en este sentido durante la Republica Neocolonial, aunque hay también ejemplos de apoyo y colaboración en la lucha en la última fase revolucionaria de 1952 a 1958, en especial de los mexicanos y de otros hermanos latinoamericanos, cuando el ejército rebelde al mando de Fidel Castro Ruz, era sólo un faro de luz y esperanzas en las montañas orientales.
Hay que apuntar que históricamente Cuba ha sido solidaria; basten algunos ejemplos:
● El cubano José Francisco Lemus, llegó al grado de coronel del ejército de Bolívar, (que siempre tuvo entre sus planes liberar a Cuba de España).
● Los camagüeyanos Francisco Agüero y Manuel Andrés formaron parte del Ejercito Libertador de Bolivia como subtenientes de Marina.
● El Partido Revolucionario Cubano creado por José Martí en 1892, “para lograr la independencia de Cuba y fomentar la de Puerto Rico,” y el latinoamericanismo martiano son precisamente eso, solidaridad.
● “En los años previos a nuestra Revolución, 1000 cubanos organizados por el Primer Partido Comunista combatieron en España defendiendo la República. Ellos escribieron páginas imborrables de heroísmo que la pluma de Pablo de la Torriente Brau recogió para la historia, hasta que la muerte en combate terminó la vida del brillante periodista revolucionario.
Pero con el triunfo de revolucionario de enero de 1959, la solidaridad y el internacionalismo de los cubanos se multiplicó. Nuestra ayuda ha sido en la medida de nuestras posibilidades, sin embargo:
Cuando trataron de dejarnos sin médicos (se llevaron 3000) y quedaron sólo 16 profesores en la Escuela de Medicina en la capital del país; en 1963 la misión médica cubana que viajó a la República de Argelia mostró el sentimiento solidario e internacionalista de los cubanos.
Se ofreció becas en Cuba, a los caribeños, después a los vietnamitas y posteriormente a los africanos. En virtud de ello vinieron al país jóvenes procedentes de naciones muy pobres y subdesarrolladas a estudiar carreras universitarias, para formar profesionales que ayudarán al desarrollo en sus países de origen. Hoy estudian en Cuba incluso jóvenes procedentes de familias humildes y pobres, negras, de los Estados Unidos, en la Escuela Latinoamericana de Medicina donde hay más de 10 000 alumnos de 40 países hermanos.
Estudiantes de decenas de países del Tercer Mundo han estudiado y aún lo hacen gratuitamente en nuestras Universidades y Politécnicos, que ya han graduados decenas de miles.
La ayuda al Viet-Nam Heroico, a la República de Angola, Siria, Etiopía, Namibia, Laos, Cambodia, a países como el Líbano, Libia, a los palestinos entre otros, en diversos terrenos incluyendo las luchas por su independencia nacional: al pueblo de Nicaragua en 1972 cuando el terremoto, aunque gobernaba el tirano Anastasio Somoza, y a otros de la región.
La ayuda a Perú afectado por un terremoto, a Haití en los servicios médicos, El Salvador frente al dengue, en Guatemala, Honduras con el envío de médicos y entrenadores deportivos, a la Nicaragua Sandinista en todas las esferas, en la Granada de Maurice Bishop, donde los cubanos construyeron el Aeropuerto internacional que posibilitaba el desarrollo turístico de los granadinos, al plan del medico de familia en Brasil, son elocuentes ejemplos. Muchos pueblos del continente conocen del plasma y de la sangre donada desinteresadamente por los cubanos que han salvado decenas de miles de vidas; de las vacunas contra la meningo enviadas a los niños uruguayos muy a pesar de que el gobierno del presidente Jorge Batle estaba plegado al gobierno de los Estados Unidos en sus campañas y ataques a Cuba.
El asesoramiento técnico a numerosos países en la agricultura, veterinaria, construcción y otras ramas; en la deportiva es conocido el trabajo de miles de entrenadores, que ha hecho posible la obtención de medallas en Juegos Centroamericanos y Panamericanos a países que nunca antes la alcanzaron.
Fidel Castro Ruz expreso en la clausura del IV Congreso de la UJC en 1982: “El internacionalismo es un deber revolucionario, un deber de principio, un deber de conciencia”. Antes refiriéndose a la juventud, en 1978 había dicho:”El pueblo cubano ha tenido el privilegio de contar con la imagen y la influencia directa del hombre que elevó a su nivel más alto en nuestro tiempo el espíritu internacionalista proletario, el Comandante Ernesto “Che” Guevara...Cuando se hable de internacionalismo proletario... es el ejemplo del “Che”
El “Ché” Guevara es un ejemplo y un motivo de inspiración solidaria e internacionalista antes y desde su caída en combate en las selvas bolivianas en 8 de octubre de 1967. A partir de la década de 1970 se fortalece y potencia la ayuda solidaria directa de Cuba a los que luchan por liberarse y contra el subdesarrollo, idea existente, pero limitada por la carencia de recursos y las dificultades de la etapa de tránsito. Como símbolo de la amistad y la solidaridad, más de 300 000 compatriotas cumplieron misiones en otras naciones, sólo en el terreno militar; la “Operación Carlota,” que preservó la independencia de Angola y logró la liberación de Namibia, es un ejemplo; decenas de miles de médicos y personal de la salud pública cubana prestan sus servicios en el Tercer Mundo, 20,000 de ellos sólo en la República Bolivariana de Venezuela; aumenta cada día la cifra millonaria de pacientes operados de la vista a través de la “Operación Milagro.” Más de 20 000 niños afectados por el accidente de Chernobill han recibido atención en el Hospital creado en Tarará, sin olvidar las brigadas médicas que acudieron a Bangla Desd después del sunami y a los picos del Himalaya y otras zonas de la geografía Paquistaní afectadas por el terremoto, por sólo mencionar algunos más recientes.
El internacionalismo y la solidaridad de los cubanos hoy es conocida en todo el mundo, el ejemplo de los médicos y trabajadores de la Salud, los maestros, alfabetizadores, asesores deportivos, ingenieros, y especialistas de diferentes ramas, que contribuyen al desarrollo social de diversos países del tercer mundo. Venezuela, Bolivia son libres de analfabetismo y muy pronto Nicaragua lo será en el 2009; el método cubano “Yo si puedo,” es conocido en todo el mundo; otros países utilizan la alfabetización a través de la radio, lo que indica que los cubanos y cubanas cooperan y prestan ayuda solidaria en cualquier país necesitado que lo solicite.
Se calumniaba a Cuba diciendo que “exportaba la Revolución”, pero esas campañas no triunfaron. La imagen de la Revolución Cubana a pesar incluso de la desaparición de la Unión Soviética en 1991; de que nos quedamos solos, de la “crisis de credibilidad del socialismo“, se ha fortalecido, pues el periodo especial y la resistencia cubana demostró a todos, amigos y enemigos que pensaron que no podíamos resistir el duro golpe de la desaparición del Campo Socialista, pues se aseguró durante mucho tiempo que éramos satélites de la Unión Soviética, sin embargo ahora se comprende mejor que la Revolución Cubana es autóctona y por todo el tercer mundo está la huella de la estirpe de los cubanos, como símbolo de la amistad y la solidaridad, en el combate contra las enfermedades y las epidemias, la ignorancia y la injusticia social. Los cubanos hemos resistido el bloqueo económico más prolongado que haya existido jamás contra un país.
Con razón el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, expresó en las honras fúnebres a los caídos en misiones internacionalistas, el 7 de diciembre de 1989 en el Cacahual: “En todas partes donde estuvieron los internacionalistas cubanos fueron ejemplos de respeto a la dignidad y la soberanía del país... en todas partes quedó el recuerdo de nuestro ejemplo de desinterés y altruismo.”
No debemos olvidar en estos apuntes que el auxilio ante las afectaciones del huracán Mitch en 1998, condujo a la organización de 49 brigadas emergentes, con 463 especialistas y técnicos de la salud que laboraron en Colombia y Venezuela. Que se han enviado también brigadas a Perú, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, República Dominicana y Yugoslavia. Cuando a finales de octubre y principios de noviembre de 1998 el Mitch azotó a Centroamérica y dejó un saldo de más de 30, 000 víctimas entre muertos y desaparecidos, Cuba condonó la deuda a Nicaragua, (ascendente a 50,1 millón de dólares) envió todo el personal médico y paramédico por el tiempo que fuera necesario, convocó a los países desarrollados a aportar equipamiento técnico y medicamentos. Es así que surgió el programa integral de Salud para Centroamérica y el Caribe, más tarde extendido a Africa y Asia, a instancias de los gobiernos de esas regiones (18 países).
En marzo de 1990 se inició en la isla la atención a los niños afectados por las consecuencias del accidente nuclear de la central de Chernobill (más de 24,000 pacientes atendidos, el 85% niños) dañados por la radioactividad. Estos son de Rusia, Bielorrusia, Ucrania, Moldavia, Armenia y otros países, los cuales han estado en los hospitales cubanos junto con sus familiares más allegados.
El capital humano formado por Cuba en la Revolución, el elevado nivel profesional, pero sobre todo el altruismo, el desinterés y el humanismo que caracteriza a la sociedad cubana, han hecho que esta colaboración, esta acción solidaria adquiera una elevada connotación en los últimos años. Baste señalar: La creación de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), donde se forman decenas de miles de médicos para los países de América Latina y el Caribe; más de 40,000 becarios extranjeros, la inmensa mayoría procedentes del Africa (30,000) han cursado estudios en centros de enseñanza de Cuba. La Facultad Latinoamericana y Caribeña de Educación y Deportes, donde se han graduado y estudian decenas de jóvenes latinoamericanos. La alfabetización por radio en Cabo Verde, Nigeria; Colombía, México, Brasil, Haítí, Argentina; los asesores cubanos han elaborado planes metodológicos y contribuido al fortalecimiento de la educación en numerosos países; en los años 90 del siglo pasado se creó el Instituto Pedagógico Latinoamericano y Caribeño, (IPLAC), y por medio de éste, más de 1000 especialistas en Pedagogía han trasladado sus experiencias a educadores de más de 20 países. Sería interminable y además no es el objetivo dar cifras y números acerca de la colaboración, cooperación y la solidaridad cubana en el mundo, pero en estos apuntes y reflexiones pretendemos dejar claro que ha sido un principio materializado sistemáticamente no obstante todas las agresiones y adversidades que ha tenido que enfrentar la nación cubana. Los cubanos no han brindado lo que les sobra, sino que han compartido lo que tienen con aquellos que lo necesitan.
Si el Guerrillero Heroico Comandante Ernesto “Che” Guevara estuviera presente físicamente hoy, iría no como guerrillero a otras tierras del mundo, sino como médico, a curar enfermos, prevenir enfermedades, salvar vidas de niños inocentes que mueren sin atención, llevar la Salud para Todos, aspiración de la Organización Mundial de la Salud para el año 2000, que está muy lejos de alcanzarse; darle el derecho a la atención médica, a la educación, a la vida, a millones de seres humanos que han sido durante siglos, despojados y excluidos de ellos, a pesar de que tanto se habla de los derechos humanos. Eso hacen nuestros médicos y enfermeras, en el Plan “Barrio Adentro” en la Venezuela bolivariana, nuestros colaboradores y asesores de la “Misión Robinsón” y Robinsón II” que pretende enseñar a millones que en pleno Siglo XXI, el del conocimiento, la informática y las nuevas tecnologías, aún no saben leer ni escribir las palabras libertad, democracia ni derechos humanos; eso lo hacen en Africa, en Centroamérica, Haití, en los lugares más intrincados, inaccesibles, de cualquier pueblo necesitado del Tercer Mundo que solicite nuestra ayuda. Desde el 2004 hasta hoy fueron operados de la vista por los médicos cubanos 1 562 608 latinoamericanos, entre éstos 260, 000 cubanos. Además se fundaron centros oftalmológicos y de intervenciones quirúrgicas en 35 países.
Puede apreciarse que la Revolución triunfante comienza desde sus inicios a materializar las ideas planteadas en La Historia me Absolverá, y que ha sido consecuente durante su existencia; compartiendo panes y peces, saltando obstáculos de toda índole, obviando el criminal bloqueo económico impuesto por los gobiernos de los Estados Unidos; siendo esencialmente humano y con un alto sentido de responsabilidad y el deber, en 50 años de Revolución, más de medio millón de cubanos cumplieron voluntariamente misiones internacionalistas; han brindado asistencia técnica en más de 170 países en sectores como la salud, educación, construcción, deportes, agricultura, industria azucarera, pesca, cultura y otros muchos, sobre todo en naciones subdesarrolladas, sin exceptuar algunos países desarrollados. No podemos olvidar que más de 2000 cubanos y cubanas han caído en el cumplimiento de esas misiones internacionalistas.
CONCLUSIONES:
La Revolución Cubana elevó el nivel de conciencia solidaria e internacionalista del pueblo cubano y su juventud, que evidencia los nuevos valores del hombre y la mujer socialista cubanos.
La bella historia de los destacamentos pedagógicos “Ché Guevara” en la República Popular de Angola y “Augusto Cesar Sandino” en Nicaragua, que llevaron la luz del saber a los más apartados rincones, donde jamás hubo maestros ni escuelas, y el método cubano para enseñar a leer y escribir, incluso a través de la radio, en aplicación en diferentes países del mundo, son muestras fehacientes de la preocupación de los cubanos por los demás. A pesar de que no somos ricos, de que tenemos carencias materiales, no somos egoístas, chovinistas ni nacionalistas, compartimos el capital humano que es nuestra mayor riqueza y de producción nacional.
Tales gestos de solidaridad, claro está, no son del agrado de los que nos calumnian y critican, pues la influencia que ejercen en la conciencia de los pueblos es muy fuerte, permite conocer la verdad, quienes somos los cubanos, desbaratar las mentiras y la propaganda insidiosa, identificar a sus verdaderos enemigos y las causas que originan la miseria, el hambre, la ignorancia, la pobreza, las enfermedades, la carencia de los derechos humanos más elementales que se violan diariamente en otras latitudes.
Por eso los reaccionarios acuden a tergiversaciones, intrigas, contra la ayuda solidaria internacionalista de Cuba a cualquier nación y esto lo hacen desde el inicio de la Revolución, lo que cambian son sus métodos, medios, el discurso, pero siempre han sido desenmascarados por los propios hechos, los cubanos van a salvar vidas, llevar salud, educación, cultura física a las masas sufridas e ignoradas durantes años.
Hoy se hacen más vigentes que nunca aquellas ideas expresadas por el líder de la Revolución Cubana en 1972 en Checoslovaquia: “El internacionalismo es la esencia mejor del socialismo. Sin internacionalismo, es decir sin solidaridad entre los pueblos no se puede predicar la solidaridad en el seno del pueblo, la solidaridad entre los individuos...
Nuestra lucha antiimperialista está unida a los principios del internacionalismo, como señalara el comandante “Che” Guevara en su carta de despedida a Fidel en 1965:”Luchar contra el imperialismo donde quiera que esté.“ La solidaridad, la ayuda mutua, la colaboración entre los pueblos, es expresión del sentimiento internacionalista. En un mundo globalizado es más necesario aún, es un frente de lucha contra el capitalismo, contra el neoliberalismo, contra el imperialismo, la unipolaridad, y el hegemonismo de Estados Unidos.
El principio en su aplicación se enfrenta actualmente a la existencia de rezagos, la mentalidad individualista y egoísta del capitalismo y su propaganda, que exalta los prejuicios, peculiaridades nacionales, sentimientos y costumbres que contribuyan a aislar al individuo. La ayuda solidaria hoy no es sólo entre los proletarios, también es necesaria entre todos los que son discriminados por raza, sexo, edad, creencias religiosas, procedencia territorial o social; entre todos lo que integran lo que se ha llamado movimiento antiglobalización neoliberal, es decir con los indígenas, ecologistas, los inmigrantes, cristianos, marxistas, progresistas de todas las tendencias; todos los explotados por la gran burguesía trasnacional y su cúpula financiera multimillonaria que se proclamó además posmodernista, y decretó el fin de la historia, de las ideologías, las utopías, de la lucha de clases, y por ende de la Revolución y el Socialismo; que pretende colocar lo que llaman la “aldea global”, al servicios de unos pocos aldeanos, léase multimillonarios, una élite explotadora, dueña del gran capital y que pretende adueñarse de los principales recursos energéticos del planeta.
Ante esas realidades, siguiendo las enseñanzas de Carlos Marx y Federico Engels, hay que lograr unir a todos los que luchan; a todos los que se enfrentan al neoliberalismo, al gran capital y al imperialismo y como plantea Fidel Castro Ruz, luchar y globalizar la solidaridad, es decir buscar la unidad, un frente común de lucha y acciones para derrotar al neoliberalismo, capitalista e imperialista. A la consigna de ¡Proletarios de todos los países, uníos!, se debe añadir: ¡Hermanos y hermanas de todos los países, uníos!
Por eso los cubanos, martianos, marxistas-leninistas y fidelistas; solidarios e internacionalistas, vamos a cualquier lugar del planeta; a luchar por salvar a la humanidad, para lograr, parafraseando a Fidel Castro Ruz, “el mundo mejor,” que ¡sí, es posible!
Como escribió el destacado intelectual cubano, progresista, Enrique José Varona en 1919: ... “No se puede ser buen cubano sin ser antiimperialista.” Podríamos agregar, No se puede ser buen cubano, revolucionario y socialista en el Siglo XXI, sin ser solidario e internacionalista.
Se materializa el pensamiento de Fidel Castro Ruz: por todo ello los cubanos somos y seremos solidarios e internacionalistas, es parte de nuestras tradiciones patrióticas, de nuestra cultura y podemos decir también que de nuestra idiosincrasia.
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