Humberto Camarotti Álvarez

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NombreHumberto Camarotti Álvarez
NacimientoArtemisa
NacionalidadCubana
Otros nombresCamarotti
OcupaciónDeportista.
Conocido porEl as del tenis cubano

Humberto Camarotti Álvarez el "as" del tenis cubano. Colocó el tenis de campo de Artemisa en un lugar cimero dentro del deporte a nivel nacional y con sus espectaculares raquetazos subió en este deporte a Cuba a un lugar a nivel internacional.

Sus inicios.

Cuando era casi un niño repartía leche en el carro de Ismael García. Los primeros pasos en el deporte los dio como jugador de fútbol y béisbol hasta que un día ocurrió un cambio en su vida como el mismo contó que una tarde (finales del 1963), había concluido un partido de balompié cuando se disponía a regresar a su casa. Al pasar por una de las canchas del C.V.D de Artemisa observó como un grupo de muchachos practicaba el tenis de campo. Le llamó tan poderosamente la atención que permaneció allí en largo rato. Después al otro día conversó con un profesor y se inscribió en este deporte. Un año de rudo entrenamiento bajo la tutela de René Villaescusa Arada dejaron mostrar incipientes dotes de campeón y en el año 1964 obtuvo el Campeonato de Segunda Categoría en individuales y en doble masculino; pronto arcillas internacionales conocerián su clase.

Despegue al estrellato.

En el año 1965 marca la fecha de la integración de Humberto Camarotti en las filas de la Preselección de Tenis de Campo de Cuba; en el equipo nacional permaneció por espacio de dieciséis años consecutivos; en dobles diez años y seis en mixto. En el año 1967 Humberto ganó el Nacional de Primera Categoría y se convirtió por primera vez en Campeón Nacional del tenis cubano, además se coronó esta vez en dobles masculinos. Vendrían para "Tito" como le decían, momentos estelares en su vida de deportista cubano revolucionario, la delegación de Cuba que participaría en los Juegos Olímpicos de México 68 tuvieron al artemiseño como un miembro más que supo poner en alto el nombre de la patria.

Resultados de una trayectoria.

En los juegos Centroamericanos y del Caribe celebrados en la hermana República Dominicana en el año 1974 Camarotti alcanzó el segundo lugar por equipo y el tercero en juego individual. Muy lejos estaría Humberto de pensar que este país hermano del nuestro, años más tarde lo recibiría como entrenador de jóvenes talentosos dominicanos. En los juegos Panamericanos celebrados en México en el año 1975 Humberto alza al equipo cubano hasta alcanzar la medalla de plata por equipo y tampoco podría imaginar que en la tierra azteca dejaría una gran impresión como entrenador y como ciudadano cubano. Llegaron los juegos Universitarios de Italia en el año 70, en Moscú en el 73 y en Bulgaria en 1978, en todas estas plazas Camarotti brindó lo mejor de sí para que su equipo hoy realice un extraordinario papel ante equipos y atletas de renombre mundial. Catorce países del orbe en que realizaron torneos de tenis de campo conocieron a Humberto Camarotti, en todos ellos brilló como atleta ejemplar y como huésped distinguido.

Retiro del deporte activo.

Artemisa lo vio partir a otras tierras para enseñar a jóvenes de otras latitudes que exigían de su presencia y su talento. Que mejor lugar para decirle adiós a las competencias que aquellas canchas en las cuales hizo vibrar de emoción a sus admiradores.

Inesperado adiós.

El 10 de abril de 2005 llegó la noticia de su muerte, el llamado deporte blanco de pronto se tiñó de luto, se iba uno de los más grandes tenistas que había tenido este deporte. Fue el mejor, no por simpatía, sino por el coraje que demostraba en cada partido, por su habilidad natural para desilusionar a sus adversarios e imponer ese juego vibrante y agresivo.

Su recuerdo.

Queda siempre en la memoria del tenis artemiseño en particular y en el deporte cubano en general la vieja figura de este homagno de sonrisa de cristal. Su sonrisa de marfil limpia, pura y afable acompaña a esas jóvenes generaciones que ayudó a formar, ellas serán las encargadas de seguir poniendo el nombre de el tenis cubano en un lugar discreto a nivel internacional y el de Artemisa, su Villa Roja a la altura de los jóvenes de la Generación del Centenario quienes abrieron el camino que hizo llegar este horizonte de felicidad para la patria y que hoy descansan muy cerca de donde dio sus primeros pasos que lo lanzaron a lo alto del Olimpo. Supo poner el nombre de Cuba en lugares importantes en el deporte revolucionario. Quedó en el recuerdo y la admiración de todo un pueblo que lo continúa viendo reír raqueta en mano como si fuera a deleitarnos con sus acertados raquetazos cada vez que un hijo de Artemisa logra triunfos en el tenis de campo. El "as" del tenis cubano ya no está entre nosotros pero su recuerdo perdurará entre todos los que lo admirábamos como deportistas, como hijo querido, como hermano unido y como revolucionario sin tacha.

Fuente.

  • Archivos del INDER de Artemisa.
  • Ensayo de Jacinto Padrón.
  • Entrevista a familiares.