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Aportes a la obra educacional cubana

Educadores relevantes

Resumen

El artículo recoge momentos importantes de la vida y el quehacer pedagógico de un de un grupo de educadores que marcaron un hito dentro de la pedagogía y cultura cubana. Estos educadores forman parte de todo un proyecto de sistematización de las contribuciones de es estos pedagogos al perfeccionamiento de la educación cubana actual.


Dulce Maria Escalona


Reseña biográfica

Aún antes de graduarse de maestra en la Escuela Normal para Maestros de Santiago de Cuba, ya solía acudir todos los domingos al salón de sesiones de Ayuntamiento para leerle a Martí al pueblo que acudía a escuchar. Les leía textos literarios y políticos, discursos, poemas y de esta forma educabas a las masas. Alternó sus estudios de magisterio con los de bachilleratos, y se graduó 1921. Concluyó el doctorado de Pedagogía en 1924 y obtuvo por oposición 1926, la cátedra de Ciencias (Matemática, Física, Química e Historia Natural) en la Escuela Normal para Maestros de La Habana, Profesora Auxiliar. En 1930, asumió como profesora, la Cátedra de Física e Historia Natural en el propio centro.

Durante este periodo, concilio su labor pedagógica con la actividad revolucionaria, vinculación que no rompería jamás y que constituiría una constante a lo largo de su vida.

En 1923 participa en el Congreso Estudiantil como miembrote la Asociación Pedagógica Universitaria.

En 1933 fue nombrada Directora de la Escuela Técnico Industrial Rosalía Abreu, ejerciendo como profesora de Física.

En 1937, volvió a la Escuela Normal para Maestros de La Habana, como profesora titular de Matemática y Didáctica de las Matemáticas, donde pertenecería hasta 1958.

En 1939, terminó la carrera de Ciencias Física-Matemática; sin embargo, constituyo su máxima preocupación la necesidad imperiosa de cambiar la manera de ver la enseñanza de la Aritmética en la escuela primaria, por considerar que es esta la base sobre la que habrá de asentarse todo el andamiaje estructural de la Matemática y a ese empeño de revolucionar esta enseñanza, dedicó su talento y su esfuerzo.

El triunfo de la Revolución en 1959, la sorprendió cuando había solicitado la jubilación, no por agotamiento o cansancio, sino por la corrupción, y la desmoralización que vivía el país. De inmediato, formó parte de la Comisión de Depuración del Ministerio de Educación y después asumió la Dirección Provincial de Educación de La Habana. Desde este cargo, organizó las direcciones municipales, las disposiciones ocupar las plazas vacantes de la Escuela Normal para Maestros de La Habana, redactó el documento, que creaba la Comisión Nacional de Alfabetización, entonces Ministerio de Educación.

Participó en la preparación de los maestros voluntarios que en 1960, partían hacia los más apartados lugares de Cuba a ofrecer la enseñanza a los campesinos. Bajo su orientación y guía estos maestros fueron debidamente preparados en la metodología de la enseñanza de la Aritmética del nivel primario, incluyendo la preparación de los medios de enseñanza correspondientes. A estos efectos, organizó un equipo de profesores, que se responsabilizaron con la tarea.

En 1960 es nombrada Directora Técnica de Planes y Programas de la Segunda Enseñanza. En los dos años que permaneció en este frente, puso de manifiesto una vez más, su extraordinario talento creador, puso al mismo tiempo llevar a la realidad aquella experiencia de la Escuela Técnica Industrial, de vincular la teoría con la práctica; la escuela con la vida.

Impulsó y orientó la aplicación de los principios de la politecnización de la enseñanza, colaborando directamente en la instalación de los talleres de Enseñanza Politécnica en las escuelas secundarias básicas de La Habana.
Participó en la formación de comisiones de profesores destacados para la redacción de Planes de Estudio y Programas de las diferentes asignaturas de la Enseñanza Media.

Su experiencia en el campo de la educación hizo que se le designara en 1962, Directora de la Escuela de Educación de la Universidad de La Habana. Este centro contaba con una escuela anexa, en la que los estudiantes podían realizar sus prácticas, tanto de familiarización como de trabajo pedagógico general, así como la práctica docente propiamente dicha.

Emprendió la tarea que le encomendara el Gobierno Revolucionario, al designarla como Decana del Instituto Pedagógico” Enrique José Varona” en 1964, cuya fundamental misión era, según lo expresa la Resolución Ministerial 544/64 mediante la cual se creaba,…formar profesores para ejercer en el nivel medio del Sistema Nacional de Enseñanza del país.

Fue siempre Dulce Maria Escalona, ejemplo cabal de profesora, de maestra: fue militante revolucionaria; de rigurosa formación científica; con una formación pedagógica de avanzada; carácter intransigente al que unía una sensibilidad sin estridencias; ponderada, confiada, dueña siempre de si misma; justa; impecable en su actuación, en su andar, en la pulcritud personal; disciplinada; apasionada en su labor; creadora.

Reunía en si, todos los componentes necesario para considerar que había alcanzado la maestría pedagógica. Son varias las generaciones que recibieron la enseñanza y su ejemplo, de una manera directa o indirecta. Obligados estamos en profundizar en su vida y en su obra para legar a las futuras generaciones elementos de estudio y de imitación, puesto que no es posible hablar de la formación de maestro y profesores de Cuba, y en especial en la etapa de la revolucionaria, sin mencionar la labor formadora de Dulce Maria Escalona.


En ocasión de recibir el titulo de Profesora Emérita de la Universidad de La Habana en 1972, el Rector, Dr.Josè Miguel Miyar dijo: Fue Dulce Maria Escalona de los que con mayor claridad comprendió y estableció los rasgos fundamentales de lo que seria la educación en la Revolución, a cuya materialización ayudó de manera ejemplar en estos últimos años de trabajo.

Hasta los últimos momentos de su existencia, se mantuvo vinculada al Instituto Superior Pedagógico” Enrique José Varona”, como Asesora General, a partir de 1969, dirigiendo un grupo de profesores dedicados a la enseñanza de la Matemática moderna desde el preescolar hasta el grado 12.

En este esbozo de la obra educacional de Dulce Maria Escalona, podemos dejar como conclusión, que en ellas se hicieron ciertas las palabras de Martí:-- La enseñanza -¿quién no lo sabe?- es ante todo una obra de infinito amor.

Por eso, dejó huellas profundas, sembró discípulos, legó una obra que trasciende más allá de los límites de la vida.


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