Enrique Gil Gilbert

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Enrique
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NombreEnrique Gil Gilbert
Nacimiento8 de julio de 1912
Guayaquil, Bandera de Ecuador Ecuador
Fallecimiento21 de febrero de 1973
Guayaquil, Bandera de Ecuador Ecuador
NacionalidadEcuatoriano
EducaciónEscritor
OcupaciónEscritor
CónyugeAlba Calderón Zatizábal
PadresEnrique Gil Quezada y Alejandrina Gilbert Pontón

Enrique Gil Gilbert. Metafórico, impresionista, lírico y técnico. Huérfano de sólo siete años, aún niño, escribió el libro de versos Iris, al que dio su aprobación la poetisa María Piedad Castillo de Leví. Enseguida se tropezó con la tierra que es siempre más áspera que la poesía y en la heredad paterna, montado a pelo y totalmente desnudo, bejuco en mano arreaba en las vacaciones de invierno al ganado; más, ese muchacho bárbaro, ese arreador, era un poeta.

Síntesis biográfica

Nació el 8 de julio de 1912, en Guayaquil, Ecuador. Hijo de Enrique Gil Quezada y Mercedes Alejandrina Gilbert Pontón.

Estudios

Cursó la primaria en el Colegio Cristóbal Colón y la secundaria en el Vicente Rocafuerte. En 1928 se destacó como deportista ganando la carrera de cien metros planos y por su color trigueño le decían La Mona Gil, hizo más versos y dedicó uno a la Madrina Criolla de ese año, que publicó en la Revista Ocaña Film bajo el seudónimo de Max Bert.

Sus inicios como escritor

En 1929 escribió su primer cuento, que no llegó a publicar porque habiéndolo entregado con algunos poemas a Próspero Salcedo Mac Dowall, quien tenía su imprenta en el tradicional barrio del Conchero, éste los traspapeló involuntariamente. Uno de esos poemas era autobiográfico y relataba como es de suponer, la triste historia de un huerfanito. El mismo.

A mediados de 1930, cuando estudiaba el quinto año, hubo una huelga contra su venerado tío el rector Abel Gilbert Pontón a quien los alumnos habían apodado Tirano masca freno por su mal carácter y a consecuencia de ella salió del colegio y viajó a Riobamba con su madre, su hermano Antonio y sus primos hermanos los Gilbert Elizalde, cursando el sexto y último año en el colegio Pedro Vicente Maldonado, donde obtuvo el título de Bachiller.

Mientras tanto, como simpatizaba con las ideas comunistas desde que su amigo de confianza Demetrio Aguilera Malta lo había llevado a presentar a Joaquín Gallegos Lara, más por solidaridad con los trabajadores que por convicción ideológica -pues aun no la tenía muy arraigada- contribuyó a organizar en Riobamba una cédula del partido comunista, junto a Arsenio Veloz, Luis Alvaro y otros, siendo elegido Secretario de Actas.

Publicaciones

Publicó con Gallegos Lara y Aguilera Malta el libro Los que se van con el siguiente subtítulo Cuentos del cholo y del montubio, conteniendo veinticuatro relatos cortos (ocho por cada uno) que fueron generalmente mal acogidos y se requirió muchos años para que la gente se acostumbrara al nuevo estilo del realismo social. Es interesante anotar que Los que se van fue aplaudido por el crítico español Francisco Ferrandis Albors que escribía bajo el seudónimo de Feaza en El Telégrafo.

Posteriormente saludó su aparición Adolfo H. Simmonds y desde el exterior Benjamín Carrión, que escribía en Europa, pero sólo fue después de la revolución del 28 de mayo de 1944 y del nacimiento del Populismo en 1947 que el país aceptó el realismo social como género literario de moda. Mientras tanto, no se lo enseñaba en los colegios porque no era tenido por buena literatura, debido a las situaciones escabrosas que se relataban y al insistente uso de las malas palabras.

En 1932 publicó en la página literaria de El Telégrafo su poema Leticia sobre la guerra entre Colombia y Perú, fue designado profesor de Castellano y Literatura en el Rocafuerte y un día, mientras transitaba por los bajos del palacio Municipal de Guayaquil, se encontró casualmente con Pedro Saad y le solicitó ingresar al Partido Comunista, “incorporándose activamente a su militancia”, que no abandonaría jamás.

En 1933 editó una colección de cuentos titulada Yunga con relatos naturalistas del litoral ecuatoriano entre los que destacan El Negro Santander, Los hijos, La Deuda, El Niño y El puro de Ño Juan entre otros, obra que ha conocido numerosas ediciones dentro y fuera del país y en una Exposición del Poema Mural comenzó a enamorar a la joven pintora esmeraldeña Alba Calderón Zatizábal con quien contrajo matrimonio el 23 de agosto de 1934.

Cuando su esposa esperaba a su primogénito Enrique, le hizo un poema titulado “Canción de Nuestro Hijo” que es antológico. En noviembre de ese año publicó en el periódico Bandera Roja del partido Comunista del Ecuador su poema 15 de noviembre dedicado a las víctimas de esa matanza.

El 1935 sacó su Canción de Nuestro Hijo. En noviembre del 1936 la dictadura del Ing. Federico Páez desató una persecución contra las izquierdas a nivel nacional. Gil Gilbert fue cancelado de su empleo en el Colegio Rocafuerte y pasó momentos de amarga pobreza. Para subsistir con los suyos daba clase a los alumnos atrasados y su tío el Dr. Gilbert lo empleó como cobrador de arriendos en la quinta Medina.

En 1939 editó una hermosa novela corta Relatos de Enmanuel. En 1943 fue delegado por el Comunismo al directorio de Acción Democrática Ecuatoriana ADE, fundada para derrocar al gobierno dictatorial civil de Arroyo del Río y en cumplimiento de dichas funciones efectuó una campaña periodística en “El Universo” de explicación de los puntos programáticos de ADE. Por ello, el 43, el presidente Arroyo le hizo sacar de la cátedra vicentina que había retomado después de la caída de Páez.

En 1946 publicó en la revista literaria Letras de la Casa de la Cultura Ecuatoriana sus romances Tu voz, Guayaquil, Canto a mi provincia, Cacao, El General Montero y Barranco alto, La canción del cuarteto y el tigre y La armonía del tigre.

En 1947 nuevamente fue electo Diputado. El 1949 nació su hijo Antonio y ocupó la Secretaría General del Comité Provincial del Partido Comunista Ecuatoriano. Ese mismo año fue miembro del Consejo Mundial de la Paz. En 1954 algunos de sus cuentos salieron publicados en la antología francesa “Gens de L’Equateur”.

En febrero del 1959 fue apresado por el gobierno del presidente Camilo Ponce Enríquez por promover huelgas, especialmente la de los obreros de la Aduana de Guayaquil. El 1961 fue nuevamente detenido por haberse encontrado en el interior del Palacio Municipal de Guayaquil al momento del estallido de una bomba casera que sólo destruyó un servicio higiénico secundario. Y hasta se adujo que era un atentado criminal contra la vida del entonces Alcalde Pedro Menéndez Gilbert, su pariente.

Al proclamarse la dictadura de la Junta Militar de Gobierno en julio del 1963 fue apresado y conducido al Panóptico donde permaneció varios meses incomunicado. Su esposa fue desterrada a Chile y sus hijos estuvieron mucho tiempo escondidos. La villa fue saqueada hasta sus cimientos y la policía se robó la totalidad del mobiliario, incluyendo las tasas higiénicas que fueron desempotradas. Lo más lamentable fue la quema de los libros y documentos realizada a vista y paciencia del vecindario en mitad de la calle, como si fuera un auto inquisitorial. Allí se perdió para siempre:

1) La novela “Historia de una inmensa piel de cocodrilo” que estaba concluida y hasta algunos de su capítulos publicados en las revistas “Letras del Ecuador” y “Cuadernos de Guayas”.
2) La novela “Sangre de Tortuga” a medio talle.
3) “La ciudad sobre el pantano” que iba a ser la novela urbana del suburbio guayaquileño.
4) El libro de cuentos “Las casas que guardan los secretos”.

Estando en el penal falleció su hermano Antonio. Era su único hermano y ni siquiera sabía que estuviera enfermo debido a la incomunicación total en que se hallaba y sólo merced a la intervención de personas amigas, pudo conocer la triste noticia y asistir a su sepelio.

En diciembre de 1964, quince meses tras las rejas, recobró su libertad tan misteriosamente como la había perdido y en el momento en que abandonaba el penal le fueron requisados los originales de una novela titulada “El triángulo azul” que había escrito para distraerse, pues el triángulo azul era un agujerito ubicado en el techo, por donde percibía el cielo de la capital. Gil Gilbert entregó su novela y jamás se ha vuelto a saber de ella.

Cuando regresó a Guayaquil se encontró sin hogar ni familia y con la novedad de que el Banco de Descuento donde mantenía un saldo deudor de S/ 40.000, la había rematado en juicio hipotecario y era lo último que le quedaba de su saneada fortuna.

En 1967 apareció el libro de cuentos La cabeza de un niño en un tacho de basura. El 1969 Las sangres, las vetas y el asfalto libro que escribiera en el Penal entre el 1963 y el 1964. Ambas se representaron entonces, con gran éxito.

En octubre del 1970, al ocurrir el secuestro del General de Aviación César Rhon Sandoval, que después se supo que había sido motivado por un rocambolesco y vergonzoso asunto de faldas, cayó en la batida que los operativos militares realizaron en varias ciudades del país con el nombre de “Operación peineta”. Lo sacaron de noche, de su domicilio de las Peñas, vendado con esparadrapos y atado con unas sogas de grueso nylon y lo llevaron al batallón Taura, donde lo mantuvieron tres días en esas condiciones. Luego lo trasladaron al batallón Quinto Guayas y a los pocos días lo pusieron en libertad. Tenía cincuenta y ocho años de edad.

Desde entonces comenzó a sufrir de fatigas constantes y fuertes dolores al pecho producidos por una insuficiencia a las coronarias. La Universidad de Guayaquil lo desagravió con la designación de Profesor titular de Literatura, cátedra que dictó por dos años, renunciando en 1972 por imposibilidad física.

El 8 de julio de ese año recibió el Homenaje Nacional que el país le brindó con motivo de sus sesenta años. El 23 de noviembre viajó a Ambato como orador invitado del programa “Por la paz del mundo”, en homenaje al pueblo de Viet Nam. Mientras asistía al acto sufrió un infarto y atendido a tiempo permaneció casi tres meses en una clínica particular, acompañado de su esposa, con quien siempre fue unidísimo.

De la quema de sus poemas en 1963 sólo queda un Album en poder de su viuda con poesías llenas de sonido y musicalidad.

Abandonó las bellas letras para seguir el alto ideal de su política, prefiriendo la batalla sindical urbana al olor de la tierra húmeda del campo y por ello sufrió persecuciones y perdió buena parte de su producción. Personas que le trataron en la intimidad aseguran que era el hombre más bueno y solidario del mundo, algo así como un muchacho grande.

Fue un espíritu generoso, quijotesco, pues, como él mismo lo dijo:

"Canción de Nuestro Hijo"

No son de mi clase los de mi sangre
las gentes de mi clase son aquellas
que con las manos cerradas sobre la hoz, la pica y el martillo
hacen encima de la tierra lo que no hizo el Génesis

Son gentes de mi clase los que llevan pecho adentro
la cicatriz madura del amor hambriento y dolorido
los que no pudieron ensanchar su espíritu frente al firmamento
porque estaban llenos de llanto desde antes de nacer…

Su producción periodística se encuentra dispersa en el periódico obrero “El Pueblo”, órgano del partido Comunista de Guayaquil, donde aparecieron numerosos artículos suyos durante muchos años, sin su firma ni seudónimo.

Muerte

Murió el 21 de febrero del 1973, en Guayaquil.

Fuente

  • Biografía Enrique Gil Gilbert. Disponible en: "edlettersandpoems.wordpress.com". Consultado: 13 de octubre de 2011.