Parque Martí

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Parque Martí

Hoy se llama Parque Martí y es Monumento Nacional, pero no fue ese su primer nombre. La historia comenzó cuando el 22 de abril de 1819, día de la fundación de Fernandina de Jagua, el capitán de fragata de la Real Armada, Félix Bouyón, tomó como punto de partida una majagua para el trazado de la primera manzana del poblado completo. El lugar donde hoy está ubicado el Parque José Martí fue tomado como punto de partida para el trazado de las primaras calles, que limitaban las manzanas de tierra entregadas a los colonos.

Archivo:Vista aérea del parque Martí.gif
Vista aérea del Parque Martí

Según los historiadores se utilizó como guía una majagua que existía en lo que entonces era una sabana.
En el espacio comprendido por las calles San Carlos (Avenida 56), San Fernando (Avenida 54), Santa Isabel (Calle 29) y San Luis (Calle 27) fue destinado a la plaza de armas, que llamaron plaza de Ramírez, como reconocimiento a Don Alejandro Ramírez, Intendente General de la Isla, por su apoyo a Don Luis De Clouet para realizar la fundación de nueva colonia.

El parque tiene actualmente dos manzanas, pues la reservada para dependencias del gobierno pasó después a formar parte de la plaza. La fabricación de canteros y siembra de árboles y arbustos, la colocación de una verja de hierro, la pavimentación y colocación de bancos, lo fueron embelleciendo desde aquella época hasta llegar a lo que es hoy: uno de los parques más bellos del país.

Se cuenta que en 1862 fueron adquiridos en Nueva York por encargo del coronel José de la Pezuela, gobernador de Cienfuegos, los dos leones de mármol que fueron las primeras esculturas en el paisaje de la que fue después la bella Perla del Sur, los que se encuentran aún como celosos guardianes de la entrada este de nuestro parque.

Ya en el siglo XIX este lugar era el centro principal de la ciudad, recibió el nombre de Plaza Real de San Fernando, más tarde en la década de los años 60 se conoció como Paseo de Serrano, después de varias transformaciones fue llamada Plaza de Recreo y en los primeros años del siglo XX recibió el nombre de José Martì, como homenaje al Apóstol de la Independencia de Cuba.

Durante el año 1840 se levantó en ese parque un monumento a Isabel la Católica, Reina de España, el que fue eliminado al concluir la guerra por la independencia y en el mismo lugar se erigió en 1906 la estatua de José Martì, una bella obra escultórica del italiano Giovanni Nicolini.

En la entrada oeste del Parque se encuentra el conocido como Arco de los Obreros, que fue dedicado por el movimiento obrero de Cienfuegos a la Republica. El día 20 de mayo de 1902, los obreros de Cienfuegos dedicaron a la República ese Arco de Triunfo como símbolo de una elevada idea, que unida a la bondad y el trabajo, pueden constituir la felicidad humana.

La Glorieta se construyó en el siglo XX y se colocaron bustos dedicados a Antonio Hurtado del Valle, Clotilde del Carmen Rodríguez, Ramón María de Labra, Alfredo Méndez Aguirre y Salvador Acea de los Ríos.

En el lugar donde se dice que estuvo la majagua escogida como punto para iniciar el trazado de la ciudad, existe hoy una roseta de mármol, en la que se destacan en color azul, el Mar Caribe y la Bahía; en verde, los campos aledaños; en carmelita claro, el contorno del municipio y en carmelita oscuro, el perímetro de la Ciudad. El parque cienfueguero es Monumento Nacional y está ubicado en el entorno del centro histórico de la ciudad de Cienfuegos, declarado por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Monumentos del Parque Martí

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Busto del gorbenador de Cienfuegos

Desde los tiempos de la fundación de la colonia de Fernandina de Jagua a la fecha, el parque José Martí ha sufrido numerosas transformaciones, hasta llegar a ser el bello parque que hoy nos empeñamos en cuidar y conservar. Entre los elementos modificados desde sus orígenes a la actualidad se encuentran los monumentos. En los tiempos de la colonia se colocaron dos leones de mármol, que han cambiado de lugar y de pedestal en dos oportunidades; también la estatua de la reina Isabel La Católica, que por algunas décadas presidió el "Salón Serrano" y que cedió su espacio al majestuoso conjunto escultórico de nuestro Héroe Nacional, erigido en 1906 y esculpido por el artista italiano Giovanni Nicolini.

La primera glorieta concebida para las afamadas retretas cienfuegueras y estrenadas el 8 de diciembre de 1852, también cambió de lugar y estilo constructivo, pues la primigenia edificación fue de madera y se encontraba ubicada casi frente al actual Teatro Tomás Terry.

Aquella resultó demolida para erigir otra -la que hoy conocemos- bajo los cánones del eclecticismo, en el sitio que actualmente ocupa, a instancias de Alejandro Suero Rodríguez, alcalde de Cienfuegos en 1921. Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que hasta 1919 Cienfuegos era una ciudad sin monumentos. No fue hasta la conmemoración del centenario de la fundación de la urbe que, a propuesta de Pedro Modesto Hernández, destacado intelectual cienfueguero, surge la idea de dotar a nuestras calles y parques de monumentos representativos de la historia, la cultura y la identidad nacionales, financiados por distintas instituciones, corporaciones y asociaciones, o por particulares. De esa forma vemos surgir en los predios de la antigua Plaza de Armas numerosos monumentos identitarios de nuestra provincia.

El 22 de abril de 1919, a las 10 y 30 de la mañana, se colocó la primera piedra del monumento erigido en la calle de San Fernando, esquina a Santa Isabel, en honor al brigadier Ramón María de Labra, donado por la colonia española de la localidad y esculpido por el notable artista ibérico Vitorio Macho. De esa manera el pueblo de Cienfuegos reconoció y agradeció la labor de este honorable hombre, que tanto luchó por la prosperidad de nuestra ciudad, y considerado por muchos como uno de los políticos cubanos más brillantes de la segunda mitad del siglo XIX. Otro de los primeros que pobló el entorno fundacional fue el busto dedicado a Antonio Reguera y Acea, patriota local hecho prisionero apenas comenzada la guerra de 1895 y deportado a la localidad norafricana de Ceuta, donde enfermó de los pulmones; años más tarde falleció en una cárcel madrileña. Reguera fue uno de los miembros del Partido Revolucionario Cubano y organizador de la Guerra Necesaria en territorio cienfueguero.

En 1920 su amigo Antonio Monasterio quiso rememorarlo como patriota que fuera y costeó, de su fortuna personal, un hermoso busto (esculpido por el ya célebre y mencionado Vitorio Macho), inaugurado el 30 de agosto de ese propio año. Un poco después, en 1921, se levantan dos magníficas esculturas dedicadas a los poetas y patriotas cienfuegueros Antonio Hurtado del Valle y Clotilde del Carmen Rodríguez, conocidos bajos los seudónimos de El Hijo y La Hija del Damují, respectivamente. Ambos monumentos fueron tallados en mármol italiano de Carrara en los talleres de Fradeti Barata, en Italia, y develados el 24 de febrero, en ocasión del vigésimo sexto aniversario del Grito de Baire.

Dieciséis años más tarde, el 22 de abril de 1937, se inaugura un busto erigido al Doctor en Medicina Alfredo Méndez Aguirre, a instancias del Ateneo de Cienfuegos, y esculpido por el artista cubano Alberto Boada. Este galeno fue un eminente cirujano que realizó la primera operación de apendicitis en la región cienfueguera, e introdujo la anestesia preoperatoria, entre otros adelantos científicos. En 1944, específicamente el 4 de julio, es develada la última de las esculturas que integran la sexteta de las que rodean el parque. Nos referimos al monumento levantado en honor al benefactor Nicolás Salvador Acea de los Ríos, tallado por el escultor cienfueguero Mateo Torriente Bequer y costeado por suscripción popular. Nicolás Acea fue un rico comerciante y propietario de ingenios que amasó una gran fortuna, y al no tener herederos legó gran parte de ella para construir y sostener las escuelas de Artes y Oficios de San Lorenzo y de Santo Tomás, así como el Asilo de Ancianos Acea.


Fuentes