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Aaron Burr

Aaron Burr, Jr.
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Nacimiento6 de febrero de 1756
Fallecimiento14 de septiembre de 1836

Aaron Burr, Jr. : (Newark, 6 de febrero de 1756 – Port Richmond, 14 de septiembre de 1836), militar y político estadounidense, miembro fundacional del Partido Demócrata-Republicano en el Estado de Nueva York. Apoyó al gobernador George Clinton. Se convirtió en el tercer vicepresidente de los Estados Unidos, durante la presidencia de Thomas Jefferson (4 de marzo de 18014 de marzo de 1805), aunque es más famoso por su duelo con Alexander Hamilton, sus presuntas conspiraciones secesionistas y su proceso y absolución fin.

Biografía

Primeros estudios

Burr era hijo del reverendo presbiteriano Aaron Burr, Sr., segundo presidente del College of New Jersey, la actual Universidad de Princeton; su madre Esther Edwards, era hija de Jonathan Edwards, un famoso teólogo calvinista. Comenzó estudiando teología en Princeton, pero abandonó esos estudios al cabo de dos años para comenzar la carrera de Derecho en la célebre escuela de su cuñado Tapping Reeve, en Litchfield, Connecticut. Aparcó sus estudios durante la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos, en la cual luchó bajo el mando de los generales Benedict Arnold, George Washington e Israel Putnam.

Servicio militar

Aaron Burr acompañó a Benedict Arnold en su marcha sobre Canadá en 1775, un arduo camino de 800 kilómetros en pleno invierno. Poco antes de la batalla de Quebec, Burr fue enviado Río San Lorenzo abajo a contactar con el general Richard Montgomery, que acababa de tomar Montreal, para escoltarlo hasta Quebec. Burr produjo una buena impresión en Montgomery, que lo ascendió a capitán y lo añadió a su estado mayor como ayudante de campo. De acuerdo al testimonio del reverendo Samuel Spring, un compañero de clase de Burr que estuvo presente en la batalla, cuando Montgomery murió en los primeros disparos y la vanguardia yanqui se sumió en el caos, Burr logró reunir a algunos soldados y atacó las líneas británicas. Abrumados por el fuego de la artillería, Burr y sus hombres se vieron forzados a retirarse. Burr trató de llevarse el cadáver de Montgomery, pero se vio forzado a dejarlo en el campo de batalla. Su coraje le convirtió en héroe nacional y gracias a ello obtuvo un puesto entre los miembros del Estado Mayor de Washington en Manhattan, del cual formaba parte Alexander Hamilton. Sin embargo, dimitió a las dos semanas porque quería volver al campo de batalla. Burr podría haberse indispuesto con Washington, dado que no solía callarse sus opiniones. No obstante, no hay pruebas que confirmen este extremo. El general Israel Putnam tomó a Burr a su cargo, y gracias a su supervisión de la retirada desde el bajo Manhattan a Harlem, Burr salvó una brigada completa de ser capturada. Al parecer, de manera muy extraña, Washington no reseñó las heroicas acciones de Burr en las Órdenes Generales del día siguiente (lo cual era virtualmente la única manera de obtener una promoción de rango en aquellos tiempos). Aunque Burr ya era un héroe nacional por entonces, nunca recibió una recomendación. Por ello, según el hermanastro de Burr, Matthew Ogden, Burr se puso furioso por el incidente, lo cual podría haber llevado a un distanciamiento entre él y Washington. Cuando llegó al rango de Teniente Coronel, en julio de 1777, Burr asumió el mando de un regimiento llamado los "Malcoms". Durante el duro invierno en el campamento de Valley Forge, estuvo protegiendo "el Golfo", un paso que llevaba hacia el campo y que sería necesariamente el primer punto en ser atacado. El 28 de junio de 1778 en la batalla de Monmouth, su regimiento fue diezmado por la artillería británica. El esfuerzo físico, unido al terrible calor de aquella jornada, provocó a Burr un infarto, del cual nunca llegó a recuperarse totalmente. Dimitió del Ejército Continental en marzo de 1779 por problemas de salud, renovando sus estudios de Derecho. Burr continuó llevando a cabo misiones de inteligencia ocasionales para generales continentales como Arthur St. Clair, y el 5 de julio de 1779 dirigió a un grupo de estudiantes de Yale en New Haven, junto con el Capitán James Hillhouse y la Segunda Guardia a Pie de los Gobernadores de Connecticut, en una escaramuza con los británicos en el West River. El avance británico fue repelido, teniendo que entrar en New Haven desde Hamden. A pesar de este breve interludio, Burr pudo acabar sus estudios y fue admitido en el colegio de abogados de Albany en 1782. Comenzó a ejercer en la ciudad de Nueva York cuando ésta fue evacuada por los británicos al año siguiente.

Matrimonio

Ese mismo año, Burr contrajo matrimonio con Theodosia Bartow Prevost, la viuda de un oficial de la Armada británica que había muerto en las Indias Occidentales durante la Guerra de la Independencia. Tuvieron una hija, Theodosia Burr Alston. Nacida el mismo 1783, se casó con Joseph Alston de Carolina del Sur en 1801, y murió, no está claro si por piratería o en un naufragio en el invierno de 1812-1813. Aaron Burr y su primera esposa estuvieron casados doce años hasta la muerte de ésta debido al cáncer. En 1833, a la edad de 77, Burr volvería a casarse, esta vez con Eliza Bowen Jumel, la extremadamente rica viuda de Stephen Jumel. Cuando se dio cuenta que su fortuna estaba tambaleándose por culpa de la especulación en terrenos que estaba llevando a cabo su marido, se separaron tras sólo cuatro meses. Durante el mes de su primer aniversario ella solicitó el divorcio, alegando infidelidad, y le fue concedido el día de la muerte de Burr. Los papeles le fueron presentados en su lecho de muerte por el hijo mayor de Alexander Hamilton, cuyo padre murió en el famoso duelo con Burr, ironía que seguramente no pasó desapercibida al joven Hamilton.

Inicios de su carrera política y legal

Burr trabajó en la Asamblea del Estado de Nueva York desde 1784 hasta 1785, pero se involucró seriamente en política a partir de 1789, cuando George Clinton le eligió como Fiscal General del Estado de Nueva York. Fue comisionado para las exigencias de la Guerra de la Independencia en 1791 y ese mismo año derrotó al candidato favorito, el general Philip Schuyler en la lucha por un escaño en el Senado de los Estados Unidos, sirviendo en la cámara alta hasta 1797. En 1796 Jefferson lo eligió como su candidato a vicepresidente, pero perdió contra John Adams. Durante el tiempo en que Burr y Jefferson trabajaron durante la administración de Washington, el Gobierno Federal residía en Filadelfia. Ambos compartieron alojamiento durante un tiempo en la casa de una tal Mrs. Payne. Su hija, Dolley, una atractiva y joven viuda, fue presentada por Burr a James Madison, con quien finalmente terminó casándose. Aunque Hamilton y Burr mantuvieron durante mucho tiempo buenas relaciones, la derrota del general Schuyler, suegro de Hamilton, frente a Burr provocó el comienzo de su disputa personal. En cualquier caso, su relación tardó una década en llegar hasta la enemistad. Como senador de los Estados Unidos, Burr no fue hombre de confianza de George Washington. Buscaba escribir una historia oficial de la revolución, pero Washington bloqueó su acceso al Archivo Nacional, posiblemente porque el antiguo coronel había ido notando una cierta crítica a su liderazgo, y porque veía a Burr como un conspirador. Washington también evitó enviar a Burr a la embajada estadounidense en Francia. Tras ser nombrado comandante general de las fuerzas estadounidenses por John Adams en 1798, Washington denegó la solicitud de Burr para el puesto de brigadier general durante la Quasi Guerra con Francia. Washington escribió: «Por todo lo que conozco y he oído, el Coronel Burr es un oficial valiente y capaz, pero la cuestión es si tiene o no un talento igual para la intriga».

Aburrido con la inactividad del nuevo Senado de los Estados Unidos, Burr presentó su candidatura para la legislatura del Estado de Nueva York. Tras ser elegido, sirvió desde 1798 hasta 1801. Durante la presidencia de John Adams, los partidos políticos nacionales fueron definiéndose claramente. Burr se asoció con los Demócratas-Republicanos, aunque tenía aliados federalistas moderados, como el senador Jonathan Dayton de Nueva Jersey. Burr pronto se convirtió en una figura clave de la política del Estado, más poderoso que Hamilton, principalmente porque la sociedad Tammany (luego convertida en la Tammany Hall), fue reconvertida por Burr desde su condición original de club social hasta una máquina de clientelismo político cuyo objetivo era convertir a Jefferson en presidente. En 1799, Jefferson y Madison solicitaron la ayuda de Burr para un segundo intento de conquistar la presidencia en las elecciones de 1800. De los votos electorales de los 16 estados, los Jeffersonianos sólo obtuvieron los de siete, pero la poblada Nueva York tenía un peso determinante. Burr lideró la campaña a favor de Jefferson y Hamilton la de los Federalistas, ganando al final Burr, lo que condujo a la victoria última de Jefferson, provocando otro desencuentro más a sumar entre Hamilton y Burr, el cual se convirtió en vicepresidente. Debido a su influencia en la ciudad de Nueva York y en la legislatura de ese Estado, Jefferson y Madison pidieron a Burr que ayudase a los Jeffersonianos en las elecciones de 1800. Burr logró de la Asamblea de Nueva York el dinero necesario para la campaña de Jefferson. Otro movimiento crucial fue su éxito a la hora de lograr que su estado apoyase a los Jeffersonianos sobre los federalistas, defendidos por Alexander Hamilton. Este hecho provocó una ruptura aún mayor entre los antiguos amigos. Burr es conocido como el padre de las campañas políticas modernas. Entonces apareció dentro de los candidatos para las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 1800 junto con Jefferson. Por entonces las legislaturas de cada estado elegían a los miembros del Colegio Electoral, y Nueva York era crucial para Jefferson. Sin embargo, a pesar de ganar Jefferson la candidatura por Nueva York, empató con Burr en la lucha por la presidencia con 73 votos electorales cada uno. El partido quería que Jefferson fuera presidente y Burr vicepresidente, pero la elección final era responsabilidad de la Cámara de Representantes. Los intentos de una facción federalista por lograr la elección de Burr fallaron, en parte por la oposición de Alexander Hamilton y en parte porque Burr hizo poco para obtener votos en su favor. Escribió a Jefferson subrayando su promesa de ser vicepresidente, y durante la votación en el Congreso volvió a escribir que se retiraría si Jefferson se lo pidiera. Finalmente la elección llegó a un punto muerto que se prolongó durante treinta y seis votaciones, antes de que James A. Bayard, un federalista de Delaware, emitiese un voto en blanco para desempatar. Las abstenciones federalistas en las delegaciones de Vermont y Maryland llevaron a Jefferson a la presidencia. Tras la confirmación de la elección de Jefferson, Burr se convirtió en vicepresidente de los Estados Unidos, pero a pesar de sus cartas y la ausencia de actividad política en apoyo de su presidencia, perdió la confianza de Jefferson y fue dejado de lado en los asuntos del partido. Jefferson no comentó nunca el asunto de Burr, por lo que las razones todavía no están claras.

El duelo con Alexander Hamilton

Cuando quedó claro que Jefferson dejaría de lado a Burr para la elección presidencial de 1804, el vicepresidente decidió presentarse en su lugar como candidato a Gobernador de Nueva York. Burr perdió las elecciones y culpó de la derrota a una campaña en su contra orquestada desde los rivales de su propio partido, incluyendo al jefe político de Nueva York, George Clinton. Hamilton también se opuso a Burr debido a su convencimiento de que Burr había estado vinculado a un movimiento federalista de secesión en Nueva York. Además, Hamilton dijo en una cena política que podría expresar una «opinión todavía más despreciable» de Burr. Después de que una carta sobre el particular escrita por Charles D. Cooper circulase en un periódico local, Burr exigió una explicación a Hamilton. Hamilton había escrito tantas cartas y había hecho tantas críticas contra Burr en privado que no era capaz de rebatir de forma creíble lo escrito por Cooper. Burr exigió a Hamilton una rectificación sobre todos los posibles agravios, pero Hamilton, que por entonces había caído en desgracia por un escándalo con Maria Reynolds y que no tenía ya que cuidar su reputación, decidió no hacerlo. Burr respondió retando a Hamilton a un duelo. Los dos habían estado involucrados ya antes en duelos (Hamilton en veintiuno, Burr en solo uno), e incluso el hijo mayor de Hamilton había muerto en un duelo en 1802. Aunque todavía era una práctica muy común, el duelo había sido prohibido en los estados de Nueva York y Nueva Jersey. Sin embargo, puesto que Hamilton y Burr no eran ciudadanos de esta última ciudad, se citaron a las afueras de Weehawken, Nueva Jersey, al alba del 11 de julio de 1804. Existe cierta controversia sobre cómo se produjo el duelo y los acontecimientos que lo rodearon. Al parecer, Hamilton se avino al duelo por honor, pero se oponía a la práctica y no tenía intención de disparar primero. Por el contrario, Burr, reputado buen tirador, tenía la intención manifiesta de disparar a su rival y matarlo a ser posible. Así, mientras que una de las dos partes indica que Hamilton nunca llegó a disparar, la otra argumenta que hubo un intervalo de entre 3 y 4 segundos entre el primer disparo y el segundo. El disparo de Hamilton falló a Burr, pero el de Burr acertó de lleno. La bala se introdujo en su abdomen, destrozando el hígado y la columna vertebral. Hamilton fue trasladado a Manhattan, en donde se alojó en casa de un amigo, recibiendo visitas hasta que murió al día siguiente. Burr más tarde fue acusado de varios delitos, incluyendo el de asesinato, en Nueva York y Nueva Jersey, pero no llegó a ser juzgado en ninguna de las dos jurisdicciones. Huyó a Carolina del Sur, en donde su hija vivía con su familia, pero pronto volvió a Washington para terminar su período de vicepresidencia.

Últimos años

Para entonces, todas las esperanzas de Burr de retomar la vida política se habían desvanecido, por lo que huyó de América y de sus acreedores hacia Europa, en donde intentó recuperar su fortuna. Vivió en Europa entre 1808 y 1812, pasando la mayor parte del tiempo en Inglaterra, Escocia, Dinamarca, Suecia y Francia. Buscó financiación para retomar sus planes en México, pero fue rechazado. Fue expulsado de Inglaterra y Napoleón Bonaparte rechazó recibirle, a pesar de que uno de sus ministros tuvo una entrevista con él acerca de la Florida española y las posesiones británicas en el Caribe. Burr volvió silenciosamente a Nueva York en 1812, arruinado y disfrazado para evitar a sus acreedores. Su nieto de 10 años, Aaron Burr Alston, murió de fiebre en Carolina del Sur, y Burr invitó a su hija a visitarle en la ciudad. El barco en el que ella viajaba se perdió en el mar, junto con todos los documentos importantes de Burr entre los que estaba un trabajo sobre la Guerra de Revolución. Burr vivió desde entonces en Nueva York como abogado de cierto éxito, teniendo a muchos jóvenes estudiantes deseando trabajar como pasantes para él. Su reputación como abogado todavía era bastante grande. Murió en Port Richmond, en Staten Island, con 80 años. Mantuvo su interés en la expansión al oeste hasta su muerte, y vivió para ver la Revolución de Texas. Fue enterrado en el Cementerio de Princeton.

Fuentes