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Arístides Viera González

Arístides Viera González
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Martir revolucionario cubano
NombreArístides Viera González
Nacimiento16 de abril de 1926
Marianao, Ciudad de la Habana, Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento20 de marzo de 1958
Bandera de Cuba Cuba
Causa de la muerteHeridas de balas y luego rematado
NacionalidadCubana
Otros nombresMingolo
CiudadaníaCubana

Arístides Viera González. Joven revolucionario cubano asesinado durante la tiranía de Fulgencio Batista. Miembro del Movimiento 26 de Julio.

Datos Biográficos

Nacimiento

Nace el 16 de abril de 1926, en el municipio de La Lisa. Joven audaz, generoso, de ideas muy bien definidas hasta su último hálito de vida.

Trayectoria revolucionaria

Fue un jóven al que siempre le inspiró desprecio la política criminal y entreguista que había venido realizando, en mengua de la dignidad nacional y el bienestar del pueblo, el autor del cuartelazo del 10 de marzo de 1952, Fulgencio Batista.

A partir de este día no dió reposo a su quehacer revolucionario contra la tiranía batistiana. Implicado en la ocupación de armas que la policía llevó a cabo en la calle Santa Martha en La Habana, el 5 de Agosto del 1955, se le instruyó causa por ese motivo.

El 30 de noviembre de 1955 fue nuevamente encarcelado. Al ser libertado, a partir de ese momento, continuó en la clandestinidad su actividad revolucionaria. El 17 de mayo de 1957 fue arrestado nuevamente, y en esta ocasión es falsamente acusado de llevar dos bombas. Durante su cautiverio en la prisión Castillo de el Príncipe enjuició enérgica y públicamente el crimen de que fuera victima el doctor Pelayo Cuervo Navarro.

En prisión, el 4 de junio de 1957 suscribió con otros compañeros un vibrante alegato dirigido a los magistrados del Tribunal de Urgencia, en el que se exponía la angustiosa situación en que se hallaban los presos políticos recluidos en el Principe.

Al mes siguiente formó parte del Comité de Dirección de la Huelga de Hambre declarada en el penal en solidaridad con los revolucionarios encerrados en el Reclusorio de Isla de Pinos, sujetos a maltratos y vejaciones por el Supervisor Gualdo Carrillo.

Hombre de acción, Viera fue también un revolucionario de pensamiento claro sobre la raíz de los males que aquejaban a su patria. Tuvo en cuenta el fenómeno de la penetración imperialista en tierras de América, afirmando:
“hay que parar en seco el sometimiento y la tutela, madre de nuestros infortunios”.
Presintiendo que sobre él se agigantaban los pasos de la muerte, el 5 de mayo de 1957 escribió su testamento político dejó dicho:
“Combato la feroz tiranía que nos acogota y a todas las tiranías y fuerzas retardatarias que en el mundo existen, como es deber de todos los humildes y ofrendo mi vida sin vacilaciones ni cobardías, con la seguridad indubitable de que sólo incorporándonos todos los de abajo a la lucha abierta y valiente contra ella, lograremos derribarla, conquistando una verdadera independencia económica y política del imperialismo yanqui."

Muerte

Después de haber formado parte en más de una temeraria acción en horas de la noche del 20 de marzo de 1958, viajando en un automóvil en la compañía de Elpidio Aguilar Bravo, Pedro Gutiérrez Hernández y Rogelio Perea, al llegar a 5ta. Avenida y 42, Miramar, sostiene fuego con los tripulantes de un carro patrullero. Perseguidos con saña, los revolucionarios logran llegar a la Playa de Marianao, pero frente al parque de diversiones Coney Island, el vehículo en que viajaban se proyectó contra un muro de piedras que había en el lugar. Herido en una pierna, Viera intenta refugiarse en una maleza al fondo del Driver Inn, pero hasta allí llegan los esbirros y éstos los rematan a tiros. También Elpidio Aguilar encontró la muerte en esa ocasión.

Fuente

  • Multimedia del Proyecto Identidad. PCC, Ciudad de la Habana. 2003