Carlos Luis Spegazzini

Carlos Luis Spegazzini
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Máximo referente en el conocimiento y clasificación de los hongos en la argentina.
Nacimiento20 de abril de 1858
Bandera de Italia Italia
Fallecimiento1926
Buenos Aires, Bandera de Argentina Argentina
OcupaciónBotánico


Carlos Luis Spegazzini. Fue un botánico italiano. Uno de los máximos impulsores de los estudios botánicos en la Argentina, y el máximo referente en el conocimiento y clasificación de los hongos (micología).

Síntesis biográfica

Nació en Bairo (Torino, Italia) el 20 de abril de 1858. Realizó sus primeros estudios en un colegio de Venecia y, más tarde, en la Real Escuela de Vitivinicultura y Enología de Conegliano, donde aprendió varios idiomas. Siendo un niño aun conoció a quien sería su maestro en el estudio y conocimiento de los hongos (que a la sazón sería su especialidad botánica), el especialista Pietro Saccardo. Era un políglota: dominaba el latín y el griego, hablaba todos los dialectos italianos; el francés, el alemán, el inglés, el castellano, el portugués, los idiomas de la Malasia, el japonés, las lenguas fueguinas, el guaraní, etc.

Trayectoria profesional

En 1879 viajó a América, buscando desarrollar su profesión y ganar experiencia científica. Estuvo en Brasil durante algunos meses, y, huyendo de una epidemia de fiebre amarilla que azotaba la ciudad brasilera, recaló en Buenos Aires a fin del mismo año. Ni bien arribado, pasó a integrar el Gabinete de Historia Natural de la Facultad de Ciencias Físico-Naturales de la UBA, y a dictar conferencias en diversas asociaciones científicas de la ciudad. En una de esas conferencias, conoció y entabló una amistosa relación con Sarmiento.

Un año después, integró la expedición italo-argentina que exploró durante todo 1881 la Patagonia y Tierra del Fuego, en calidad de naturalista agregado. En la travesía, recolectó más de 1.100 especies botánicas, la mitad de las cuales eran hongos. El naufragio de la corbeta que trasladaba a los científicos cerca del Cabo de Buena Esperanza lo obligó a nadar hasta la costa con su herbario y su cuaderno de notas al hombro. El accidente, además, le permitió conocer las culturas indígenas de Tierra del Fuego y aprender las lenguas fueguinas (más tarde escribiría una gramática alcaluf, basada en lo aprendido durante 1881 en la región más austral de la Argentina).

Formó parte de la comisión encargada para elegir el lugar donde se debía construir la nueva capital provincial de Buenos Aires y, en 1883, fue designado químico-micrólogo de la Oficina Química Municipal, por entonces bajo la dirección de Pedro Arata.

Un año después, viajó a La Plata, donde sentaría residencia definitiva. Allí formó hogar y estableció vínculos profesionales y amistosos con destacados científicos del momento, como los hermanos Florentino y Carlos Ameghino. En el campo laboral, uno de sus mayores logros estuvo relacionado con la naciente Universidad de La Plata.

Como docente

Fue docente en numerosas cátedras (de Botánica, Micrografía Vegetal y Química, entre otras), creó el Arboretum de la Facultad de Agronomía; organizó y supervisó la plantación de árboles en el Paseo del Bosque de la ciudad, etc. Poseía una vasta y profunda ilustración, así que enseñó, además de la botánica a la cual se dedicó especialmente, zoología, mineralogía, geología, micrografía y química. Fue designado director general de estudios en 1890, y vicedecano a principios de 1891.

En abril del citado año, por razones de índole económica, el gobierno de la provincia propuso a la Legislatura la clausura de la Facultad. Junto con el veterinario Desiderio Bernier expuso el grave error que tal decisión significaba, consiguiendo salvar a la Facultad. En la nueva organización conservó la dirección de los estudios hasta 1899. Volvió a ella en 1905, como miembro del Consejo de Enseñanza.

En 1898, al fundarse el Ministerio de Agricultura de la Nación, asumió la dirección de la sección Botánica y Fitopatología. Reunió allí junto a su hijo Propile Luis (fallecido en 1911), el Herbario del Ministerio. También fue profesor de la Facultad de Ciencias Físico-Matemáticas de la Universidad de La Plata, donde enseñó química analítica; en la Facultad de Química y Farmacia dictó botánica médica desde 1900 hasta su jubilación en 1912.

Labor científica

Antes de su arribo la flora micológica (de hongos) argentina contaba con menos de 50 especies conocidas, por su labor esta taxonomía aumentó increiblemente. Como él mismo decía:

"Hoy puedo dejar un ramillete de 4.000 especies, al que puedo agregar 1.000 para Chile, 800 para Brasil, Paraguay y Uruguay, y 2.000 especies nuevas." Según Cristóbal Hicken, "no existe un solo grupo ni familia de nuestra flora que no deba a Spegazzini alguna contribución"

.

Fue considerado como uno de los mejores micólogos del mundo. En el país, además, se habló de él como uno de los máximos impulsores de los estudios botánicos en la Nación.

Muerte

Falleció en 1926 en Argentina.

Publicaciones

Sus publicaciones son famosas en todo el mundo, por el gran aporte que significaron para la anatomía y sistemática vegetal. Entre ellas podemos mencionar tres:

  1. “Cactasearum platenses tentamen”.
  2. “Funghi argentini nova v. critici”, en el que describió aproximadamente 882 especies de hongos argentinos.
  3. “Mycetes argentiinenses”, publicado entre 1899 y 1912, en el que trató 1.546 entidades taxonómicas.
  4. “Revista Argentina de Botánica”, 1925 en cuatro entregas escritas casi enteramente por él.

Legado

Compuesto por sus libros, el mobiliario particular y sus colecciones botánicas pasó a la Universidad de La Plata. En la que había sido su casa se abrió, años después, el Instituto de Micología "Carlos Spegazzini" y, en 1947, el mismo nombre se le puso al Museo de Botánica y Farmacognosía de la Facultad de Química y Farmacia de La Plata.

Homenaje

El Laboratorio de Farmacología Experimental del Instituto Biológico Argentino, inaugurado en Florencio Varela (Prov. de Buenos Aires), en 1927, lleva también su nombre. La Sociedad Argentina de Ciencias Naturales decidió consagrar un número íntegro de su revista “Physis” a la memoria de este gran botánico. Sendas calles de la ciudad de La Plata y Buenos Aires, así como una estación del Ferrocarril Roca, lo recuerdan por su labor científica

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