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Central Máximo Gómez

Central Máximo Gómez
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Institución con sede en Cuba Bandera de Cuba
Central.jpg
CAI Máximo Gómez
Fundación:1915
País:Cuba Bandera de Cuba
Dirección:Punta Alegre

Central Máximo Gómez. Uno de los centrales más productores de azúcar de Cuba. Ubicado en el poblado de Punta Alegre, en el municipio Chambas de la provincia Ciego de Ávila.

Del Punta Alegre al Máximo Gómez

A principios de mayo de 1975 terminó la zafra el Central Máximo Gómez, cumplido el plan técnico-económico. La noticia escueta, repetida por todo el País, no muestra los esfuerzos grandes y diversos que hace cada Unidad en la zafra azucarera.

Para el Máximo Gómez se planteaba el problema mismo de hacer la zafra: durante los años 1973 y 1974 el central no molió. La falta de cañas fue la causa principal, y por eso el éxito de esta zafra tenía que garantizarse desde mucho antes de que arrancara el ingenio.

El Plan agrícola libró una lucha prolongada y tenaz, los trabajadores fomentaron y atendieron los cañaverales necesarios para que el central moliera, y la mete se cumplió.

Una fábrica no permanece dos años cerrada impunemente y fue necesario aunar hombres y maquinas para devolverle vida y eficiencia al Máximo Gómez. Como en gran parte unos y otras hombres y máquinas ya no son jóvenes, la tarea parecía más difícil. Durante el receso más de ochenta antiguos obreros se acogieron al retiro.

Y la formidable inyección de jóvenes obreros que recibió 217 hacían su primera zafra implicaba sin embargo la correspondiente inexperiencia en le operación práctica de una unidad azucarera.

Entonces se solicitó la cooperación de los retirados y le mayoría de ellos volvieron al central, a ayudar, a orientar, a trasmitir una vez más sus experiencias a los jóvenes.

Los veía usted por todas partes, dando carreras y peleando como si el ingenio fuera de ellos, los recuerda con cariño uno de los dirigentes de la Unidad. Entre esos compañeros estuvieron muchos de los veinte cincuentenarios que tiene el central.

Y después de una primera etapa que, naturalmente, fue la de mayores dificultades, la zafra marchó a paso seguro.

Los jóvenes también estuvieron a la altura del momento. En la escuela de la práctica se completaron las lecciones. Los secretos y achaques de una fábrica compleja y añosa se les hicieron familiares.

Y sacaron adelante este central en el que los seis Jefes de Turno correspondientes a Maquinaria y a Fabricación son menores de 30 años, y les va bien.

El Máximo Gómez se reincorporó así al proceso de rehabilitación y desarrollo de nuestra industria, en el marco de una dirección eficiente y de un planeamiento y organización de las actividades que son requisitos del éxito en la conducción de la economía.

De todos modos, fue noticia y alegría para todos que el Máximo Gómez celebrare su retorno a zafra cumpliendo su plan técnico-económico.

Historia

Parte I.

1915. La guerra europea y la dominación imperialista sobre Cuba se conjugan para producir una gran expansión azucarera, estimulada por precios cada vez más altos. Pero aquella expansión no significó para Cuba un desarrollo económico que contribuyera a afirmar la precaria república de entonces.

Por lo contrario, se completó la dominación norteamericana de nuestra economía, se enriquecieron los imperialistas y sus socios nativos; la industria azucarera que multiplicó por dos su producción en 10 años, se encontró al borde de la ruina en cinco años más y estancada en lo sucesivo hasta el triunfo de la Revolución.

Pero en 1915 apenas comenzaba esta historia y por eso en Boston se localizaba en el mapa con entusiasmo un aislado lugar de la costa noroeste de Camagüey, la Bahía de Buenavista.

Y la recién nacida compañía imperialista no sólo decidla fomentar su primer central cubano allí, también sonaría exótico y bonito a sus oídos decidió tomar su nombre Punta Alegre Sugar Company.

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Los trabajos marcharon rápido y el Punta Alegre hizo su primera zafra ya en 1917, moliendo con dos tandems (un Fulton y un Bankroft) hasta 1933, en que ambos fueron sustituidos por el Farrel actual.

Con 440 mil arrobas de capacidad, su record de producción antes de la Revolución fue de 563 mil sacos de 325 libras en 1928, en el umbral de la gran crisis que se abatió sobre la industria y la economía del País. Las máquinas y sus repuestos venían de Missouri o Connectiout; los hombres eran más modestos.

Como la población de la región era escasa, los contratistas traían haitianos, pobres campesinos que entraban desde el puerto de El Francés y eran explotados por jornales de miseria.

También jamaicanos, españoles y cubanos fomentaron el ingenio e hicieron las primeras zafras. Desde 1922 llegaron más cubanos, sobre todo de Matanzas.

Como en otros lugares de la provincia, en Punta Alegre se fomentó un enclave económico sin la menor preocupación social o de integración económica regional, un enclave destinado a la explotación de los hombres y la tierra para obtener grandes ganancias de la venta de azúcar crudo. Para los gallegos, leoneses, isleños, cubanos de la zona o de occidente, caribeños de todas partes, Punta Alegre fue la oportunidad de ser explotados.

La Compañía poseía 1080 caballerías en 1915, al comenzar a fomentar el Central. En 1920 ya eran 2307 y 4212 para el total de sus tres centrales.

En 1925 poseía un total de 9121 caballerías y en 1928 tenía 10 434 caballerías entre sus seis centrales. Veinticinco años después, cuando ya había vendido el Punta Alegre a burgueses cubanos, la Punta Alegre Sugar Company que conservó el nombre de su primer enclave, controlaba 3389 caballerías entre sus tres centrales.

Era el axioma capitalista, la desposesión de los medios de producción y de vida para la mayoría como un requisito básico para explotar su trabajo libre. El latifundio azucarero en Cuba, fenómeno capitalista, se formó mediante compres, rejuegos legales, robos y desalojos.

Morón tiene la segunda estación de Cuba… los Esteros de Morón, por sí solos son un espectáculo. Al final de una infame carretera hay un muellecito y en él carboneros de una sola raza: la raza tiznada…

El viaje de Chicota en Punta Alegre también se hace navegando por el canal que los Fallas han tenido que hacer a través de la bahía de Buenavista, que tiene una longitud 9,450 metros, con 20 metros de ancho y 2 a 4 metros de profundidad… la gran soledad de aquellos mares bajos, arenosos, intrincantes de cayos, por los que siempre la navegación tendrá que ser más o menos primitiva, se acentúa cuando el viaje se realiza de noche.

La marcha lenta de la Aida hizo que nos cogiera la noche al regresar de Punta Alegre, el pintoresco pueblecito ribereño, en donde se efectúan famosas fiestas de las parrandas, con enconadas competencias entre los barrios del Yeso y las Salinas, a semejanzas de Remedios y Caibarién.

Ni una embarcación en todo el camino, a lo lejos distanciándonos más cada vez, los reflejos del Faro de Caimán… mete la mano en el agua y la llena de fosforillos que es como llaman los marineros del norte a estas fosforescencias del mar. Por las aguas negras, que se iban tranquilizando, la lancha avanzaba como un ciego que conociera bien el camino.

En Punta Alegre la caña de administración era operada por una supuesta Cía. Agrícola del Monte, ficción legal de los dueños del central. Muchos colonos, sobre todo los pequeños, perdieron sus tierras a manos de la Compañía. Por 1950, el Punta Alegre tenía 70 colonias solamente, cifra bajísima aún para la provincia de Camaguey, tan escasa en colonias.

Norteamericanos eran los jefes de las cuatro o cinco zonas agrícolas, como yanquis eran en los primeros años el Administrador, el Segundo, los jefes de Maquinaria, Fabricación, Tráfico, Oficina y Dpto. Comercial. En la larga historia de las luchas de los trabajadores y el pueblo por la liberación nacional y social también estuvo presente Punta Alegre.

Los trabajadores del azúcar aprendieron la realidad de explotación que los unía a pesar de la diversidad de razas y nacionalidades, y fueron surgiendo las uniones de obreros y la conciencia de clase mas allá del marco estrecho del taller o el Departamento. La gran huelga de 1924, iniciada y conducida por Enrique Varona, tuvo el apoyo decidido de los trabajadores de Punta Alegre.

Varona, maquinista en el Ferrocarril del Norte de Cuba, fue uno le los más destacados líderes que tuvo el proletariado cubano en aquellos años de su primera insurgencia masiva.

La huelga la comenzaron los ferroviarios, pero pronto fueron apoyados por los azucareros por toda la provincia. Demandas: jornadas de ocho horas, jornales decorosos, luz y agua en los bateyes.

En Punta Alegre se organizó el Comité de Huelga, dirigido por el soldador isleño Ramón Hernández; lo formaban delegados elegidos por Departamento. Ramón, formado por Varona, organizó previsoramente un segundo y un tercer Comité como sustitutos eventuales del primero.

El paro comenzó cuando debía comenzar la zafra de 1924. La Guardia Rural ocupó el central y los caminos, capturando obreros para obligarlos a trabajar. Estos huían hacia los campos, a refugiarse entre los pescadores, o a Chambas y Morón.

Grandes reflectores iluminaban el área y se trajeron rompehuelgas que a veces eran interceptados por los comités de estaca.

El Tercio Táctico de Camaguey fue enviado a Morón. Los trabajadores agrícolas, haitianos y jamaicanos, apoyaron la huelga abnegadamente. La Unión de Ferroviarios de Morón mantenía el liderazgo y enviaba algunos auxilios en la medida de sus posibilidades.

Así se sostuvieron mientras en la prensa nacional se acusaba a la huelga de intentona comunista para impedir la toma de posesión de Machado.

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Hacia el final de la huelga, que duró dos meses, el Comité decidió descarrilar la locomotora 10, para reforzar los ánimos.

En un sombrero de pajilla se sorteó y le tocó la acción a dos obreros españoles: José Fernández Torres y Joséito González, los cuales cumplieron su misión en el Km. 4, a pesar de la vigilancia militar.

José Fernández, uno de los fundadores de la primera célula comunista en Punte Alegre, alcanzó a ver el triunfo del socialismo en Cuba y es uno de los cincuentenarios del Central. Vive en un edificio de apartamentos construido en Máximo Gómez por la Revolución, junto a su esposa y compañera, venezolana y cubana.

Durante la insurgencia generalizada del pueblo cubano en 1933 la lucha obrera y las ideas socialistas alcanzaron su clímax en Punta Alegre.

En la casa número 50 una docena de trabajadores habían fundado la primera célula del primer partido marxista-leninista cubano, pero a la caída del Machadato las masas obreras se nuclearon y se fundó el primer sindicato, también llamado entonces Comité de Huelga. El movimiento huelguístico reivindicaba el derecho a tener sindicato, la jornada de 8 horas, mejores salarios.

Esta vez los trabajadores permanecieron en el batey, formaron comités de estaca y sitiaron al administrador yanqui en la oficina: éste cedió finalmente y aprobó las demandas de los obreros; por primera vez, la bandera roja del proletariado fue paseada en manifestación de masas por todo el batey.

Con la Huelga de Marzo de 1935 -última gran acción de masas en la Revolución del 30 se recrudeció la represión y fue ilegalizado el sindicato.

Pero la experiencia y el recuerdo de las luchas no desapareció con el final de la Revolución y dieciocho años después del combate de El Morrillo, el asalto al Moncada inició la gran ofensiva revolucionaria que continuó y llevó al triunfo los ideales de Mella y Guiteras mediante la carga revolucionaria que pedía Villena.

Para Punta Alegre vinieron los años de la reorganización post-revolucionaria. Los Administradores pasaron a ser cubanos y se disolvió la colonia yanqui que vivía de la línea para allá.

Incluso en los años cincuenta el central pasó a ser propiedad de cubanos; la familia Falla - burgueses que habían sido cómplices y beneficiarios del Machadato, impuso un nuevo sello de paternalismo religioso que, sin embargo, no consiguió ocultarle a los humildes la realidad palpable: la miseria en Punta Alegre y en toda Cuba era consecuencia de la explotación del hombre por el hombre que producía la riqueza de los Falla y de todos los burgueses yanquis y cubanos que explotaban al País.

En 1938 se logró la legalización del sindicato, que emprendió luchas por el mejoramiento de la situación de los trabajadores en las que se destacó el veterano dirigente comunista Luciano Rodríguez. Después fue la historia repetida por todo el país: otra vez la represión copo mujalista de las organizaciones obreras, golpe de estado en 1952, rebeldía obrera y popular.

Lázaro Peña y Jesús Menéndez estuvieron más de una vez en las asambleas del Teatro Dalia. Jesús, el gran dirigente proletario, estuvo en Punta Alegre pocos días antes de ser asesinado en Manzanillo, en 1948.

La Revolución triunfante en 1959 trajo le liberación nacional y la solución radical de los problemas sociales fundamentales del pueblo cubano. Y a Punta Alegre llegó también la hora de la expropiación de los expropiadores: el central fue nacionalizado, pasó a servir a los que lo construyeron y molieron sus cañas con su sudor y sus vidas durante más de cuarenta años. Pasó a poder del pueblo.

Y a Punta Alegre le tocó el gran honor de rebautizarse can el nombre del Generalísimo de los rebeldes cubanos del Siglo XIX, el gran guerrillero dominicano que vivió y luchó para la libertad cubana, Máximo Gómez

Punta Alegre fue el central camagüeyano que recibió el nombre del que paseó la bandera insurrecta por toda la provincia en las dos grandes guerras de independencia, del jinete temible de Camujiro y Palo Seco, del vencedor de la Sacra, Naranjo, Las Guásimas, Santa Cruz del Sur, Saratoga; del digno continuador de la obra del Mayor.

Parte II

El Máximo Gómez ha vivido todo el proceso de la industria azucarera bajo la Revolución. Desde el intento imperialista de destruirlo mediante un bombardeo nocturno, poco tiempo después de nacionalizado, hasta los enormes esfuerzos por cumplir las metas trazadas durante el Plan Perspectivo.

Y ahora, en 1975, la industria y la agricultura triunfan sobre las dificultades y reincorporan exitosamente al Máximo Gómez a la producción de azúcar.

Y es el triunfo de los trabajadores, que en la industria son poco mas de 700 después del trabajo de nacionalización de la fuerza laboral, que ahora responde e las necesidades del País de brazos para su desarrollo. Si entramos por la nave espaciosa y bordeamos el tandem podemos encontrar jóvenes como Mario León, jefe de Turno en Maquinaria y Presidente de la Brigada Técnica Juvenil del área.

El nos explica cómo funciona la Brigada, que agrupa a los jóvenes calificados con la finalidad de garantizar el desarrollo técnico, la superación y la divulgación técnica.

Mario nos habla de la Comisión de Innovadores e Inventores, que tarnbién preside. Entre las innovaciones registradas nos llama la atención una: extractor de tierra de canjilones y tornillo ain fin. Tras este largo nombre está la humanización del trabajo, pues se trata de la limpieza mecánica del hoyo del basculador, que sustituye a uno de los trabajos más penosos que se realizan en un central.

Pero también se baten los jóvenes de la BTJ y los colaboradores, que son técnicos de más edad contra los hábitos rutinarios en la producción y se aplican a la investigación de alternativas tecnológicas, como seria el caso de la instalación de cuchillas más grandes en molinos con relación al mayor gasto de energía que se necesitaría para operarlas.

Si pasamos por el área de Fabricación nos encontramos un cuadro análogo. Aquí Emilio Leiva, presidente de la BTJ de la misma, nos explica que ha sido en esta zafra precisamente que se fundó la segunda Brigada del Central. Su línea de trabajo principal ha sido la operación de zafra y ha desempeñado un papel importante en la tarea de hacer más efectivo el trabajo de docenas de jóvenes que realizaban su primera zafra.

Emilio nos habla ahora de UJC porque él es el Ideólogo del Comité de Dirección del Máximo Gómez. El Secretario General es Leonel Martin, Jefe de Lubricación, que no estaba trabajando en ese turno. Hay dos Comités de Base, con 30 militantes, otros tantos jóvenes en el Plan de Preparación para el Ingreso y seis ejemplares en proceso. La UJC del central es numerosa y combativa y los chequeos del trabajo dan fe de esto último.

Nos llama la atención la edad de los custodios de la puerta de la Unidad. A la noche, en el portal de su casa, nos explica Basilio Valcárcel que esa es una de las tantas formas de cooperación de los trabajadores retirados.

Dueño de una prodigiosa memoria, este cincuentenario gallego de 73 años, que conoció de la Revolución de Octubre en el Central Adelaida en 1921, nos habla de las luchas obreras de hace 30, 40 ó 50 años, con la misma naturalidad con que ayer nos invitó a cerveza en Circulo Social.

Aquí están hermanados hoy los trabajadores de Máximo Gómez, luchando por el desarrollo socialista de nuestro País, rompiendo prejuicios más de cincuenta mujeres trabajan en la Unidad ascendiendo la cuesta de la superación cultural y técnica, cuesta dura para los que siempre vivieron oprimidos y olvidados.

Un concentrado de primaria, una Secundaria Básica y una Escuela Taller Juvenil, dicen del esfuerzo educacional para los niños y jovencitos; a la vez, se impulsa arduamente la incorporación de los numerosos trabajadores adultos de baja escolaridad a las aulas.

El Pueblo de Punta Alegre y la zona vecina siempre dependieron del Central, o más exactamente del afán de lucro de los dueños y de los que controlaban el negocio azucarero. Hoy se promueve el desarrollo armónico del Municipal, que lleva también el nombre de Máximo Gómez y es uno de los cinco que componen la actual Región de Chambas.

La incomunicación fue siempre un muro de atraso paro esta zona, ya que el azúcar y las mieles, que eran más importantes que las personas, salían por el mar vecino. Una estrecha vía férrea de 36 kilómetros, vía cañera, unía Punta Alegre con Adelaida y Falla.

La anhelada carretera de Punta Alegre a Chambas, que enlazaría las comunidades del batey y el pueblo, así como el poblado de Los Perros y una ancha zona aislada, dándole salida al Circuito Norte, es como un símbolo del régimen miserable que rigió los destinos del pueblo cubano hasta la Revolución.

Tres veces fue construida esta carretera por los rejuegos de la politiquería, sin que se asfaltara uno solo de sus 35 Kms. Campañas políticas, colectas, cadenas pera cobrar peaje, todo fue burla para los que carecían de todo. Sólo en 1959 se construyó el terraplén completo de Chambas a Punta Alegre.

Y ahora si marcha la carretera verdadera, que muy pronto unirá a los pueblos de esta zona Pos Brigadas de Viales del DAP y el aporte sistemático de los obreros del central y de los vecinos de todo el trayecto, movilizados por sus organizaciones, constituyen la fuerza laboral.

Sólo la Revolución podría sacar a Punta Alegre y otros mil lugares como aquél de su aislamiento; sólo con ella se podían elevar los hombres aislados a la solidaridad de los trabajadores libres.

Además de las ventajas sociales obvias, la carretera permitirá en el futuro el tiro directo al basculador del Máximo Gómez y comunicará otras instalaciones económicas importantes de este Municipio: la cooperativa pesquera Miguel Buchillón, los planes ganaderos y la Mina de Yeso, una de las mayores de Cuba y que abastece a las fabricas de cemento de Nuevitas, Santiago de Cuba y Siguaney.

Parte III.

Final de abril. Como suele suceder, el ingenio se resiste a terminar la zafra. Los hombres, más constantes que él, lo reparan y lo alientan a cumplir su mata. El problema es en bombas y nos acercamos, curiosos e ignorantes, al lugar de la interrupción.

Se trabaja rápido, pero sin precipitación ni desorden, Junto al lugar de la rotura el Administrador, que analiza can calma los resultados de la acción que se está ejecutando Ya nos afirma más la idea de que nuestra industria principal avanza con pasos seguros.

Vamos a dejar el central y su comunidad, tan contiguos al mar, y nos quedará también el recuerdo de uno de los paisajes más calmadamente hermosos que hemos visto en nuestro País.

Nos vamos en un motor de línea, y cerca del basculador le damos paso a la máquina número 7 que maniobra 20 metros adelante y suelta por el declive los carros cargados de caña hacia el basculador, La máquina 7 también es cincuentenaria, pero ahora corra para nosotros por los raíles de la Revolución.

Al pasar por El Asiento, un hogar de Haitianos. Vejez pensionada y libre de miserias para los que un día fueron esclavos del Siglo XX. Ya la Ley primera de nuestra república es el culto a la dignidad plena del hombre. Y salimos a la interminable llanura camagüeyana, hasta que aparezca la torre del antiguo Adelaida, que ahora se llama Enrique Varona, naturalmente.

La juventud en el Central Máximo Gómez

Durante los años 1973 y 1974 el Central Máximo Gómez permaneció inactivo. Sus máquinas no funcionaron por poca disponibilidad de caña, lo que motivó que el personal de la industria fuera usado en labores agrícolas o fueran reubicados en otros centrales.

Esto provocó la perdida de esa magnífica oportunidad que es la zafra, en la formación y capacitación técnica de nuevos jóvenes para incorporarlos a la producción.

Unido a ello debemos considerar que en esos dos años hubo una explosión de obreros capacitados que arribaron a la edad de jubilación- Ello fue la causa que al arrancar la zafra de 1975 existiera un arribo considerable de jóvenes a la industria, especialmente en el área de fabricación para ocupar puestos laborales de obreros, obreros calificados y técnicos, con poca experiencia.

Es significativo que aquí se impuso la voluntad revolucionaria de vencer, el espíritu emprendedor de la juventud y la disposición de superación. Se trabajó todo el tiempo que fue necesario o que las fuerzas de cada uno le permitiera, pero se logró hacer una zafra grande y eficiente.

Esa zafra constituyó una prueba que la juventud, unida a los trabajadores de experiencia que quedaban, aprobó con calificación sobresaliente, poniendo en alto su fé inquebrantable en la Revolución y su apoyo decidido al proceso socialista así como su apego a las ideas de la dirección de la revolución.

Fuentes

  • Central Máximo Gómez.
  • ura