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Christian Barnard

Christiaan Barnard
Información sobre la plantilla
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Fue uno de los cirujanos más importantes del siglo XX.
NombreChristiaan Neethling Barnard
Nacimiento8 de noviembre de 1922
Beaufort West, Bandera de la República de Sudáfrica Sudáfrica
Fallecimiento2 de septiembre del 2001
Bandera de Chipre Chipre
Nacionalidadsudafricano
Alma materUniversidad de El Cabo
OcupaciónCardiólogo
CónyugeLouwtjie

Barbara Zoellner

Karen Setzkorn
HijosAndré y Deirdre

Frederick y Christian

Armin y Lara
PadresAdams H Barnard y Maria Elizabeth de Swart
Christiaan Barnard. Fue un cardiólogo y cirujano sudafricano, recordado especialmente por efectuar con éxito el primer trasplante de corazón.

Síntesis biográfica

Nació el 8 de noviembre de 1922 en la población de Beaufort West, Sudáfrica. El padre tenía escasos ingresos pero, dada su posición social como miembro de la iglesia y los privilegios que le otorgaba su cargo, pudo asistir a renombradas escuelas privadas de su localidad natal y después cursó medicina en la Universidad de El Cabo, donde se graduó en 1953.

Carrera

Inició su carrera como médico cirujano general en el hospital Groote Schuur, de Ciudad del Cabo, donde su hermano mayor Marius era jefe del equipo de trasplantes.Para 1955 obtuvo una beca para ingresar en la Universidad estadounidense de Minnesota, donde en 1958 obtuvo el título de doctor especialista en cardiología.

En estos años como estudiantes resaltó como alumno aventajado del prestigioso doctor Owen H. Wangesteen, que le introdujo en la ciencia cardiovascular, mientras que el doctor Shumway le familiarizó con la técnica de trasplantes de corazón en animales, por lo que, a su regreso de Estados Unidos,comenzó a practicar durante varios años con perros. En el año 1962 fue nombrado jefe de cirugía torácica del hospital Groote Schuur, donde ya había ejercido con anterioridad.

Primer transplante

El 3 de diciembre de 1967, una noticia que recogieron todos los teletipos asombró al mundo: un médico sudafricano había realizado el primer trasplante de corazón a un ser humano. El receptor fue Louis Washkansky, comerciante, hombre corpulento y optimista de cincuenta y seis años, desahuciado por un irreversible problema cardíaco, al que se unía una diabetes aguda. La donante, Dénise Darvall, una joven oficinista de veinticinco años atropellada junto a su madre por un automóvil. Dicha operación, llevada a cabo por un equipo de veinte cirujanos bajo la dirección de Barnard, duró seis horas. Al despertarse, Washkansky declaró que se sentía mucho mejor con el nuevo corazón. Médico y paciente salieron catapultados hacia la fama, aunque dieciocho días después, la madrugada del 21 de diciembre, el paciente murió de una neumonía. Tras este hito en la historia de la medicina, empezaron a lloverle a Barnard los honores y las distinciones de todo tipo, convirtiéndose en el personaje más popular del momento. Se lanzó a la vida mundana y se fotografió con las actrices más famosas de la época.

Segundo trasplante

El segundo trasplante se realizó el 2 de enero de 1968 . Esta vez el receptor fue el doctor Philip Blaiberg, y el donante, el mulato Clive Haupt. El corazón de un negro latió durante 563 días en el cuerpo de un blanco. A partir de aquel momento, en medio de una polémica que no cesaba respecto a la bioética de tales intervenciones (¿está muerto el que no respira pero su corazón late?), los pacientes fueron ganando expectativas de vida, gracias a los fármacos inmunosupresores como la ciclosperina. En 1970 se divorció de su primera esposa, Louwtjie, que le había dado dos hijos: André, que se suicidaría en 1984 a causa de la separación de sus padres (según diagnóstico de su psiquiatra y apreciación del propio progenitor), y Deirdre. Aquel mismo año se casó con la rica heredera Barbara Zoellner, de diecinueve años, hija del multimillonario alemán Frederick Zoellner, afincado en Johannesburgo y conocido como el «rey del acero». Pra el año 1974 realizó por primera vez en el mundo un doble trasplante de corazón, que consistió en añadir un corazón más sano a otro enfermo para ayudarle a cumplir las funciones del que ya tenía. Pero sus experimentos en el quirófano terminarían, tarde o temprano, en fracaso. Un año despues , cuando empezaba a declinar su fama, visitó España para presentar su libro Tensión, y a su nueva esposa (que le había dado dos hijos, Frederick y Christian), con el propósito de no perder un ápice de popularidad en la cuenca mediterránea, donde era más adulado. Sin embargo, en 1979, se negó a participar en una operación de trasplante de cabeza humana por encontrar la idea impracticable y, «probablemente, inmoral». Con esta afirmación salvaguardó su honor.

Retiro

Para 1983, después de trabajar en un hospital de Estados Unidos, definitivamente abandonó el ejercicio de la cirugía, pero a pesar de los achaques, el desprestigio entre sus colegas y la pérdida de popularidad, intentó abrirse nuevos caminos. Hasta entonces había realizado alrededor de 140 trasplantes, entre ellos el del corazón de un mandril a una enferma de veinticinco años que murió a las pocas horas.

De 1987 en lo adelante se dedicó a la investigación médica y dirigió cuatro equipos en el Instituto Max Planck y en la Universidad de Heidelberg, ambos en Alemania, un tercero en la Universidad de Oklahoma, en Estados Unidos, y, por último, otro en Suiza. Esos equipos realizaron estudios orientados a descubrir las causas del envejecimiento de los organismos y los factores biológicos presentes en el feto y que desaparecen al nacer éste. Conjuntamente de coordinar esos equipos, se ocupó de su inmensa granja de ovejas cerca de Ciudad del Cabo, donde, además, intentó reintroducir animales salvajes que originariamente ocupaban aquellos parajes.

Publicó su autobiografía en 1993 , La segunda vida, donde además de hablar de su trayectoria profesional exponía con detalle sus idilios con mujeres famosas. En sus viajes y conferencias insistía en lo que fue la obsesión de sus últimos días: inculcar a la sociedad la necesidad de la donación de órganos.

Fallecimiento

El 2 de septiembre del 2001 fallecía en Chipre a los setenta y ocho años de edad, víctima de un ataque de asma, no de un ataque cardíaco como publicó la prensa a las pocas horas del fallecimiento. Ese mismo año, la implantación en un paciente estadounidense del corazón artificial Abiocor como un órgano permanente constituyó un hito que empequeñecía de algún modo la proeza realizada por Barnard en 1967.

Fuentes

  • Biografía de Christiaan Barnard. Disponible en: Biografías y vidas consultado el 11 de marzo del 2012.
  • Biografía de Christiaan Barnard Disponible en: Compumedicina consultado el 11 de marzo del 2012.