Descubrimiento de Puerto Rico

Descubrimiento de Puerto Rico
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Fecha:19 de noviembre de 1493
País(es) involucrado(s)
Bandera del Imperio Español Imperio Español
Líderes:
Cristóbal Colón

Descubrimiento de Puerto Rico. Hecho de la historia de la Puerto Rico que data del año de 1493 cuando el 19 de noviembre de ese año los colonizadores españoles con el Almirante Cristóbal Colón al frente, en el segundo viaje de exploración del mismo, llegan a las costas de la isla de Borínquen (llamada así por sus habitantes originarios nativos de ahí que sus habitantes actuales se denominen boricuas) y la bautizan en nombre de la Corona Española como San Juan Bautista de Puerto Rico. Algunos historiadores son de la opinión que la isla fue descubierta por Martín Alonso Pinzón en 1492 durante el tiempo que estuvo separado de Colón.

Descubrimiento

El descubrimiento de Puerto Rico se produjo después que el Almirante Cristóbal Colon notificó del descubrimiento de las Indias (Nuevo Mundo) a los Reyes Católicos, acordando en ese momento con sus Majestades regresar a las tierras descubiertas para seguir explorándolas en nombre de España y de esta forma establecer colonias en ellas.

El nuevo viaje de exploración salió de la bahía de Cádiz con 17 bajeles el día 25 de septiembre de 1493[1]. Navegando con destino a la isla de Santo Domingo, con escala en las Islas Canarias para tomar como provisiones ganado, aves y semillas con el fin de multiplicar estas especies en la nueva Colonia americana. El 3 de noviembre llega al Nuevo Mundo y descubre la isla de Dominica, a la cual le prosiguen las de Marioalante y Guadalupe: desembarco en esta alguno de los hombres bajo su mando y tomó posesión de ella en nombre de los Reyes de España sin que enfrentase oposición alguna por parte de los nativos, los que se refugiaron en los bosques.

Los colonizadores españoles solo encontraron en la playa dos indios, que decían ser de la isla de Borínquen y que les rogaron los llevasen en sus navíos, pues estaban destinados a ser víctimas de los sangrientos maltratos de los Caribes de aquella isla. El Almirante se negó a transportar a los isleños para no entrar en conflicto con los nativos de la Guadalupe, dándole algunos obsequios de suelo español y ordenándoles que se retiraran; pero los Caribes despojaron a los indios de lo que habían recibido de Colon. Los indios se volvieron ante el conquistador acompañados de seis mujeres y dos muchachos, pidiéndoles nuevamente que lo dejaran montar en sus barcos con el fin de evitar la muerte segura a mano de los Caribes[2].

El 10 de noviembre el Almirante Colón partió de la isla de Guadalupe con rumbo al Nordeste (otras fuentes indican que fue por el Sur), descubriendo en su trayecto las islas Redonda, Antigua, San Martín, Santa Cruz y muchas otras que encontraba a su paso y que fue nombrando con nombres ibéricos, siendo la última de esta las Islas Vírgenes.

Los nativos de las islas descubiertas le hablaron de nuevas tierras en el mar y de la Tierra firme, mostrándole el camino de regreso a Santo Domingo, guiándolo por la isla de Borinquen. Al llegar a las costas de la nueva isla le dio el nombre de San Juan Bautista[3][4], fondeando en una bahía de la misma con dirección al Poniente, en la cual encontró muchas especies de pescados, sábalos, sardinas, róbalos y otras en abundancia. En la playa se veía una población, cuyas casas estaban construido de madera y varas, cubiertas de hojas de palmas, coronadas de torreones y miradores de cañas entretejidas, dejando una gran plaza en su centro, de donde salia un camino ancho, recto y llano, que llegaba hasta la mar, hecho de rejados cubiertos de flores, yerbas y otras plantas, cuyos verdes follajes dispuestos con graciosa simetría, daban la agradable idea de la fertilidad de la tierra. Al extremo de dicho camino se levantaba sobre troncos de árboles un espacioso mirador que caía sobre el mar, este estaba cubierto de cañas, adornado de flores y yerbas como las existentes en el camino[5].

Este asentamiento estaba edificado de una forma ordenada no antes vista por los españoles, también fue del asombro para los ibéricos la frondosidad de las costas de la isla, poblada de tanta variedad de árboles, cuya magnitud y diferencias eran mayores que la que habían visto en Europa lo que estimulaba a los pasajeros a saltar en tierra, pero la huida de los nativos en dirección a los bosques los detuvo y el día 22 de noviembre levantaron ancla con rumbo a Santo Domingo, sin que retornase más una partida española a las tierras de Puerto Rico hasta que Juan Ponce de León volvió a reconocerla en 1608.

Por los datos recopilados se piensa que la bahía visitada por los españoles fue el puerto de la Aguada que está al Noroeste de la isla. Esta afirmación es sostenida por la situación del puerto, su gran extensión, buena profundidad y espaciosa entrada. A esta parte de playa le dan el nombre de Gruadilla, que en el idioma de los indios de aquella isla significa jardín, que ademas de convenir al sitio, por ser el mas ameno y agradable, parece explica la disposición y forma del pueblo que vieron los españoles a su arribo.

Referencias