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Earl Manigault

Earl Manigault
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The-goat.jpg
Nacimiento7 de septiembre de 1944
Charleston, Carolina del Sur, Bandera de los Estados Unidos de América Estados Unidos
Fallecimiento15 de mayo de 1998
Nueva York, Estados Unidos
Otros nombres"The Goat"
OcupaciónJugador de baloncesto

Earl Manigault. Jugador de baloncesto callejero estadounidense, considerado por la mayoría como el mejor jugador de la historia de Rucker Park,la pista de streetball más famosa e importante del mundo. Era también conocido por su apodo, The Goat (La Cabra), aunque ese seudónimo servía también como juego de palabras para halagar al jugador (The G.O.A.T: The Greatest of All Time, El Mejor de Todos los Tiempos).

Síntesis biográfica

Primeros años y carrera

Earl Manigault nació en Charleston, siendo el último de nueve hermanos, pero creció en Harlem, Nueva York, ya que su madre se trasladó con él y sus hermanos a vivir allí, un lugar donde solían y suelen vivir las familias de raza negra más desfavorecidas de la zona. En una vida de pobreza como la que tenían, Earl pasó prácticamente toda su infancia en la calle, casi siempre viendo o jugando a baloncesto en la Rucker, la cancha que le hizo famoso.

Todo este tiempo unido a su deporte le hizo madurar como jugador, llegando a convertirse en uno de los ídolos de su equipo del instituto, el Franklin High School, con el que incluso llegó a tener actuaciones estelares, como conseguir 57 puntos en un sólo partido. Pero al otro lado de su magnífico nivel baloncestístico se encontró con sus primeros contactos con las drogas, comenzó a fumar marihuana, lo que le hace ser expulsado de la escuela, lo que le llevó a ingresar en un instituto privado, el Laurindburg, en Carolina del Norte.

Al término de su etapa escolar seguía siendo una estrella en su deporte, lo que llevó a recibir ofertas de varias universidades, entre ellas algunas importantes como Duke o North Carolina, a pesar de sus malos resultados académicos. A pesar de las buenas oportunidades que se le presentaban, Manigault aceptó ir a la Johnson C. University, caracterizaba por aceptar sólo a alumnos negros. Allí, problemas constantes con su entrenador le llevaron a abandonar el equipo transcurridos sólo seis meses, para volver a Harlem.

Regreso

En su vuelta a Rucker Park se hizo aún más famoso de lo que era allí, y prácticamente su vida era el baloncesto, pues jugaba todos los partidos que podía y apenas descansaba. Se hizo famoso especialmente por sus vuelos y sus mates, que hacían que gran cantidad de gente se concentrara en los aledaños de la cancha para verle.

Su movimiento más particular era el llamado double dunk o doble mate. Consistía en machacar el aro con la mano izquierda, para volver a coger el balón antes de que cayera con la derecha, y volver a introducirlo en la canasta. Se dice que nadie ha vuelto a poder realizar esta acción tan bien como Manigault. Otra de sus habilidades, aunque ésta sí que la tenían también otros jugadores, era la de llegar a tocar la parte superior del tablero de la canasta.

Colocaban una moneda o un billete en ésa parte, apóstandose con él que no sería capaz de cogerla de un salto, si lo conseguía, se quedaba con el dinero. Esta habilidad para saltar, teniendo en cuenta que apenas llegaba a 1'85 metros de altura, junto con un gran dominio de todas las facetas del juego, le convirtieron en un mito de las pistas de Harlem.

Últimos años

Desde sus primeros años Manigault tuvo problemas de alimentación provocados por la pobreza en la que vivía, lo cual fue un factor decisivo para que se convirtiera en un adicto a la heroína. Fue acusado y enviado a prisión por posesión de drogas en 1969, pasando 16 meses en la cárcel. Su salida y regreso a la Rucker fue todo un acontecimiento para la gente que se apelotonaba para verle en acción (incluso se dice que llegaban a asistir a sus partidos no menos de 10.000 personas).

Enganchado totalmente a la heroína, fue encarcelado de nuevo en 1977 por un atraco fallido en el que buscaba conseguir dinero con el que poder comprar droga. Pasó dos años más en prisión, período en el que luchó por no volver a probar la heroína nunca más. Al salir de la cárcel, se fue a Charlestone con dos de sus siete hijos, aún sin esposa reconocida, para evitar que éstos se convirtieran en lo que se había convertido él.

Sin embargo, no duró mucho allí: volvió a Harlem, pero ya jamás pudo volver a ser lo que había sido. Tras ser operado de gravedad de los problemas cardíacos ocasionados por sus años de drogadiccioón, comenzó a ayudar a otros jóvenes con problemas para que no cayeran en los mismos errores que el cometió.

Muerte

Cuando por fin la vida parecía sonreírle, todo se vino abajo. Eran las 12:45 de un infame mediodía de sábado cuando el corazón de Manigault le traicionó por última vez 53 años después de su nacimiento. Había fallecido de un espasmo fulminante. La noticia corrió en un primer momento como la pólvora en la suburbia neoyorquina, que a su funeral, uno más, no detendría su frenético curso un solo segundo. Pero allí estarían algunos, tan sólo algunos de quienes como veteranos de guerra habían compartido leyenda con él. Nadie más. El entierro del fetiche tribal más legendario de la historia fue tan miserable como su propia vida.

En 1998, ya en un estado físico y de salud bastante pobre, murió debido a un ataque al corazón. A pesar de ser ya toda una leyenda de las pistas callejeras, apenas unos pocos amigos, compañeros y contrincantes acudieron a su funeral.

Repercusión

La teoría más seguida a la hora de conocer el origen de su apodo, The Goat, es la de que un profesor en el instituto no sabía pronunciar bien su apellido. (Mani-goat en vez de Mani-goalt).

En 1991 la productora HBO compró sus derechos para llevar a cabo el guión de una película llamada Harlem's Angel (El Ángel de Harlem). Pero el tributo más grande que le rindió la gran pantalla fue con la película de 1996 Rebound: The Legend of Earl 'The Goat' Manigault dirigida por Eriq La Salle, con Don Cheadle en el papel de Manigault.

En el partido homenaje que Los Ángeles Lakers rindieron a Kareem Abdul-Jabbar, mítico pívot de la franquicia y máximo anotador de la historia de la NBA, éste fue preguntado sobre quién había sido el mejor jugador al que se había enfrentado. Abdul-Jabbar, tras muchos años en liga, había jugado contra estrellas de la talla de Wilt Chamberlain, Larry Bird o Michael Jordan. Sin embargo, su respuesta fue clara: 'The Goat'

En uno de sus numerosos partidos en las canchas de Harlem, un aficionado le retó a que consiguiera hacer 20 mates de espaldas durante el choque, a lo que Manigault accedió, consiguiendo hacerlo 36 veces. Como recompensa, ganó 60 dólares. Lo que más le gustaba hacer en la pista era machacar sobre jugadores mucho más altos que él, pasándoles literalmente por encima.

Leyendas del Playground (XXI)

En aquellos durísimos años Manigault era ya un completo y profundo adicto a la heroína que necesitaba cada día en torno a 100 dólares para calmar la sed de sus venas. Como indicaba Brian Lindstrom: 'Instead of an NBA All-Star, he became a junkie and a convict'.

Sin hogar ni familia reconocida (muchos de sus hermanos habían muerto) buscaba desesperadamente pernoctar en cualquier sucio nido a la 'buena voluntad' de algún hospitalario brotha' a cambio de servicios de entrega rápida cuando colegas como Kirkland o Hammond se estaban haciendo de oro.

Gracias a ellos y por su propia fama, conseguía a menudo alguna que otra cantidad de porquería gratuita y en esas lamentables condiciones, no tardó demasiado en padecer terribles consecuencias.

Durante el transcurso de un partido sufrirá dos desmayos fulminantes, casi consecutivos, y el público, esa amorfa pareja que le había acompañado [obligado] desde siempre pasa a ser una sombra que le da la espalda. Manigault fue consciente de los devaneos de sus colegas Hammond y Kirkland con Lakers y Bulls respectivamente y gracias a los intentos del cronista Peter Vecsey, enrolado hasta las cejas en el Rucker Development (ver capítulo XVII), se dejó querer por el campus de verano de los Utah Stars de la ABA.

Manigault, todo hay que decirlo. tuvo un mal día en la prueba, y al millonario blanco Bill Daniels (que había comprado la franquicia un año antes) no le pesó tanto su enorme talento como los rumores reales de un negro más de la calle, con su lastre inagotable de problemas. Fue rechazado de plano.

Fundación de su propio torneo

En 1977 fundó su propio torneo en el parque de la 98, 'The Goat Tournament Basketball Competition', pero tan sólo un mes después de hacerlo, será detenido en el Bronx por el fallido intento de robo a mano armada de 6 millones de dólares.

El resultado: dos años más a la sombra en la prisión neoyorquina de Ossining, donde se juró no volver a probar nunca más droga alguna.Quizá cuando ya era demasiado tarde. Devaluado físicamente hasta la extenuación tras trece años de fiel adicción (su rostro y cuerpo parecían hacer honor a su sobrenombre: La Cabra Negra) escapa con dos de sus siete hijos (sin ninguna esposa reconocida) a Charleston, Carolina del Sur.

'No quería que mis hijos fuesen lo que estaba siendo su padre'.

Pero en aquel rancio estado sureño los negros todavía eran presas del pasado y pese a trabajar allí honradamente por primera vez (levantando, pintando las casas de los blancos y segando sus céspedes), no tardará en regresar a su Harlem natal, donde jamás volverá a ser lo que fue: tan sólo un indigente extremo con gravísimos problemas de corazón.

Rehabilitación

Pero su férrea voluntad le empujó a trabajar allí en programas de rehabilitación para jóvenes drogadictos, lo que le reportó una suave y altruista forma de subsistencia.

Por todos los medios posibles buscará eludir los terribles dolores de su pecho y en 1987 será intervenido en una operación cardíaca a vida o muerte. Después de salvar milagrosamente la vida, la primera vez que acude solo a una pista de cemento comprobará con horrible pesar que apenas puede moverse, que casi no puede levantar los brazos para lanzar a canasta y que dos o tres movimientos rápidos son suficientes para alcanzar el ahogo.

Era una sombra física, pero paradójicamente su espíritu se hizo grande. 'Redemption', coinciden en subrayar numerosos autores. Manigault ya no podía saltar porque quizá estuviese ya en el mismo cielo. Su actividad para ayudar al prójimo se acelera hasta un punto frenético, como si fuese consciente de que, en efecto, la misma muerte estaba ya cerca.

Creó varias ligas para jóvenes y tras años de lucha consiguió sacar adelante un proyecto subvencionado, el 'Supportive Children's Advocacy Network'. En la primera mitad de los noventa logró hacerse con un puesto en el banquillo de la Wadleigh High School con excelente resultado ('a divine unofficial coach', como señalaba una edición del Augusta Chronicle).

Documental sobre su vida

Brian Lindstrom, autor de un documental sobre su vida, resumía así aquel período de luz: 'Earl used his status as playground basketball legend to reach Harlem youth with his pro-education and antidrug message'.

En 1991 recibe inesperadamente la cantidad de diez mil dólares al haber comprado una productora de cine (HBO) sus derechos para elaborar el guión de una película. El guión correrá a cargo de Alan Sawyer y llevará por título 'Harlem's Angel'. Pero no será hasta 1996 cuando un incipiente director, Eriq La Salle (doctor Benton en la serie 'Urgencias'), le rinda tributo en una película inicialmente diseñada para televisión: 'REBOUND: The Legend of Earl Manigault', protagonizada por Don Cheadle (Boggie Nights, Misión a Marte, Operación Swordfish) y un par de pesos pesados de la comunidad afroamericana como James Earl Jones y Forest Whitaker.

Aquel mes de Noviembre del 96 Earl Manigault, prematuramente avejentado, sería invitado al estreno de su propia vida acudiendo así por primera vez a una sala de cine. Al término de la sesión y en compañía tan sólo de miembros de la productora, acertó a pronunciar unas emocionadas palabras que por encima de todo desnudaban un corazón pobre de vida pero lleno de humana intención:

'Lo siento. Defraudé a miles de personas pero no soy nada falso. Hubo un tiempo en que di a la gente lo que quería que le diera. La película está ahí para que las generaciones de jóvenes no tengan que pasar nunca por el calvario que ha sido mi vida'.

Apenas un mes antes de su muerte fue objeto en una breve entrevista en el New York Times. ¿All this stuff you call NBA basketball and 'Showtime'? Well, we were (eludía siempre hacerse mención a sí mismo cuando el mensaje era digno de elogio) the ones who brought in the noise and brought in the funk'. Llegado el momento, su interlocutor mencionó oportunamente a Michael Jordan. Y Manigault fue sincero una vez más: 'En todo Michael Jordan hay un Manigault oculto que puede despertar si algo falla. No se puede hacer todo bien. Alguien puede caerse. Pues bien, ése fui yo'. Referente a sus formas, señalaba Pete Axthelm en 'The City Game' que 'sus movimientos poseían una audacia y fluidez que impresionaban a rivales y espectadores por igual.

Fue el rey de su generación y un ídolo para las venideras'. El co-fundador de la Rucker Gene Williams añadió que 'era un jugador extraordinario y gracias a los que le vimos jugar es y será siempre una leyenda para toda generación'. Algo donde coincidía Alex Williams, citado en la obra de Nelson George 'Basketball&Blackmen' y enfrentado a Manigault en varias ocasiones: 'Los que éramos niños entonces mitificaremos eternamente a aquel maravilloso loco de la 98'. 'LESSON FROM THE GOAT', 'A FALLEN KING', 'GOODBYE TO THE GOAT', rezaban algunos de los escasos titulares a su adiós, tras el que lo más relevante, como señalaba Russ Bengtson en SLAM, pudo ser el regalo que el destino, humilde como él, le tenía reservado: 'The courts on 99th and Amsterdam on New York's Upper West Side were renamed Goat Park. It's the least we could have done'.

Dos años hará que el autor de esta serie publicó un monográfico sobre Manigault afortunadamente extendido de nuevo. Llevaba por título 'La historia más grande jamás contada' y terminaba tal que así: '...si existiera una máquina del tiempo y pudiera viajar una sola vez, no dudaría en pasar los lugares comunes de la gran Historia para recalar en cualquier verano pasado de aquel viejo parque de la 98, situarme en el mejor sitio posible entre mis hermanos negros y ver a Dios jugando a su deporte.

Creo que después de haber contemplado a Manigault, el Baloncesto no podría ofrecerme nada más. Descanse en paz... pues gracias a él comprendí que en verdad las almas vuelan'.

El autor de esta serie, se reafirma una vez más en ese insondable y divino deseo.

Descanse en paz una Leyenda, quizá la única, de verdad. 

Fuentes