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Eduardo Abela

Eduardo Abela
Información  sobre la plantilla
Eduardo Abela.jpg
Datos personales
Nombre completoEduardo Abela Villareal
Nacimiento3 de julio de 1891
San Antonio de los Baños, La Habana, Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento9 de noviembre de 1965
La Habana, Bandera de Cuba Cuba
Nacionalidadcubana
OcupaciónPintor, dibujante y caricaturista
ParejaCarmen Alfonso
Datos artísticos
ÁreaPintura, Dibujo y Caricatura
MovimientoVanguardia plástica cubana
EducaciónAcademia de Pintura, Dibujo y Escultura San Alejandro
InfluenciasEscuela Española, Goya y el Greco
Obras notablesEl Bobo, El retrato de Carmen, Los caballeros del pueblo
Premios
Primer Premio en Cartel en Concurso por el Centenario de las calles San Rafael y Galiano en La Habana
  • Primer Premio en Cartel para portadas de revistas españolas.
  • Premio por obra Fiesta nocturna (1935) en Italia.
  • Premio por obra La dama del lago en concurso APEBA en Guatemala

Eduardo Abela Villareal. Pintor y caricaturista cubano. Creador del personaje El Bobo. Autor de la obra Guajiros, paradigmática de la pintura cubana. Creó el Estudio Libre para Pintores y Escultores, para una enseñanza anticonvencional y verdaderamente incentivadora de la creación artística. Al triunfo de la Revolución sirvió a la diplomacia cubana.

Síntesis biográfica

Nace en San Antonio de los Baños, provincia La Habana, el 3 de julio de 1891, aunque se da también como el año de su nacimiento el de 1889.

Trayectoria artística

Iniciado su ciclo laboral como tabaquero, manifiesta una fuerte vocación pictórica a los veinte años de edad y por eso en 1912 se traslada a La Habana e ingresa a la Academia Nacional de Bellas Artes San Alejandro. Durante años trabajó en el Periodismo gráfico como caricaturista. Comienza a publicar dibujos humorísticos en los periódicos habaneros.

Vive y trabaja en España desde 1921 a 1924, año en que regresa a Cuba y en 1925 revitalizó el célebre personaje popular El Bobo, que existía desde el período colonial, y que se convierte en instrumento de lucha contra la dictadura de Gerardo Machado.

Comienza entonces una etapa de búsquedas en España, durante cuatro años, en interminable peregrinar por galerías y museos. Alrededor de 1927 irrumpe y tropieza con Carpentier quien lo inició en la corriente surrealista y en otros istmos.

Eduardo Abela pudo salir del colapso monetario de la aquejaba desde su arribo a la patria en 1929, luego de sentar plaza como pintor en la Galería Zak de París.

Eduardo Abela
Se integra a la labor de pintores que, en torno a la Revista de Avance, introducen lenguajes artísticos más actualizados y exhibe en la muestra de Arte Nuevo; viaja nuevamente a Europa y reside dos años en París con un éxito que le permite exponer en la Galería Zak. A su vuelta a Cuba en 1929, vuelve a la caricatura y se incorpora a la Campaña política contra Machado a través de sus irónicos dibujos humorísticos hasta la caída del dictador 1933 que marca el final de su labor periodística, cesa El Bobo y Abela se ve impelido a rehacerse como pintor. Durante la década del 20 cultivó una pintura basada en temas cubanos, con títulos como: La comparsa, Camino de Regla y Los funerales de papá Montero.

Prueba de que El Bobo no lo era tanto es que pudo sortear, más que menos, la censura oficial del periodo más represivo de la Dictadura machadista: la vena humorista y ponzoñosa de Abela conquista el favor de la gran masa, y el Bobo devino la Picaresca criolla que, contra viento y marea, salva escollos aparentemente imposibles quien era en genio y en figura, al artista escudado tras su inmortal Bobo.

Guajiros
Cuando Abela vuelve a la pintura, lo hace bajo el influjo del Muralismo, adoptando el tema campesino, que consideraba más justo a la realidad cubana; otra circunstancia importante de la nueva pintura de Abela es la visita que realizara a Italia, donde queda fascinado de la pintura renacentista, el resultado es una serie poco numerosa de obras que conforman su breve etapa clásica  y criolla; algunas son las que han terminado por identificarlo al paso del tiempo: Santa fe y Guajiros, una de las obras paradigmáticas de la Pintura moderna cubana, en la que se estableció cánones representativos y temáticos.

Regresa en 1929 (periodo signado por el Bobo) y tras la huida del tirano Machado, se le abren las puertas de la Diplomacia una breve estancia como cónsul de Cuba en Milán le permite estudiar el Renacentismo italiano. Guajiros, Los novios y Retrato de Carmen, su eterna amada, sobresalen en su quehacer de entonces, mientras que en 1939 funda el Estudio Libre de Pintura, que dio lugar, según algunos especialistas, a una revolución en la Plástica cubana por la calidad de los artistas que trabajaron en sus talleres.

Aunque para Abela el Servicio diplomático resulta algo episódico, no es menos cierto que le proporciona estabilidad económica. Permanente en México entre 1942 y 1945; de ahí es destacado en Guatemala, hasta 1951.

Pero en 1949, el destino le propina allí un golpe tremendo: la repentina muerte de Carmen Alfonso, su esposa amantísima y madre de sus hijos. El trauma sufrido transforma su visión pictórica, al extremo de confesar: En estas alucinaciones y sueños veía que esos seres, siempre femeninos, sufrían una descomposición de su materia de su cuerpo, similar en todo a la que había corroído ya sus almas.

Vuelve a París, aunque perseguido por el fantasma adorado de Carmen. Sin embargo, poco a poco recobra su voluntad creadora, influido por Klee y Chagüí, y sus telas reflejan ahora lugares agradables poblados de Aves, Hadas bondadosas y niños, incluso, como Klee, apela al accidente en pintura mediante Tinta derramada, del que brotan formas surrealistas, temática a la que continuara abrazado hasta su desaparición física en La Habana.

Labor docente

Creó el importantísimo Estudio Libre para Pintores y Escultores, para una enseñanza anticonvencional y verdaderamente incentivadora de la creación artística. Entre 1942 y 1952 desempeña misiones diplomáticas en México y Guatemala; en este último país recibe el Premio Nacional de Pintura 1947. Allá también realiza El Caos, que marca una sustancial transformación de su lenguaje expresivo. Luego de volver a Cuba en 1954, produce notablemente en cantidad y calidad pequeñas joyas, que exhibe en numerosas muestras; entre ellas una retrospectiva en la Galería de La Habana, 1964. Al triunfo de la Revolución sirvió a la diplomacia cubana. Con el triunfo de la Revolución, Abela cierra filas del lado de los justos.

Muerte

Abela falleció en La Habana el 9 de noviembre de 1965.

Su Testamento político está resumido en estas palabras:
(...) Creo que gracias a la Revolución el futuro del pueblo cubano está asegurado. Podrá haber sus altas y sus bajas que dependerán, tanto de la situación internacional, porque no se puede olvidar que tenemos poderosos enemigos, como la nacional, porque somos un país pequeño y pobre en recursos económicos, aunque muy rico en recursos humanos: pero todo parece indicar que estamos en el camino correcto (...)

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Fuentes