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Enrique Roig San Martín

Enrique Roig San Martín
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Precursor del movimiento sindical en Cuba
NombreEnrique Leonardo de Jesús María Roig San Martín
Nacimiento5 de noviembre de 1843
La Habana, Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento29 de agosto de 1889
Santiago de las Vegas, La Habana, Bandera de Cuba Cuba
Causa de la muerteEnfermedad
NacionalidadCubana
CiudadaníaCubana
OcupaciónMaestro de azúcar, tabaquero y Periodista
CónyugeEugenia Delgado, (Fallecida en 1867). Segundo matrimonio con Manuelita Rodríguez.
PadresJuan Tomás y María del Carmen

Enrique Leonardo de Jesús María Roig San Martín. Precursor de las luchas obreras en Cuba. Divulgador de las ideas fundamentales de Carlos Marx, aunque no se le debe considerar un marxista puesto que se adhirió a la corriente anarco-sindicalista del movimiento obrero español de la época. Fue, no obstante, el primer cubano dedicado a orientar al proletariado por el sendero de la lucha de clases. Predicó, además, el internacionalismo proletario.

Síntesis biográfica

Infancia y Juventud

Nació en La Habana el 5 de noviembre de 1843. Su padre, Juan Tomás, cubano y médico; su madre, María del Carmen, mexicana. Realizó sus primeros estudios en el Colegio San Anacleto, de La Habana. En 1859 su hermano Pedro Celestino se lo llevó para Manzanillo, donde aprendió el oficio de maestro de azúcar. Se casó en 1866 con Eugenia Delgado, quien murió al año siguiente. Regresó a Santiago de las Vegas y allí contrajo nupcias con Manuelita Rodríguez, con quien tuvo ocho hijos. Gracias a la experiencia adquirida en Manzanillo pudo emplearse en varios ingenios del occidente cubano. Aunque la tradición oral lo ubica como separatista en esos tiempos, no aparece vinculado a ninguna conspiración.

En 1879 le encomendaron la administración del Ingenio Caridad, en Colón, provincia de Matanzas. De regreso nuevamente a Santiago de las Vegas, se hizo obrero tabaquero. Conoció a Fermín Valdés Domínguez y juntos colaboraron en el centro de Instrucción y Recreo de esa localidad, cuya apertura se efectuó el 5 de febrero de 1882. Fermín le llamaba mi amigo del alma y lo describía de alta estatura, abundante pelo y barba rubia, ojos pequeños y copioso bigote. Conocía el Francés como su propio idioma y en su biblioteca se encontraban las obras más notables de literatos y filósofos.

Afiliado al Anarcosindicalismo, se hizo propagandista de esas ideas. Colaboró en diversas publicaciones obreras, hasta que fundó El Productor, cuyo primer número salió a la calle el jueves 12 de julio de 1887.

Genuina prensa obrera

Durante dos años, al principio semanalmente, después cada jueves y domingo, el periódico y su director se convirtieron en
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enemigos molestos para la España colonialista y la burguesía insular, ya fuera ibérica o criolla. No había injusticia social que no fuera abordada en sus páginas. Las autoridades integristas y algunos patrones pensaron incluso en la eliminación física del líder obrero.

En los artículos de fondo, de la autoría de Roig, se denunciaba la explotación de los obreros por los dueños de talleres. Como se expresara en uno de ellos, la publicación se proponía tratar de reunir a los obreros todos en una aspiración común, la causa de su regeneración social.

Desde sus páginas, afirmó Fabio Grobart, fundador del primer Partido Comunista de Cuba:

libró incontables batallas por la unidad y la organización de los trabajadores, el mejoramiento de sus condiciones de vida y de trabajo, el derecho a la huelga y por la formación de una conciencia internacionalista en el proletariado cubano.

Su espíritu internacionalista se evidenció cuando en los Estados Unidos condenaron a muerte a ocho obreros de Chicago. Roig no solo se dedicó a divulgar y denunciar el proceso amañado sino que impulsó, mediante El Productor, colectas en ayuda de los familiares de los anarquistas ejecutados.

El 2 de octubre de 1887 los anarquistas cubanos crearon el Comité de Auxilio con el objetivo de apoyar la causa de la libertad de los ocho sentenciados. Entre las multiples actividades del Comité estuvo la convocatoria a una gran asamblea, con el objetivo de solicitar al Gobernador de Illinois el indulto para los obreros procesados.

El encuentro se efectuó el 8 de noviembre en el Circo Jané y contó con una participación masiva para la época, asistieron más de 2 000 trabajadores. Allí se leyeron adhesiones recibidas de varia localidades, provenientes de gremios de litógrafos, tabaqueros, mecánicos, escogedores, cocheros, cajoneros, panaderos, cigarreros, planchadores, zapateros, mecánicos y sastres.

Esas no fueron las únicas batallas libradas. El periódico se pronunció contra la discriminación racial y las condiciones de inferioridad en que vivía la mujer cubana de la época, contra el Juego, la Prostitución, los impuestos abusivos y las medidas de las autoridades coloniales que afectaban al pueblo.

No siempre estuvo acertado en sus propuestas de solución para los males que denunciaba. Bajo la influencia del Anarquismo, preconizó entre los obreros el desentenderse de las luchas independentistas. Obsesionado por la defensa de los intereses del proletariado, imbuido de la concepción errónea, de que los obreros no tenían Patria, no se percató de la doble explotación que sufría el asalariado cubano de España, por su condición de cubano; de los patronos, por su condición de proletario y que para aspirar a la emancipación social, debía lograrse primero la emancipación política.

Obra

En Santiago de las Vegas, villa de la provincia de La Habana, desde hacía algunos años se había creado el Centro de Instrucción y Recreo, donde desde sus orígenes hubo entre sus fundadores e integrantes un nivel importante de preocupación social.

Uno de sus fundadores fue Enrique Roig San Martín, que primero fuera obrero de oficina de una central azucarera y posteriormente tabaquero. Roig comenzó su lucha sindical primero como colaborador del periódico El Obrero, órgano oficial del Gremio del Ramo de Tabaquería, que había sido fundado por Saturnino Martínez.

Fue tan destacada la actividad del periódico dirigido por Roig San Martín en la defensa de los obreros cubanos, que en 1888 la Junta Central de Artesanos de La Habana nombró a El Productor su órgano oficial. Desde allí se propagaron con total radicalismo y sin eufemismos de ninguna clase los conceptos claves del anarcosindicalismo: su rechazo a la actividad política, el nihilismo nacional, la negación absoluta del Estado.

El Productor no sólo fue un medio de propaganda, sino también un instrumento de acción obrera. A través de la organización ácrata alianza, el periódico monitoreó varias huelgas, entre ellas, la primera que se efectuó en el giro tabacalero y que fue ganada por los obreros en Diciembrede 1887. Enemigo de todo concepto de nacionalidad, El Productor fue al mismo tiempo en verdad promotor de solidaridad proletaria por encima de las fronteras. Conmemoró cada aniversario de la Comuna del París como fecha de todos los trabajadores del mundo.

Su muerte

Su médico y gran amigo, Vicente Benito Valdés, le recetó reposo:

Debes irte a descansar de nuevo a Isla de Pinos. Necesitas reponerte

Le aconsejaba reiteradamente. Pero a Enrique Roig San Martín ya no le preocupaba su salud. Su gran pasión era escribir, incluso desde su cama de enfermo, convencer al proletariado nacional de la urgente necesidad de un partido esencialmente obrero, consciente de la lucha de clases, de la imprescindible unidad entre el trabajador de la ciudad y el colono del ingenio, el mozo de sitio, el carretero asalariado y de todos aquellos que sufren la terrible explotación de la que son víctimas las clases proletarias.

Nunca le amilanó su enfermedad, unaDiabetes crónica muy difícil de tratar para laMedicina de la época. Exhausto, tuvo fuerzas para escribir ¡O pan o plomo!, publicado en la primera plana de El Productor, el 23 de junio de 1889. Unidos luchemos en la reivindicación de los derechos usurpados, y opongamos el número al número, a la fuerza; frente a frente a la Internacional blanca, presentemos la Internacional roja.

La España colonialista consideró dicho artículo una declaración de guerra y encarceló a Roig el 25 de junio. Tres días después, un amigo logró su liberación gracias al pago de una fianza de cinco mil pesetas, préstamo reembolsado luego mediante suscripción popular. Pero el corto encierro quebrantó ya definitivamente su salud.

El 11 de julio, El Productor anunciaba que por su delicado estado de salud no aparecía en esa edición su columna editorial. En otro número, correspondiente al 28 de julio, se informaba que continuaba enfermo e impedido de escribir sus esperados artículos de fondo, aunque en el machón se le seguía reconocimiento como director de la publicación.

En la madrugada del 29 de agosto de 1889 dejó de existir Enrique Roig, el invencible campeón, el denodado adalid, el incansable defensor de los derechos obreros, como le calificaba la prensa proletaria de la época.

Fuentes