Saltar a: navegación, buscar

Erwin Piscator

Erwin Piscator
Información sobre la plantilla
Erwin-piscator-biografia-.jpg
Director y productor teatral alemán
NombreErwin Friedrich Maximilian Piscator
Nacimiento17 de diciembre de 1893
Greifenstein, Bandera de Alemania Alemania
Fallecimiento30 de marzo de 1966
Starnberg, Bandera de Alemania
CónyugeMaria Ley
PadresJohannes Piscator

Erwin Piscator. Director y productor teatral alemán, padre de un nuevo teatro de estructura política que influiría durante todo el siglo XX. Como tantos otros de su generación, en las trincheras de la I Guerra mundial descubrió la necesidad de una transformación radical de la realidad y en particular, del teatro.

Así inició una aventura experimental que duró cuarenta años; junto a Bertolt Brecht, fue uno de los exponentes más importantes del teatro épico, el cual se enfocaba en el contenido sociopolítico del drama y no en la manipulación emocional de la audiencia o en la belleza formal de la producción.

Síntesis biográfica

De una familia de clase media de Hesse-Nassau, descendiente de Johannes Piscator, un teólogo protestante que produjo una traducción de la Biblia en 1600. Estudió historia del teatro en 1913 en el famoso seminario de Arthur Kutscher en la Universidad de Múnich.

Inició su carrera como actor ese mismo años, realizando papeles menores de forma gratuita en el Residenztheater, bajo la dirección de Ernst von Possart. Durante este periodo, Karl Lautenschläger instaló uno de los primeros escenarios giratorios del mundo en ese teatro.

Influencia de la guerra

Durante la Primera Guerra Mundial fue reclutado en el ejército alemán, sirviendo en una unidad de infantería a partir de la primavera de 1915.

Llevó a odiar el militarismo y la guerra durante el resto de su vida dado a l experiencia vivida. Escribió varios poemas sobre sus vivencias, los cuales fueron publicados en la revista izquierdista Die Aktion.

Durante el verano de 1917, luego de haber participado en la Primera Batalla de Ypres y haber estado hospitalizado fue asignado a una unidad teatral militar. En noviembre de 1918, cuando se firmó un armisticio, Piscator dio un discurso en la primera reunión de un sóviet revolucionario.

Fundación de teatros

Comenzó como actor, y durante la primera guerra mundial dirigió un teatro mientras estaba en el frente. Junto con George Grosz y otros participó en el movimiento dadaísta de Berlín (1919).

Apreciación de su obra

Fue un comunista convencido, defensor de un tipo de teatro político-pedagógico que, con la colaboración de B. Brecht, fundó y dirigió varios teatros en Berlín (1919-1931): Dos tribunal, Dos Proletarische theater, La volksbühne y las tres ediciones de la piscator-Bühne.

Con Felix Gasbarra publicó, en 1929, la recopilación de ensayos teatro político (das Politische theater). Representó por primera vez las obras de F. Wedekind, H. Mann, g. Kaiser, m. Gorki, r. Rolland, e. O'neill y e. Toller y en 1931, en la Urss, dirigió la película Der Aufstand der Fischer von st. barbara (la revolución de los pescadores de santa bárbara), basada en un cuento de Anna Seghers.

Fue director de espectáculos grandiosos e impactantes, cuyo texto no era más que una partitura elaborada desde el punto de vista escénico mediante disparatados artificios: maquinarias complicadas, escenarios rodantes, proyecciones cinematográficas, altavoces, carteles didascálicos y fragmentación en varios planos del escenario teatral tradicional.

Exilio

Se exilió a Estados Unidos (1938-1951) y en Nueva York fundó el Dramatic Workshop de la New School for Social Research, que contó con profesores como Lee Strasberg (Actor's Studio) y Carl Zuckmayer, y alumnos como Arthur Millar, Tennessee Williams, Marlon Brando, Judith Malina y Julian Beck (Living Theatre), estos dos últimos muy significativos para el posterior desarrollo del teatro comprometido política y socialmente.

Labor en Alemania

Después de la tercera producción de Piscator-Bühne, Piscator viajó a Moscú para realizar un largometraje para el estudio Mezhrabpom. El compromiso de Piscator con la Revolución rusa antes del ascenso de Hitler fue un factor decisivo en todo su trabajo. Luego del ascenso al poder de Hitler en 1933, decidió permanecer en la Unión Soviética como refugiado político. Piscator abandonó el país en 1936 y en 1937 se casó con la bailarina Maria Ley en París.

En 1936, Piscator colaboró con Lena Goldschmidt en una adaptación teatral de la novela An American Tragedy de Theodore Dreiser. La producción, titulada The Case of Clyde Griffiths fue dirigida por Lee Strasberg y permaneció en cartelera durante 19 presentaciones.

Cuando Piscator y su esposa inmigraron a los Estados Unidos en 1939, fue invitado por Alvin Saunders Johnson, el presidente de La Nueva Escuela en Nueva York, para que fundara un taller teatral. Entre los estudiantes de Piscator en este taller estaban Marlon Brando, Tony Curtis, Judith Malina, Walter Matthau, Harry Belafonte, Elaine Stritch y [[Tennessee Williams] ].

Regreso

Víctima del maccarthismo, regresó a Alemania y se convirtió en el director de las primeras representaciones del "nuevo" teatro político de los años sesenta:

  • Der Stellvertreter (El vicario), en 1963, de Rolf Hochhuth
  • In der Sache J. Robert Oppenheimer (Sobre el caso Oppenheimer)
  • Heimar Kipphardt, y Der Ermittlung (1965), de Peter Weiss

Obra El teatro político

El teatro político (hiru editorial), tratado publicado por el dramaturgo alemán en 1929 en el que realiza una minuciosa descripción de sus principios técnicos, estéticos e ideológicos. El cultural rastrea su influencia en autores como Brecht, o Weiss , una de las más radicales e innovadoras del teatro contemporáneo.

Error al crear miniatura: Falta archivo
Caratula del libro que muestra su obra

Este teatro que piscator defendió hasta su muerte, representa quizás hoy uno de los fracasos más triunfales de la escena universal: el teatro político. Esta evidencia, fracasada por imperativos históricos e ideológicos, sigue siendo ampliamente combatida: acaso por necesaria e inevitable. la negación del teatro político, revolucionario en el fondo y en la forma, se hace siempre desde la otra trinchera: conservadurismo político y formal, olvidando en cierta medida, y arruinado económicamente.

Erwin Piscator consumó, pese a todo, una radical gran aventura renovadora; Bertolt Brecha no se entendería sin piscator. En España el reflejo genuino de Piscator, el único quizás, es Alfonso Sastre. Allá por el año 64, cuando estalló la controversia entre posibilismo y teatro imposible (sastre), la sombra de piscator revoloteaba ya sobre los esquemas teóricos del autor madrileño.

En la actualidad, Alfonso Sastre está dando cima a una ingente obra teórica que, por el momento, se centra en siete libros bajo el título general del drama y sus lenguajes. No hay teatro neutral la fecunda contradicción, creadora y dialéctica de Piscator es hacer un teatro obligado a sustentarse en la clase social a la que combate.

No hay teatro neutral; la neutralidad es un invento de los que mandan. Desde esta postura beligerante, Piscator tiene que asumir una condición doble: insurgencia política y rebelión de la estética.

Entre las dificultades que han torpedeado el teatro político piscatoriano, las hay también de índole dramática y no sólo ideológica. Los tímidos intentos de conciliar fábula y documento no logran aclarar definitivamente la fórmula definida como “teatro documental dialectizado”.

Con frecuencia, en este tipo de teatro la macro historia social relega el problema individual, esencial en el teatro: didactismo frente a pasión, sentimiento éste que no siempre está determinado por las leyes históricas y económicas.

Considerado documento

Erwin Piscator señala la venidera, y necesaria, primacía del director, cuando afirma que “no puede estar al servicio de la obra”, pues ésta es, por su propia naturaleza dramática, una obra abierta. Arte y compromiso En las nunca resueltas fricciones entre la fábula y el testimonio, las tesis de piscator acaban por reducir la vigencia histórica, y por lo tanto política, del “teatro documento”, al afirmar que la esencia de éste es la actualidad y que, con ella, “se levanta y cae”.

Recobra sin embargo las exigencias de un lenguaje teatral depurado y autónomo al relacionar arte y compromiso. Defiende lo que pudiéramos llamar tercera vía conciliadora. Afirma que el arte malo no puede justificarse con una ideología buena. En consecuencia, se suma a la tendencia dominante que, ya por entonces, explicaba el verdadero quid de la cuestión:
“el mal arte es mal trabajo y, por consiguiente, puesto al servicio de la revolución, se convierte en traición y contrarrevolución”.

Tampoco puede separarse la práctica teatral de Erwin Piscator de las teorías precedentes de Meyerhold: las proyecciones cinematográficas, la biomecánica actoral, los escenarios móviles y giratorios. Influido por el movimiento dadaísta y por todas las aportaciones de las vanguardias, los montajes de piscator eran, a la vez que tormentas políticas, campos experimentales. La volksböhne se convirtió en escenario de controversias. En muchas ocasiones la tensión llegó a rebasar lo que se denominaba el “caso piscator”. En realidad, la cuestión piscator era el soporte para multitudinarios debates ideológicos y estéticos.

Muerte

Fallece 30 de marzo de 1966 en Starnberg, Alemania.

Homenaje

Las técnicas que utilizó durante los años 1920, tales como el uso de proyectores y escenarios giratorios, influenció los métodos de producción teatral, tanto europeos como estadounidenses.

El historiador teatral Günther Rühle describió las contribuciones de Piscator como
«el avance más prominente hecho por el teatro alemán»
durante el siglo XX.

Su modelo teatral intervencionista siguió siendo popular en Alemania Occidental incluso después de su muerte. Así mismo, su adaptación de la novela Guerra y paz ha sido presentada en 16 países desde 1955, incluyendo tres producciones en Nueva York.

Fuentes