Francisco Vega Espinosa

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Francisco Vega Espinosa
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NombreFrancisco Vega Espinosa
Nacimiento4 de octubre de 1834
Majibacoa, Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento6 de abril de 1874
Las Tunas, Bandera de Cuba Cuba
Causa de la muerteCaida en combate
CónyugeMargarita Urquiza
PadresFrancisco Vega y Soledad Espinosa

Francisco Vega Espinosa. General en la guerra del 68, por su valentía, impetu y bravura fue conocido como "El General invencible de Las Avispas". En 1870, apoyó decisivamente las acciones del general Peralta en la zona de Majibacoa, donde brilló como siempre su estirpe legendaria. Por su destacada ejecutoria en febrero de este año le fue concebido el ascenso a coronel del Ejército Libertador, encargándole el mayor general Vicente García la jefatura de la zona oriental del Distrito de Las Tunas.

Síntesis biográfica

Nació el 4 de octubre de 1834, en la jurisdicción de Majibacoa. Sus padres de origen campesino eran Francisco Vega y Soledad Espinosa. A la edad de 12 años, no se limitó a enfrentarse al coloniaje español, sino que además adiestró en el combate a los más jóvenes.

Trayectoria

Ya con 25 años pasó a la administración de la hacienda Muñoz, cerca de Las Arenas, propiedad del licenciado Manuel Desiderio Estrada. Estas fértiles tierras eran propicias para el ganado, el cual se desarrollaba aquí por extensión y era una labor en la cual Pancho Vega, tenía ya gran experiencia acumulada desde la niñez que jamás logró disfrutar.

Una de las mejores dotaciones de ganado vacuno eran las de Muñoz, según apuntes de Máximo Gómez el 4 de octubre de 1868. Asistió Vega a la Junta de Sabanas, cercas de El Mijial, donde se trató de fijar el día para el levantamiento revolucionario contra España.

El 5 de octubre se desarrolló la Junta en la finca Buena Vista, cercana a Bayamo, propiedad de Jaime Figueredo y donde se ratificó la fecha del alzamiento dada por Vicente García en la reunión de El Mijial, o Sabanas, según los diferentes criterios, para el 14 de octubre de 1868.

Principales combates

En el enfrentamiento a San Quintín, quien traía 700 hombres bien armados, contra 25 armas largas que tenían los cubanos, Vega puso en práctica su astucia de buen guajiro y al contar con el itinerario del jefe español Eugenio Loño, le colocó en el camino 200 colmenas, de modo que al chocar con aquel ejército apícola enfurecido, fueron a la carga, desordenando de momento al enorme cuadro español, instante que aprovechó Vega para hacerle fuego y causarle considerables daños al taimado jefe enemigo.

No obstante, dada la superioridad numérica, el jefe español ocupó el caserío de Las Arenas, que servía de campamento a los cubanos. A los tres días siguientes se retiraron los españoles y Vega ocupó nuevamente su puesto en el caserío de Las Arenas. En esta zona hostigó con denuedo a la Creciente de Vamaseda, cuando en tránsito para Bayamo pasó con su gran columna de tres mil hombres, incorporándose el jefe tunero al general Modesto Díaz para batir la columna Valmasediana en El Salado.

El 7 de enero de 1869, Vega se enfrentó a don Bias de Villate en El Saladillo por su retaguardia, mientras el general Donato Mármol lo hacía a la vanguardia, pasando después de esta acción a Cauto Embarcadero, para unirse al general Díaz e irse a Los Arroyos, donde había situado Mármol su Cuartel General, marchando de inmediato al frente de 200 hombres a reunirse con el grueso de las fuerzas que se batían contra Valmaseda que se encontraban en el caserío de Cauto el Paso.

El combate duró dos días consecutivos, en el cual los cubanos le impidieron al enemigo que cruzara el río. El 20 del propio mes y año logró el jefe español cruzar el Cauto, coronado por las llamas.

La campaña de Vega en la zona de Bayamo duró un mes aproximadamente, dejando en su campamento de Las Arenas a Víctor Durañona con la mayor parte de sus hombres armados de machetes y unos 600 fusiles y escopetas.

Participó Vega en el combate de Río Blanco el 19 de abril de 1869, donde le hicieron al enemigo más de 150 bajas. El 7 de julio del propio año, participó en el combate de Becerra, en el cual se batió con su bravura habitual y donde le hicieron más de 250 bajas al enemigo entre muertos y heridos.

La columna española se componía de 600 hombres y quedó en poder de los cubanos un convoy con cuatro carretas cargadas, conteniendo arroz, mascabado, galletas y pertrechos de guerra. Debido a la lluvia que le había caído, apenas los cubanos pudieron aprovecharlos. Le fueron ocupadas al enemigo más de 30 carabinas y 14 yuntas de bueyes.

Acciones del General

El 27 de julio, con unos 50 hombres, Vega se acercó a Las Tunas y tropezó con una gruesa: columna enemiga conduciendo ganado a la ciudad, a la cual cargó con tanto ímpetu durante media hora que abandonaron el ganado y algunas cabalgaduras, retirándose con bajas de consideración. En este combate fue herido de gravedad Vega en un costado y una pierna. Quedó en manos insurrectas todo el vacuno.

Cuando el general Manuel de Quesada, asaltó Las Tunas el 16 de agosto de 1869, Vega entró a la ciudad como a las cuatro y media de la mañana, apoderándose del depósito de ganado destinados al consumo, sitio donde fue asediado por los españoles con los cuales trabó combate cuerpo a cuerpo utilizando el arma blanca. Ante el empuje enemigo, el indio bravo, que así llamaban a Vega, se creció, y tras enorme esfuerzo le hizo considerables estragos. En esta acción fue herido y tuvo que lamentar la pérdida de dos de sus oficiales más distinguidos, los capitanes Raúl Batista y Lucas Ortíz.

El 8 de marzo de 1870, sostuvo un ruidoso combate en El Jabanés, prefectura de las Arenas, hostilizando a la fuerza española durante dos leguas hasta la sabana de la Bermeja. El enemigo tuvo numerosas bajas. En esta acción fue herido de muerte el comandante Zamora, y el teniente Juan Urquiza fue herido en una pierna.

El 14 de este propio mes y año se batió contra una columna española en la Candelaria de Unique. El enemigo se parapetó en la casa del Batey; no obstante no pudo resistir los embates de las tropas de Francisco Vega, a la cual le disparó el jefe español 16 cañonazos para luego retirarse a su campamento de El Guamo.

En esta ocasión murieron los cubanos: teniente Jesús Estrada y el sargento Agapito Aguilera.A partir de este momento, Vega tuvo que abandonar el campamento de las Arenas, debido a la presencia de gruesas columnas españolas que se establecieron allí. A finales de abril batió a una fuerte columna española que se dirigía a Bayamo, quedando en manos cubanas un cuantioso cargamento de frazadas, zapatos, alimentos, etc. ya principios de julio con algunas compañías de la División de Bayamo, destrozó a una columna enemiga.

El fuego comenzó en Caimito y fue perseguida hasta las inmediaciones de las Tunas, dejando en el camino numerosos cadáveres y la flagrante huella de la derrota. A mediados de julio salió de El Guamo una columna española con 500 hombres con el objetivo de sorprender familias cubanas y llevarlas a sus campamentos, enterado Vega, salió con 60 de sus avispas, dándole alcance en la hacienda la Aguada, cayó sorpresivamente sobre el enemigo, lo hizo dispersarse de momento.

Reorganizados los contrarios se trabó combate que duró casi todo el día, donde los españoles galantearon todo, el tiempo con su artillería. Al siguiente día con los primeros claros del amanecer el enemigo se marchó tomando por caminos extraviados hacia El Guamo dejando varias sepulturas, teniéndose en cuenta que en cada una enterraban varios muertos.

En su retirada los españoles dieron muerte a dos vecinos sorprendidos en sus propias casas: el anciano Manuel Vega, tío del brigadier Pancho Vega a quien le descargaron catorce machetazos, el otro fue Francisco Esteban Tamayo, de origen bayamés quien por su enfermedad, jamás había podido empuñar un arma. En febrero de 1871, en Cuatro Caminos del Caimito, se enfrentó el brigadier Francisco Vega contra una columna española.

En la parte más álgida de la lucha cayó herido Panchito Vega, hijo del General, de sólo 16 años de edad, cuando el capitán Carlos Ortíz intentó rescatarlo, cayó abatido por las balas. En ese momento el enemigo intentó tomar prisionero al hijo del valiente jefe cubano, y éste al ver ese movimiento, con un reducido grupo de hombres, se lanzó en peligrosa carga describiendo círculos con su machete, dejando tras sí enemigos trucidados y por fin llegó donde estaba su pequeño retoño lo rescató casi de entre los españoles, lo montó al anca de su caballo y a fuerza de machete salió ileso de aquella embestida que pudo haberle costado la vida, pero las balas españolas lo respetaron una vez más. El oficial caído también fue evacuado por los cubanos.

Como consecuencia de esta acción los españoles colocaron un Fuerte a un cuarto de legua de la Guanábana, sitio donde Vega tenía ubicado su Cuartel General desde hacía varios meses.

En este lugar fue atacado el Brigadier por más de mil efectivos militares el cual con sus 300 hombres supo mantenerse firme en aquel campamento central, aun cuando los españoles habían fijado su campamento en El Caimito, Vega mantuvo el suyo en la Guanábana durante unos tres meses, hasta abril que al agotársele la fuente de abasto de agua para beber tuvo que moverse a sitio más seguro. En el mes de marzo sorprendió a una fuerza enemiga que llevaba la correspondencia a Las Tunas desde El Guamo, quedando en poder de los cubanos: un prisionero, 6 rifles y 6 cananas llenas de municiones.

Al siguiente día salió de nuevo una fuerza más numerosa con la correspondencia hacia la Tunas, pero enterado Vega, se apostó con 80 hombres en el sitio llamado Cayo Redondo, asaltándolos por sorpresa, a pesar del valor con que se defendió el enemigo, las Avispas de Vega, los hicieron dispersarse, dejando 11 muertos incluyendo al jefe, y numerosos heridos, muchos de los cuales perecieron en los espesos breñales.

Le hicieron un prisionero, ocuparon toda la correspondencia y 12 rifles con sus cananas repletas de parque. Seis días después se batió Vega, contra una columna de 200 hombres entre las. Arenas y Las Tunas, concentrándose el fuego en la sabana de Muñoz, huyeron los contrarios luego de combatir durante dos horas.

El 21 de junio del año 1871 desembarcó por Punta Turquino, una de las expediciones del Virginius, procedente de Puerto Cabello en Venezuela, al frente de la cual venía el general Rafael de Quesada. En la misma venían 60 venezolanos simpatizantes de la causa cubana y 6 cubanos.

El cargamento consistía en armas y pertrechos para las mismas y 50 burros para las acémilas, razón por la cual todos denominaron a este viaje como la "Expedición de los Burros". La misión de custodiar el cargamento expedicionario hasta su destino en Camagüey, le fue confiada al brigadier Pancho Vega, el cual chocó en Santa Ana del Yeo, con una guerrilla española.

El combate se generalizó por la extensa sabana y la guerrilla que procedía del campamento español ubicado en Ciego de Loreto, se batió con denuedo. Vega, con su bravura acostumbrada, se puso al frente de la acción y con derroche de valor defendió su preciado convoy, no obstante una bala enemiga le perforó un ojo dejándolo ciego. Esto no impidió que continuase el combate y salvara el cargamento que tanto necesitaba el mambisado.

Reconocimiento

El 29 de abril de 1871, Carlos Manuel de Céspedes le escribió desde San Diego de Buena Ventura en los siguientes términos:

...Tengo la mayor complacencia en saber por el clamor público la frecuencia e importancia de sus triunfos conquistados en combates con nuestros enemigos, cada rato llega a mi conocimiento uno de esos encuentros afortunados en que su valor y entusiasmo se sobreponen a la ventaja numérica y a la disciplina de las tropas españolas y tengo una verdadera satisfacción no sólo porque redunda en provecho de la patria sino porque alcance usted una página esclarecida en la historia y la gratitud de sus ciudadanos.

En otra misiva, fechada en El Bejuco, el 18 de octubre del propio año, el Presidente de la República le manifiesta que celebra en lo que vale el celo con que cumple su trabajo y le puntualiza: "este Gobierno regala a la fuerza de usted las armas que por allá quedaron de su escolta y los pertrechos hallados por usted en el Serón que apareció por aquellos lugares para que los emplee en matar soldados españoles como sabe usted hacerlo.

Muerte

El gobierno de la República en Armas le dio todas las facilidades para que pasase a curarse al extranjero, pero cuando se disponía a hacerlo, una tormenta lo arrojó nuevamente a las costas cubanas y no quiso intentarlo de nuevo, recluyéndose en Fray Benito, Holguín, en un bohío junto a su familia con su segunda esposa Margarita Urquiza y seis hijos. Allí fue sorprendido por una guerrilla española guiada por malos cubanos.

Ciego y con la nostalgia de no poder servir a la patria a pesar de sus 40 años, el indio bravo hizo huir a su familia a lo intrincado del monte y con un machete en bandolera, como si recordara sus momentos álgidos en Las Tunas, La Resignación, o Las Arenas allí, con su arma desafiante al viento, cayó en combate pues seguramente los españoles no se atrevieron a confesar que le habían asesinado en su solitario bohío, ciego y desvalido, el 6 de abril de 1874.

Fuentes