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Gran Esfinge de Guiza

Gran Esfinge de Guiza
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Gran Esfinge.jpg
Ubicación Geográfica:Ciudad de Guiza
Gran Esfinge de Guiza. Es una monumental escultura que se encuentra en la ribera occidental del Río Nilo, en la ciudad de Guiza, unos veinte kilómetros al sudoeste del centro de El Cairo. Los egiptólogos estiman que fue esculpida c. siglo XXVI a. C., durante la dinastía IV de Egipto. Los lugareños la llamaban Abu el-Hol «Padre del Terror», corrupción de la expresión copta bel-hit, que se aplica a quien manifiesta su inteligencia en los ojos y que traduce la denominación egipcia hu o ju, que significa el guardián o vigilante.

Elaboración

La Gran Esfinge se realizó esculpiendo un montículo de roca caliza situado en la meseta de Guiza. Tiene una altura de unos veinte metros, midiendo el rostro más de cinco metros. La cabeza podría representar al faraón Kefrén, dato que no es seguro aún, debido a que es posible que la construyese un faraón menor, anterior a Kefrén, teniendo el cuerpo la forma de un León. En épocas antiguas estaba pintada en vivos colores: rojo el cuerpo y la cara, y el nemes que cubría la cabeza con rayas amarillas y azules.

Características

Con 57 metros de longitud y casi 20 metros de altura, construidos en un sólo bloque de roca natural, ha permanecido gran parte de su historia enterrada por las arenas del desierto.

Culto

Se construyó un templo frente a la estatua, datado en el Imperio Antiguo, y otro más al norte, junto a la esfinge, durante el Imperio Nuevo, como lugares de ofrendas a la "imagen viviente". Kefrén erigió un templo en la zona sur, que está comunicado con su pirámide mediante una larga avenida procesional. Gozó de veneración y culto por los egipcios desde la antigüedad, especialmente durante el Imperio Nuevo. Fue identificada con el dios extranjero Horum, y con el dios egipcio Horus como Hor-em-Ajet, o Harmajis, "Horus en el horizonte". En lengua árabe la denominaron Abu el-Hol "Padre del Terror". El epíteto dado por los egipcios a las esfinges era shesep-anj, "imagen viviente".

Templos de la Esfinge

Entre los años 1816 y 1818 el Capitán Giovanni Battista Caviglia se encargó de desenterrar La Esfinge y los templos que la rodean. Su proximidad a la Pirámide de Kefren fue inmediatamente razón más que suficiente para asociar su construcción a la figura de este faraón, defendiéndose incluso la idea de que el rostro de La Esfinge es la del propio Kefren (2.520-2.494 a.C.). Desde entonces esta teoría ha permanecido inamovible hasta nuestros tiempos, y es una de las piezas fundamentales de la cronología establecida de la historia de Egipto por parte de la egiptología oficial.

El redescubrimiento en los años ochenta de unas galerías que discurrían bajo el cuerpo de la Esfinge de Gizeh parece dar la razón a los cronistas antiguos y modernos que defendieron su existencia. Ahora la Egiptología debe evaluar hasta qué punto son ciertas las leyendas que atribuyen al subsuelo de la meseta de Gizeh la posesión de un entramado de galerías con los tesoros materiales y psíquicos de civilizaciones legendarias.

Restauraciones

Se tiene constancia de restauraciones desde la dinastía XVIII, durante el Imperio Nuevo. En el siglo XX se llevaron a cabo trabajos de restauración y consolidación del revestimiento desde el año 1925, con resultados poco satisfactorios por las técnicas y materiales empleados, con posteriores actuaciones en 1980 y 1992. En el siglo XXI prosigue la restauración de los desperfectos originados por la erosión.

Debido a los ataques de los mamelucos, hoy en día la esfinge no posee nariz ni barba postiza. Esta última se encuentra en el Museo Británico de Londres. Para salvar a la Esfinge, un grupo egipcio-americano de arqueólogos diseñó el llamado Sphinx Project.

Durante los años 1979 y 1983 el Proyecto de la Esfinge, evaluó los daños sufridos sobre el león y esbozó una especie de invernadero que algún día, cubrirá la estatua en su totalidad, alejándola de los peligros de la contaminación de la zona.

La erosión de la Esfinge

Schwaller de Lubicz observó que la erosión de la Esfinge se podía deber a la acción del agua. John A. West escribe que también se observa en los templos funerarios de los faraones, y si dicha erosión no se debe al viento arenoso, que suele mostrarse asombrosamente similar, la Esfinge podría datarse miles de años atrás, cuando en Egipto había otro clima, indicando «15.000 años». El geólogo Schoch, también apoya dicha idea y la estima entre 5000 y 7000 AC.

Archivo:Esfinge1.JPG
Vista de la esfinge

Monumento de Inspiración

La Gran Esfinge, junto con la Gran Pirámide, han sido temas recurrentes de escritores visionarios y adeptos del pensamiento mágico desde el siglo XIX.

Edgar Cayce, visionario y curandero estadounidense, difundió la teoría de una antigua civilización: los atlantes. Para Cayce y sus seguidores, la Gran Esfinge habría sido construida por los atlantes, y creen que bajo la estatua se encuentra la «Sala de los Archivos». La Fundación Edgar Cayce sigue patrocinando expediciones a Guiza, a escritores y documentales que apoyen sus creencias.

Primeras menciones de los túneles

La sospecha de que bajo la Esfinge exista algún tipo de túnel que la pueda vincular con la Gran Pirámide o con una supuesta biblioteca milenaria que pudiera estar bajo el león, es tan antigua como el propio monumento. Ya en el siglo X de nuestra Era, los cronistas árabes mencionaban la existencia de puertas secretas que daban acceso a interminables galerías que a su vez llevaban a grandes cámaras llenas de tesoros.

De esta manera, se ha podido descubrir que, para asombro de muchos y espanto de otros, tanto la meseta de Gizeh como la propia Esfinge son un auténtico queso de agujeros.

Estudios realizados sobre la configuración geológica de la planicie, por encima de la cual se asientan las tres pirámides más importantes de Egipto, se ha llegado a la conclusión de que hace miles de años el agua debió correr a su gusto bajo la meseta, por lo que los egipcios pudieron haber utilizado estos túneles creados de forma natural, para comunicar subterráneamente unos monumentos con otros.

La estructura del túnel-pozo se haya dividida en cuatro partes. Según el esquema, la que lleva el número 1 puede ser considerada como la sala más grande de todas. Su altura es de 1,80 metros, pudiendo estar una persona de estatura media de pie, y su anchura de un metro.

Investigaciones futuras: lo que queda por descubrir Quedan por estudiar otras muchas partes de la Esfinge en las que se conoce la existencia de varias concavidades. A raíz del descubrimiento del fellah al-Mawgud Fayed, los investigadores se han detenido a apreciar el momento vivido a comienzos de siglo con la apertura de otras cavidades. Para su estudio, según estas fotografías, se utilizaron niños de baja estatura y corpulencia. Lo cierto es que se sabe muy poco de la Esfinge, quién la construyó, para qué o cuándo se hizo. De acuerdo con la mitología griega, la esfinge es un monstruo con cabeza y pechos de mujer, cuerpo de león y alas de ave; representaba la sabiduría. Según la leyenda, esta criatura se agazapó en lo alto de una roca a la entrada de la ciudad griega de Tebas. A cualquiera que intentaba entrar o salir le proponía un acertijo y al que no lo resolvía lo devoraba.

Lo que parece claro es que tanto la Esfinge como el templo que se halla a sus pies se construyeron a la vez, y este templo parece estar orientado al culto solar (su puesta y salida) y de ahí su orientación hacia poniente. La esfinge se ha visto atacada por los elementos desde su construcción, primero por las continuas y regulares crecidas del Nilo a lo largo de los siglos, el viento y los brutales cambios de temperatura entre el día y la noche; todos ellos han ido destruyendo poco a poco el monumento, cebándose sobre todo en la cabeza por permanecer altanera por encima de la superficie. La primera restauración fue realizada por los propios Egipcios durante el imperio Nuevo, y otras más tarde durante la época Ptolemaica. Sin embargo, el grado y tipo de erosión que ha sufrido junto con otras construcciones adyacentes no se corresponde con lo que debería ser lo normal en 4000 años.

En la mitología griega

En la mitología griega la esfinge era un demonio que presagiaba mala suerte, muerte y destrucción. Se dice que tenía una longevidad de 50 a 70 años; algunas mucho más, con una distancia de 1,5 a 3 m. en la cruz; 3,6 a 7,5 de longitud y su habitad era Egipto, Oriente Próximo y Oriente Medio.

Fuentes