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Hemorragia digestiva

Sangramiento digestivo
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Se entiende por sangramiento digestivo, la pérdida de sangre que se origina en cualquier segmento del tubo digestivo, desde el esófago hasta el ano

Sangramiento digestivo. Pérdida de sangre que se origina en cualquier segmento del tubo digestivo, desde el esófago hasta el ano. Esta sangre tomará distintos aspectos según el segmento del tubo digestivo donde se produzca, y la acción de los jugos y fermentos digestivos que actúen sobre ella. Cuando la sangre está acompañada de vómito y toma color rojo con coágulo hematemesis; cuando toma color negruzco como borra de café, se denomina melenemesis melena. Cuando la sangre es expulsada por el ano se denomina así, sobre tod si su colores oscuro. Debido a la acción del ácido estomacal o los demás fermentos digestivos. Enterrorragia. Si la sangre expulsada por e ano es roja brillante, entonces toma este nombre, aparece bien mezclada con las heces.

Clasificación

Alto

La lesión que origina la hemorragia se produce próximamente al ángulo de Treitz. Generalmente el sangramiento es moderado o masivo y se manifiesta como hematemesis y/o melena, y rara vez (menos del 5% de los casos), como hematoquezia o rectorragia.

Causas más frecuentes

  1. Várices esofágicas
  2. Esofagitis péptica
  3. Síndrome de Mallory-Weiss
  4. Lesiones agudas de la mucosa gástrica
  5. Úlcera péptica

Bajo

Se caracteriza por la pérdida de sangre por el recto, originada distalmente al ángulo de Treitz. Su magnitud puede variar desde el sangramiento microscópico, hasta la hemorragia exsanguinante.

Causas más frecuentes

  1. Fisuras anales.
  2. Alergia a proteínas lácteas (recienacidos).
  3. Enterocolitis necrosante (reciennacidos).
  4. Infección enteral por enteropatógenos (colitis infecciosa).
  5. Colitis asociada a antibióticos.
  6. Malformaciones vasculares del intestino.
  7. Poliposis familiares.

Diagnóstico

La gravedad de la hemorragia digestiva, está determinada por el compromiso hemodinámico que produce. De acuerdo al volumen y velocidad de la pérdida de sangre y de su repercusión hemodinámica, la hemorragia digestivapuede ser oculta cuando las deposiciones son de aspecto normal; leve, cuando no tienen compromiso hemodinámico; moderada si se acompaña de signos transitorios de hipovolemia, que se recuperan rápidamente una vez que se repone el volumen, masiva si se cursa si con shock hipovolémico, requiriendo de grandes volúmenes para elevar la presión arterial.

La presencia de otros síntomas, como dolor abdominal, vómitos, constipación, fiebre, etc, nos ayudan a diagnosticar algunos cuadros clínicos que se acompañan de sangramiento digestivo. En el examen físico debe buscarse aquellos signos que traducen el compromiso hemodinámico o bien que nos orientan hacia determinadas etiologías. Por último, cuando el sangramiento no es definitivo, es útil colocar una sonda nasogástrica, la que sirve para verificar la presencia de sangre en el estómago y vaciar a este de sangre y coágulos como preparación para el examen endoscópico.

Tratamiento

Sangramiento digestivo alto (SDA)

Una vez diagnosticado el origen SDA, el primer paso terapéutico es tratar la posible repercusión de la pérdida de sangre en la volemia del paciente y si esta existe, hay que tratarla ante todo:

  • Infusiones endovenosas con soluciones electrolíticas (solución salina, ringer lactato), expansores del plasma (dextrán, albúmina), plasma y en último extremo sangre si lo necesita.
  • Aplicar sonda nasogástrica para descomprimir y evacuar el estómago de sangre y coágulos.
  • Tomar todas las demás medidas medicamentosas que puedan restablecer la volemia y los otros parámetros cardiovasculares.

Hay una serie de reglas o índices que se siguen para el caso en que el paciente a pesar de las medidas tomadas no se estabilice, entonces se tomaría una medida quirúrgica en extrema urgencia.

Sangramiento digestivo bajo (SDB)

Al igual que en el SDA, el tratamiento del SDB debe iniciarse con la estabilización de la volemia, tomando las medidas adecuadas para el caso: soluciones electrolíticas, expansiores de plasma y en último extremo sangre cuendo se observe una dioisminución marcada de la hemoglobina y tan pronto se vea que las anteriores medidas no estabilizan la función cardiovascular del paciente. Aunque ya se tenga el diagnóstico causal del SDB se le debe pasar una sonda nasogástrica, que constribuye a disminuir la distensión del tracto digestivo, eliminando el aire intestinal originado por la aerofagia. Así mismo con estas medidas se pone en reposo el tracto digestivo bajo. Existen una serie de medidas generales que se deben establecer para mejorar las condiciones del paciente y poder actuar quirúrgicamente, si es necesario y en mejores cobndiciones y con mas posibilidades de éxito:

  • Controlar la volemia, según la evolución de Hb y Hto.
  • Nutrición parenteral para evitar la desnutrición.
  • Vigilancia constante de los parámetros vitales.
  • La intervenció quirúrgica, tan pronto llegue el diagnóstico causal, por lo que se debe realizar siempre la intervención mínima que asegure la supervivencia y que permita en una segunda ocasión practicar la técnica definitiva.

La gran mayoría de los SDB cesan espontáneamente con las medidas enunciadas anteriormente, lo que permite con más calma realizar el tratamiento definitivo.

Fuentes