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Iglesia Parroquial Mayor de Santa Clara

La iglesia Parroquial Mayor
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Obra Arquitectónica  |  (Iglesia)
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La Iglesia parroquial Mayor de Santa Clara
Descripción
Tipo:Iglesia
Estilo:Rustico
Localización:Santa Clara, Villa Clara, Bandera de Cuba Cuba
Uso inicial:Iglesia de Santa Clara
Datos de su construcción
Inicio:1692 (de madera y guano), Abril de 1725 (mampostería y tejas)
Demolición:Comenzó el 22 de Agosto de 1923 y concluyó en 1924.
Otros datos
Arquitecto(s):El albañil José Benthan, el carpintero Juan de Cárdenas y el tornero José Hidalgo.


Iglesia Parroquial Mayor de Santa Clara. Fue construida en la antigua Plaza de Armas, actual Parque Leoncio Vidal de la Ciudad de Santa Clara. La iglesia fue demolida y en el lugar donde se encontraba se colocó la estatua de Marta Abreu de Estévez (Benefactora de la Ciudad).

Historia de su Construcción

La primera iglesia fue construida de madera y guano en 1692 por los fundadores de la villa, luego por iniciativa del padre Juan Martín de Conyedo en el mes de abril de 1725 se comienza a reedificar de mampostería y tejas y no hubo persona alguna que dejara de tomar parte en su ejecución, quienes no podían donar materiales o recursos pecuniarios se brindaban para trabajar personalmente por el tiempo que se les señalaba. De los principales contribuyentes solo se tiene conocimiento del Capitán Juan Pablo Monteagudo y del Alguacil Mayor Domingo Martín. La reconstrucción terminó en 1738, y desde entonces la Plaza de Armas se comenzó a llamar “Plaza Mayor”.

Los maestros a quienes se encargó la edificación fueron: el albañil José Benthan, el carpintero Juan de Cárdenas y el tornero José Hidalgo. Fue una empresa grande, dado el pequeño vecindario existente, y la escasez de recursos; sólo vencida por el espíritu religioso de la época.

Estructura

La iglesia ocupaba el centro de la población y aunque era un edificio de poca elegancia arquitectónica, tampoco ofrecía una vista desagradable. Su estructura, tanto en la parte de carpintería como en la de albañilería, era sobremanera sólida, y llamaban particularmente la atención el orden en que estaban edificadas las paredes exteriores.

Los ladrillos, descubiertos, dejaban observar la simetría dibujada por el maestro Benthan; divididos unos de otros por la argamasa o mezcla empleada en su solidificación; eran rojos y oscuros, y parecían estar barnizados; ello le confería un aspecto sumamente agradable y le daba más mérito a la construcción.

El templo tenía una sola nave de 42 varas de largo por 11 de ancho, con dos capillas laterales. Contaba con 9 altares: el mayor dedicado a Santa Clara de Asís con un cuadro al Oleo de esta imagen, uno dedicado a S. Antonio, Otro a S. José, las Mercedes y las Ánimas del purgatorio, todos estos en el cuerpo principal de la Iglesia; las del rosario y la concepción en una capilla y las del Santo Cristo y los Dolores en la otra.

En su campanario poseía 4 campanas sin la del reloj; dos pequeñas, tan antiguas como la fundación de la iglesia, dedicada una a las Ánimas y la otra a la Concepción; y dos grandes, consagradas la mayor a Santa Clara y la otra a la misma patrona y a Jesús, María y José.

Cuéntase que estas campanas fueron en su tiempo las mejores de la isla, por su excelente sonido; ya que en su fundición se emplearon cuantiosas joyas de oro y plata, monedas y cobre extraído de las minas de Maleza, a cuyas circunstancias se debía su sonoridad. Las dos últimas fueron fundidas en 1773 y 1786. La fundición estuvo a cargo de un minero esclavo, Juan Crisóstomo, quien ejecutó la operación en un solar que existía en la calle San Vicente.

La pila bautismal, se hizo y colocó en 1776 y él reloj de la torre fue colocado el 22 de diciembre de 1820 y es de repetición; la campana que le sirve fue fundida en Santa Clara en 1802.

Alrededores

El primer cementerio que tuvo Santa Clara estaba aledaño a la Iglesia Mayor y según la Memoria Histórica de la Villa allí fueron sepultados 300 000 cadáveres.

Pertenecía a la iglesia una casa contigua, fabricada mucho años después y de cuyos productos utilizaba el templo. Antes de esta existió en la esquina una pequeña muy antigua que servía de calabozo. Junto a ella había también un recinto, cercado de mampostería donde se depositaban los huesos inhumados del cementerio: este lugar permanecía alumbrado por la luz de las velas que llevaban gran número de personas en atención a sus difuntos. Anexo a este depósito, estaba un nicho al que se le daba el nombre de “Casa de las Ánimas”, cuyo lugar era visitado todas las noches por un gran grupo de personas que concurría allí a ofrecer sufragios por las almas de sus difuntos.

Anexo al templo se encontraban dos establecimientos comerciales, uno de ellos una tienda de tejidos, y un café restaurante llamado El Parque, que el pueblo llamaba Café del Muerto, según se decía por haber caído muerto muy cerca del mismo el coronel Leoncio Vidal Caro en su asalto a la ciudad.

Demolición

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Ruinas de la Iglesia Mayor de Santa Clara

En 1907 el alcalde José Berenguer presentó un proyecto para adquirir y demoler la parroquial mayor y ampliar las obras adecuadas para una nueva plaza. El proyecto fue aprobado pero no se realizó entonces.

En 1910 el alcalde Joaquín L. Silva, realizó gestiones ante el Obispo de Cienfuegos para comprar la Iglesia y el resto de las construcciones que se le agregaron en la primera mitad del siglo XIX.

El 3 de mayo de 1923 se entregó al ayuntamiento el proyecto que fue aprobado por el gobernador Roberto Méndez Peñate para la ampliación de la plaza, incluyendo la demolición de la Iglesia. Después de ser expropiada: los dignatarios religiosos presentaron reclamación al ayuntamiento de Santa Clara y se les tuvo que pagar la suma de $ 77 850.00.

El 22 de agosto de 1923 comienza el derribo de la Iglesia Mayor el cual concluyó en su totalidad en 1924. En el mismo lugar donde estaba la torre de la iglesia se colocó la estatua de la ilustre Villaclareña Marta Abreu de Estévez. Era cura párroco en el momento de la demolición, el padre Ángel Tudurí hijo de Matanzas y miembro del disuelto Ejército Libertador. En publicaciones villaclareñas de la década del 20, crónicas, reseñas, poemas y discursos; se menciona nostálgicamente la infausta demolición de la Iglesia Mayor.

El principal promotor de la idea, el licenciado Berenguer, en el acto de descubrir la estatua de la benefactora, intentaba convencer a los presentes:

La sábana que cubría la estatua de Marta resbaló por las formas escultóricas azotada por un viento repentino; los hombre aguantaron presurosos sus sombreros de pajilla y las encapotadas damas, con un mohín de disgusto, a duras penas evitaron la súbita estampida de sus enaguas; más de un par de ojos viriles, curiosos por el festín de pantorrillas, olvidó por un momento la figura agreste del orador. Tal parecía que aquella tarde de octubre de 1924 las fuerzas eólicas anunciaban el disgusto celestial.

Debajo de la estatua, en una caja de plomo se colocó entre otras cosas una colección de fotos de la Iglesia Mayor antes y durante su demolición.

Véase también

Fuentes

Folleto: “El Parque Vidal” de Ángel Cristobal García. Colección Escambray, 1993.

Juan Manuel Fernández Triana del Centro de patrimonio.