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Imperio aqueménida

Friso de los arqueros, en Susa (siglo VI a. n. e.).

El Imperio aqueménida es el nombre que se le da al primer y más extenso imperio de los persas, el cual se extendió por los territorios de los actuales estados de Irán, Irak, Turkmenistán, Afganistán, Uzbekistán, Turquía, Chipre, Siria, Líbano, Israel, Palestina, Grecia y Egipto.

Los aqueménidas fueron la primera dinastía de gobernantes de Persia, fundada por Aquemenes (Hakaimanish), líder persa hacia 700 a. n. e.

El Imperio persa puede considerarse tras la rebelión de Ciro II el Grande contra los dominadores medas de la región, en el 550 a. n. e. Tras sacudirse su yugo, Ciro conquistó los reinos circundantes, como Babilonia, imponiendo a Persia como el estado más fuerte de la región. Posteriormente, se impuso al rey Creso de Lidia en la batalla del río Halys y se anexionó Canaán.

El Imperio aqueménida era un vasto territorio muy heterogéneo, en el que las culturas de los pueblos vencidos eran respetadas, como demuestra el reestablecimiento del culto a Marduk en Babilonia tras la abolición asiria. Administrativamente estaba dividido en satrapías, que constituían algo similar a unas provincias.

El hijo de Ciro, Cambises II, amplió aún más el imperio conquistando Egipto y proclamándose Faraón. Además, trasladó la capital a Babilonia. Tras Cambises II vino Darío I el Grande, que obtuvo su sobrenombre de "El Grande" gracias a sus conquistas y a la reorganización del imperio.

Darío inició una serie de batallas contra los griegos jonios (que vivían en la costa oeste de la actual Turquía), conquistando Tracia y luego contra los griegos continentales. A pesar de sus grandes ejércitos, tanto Darío como su hijo Jerjes I, quien le sucedió en el trono en 485 a. n. e., no consiguieron sus objetivos, perdiendo batallas famosas como la batalla de Maratón.

Durante el reinado de Artajerjes, se produjo una sublevación egipcia, con ayuda griega, que inició las bases de la decadencia persa y allanó el camino para la posterior conquista macedonia de Alejandro Magno y su destrucción de Persépolis.

Fuentes