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Islas Columbretes


Islas Columbrete
Información  sobre la plantilla
(Islas Columbrete)
País(es)España
Subdivisión(es)comunidad Valencia
Datos geográficos
Superficie19 ha largo = km²

Las islas Columbretes son un conjunto de cuatro grupos de islas volcánicas que sumadas poseen 0,19 km² situadas a 30 millas (48.2 Km) al este del cabo de Oropesa, integradas en el término municipal de Castellón de la Plana, en la provincia de Castellón (España).Los grupos de islas son: la Columbrete Grande, La Ferrera, La Horadada y El Bergantín,1 llamadas en valenciano, respectivamente, Illa Grossa, La Ferrera, La Foradada y El Carallot. Además, existen en el archipiélago numerosos escollos y bajos. Algunos islotes que posee además son: Baluato, Cerquero, Churruca, las 3 rocas del Bergantín, Islote Bauzá, Islote Espinosa, Islote Lobo, Islote Menéndez Núñez.Al mismo tiempo, las Islas Columbretes constituyen un destino de primer orden para los aficionados al submarinismo de todo el mundo, debido a la transparencia de sus aguas, a la belleza de sus fondos y a la gran variedad y cantidad de especies animales y vegetales que alberga.

Geografía

Están asentadas sobre fondos de 80 metros de profundidad y alcanzan una cobertura de tres millas marinas, representando uno de los pequeños archipiélagos con mayor interés ecológico del mar Mediterráneo.La isla de mayor tamaño, conocida como la "Columbrete Grande" o "L'illa Grossa", tiene un perfil en forma de arco abierto, característico de una gran actividad volcánica submarina. El Carallot, con sus 32 metros de altura, representa los restos de la chimenea central de un volcán.Las islas fueron calificadas de Parque Natural por la Comunidad Valenciana en 1988 y actualmente ostentan la calificación de Reserva Natural. La necesidad de proteger las especies de interés pesquero a la vista del declive de las capturas, impulsó la creación de la reserva marina que culminó en 1989.

Reserva Marina

Rodeadas de aguas transparentes y abruptas paredes sumergidas, ofrecen las condiciones idóneas para albergar una rica y variada biodiversidad marina.Los fondos de la reserva marina presentan una gran variedad de ambientes: paredes y oquedades, fondos detríticos de arenas y piedras, fondos de maerl, maërl o marl, y praderas de la fanerógama marina (Cymodocea nodosa).Las principales comunidades marinas mediterráneas, segregadas principalmente por la iluminación, el hidrodinamismo, y el tipo de fondo, están representadas en el archipiélago.Los fondos de Columbretes presentan una densa cobertura algal que alcanza profundidades considerables y permiten el desarrollo de interesantes comunidades de estas especies. Especies características como el alga parda (Laminaria rodriguezii) son frecuentes en Columbretes.Destacan poblaciones de peces como los meros (Epinephelus marginatus), las poblaciones de nacras (Pinna nobilis) la langosta roja (Palinurus elephas), de gran importancia para la pesca; o la llamativa gorgonia roja (Paramuricea clavata).Desde la creación de la reserva se han observado aumentos significativos del número de langostas, lo que ha llevado a pensar en la posibilidad de que la reserva actúe de foco de repoblación de langosta en aquellas zonas adyacentes a las que, de manera natural, puedan llegar las larvas de este crustáceo que tienen un prolongado periodo de vida planctónica, según resultados de los estudios de seguimiento realizados por el Instituto Español de Oceanógrafia.

Historia

Los primeros indicios del paso del hombre por las Columbretes sugieren que ya los fenicios la utilizaron como un puerto de abrigo, ideal para protegerse ante las variaciones en el mar. Así lo constatan restos de esta cultura, como argollas o ánforas, o el hecho de que este archipiélago fuera ya nombrado por los fenicios en sus periplos.Posteriormente, fueron comerciantes griegos y romanos quienes se valieron de estas islas también como puerto de abrigo, y quienes las bautizaron como “Ophiusa” (griegos) y “Colubraria” (romanos), debido al elevado número de serpientes que allí se encontraban. Al pie del acantilado del lado Este de l’Illa Grossa, a unos 30 metros de profundidad, se halla un pecio romano a bordo del cual se encontraron multitud de ánforas, las cuales, probablemente, debieron de contener salazones para el comercio.Sin embargo, fue la colonización de las islas y la consiguiente llegada de los fareros y sus familias, que vivieron allí durante más de un siglo (de forma precaria), lo que mayor daño causó al hábitat de las Columbretes. Fue a partir de 1856 cuando se empezó a construir el faro, cuya construcción finalizó en 1860. Para acabar con las víboras se decidió incendiar la isla. Por otra parte, la introducción de animales domésticos (cerdos, cabras, conejos...) y el aprovechamiento de arbustos para leña, acabó prácticamente con toda la vegetación original (lentisco, palmito, zarzaparrilla...), que hoy se conserva sólo en La Ferrera. Por lo demás, las tareas de recuperación de la vegetación en l’Illa Grossa han conseguido devolver al medio su aspecto original.

Faro

La automatización del faro, en 1975, supuso el abandono definitivo de las familias de fareros y las islas quedaron completamente deshabitadas hasta 1987, año en que se instalaron los servicios de vigilancia. Un año después, las islas Columbretes fueron declaradas Reserva Natural. Las 5.500 hectáreas circundantes se convirtieron en Reserva Marina a partir del año 1990.

Fuente