Jacob Adriaensz Bellevois
Jacob Adriaensz Bellevois | |
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| Datos personales | |
| Nombre completo | Jacob Adriaensz Bellevois |
| Nacimiento | 1621 Róterdam, |
| Fallecimiento | 1675 Róterdam, Holanda |
| Ocupación | Pintor |
| Datos artísticos | |
| Área | Pintura |
Jacob Adriaensz Bellevois. Pintor holandés.
Trayectoria profesional
Formado inicialmente con Simon de Vlieger y con Julius Porcellis, en 1673 se encontraba en Hamburgo, donde colaboró con el pintor de escenas de género Voorhout. También se ha considerado que pudo trabajar un tiempo en la ciudad holandesa de Gouda, aunque la mayor parte de su vida la pasó en su ciudad natal.
Su obra se divide en dos tipos de escenas: los naufragios y los paisajes de costa con río. En las primeras la carga dramática las convierte en teatrales, al tiempo que domina en ellas una tonalidad general marrón oscura, algo sorprendente cuando sus contemporáneos ya habían evolucionado hacia paletas con mayores variaciones tonales. Las de costa con desembocadura de río son más amenas y serenas debido a que la atmósfera se presenta más calmada.
En sus obras se suelen repetir determinados efectos: el juego del viento con las velas de los barcos hace que éstas aparezcan en movimiento y no estáticas, y acostumbra a incluir multitud de figuritas que se apoyan en las barandillas de los grandes barcos rodeados de barcazas pobladas de personas cuyas siluetas se recortan sobre un fondo luminoso.
Su obra Velero de tres mástiles en la rada de Veere (colección príncipe de Liechtenstein, Vaduz) muestra en primer plano un poderoso barco de guerra en un giro de tres cuartos, que hace la composición muy dinámica. La perspectiva y la monumentalidad del barco se ven potenciadas por un punto de vista bajo, aspecto que repite en varias de sus obras. La exacta representación de los alrededores de la ciudad de Veere, como en otros casos la ciudad de Doordrecht, demuestra que no todo en la obra de Bellevois es imaginación, sino que en ocasiones realiza vistas verídicas.
La obra Galera turca y navío holandés frente a la costa del Museo del Prado demuestra la habilidad técnica del artista, visible en el dibujo de las embarcaciones y en la forma de modelar las ondas del agua, apenas diferenciadas por un golpe de luz de procedencia lateral. Dicha pintura pertenece a un grupo de obras nórdicas adquirido por Carlos IV que pasó a formar parte de la colección real.