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José Antonio Aponte

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José Antonio Aponte
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Dirigió la primera conspiración de la historia de Cuba.
NombreJosé Antonio Aponte y Ulabarra
NacimientoBarrio Guadalupe Centro Habana), Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento9 de abril de 1812
Santiago de Cuba, Bandera de Cuba
NacionalidadCubana
CiudadaníaCubana
HijosBenito, Justo José, Juan de Paula
PadresMariana Poveda

José Antonio Aponte y Ulabarra. Criollo negro, hombre libre, carpintero, tallador, ebanista, dirigió la primera conspiración de carácter nacional que registra la historia de Cuba, cuyo hilo conspirativo partía de la ciudad y seguía por un numeroso grupo de estas, pueblos y haciendas de la isla hasta Baracoa, en el extremo oriental.

Síntesis biográfica

Infancia y juventud

Nació en La Habana, en el barrio extramural de Guadalupe, hoy perteneciente a Centro Habana, obrero, carpintero, con cierta habilidad artística para ejecutar bellas tallas en madera y aficionado a la pintura, residía en un lugar cercano a la calzada San Luis Gonzaga (Hoy Salvador Allende); hogar que pudo construir gracias a la ayuda brindada por su madre Mariana Poveda, que le facilitó dinero para las obras.

Tenía 6 hijos, 3 hembras y 3 varones: Benito de 28 años, herrero, vivía y trabajaba en Santa María del Rosario; Justo José de 20 años, dependiente de la tienda de Joaquín Corona y Juan de Paula, el otro de 18 años era sastre. Las hembras vivían con una entenada de Aponte nombrada Josefina Muguerza y otra entenada, María Josefa Valdés, se mantenían en la casa en lo que hoy es Jesús Peregrino.

Vida militar

Cabo primero de las milicias habaneras, en el Batallón de Marinos, y fue retirado junto con otros muchos bajo el pretexto de la edad, la realidad era otra: sus relaciones con el Capitán Bassave, aún cuando no aparecían cargos contra él ya había hecho sospechar a las autoridades de su fidelidad a España.

La leyenda popular le atribuye, haber participado como miliciano con las tropas negras de La Habana, mandados por el General Gálvez y el Teniente Coronel Fransisco de Miranda, en la guerra de independencia de los Estados Unidos.

En distintas ocasiones, y de ello no cabe duda acompañó a la unidad de milicias de la cual formaba parte en los servicios de guarnición a San Agustín y otros lugares de la Florida; viajes que contribuyeron en no pequeña escala a mejorar incluso sus conocimientos.

El pertenecer a las milicias disciplinarias contribuyó a realzar el prestigio de Aponte entre los vecinos de los barrios de extramuro de la capital. Además la dirección del cabildo Shangó-Teddun le daba una especial superioridad en la masa popular de color de La Habana.

Las innegables dotes de organizador y la posición privilegiada que ocupaba entre los africanos y sus descendientes, libres o esclavos, le premitieron dar al cabildo una singular fisonomía social y política de marcado matiz revolucionario.

La Conspiración de Aponte

A principios de 1811 con el pretexto de celebrar actos religiosos y festivales corrientes comenzaron a reunirse:

  • Clemente Chacón y su hijo Juan Bautista Lisundia.
  • Juan Barbier.
  • Fransisco Javier Pacheco.
  • José del Carmen Peñalver.
  • Estanislao Aguilar.
  • Fransisco Matioto.
  • José Sandiga.

Participó en algunas entrevistas Miguel Herrera quien más tarde sería el responsable en la dirección del movimiento insurreccional en Puerto Príncipe, (Camagüey).

Empezó junto con sus compañeros a sentar las bases para luchar juntos contra la tiranía y la esclavitud. Ya para febrero de 1812 llegó a sentirse satisfecho con sus tareas y a vislumbrar con sana alegría que la hora de la libertad se aproximaba. Se alzó en armas el 15 de marzo de 1812 en el ingenio Peñas Altas, en Guanabo, hoy perteneciente a la Habana del Este.

De esta actual provincia están vinculados a su movimiento, varios barrios, Centro Habana y La Habana Vieja, así como las localidades de Casablanca, Regla, Guanabacoa y algunos de los pueblos rurales de ese municipio y Guanabo.

Tenía como objetivos, lograr la abolición de la esclavitud en primer orden, aunque en la evolución de su pensamiento, uniría a esa idea, la de la independencia de la isla.

Muerte

El 9 de abril de 1812 fueron ahorcados sin juicio previo, los negros libres José Antonio Aponte, Clemente Chacón, Salvador Ternero, Juan Bautista Lisundia, Estanislao Agublán y Juan Barbier, así como los negros esclavos Salvador Esteban Tomás y Joaquín Santa Cruz. Después cortaron las cabezas de los jefes principales y las introdujeron en jaulas de hierro para exhibirlas en lugares públicos.

Comentario

El profesor Elías Entralgo Vallina ha calificado a Aponte como una figura histórica semejante a Espartaco en los ideales antiesclavistas. En su obra "La Liberación Étnica Cubana", destaca el formidable desarrollo de la conspiración:

"Percibidos los vances irritativos de su propaganda, la discreta capacidad organizadora de Aponte constituyó en la Habana una junta central que participaba sus acuerdos, por conducto de emisarios a las juntas subalternas y esta a su vez los hacía llegar a organismos más pequeños y apartados (...)"

"El tejió e hiló; y aplicando sus artes de carpintero procuró machimbrar el tejido con el hilado. Para el gobierno tejía y destejía un manto de Penélope, con todos los primores, que sólo por un accidente muy fortuito le descubireron la conspiración. A sus mismos partidarios los manejó con el hilo de Adrianna, tendido por él a lo largo de todo el laberinto cubano de 1811 y 1812..."

"El hilo comenzaba en su propia casa del extramureño barrio habanero de Guadalupe, y de ahí iba a San Antonio de los Baños, Alquízar y Güira de Melena, volvía a la residencia del hilador, y pasaba del barrio de la Salud al de Jesús María, a la Plaza de Santo Cristo, a la Punta a la Plaza de Armas, a la alameda de Paula y al muelle de Luz: atravesaba la bahía y continuaba su trayectoria con más vigor por Casablanca, Guanabacoa y sus barrios rurales -Bacuranao, Guanabo-, por Jaruco, Río Blanco del Norte y Aguacate; se prolongaba por algunas importantes fincas del Departamento Central, se dilataba a Holguín, Bayamo, Santiago de Cuba y llegaba hasta Baracoa."

Su movimiento se considera nacional no solo porque logró completarlos a lo largo de toda la isla y alzamientos en varias regiones, sino también porque a él pertenecieron por igual cubanos negros, mestizos y blancos de distintos estamentos sociales, libres y esclavos.

Fuentes