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José Arango Barrios Siscara

José Arango Barrios Siscara
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Fecha de nacimiento28 de octubre de 1701
Lugar de nacimientoLa Habana, Bandera de Cuba Cuba
Fecha de fallecimiento16 de septiembre de 1771
Lugar de fallecimientoLa Habana, Bandera de Cuba Cuba
NacionalidadCubana
CampoFisiología o Medicina

Dr. José Arango Barrios Siscara fundador de la cátedra de Vísperas (Patología) en la Facultad de Medicina de la Real y Pontificia Universidad habanera, donde adoptó posiciones progresistas que contribuyeron al perfeccionamiento de la enseñanza médica en su época.

Síntesis biográfica

José Arango Barrios Siscara nació en La Habana el 28 de octubre de 1701 de la pareja formada por el teniente Mateo Arango Barrios y Luisa Siscara.

Estudios

En 1714 ingresó en el convento de San Juan de Letrán con el fin de estudiar la carrera eclesiástica e ingresar en la orden religiosa de los Dominicos. Allí cursó Artes bajo la dirección del maestro fray Tomás de Linares y Teología con el eminente fray Francisco Martínez.

Al abrirse el 12 de enero de 1726 en el propio convento las lecturas de Medicina por Francisco González del Álamo, se desvió de los estudios religiosos que había emprendido y se inscribió en ellas. Según consta en los libros de grados menores y de actos académicos del expresado convento, obtuvo el grado de Bachiller en Artes el 28 de enero de 1728 y, el 5 de agosto de 1729, sostuvo las conclusiones de Medicina, para graduarse de Bachiller en esa Facultad el 26 del mismo mes. Después de cumplir el período de prácticas establecido, fue examinado y aprobado por el Protomédico Francisco Tenesa Rubira, quien le expidió el correspondiente título el 3 de noviembre de 1730.

Su amor al estudio y su ambicioso afán de adquirir conocimientos quedaron demostrados de nuevo, cuando en 1755 se presentó a las pruebas y ejercicios de la Licenciatura en Artes. El 15 de octubre de ese año recibió la borla del magisterio en esa Facultad.

Inicios laborales

El 12 de noviembre de 1730, solicitó, luego de haberse presentado a oposición, se le dejara leer la cátedra de Vísperas en calidad de interino hasta que fuera provista. Su solicitud fue aceptada con independencia de que, como resultado de la oposición, el 25 de noviembre se le otorgó la cátedra en propiedad. Por su condición de catedrático, se le concedió el grado de Licenciado en Medicina el 2 de diciembre de 1730 y la borla de Doctor el 3 de enero de 1731. En ambos actos fue eximido del reparto de propinas, según era costumbre en aquella época, por haber alcanzado ambos grados como titular de una cátedra, en cuyo desempeño demostró los excelentes dotes de inteligencia, laboriosidad, constancia y firme voluntad que había manifestado desde sus años de estudiante. Tanto en los exámenes conventuales como en los universitarios, había aprobado siempre con la calificación de nemine discrepante.

Al terminar el primer sexenio en la regencia de su cátedra, se opuso otra vez y la obtuvo por unanimidad en 1736 y, cuando en 1742 cumplió el segundo período en el cargo, hizo nueva oposición y la consiguió por esta vía por tercera y última vez, en virtud de que Su Majestad lo declaró catedrático vitalicio. En lo adelante, continuó en el desempeño ininterrumpido de la cátedra hasta su fallecimiento en 1771.

Además de su labor docente, ejerció como médico asistencial en el Hospital San Juan de Dios e hizo visitas voluntarias al Hospital San Lázaro, sin percibir sueldo alguno por ello.

De su carácter progresista

El doctor Arango Barrios demostró también su clara inteligencia y su entrega profesional en varias mociones que presentó en algunas reuniones del claustro general, encaminadas a elevar el rango de la Facultad de Medicina y a mejorar la enseñanza de la disciplina. Como a su entender, en ciertos artículos de la Constitución universitaria se ubicaba a esa Facultad en menor categoría, consagró a su paridad algunas reflexiones. Por ejemplo, en el claustro celebrado el 11 de septiembre de 1731, exigió la participación de un médico en la redacción de los Estatutos de la Universidad, así como que todo expediente de solicitud de grados en Medicina fuera examinado en primera instancia por el Decano de la Facultad.

Cuatro años después, en el claustro que tuvo lugar 18 de octubre de 1735, defendió el criterio de que la mayor autoridad en cuestiones propias de cada Facultad debía corresponder a sus doctores respectivos y no a los de Teología, como venía ocurriendo hasta entonces. Esta posición, de indudable carácter progresista, contribuyó al cese de los privilegios a favor de los religiosos y a que todas las preferencias en los actos de Medicina fueran potestad de sus doctores. Ese mismo año fue nombrado Comisario del claustro.

El 24 de septiembre de 1738 pidió al rey la creación del cargo de tercer Protomédico, sin sueldo, y que éste se le concediera en virtud de la imposibilidad de Teneza de cumplir todas sus obligaciones, a causa de sus achaques y su avanzada edad, y de que el otro Protomédico Ambrosio Medrano contaba ya más de 60 años. El título le fue conferido con fecha 18 de julio de 1741, pero lo recibió, como era usual en esa época, mucho tiempo después. Cuando lo presentó ante el Cabildo el 25 de enero de 1743, hacía casi diez meses que Teneza había fallecido y Medrano había pasado a ejercer por ascenso la función de primer Protomédico, por lo que a él se le nombró segundo Protomédico. A la muerte de Medrano, ocupó la plaza de primero dejada por éste, en la que fue ratificado por Real Cédula del 15 de septiembre de 1753.

En el período de la guerra entre España e Inglaterra, una de cuyas acciones fue la toma de La Habana por los ingleses en 1762, Arango Barrios fue médico del Estado Mayor de la Guarnición Militar y, en unión de los cirujanos Edward Hamlin y Antonio Conexa, atendió a los heridos en aquella campaña. En ese tiempo se había producido una epidemia de Fiebre amarilla de tal intensidad que causó gran preocupación a los invasores, quienes más de una vez consideraron los peligros que entrañaba desembarcar en tierra firme. La epidemia había comenzado en 1761 y no daba signos de atemperarse, en virtud de la cantidad de personas no inmunes que se movilizaban. Ante esa situación, el Cabildo convocó al Protomedicato a fin de conocer su opinión acerca del mal. Sus integrantes declararon que se trataba de una “enfermedad contagiosa que se transmitía por los hálitos de los cuerpos y de la respiración de los enfermos y por el contacto de las ropas”. Aunque éste era el criterio prevaleciente en aquella época con respecto a la fiebre amarilla, justo es reconocer la significación histórica de que los médicos habaneros, interesados en comprender su naturaleza, iniciaran estudios necrópsicos a los fallecidos, los cuales denominaban “disecciones anatómicas”. Al doctor Arango Barrios se le acredita haber sido uno de los propulsores de las autopsias, a pesar de que no se ha encontrado registro alguno de sus hallazgos.

Muerte

Este médico cubano miembro de una familia de religiosos de alta jerarquía, que fue socio de la real Sociedad de Medicina de Sevilla y que no faltó ni a uno de los claustros plenos y de Decanos convocados durante su época, se había casado con Petronila de Prado Marocho el 1 de octubre de 1732. Tras una vida laboriosa y fecunda, durante la cual derramó bien a manos llenas para beneficio de sus semejantes, falleció en La Habana el 16 de septiembre de 1771. Había testado ante Francisco García Brito el 11 de noviembre de 1749.

Fue sepultado en el propio convento de San Juan de Letrán, lugar donde se formó como médico, contribuyó durante 40 años a la formación de varias generaciones de estudiantes de Medicina desde la cátedra de Patología, de la que fuera fundador, y donde dejó muy gratos recuerdos y muy buenos ejemplos que imitar.

Bibliografía

  • Archivo de la Catedral de La Habana. Libro 7 de bautismos, folio 212, número 160.
  • Libro 5 de matrimonios, folio 69, número 32.
  • Libro 9 de defunciones, folio 152, número 44.
  • Archivo Central de la Universidad de La Habana. Libro 1ro. de doctores. Folio 6.
  • Cowley RA. Breves noticias sobre la enseñanza de la Medicina en la Real y Pontificia Universidad del Máximo Doctor S. Jerónimo. Habana: Imprenta y Librería de A. Pego. 1876. p. 82, 85, 206-208.
  • Delgado García G. Historia de la enseñanza superior de la Medicina en Cuba. 1726-1900. Cuad Hist Salud Pub 1990;(75):19, 36.
  • López Sánchez J. La Medicina en La Habana (1550-1730). Cuad Hist Salud Pub 1970;(47):308-309, 312.
  • La Medicina en La Habana (1731-1800). Cuad Hist Salud Pub 1970;(48):33, 64-67, 161-165, 182-183, 195-200, 206-212.
  • Cuba. Medicina y civilización. Siglos XVII y XVIII. La Habana: Editorial Científico-Técnica, 1997. p. 278-280.
  • López Serrano E. Efemérides médicas cubanas. Cuad Hist Salud Pub 1985;(69):22, 78, 84, 98, 144, 200.

Fuente