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María Estuardo

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Maria Estuardo
Información sobre la plantilla
Maria estuardo.jpg
Coronación 9 de septiembre de 1543,
Otros títulos Reina consorte de Francia, reina titular de Inglaterra, Irlanda y Francia
Nacimiento 8 de diciembre de 1542
Palacio de Linlithgow, Escocia, Bandera de Escocia Escocia
Fallecimiento 8 de febrero de 1587
Castillo de Fotheringhay, Northamptonshire, Bandera de Inglaterra Inglaterra
Entierro Abadía de Westminster
Predecesor Catalina de Médici
Regente María de Guisa
Heredero Jacobo VI de Escocia
Sucesor Isabel de Austria
Consorte Francisco II de Francia, Enrique Estuardo, Lord Darnley, Jacobo Hepburn
Casa Real Casa de Estuardo
Padre Jacobo V de Escocia
Madre María de Guisa


Maria Estuardo. María I de Escocia, llamada María Estuardo También denominada popularmente como María, reina de los escoceses, quizás sea la más conocida de los monarcas escoceses por su tempestuosa vida y trágica muerte.

Datos biográficos

Nació en el palacio de Linlithgow en Escocia, el 8 de diciembre de 1542, siendo la menor de los 3 hijos -pero única superviviente- del rey Jacobo V de Escocia y de María de Guisa. De inmediato, el infortunio hizo acto de presencia en la vida de la pequeña María, dado que sólo seis días más tarde de su nacimiento, su padre falleció dejándole la inesperada responsabilidad de la corona.

Coronación temprana de María

Jacobo V de Escocia murió prematuramente el 14 de diciembre de 1542, a la edad de treinta años, probablemente de cólera, aunque sus contemporáneos creyeron que su muerte fue causada por la pena y la humillación de que los escoceses hubiesen sido derrotados por el ejército inglés en la batalla de Solway Moss. En el Palacio Falkland en Fife, el agonizante monarca, ansioso del nacimiento de un heredero que estabilizara la sucesión al trono escocés, al saber del nacimiento de su hija, exclamó: "¡el diablo me lleve! ¡comenzó con una mujer, terminará con una mujer!". Esto era una alusión a que la familia Estuardo había obtenido el trono escocés gracias a Marjorie (hija de Roberto I Bruce). Jacobo creyó en verdad que el nacimiento de María marcaba el final del reinado de los Estuardo sobre Escocia. Pero, irónicamente, mediante el hijo de María, la familia Estuardo llegó al cenit de su poder al unirse el reino de Escocia y el reino de Inglaterra, gracias a su hijo Jacobo VI de Escocia y I de Inglaterra.

La pequeña María, de apenas seis días de edad, fue proclamada reina de Escocia, con James Hamilton, II conde de Arran como el siguiente en la línea sucesoria y regente del reino durante la minoría de edad de la reina. Esa situación duró hasta 1554, cuando la madre de María, María de Guisa, se hace con el poder, continuando como regente hasta su propia muerte en 1560. Seis meses después de que su nacimiento, en julio de 1543, los tratados de Greenwich prometieron a María en matrimonio con Eduardo, hijo del rey Enrique VIII de Inglaterra, decidiéndose que la boda se llevaría a cabo en 1552, y que sus herederos ocuparían los tronos de Escocia y de Inglaterra. Este tratado de buenas intenciones se quiebra dos meses más tarde, María de Guisa se retracta y se opone terminantemente a este matrimonio, la regente y María se escondieron en el castillo de Stirling, donde las preparaciones fueron hechas para la coronación de la pequeña. Coronaron a María como reina de Escocia en la capilla real del castillo de Stirling el 9 de septiembre de 1543. Debido a la edad de la reina, tenía apenas 9 meses, y del tipo de ceremonia, única en su género, la coronación fue el tema del momento en las cortes de Europa.

Reina de Francia

Vivaz, bonita, y lista (según cuentan sus contemporáneos), María tuvo una juventud prometedora. Coronada ya reina de Escocia y con su acuerdo matrimonial ya pactado por su madre, llegó a Francia en 1548, a la corta edad de cinco años, para vivir por los siguientes diez años en la corte francesa. Su propia pequeña corte que la acompañó desde Escocia consistía en dos lores, dos medios-hermanos, y las "cuatro Marías," cuatro pequeñas muchachas de su propia edad, todas llamadas María e hijas de las familias más nobles de Escocia: Beaton, Seaton, Fleming, y Livingston.

Mientras, en la corte francesa, la joven reina era la favorita. Ella recibió la mejor educación disponible, y al término de su juventud, dominaba los idiomas: francés, latín, griego, español e italiano, además de su escocés nativo. También aprendió a tocar dos instrumentos, prosa, equitación, cetrería y costura.

El 24 de abril de 1558, María se casó con el Delfín Francisco en la catedral de Notre Dame en París y, a la muerte de Enrique II el 10 de julio de 1559, se convirtió en reina de Francia al acceder su marido al trono como Francisco II de Francia. Bajo las leyes ordinarias de sucesión, María era también la siguiente en la línea al trono inglés después de su prima segunda, la reina Isabel I de Inglaterra, la cual no tenía hijos. Sin embargo, según la iglesia católica, Isabel era bastarda, lo que convertía a María en la legítima heredera del trono inglés. Sin embargo, de acuerdo al Acta de Sucesión Pro-Protestante que estuvo vigente en Inglaterra, la voluntad de Enrique VIII excluía explícitamente a los Estuardo de la sucesión al trono inglés. Los apuros de María aumentaron aún más con el levantamiento hugonote en Francia, llamado el tumulto de Amboise (6–17 de marzo de 1560), haciendo imposible para los franceses apoyar a María en el reino de Escocia y en sus pretensiones en Inglaterra.

Su vuelta a Escocia

Su madre María de Guisa muere el 10 de junio de 1560, y su esposo Francisco II falleció el 5 de diciembre del mismo año, convirtiéndose la suegra de María, Catalina de Médicis, en la regente del reino por la minoridad de su segundo hijo y ahora nuevo rey Carlos IX. Bajo los términos del Tratado de Edimburgo, firmado por los representantes de María el 6 de julio de 1560, tras la muerte de María de Guisa, Francia emprendió la retirada de sus tropas de Escocia y reconoció el derecho de Isabel I de gobernar Inglaterra. La joven reina María, de 18 años de edad y aún en Francia, rehúsa a ratificar con su firma el tratado.

La joven reina viuda volvió a Escocia poco después, llegando al puerto de Leith el 19 de agosto de 1561. Seguía siendo una muchacha de apenas 18 años, y, a pesar de sus talentos, su educación no le había dado el juicio suficiente para hacer frente a la situación política peligrosa y compleja de la Escocia de aquel tiempo. La religión había dividido al pueblo, y el hermano ilegítimo de María, Jacobo Estuardo, I conde de Moray, era el líder de la facción protestante. María -católica devota- era apoyada por los católicos ingleses y mirada con suspicacia por Isabel I de Inglaterra, prima de su padre y monarca del país protestante vecino. El reformador protestante Juan Knox predicó contra María, condenándola por asistir a misa, por bailar, vestir elaboradamente, y muchas otras cosas, tanto verdaderas como imaginarias.

Para decepción del partido católico, María no accedió con firmeza a tomar la causa católica. Toleró el orden protestante establecido, y mantuvo a su medio-hermano, el conde de Moray, como su principal consejero. En esto, la reina tuvo que reconocer su carencia de mando militar eficaz delante de los lores protestantes. Incluso accedió por consejo de Jacobo de Moray a la ejecución del principal noble católico de Escocia, Lord Huntly, en 1562.

Sus segundas nupcias

El 29 de julio de 1565, en el palacio de Holyrood, María se casó inesperadamente con Enrique Estuardo, duque de Albany, conocido como Lord Darnley, descendiente como ella del rey Enrique VII de Inglaterra y primo hermano suyo. Esta unión, con uno de los principales líderes católicos, precipitó que el medio-hermano de María, el conde de Moray, organizara con otros lores protestantes la rebelión abierta. María se refugia en el castillo de Stirling el 26 de agosto de 1565 para enfrentarlos, volviendo a Edimburgo para reunir tropas el mes siguiente. Moray y los nobles rebeldes son derrotados y tienen que marchar al exilio, siendo la acción militar decisiva que dio a la reina la victoria conocida como la Incursión de Chaseabout. El matrimonio también enfureció a Isabel, pues sentía que ella debería haber dado su consentimiento para la unión, pues Darnley era un noble inglés. Isabel se sentía amenazada por la unión debido a que con la sangre real escocesa e inglesa de Darnley, cualquier hijo de María y Darnley tendría un sólido derecho a los tronos de Escocia e Inglaterra (como efectivamente pasó años más tarde).

Poco tiempo después, María quedó embarazada, pero Darnley pronto se convirtió en un obstáculo para la reina, exigiendo con energía que se le diera el título de "rey". También estaba celoso de la amistad que había entre la reina y su secretario privado, David Rizzio, y, en marzo de 1566, Darnley participa en una conspiración secreta con los nobles que se habían rebelado contra María en la incursión de Chaseabout. El 9 de marzo un grupo de lores, acompañado por Darnley, asesinaron a Rizzio mientras estaba conversando con la reina en el palacio de Holyrood. Esta acción fue el motivo definitivo para la ruptura de su matrimonio. Darnley pronto cambió de lado otra vez y traicionó a los lores rebeldes. Pero en otra ocasión, atacó a María para conseguir que abortara a su aún no nacido hijo.

Nacimiento de Jacobo y muerte de Darnley

El 19 de junio de 1566, en el castillo de Edimburgo, la reina dio a luz un hijo, Jacobo. Entonces, se pone en marcha un plan para eliminar a Darnley, que se encontraba enfermo (posiblemente sufriendo de sífilis). Él se recuperaba en Kirk o' Field, una casa en Edimburgo, en donde María lo visitaba con frecuencia, de modo que se pensara que una reconciliación estaba llevándose a cabo. El 10 de febrero de 1567, la casa donde se alojaba explota, y Darnley fue encontrado muerto en el jardín; aunque parecía haber sido estrangulado. Este acontecimiento, que pudo haber sido la salvación de María, sólo acabó dañando aún más su reputación. Jacobo Hepburn, IV conde de Bothwell, un aventurero que se convirtió en su tercer marido, fue generalmente considerado como el culpable del asesinato, y fue juzgado en una parodia de corte y absuelto. María procuró recuperar la ayuda entre sus Lords mientras que Bothwell consiguió que algunos de ellos firmaran el llamado pacto de la taberna de Ainslie, en el cual acordaron apoyar sus aspiraciones de casarse con María.

Abdicación

El 24 de abril, María visitó a su hijo en Stirling por última vez. En su camino de regreso a Edimburgo fue raptada, ya sea voluntariamente o no, por Bothwell y sus hombres, y llevada al castillo de Dunbar donde ella pudo haber sido violada por él. El 6 de mayo volvieron a Edimburgo y el día 15 de mayo, en el palacio de Holyrood, se casaron en una ceremonia protestante.

La nobleza se volvió contra María y Bothwell y levantó un ejército contra ellos. Los recién casados se enfrentaron a los lores en Carberry Hill el 15 de junio, pero al final no hubo batalla porque María acordó acatar sus órdenes con la condición de que le dejaran ir a Bothwell. Los nobles rompieron su promesa y la llevaron a Edimburgo, encarcelándola en el castillo de Loch Leven, situado en una isla en el centro de Loch Leven. Entre el 18 y el 24 de julio de 1567, María sufrió un aborto de gemelos en ese castillo. Finalmente, el 24 de julio, la forzaron a abdicar del trono escocés en favor de su hijo Jacobo, de apenas un año de edad.

Huída a Inglaterra y procesamiento

El 2 de mayo de 1568, disfrazada de lavandera, logra escapar de Loch Leven y logra levantar un ejército pequeño para poder, de esa manera, recuperar el trono. Después de la derrota de su ejército en la batalla de Langside, el 13 de mayo, huyó a Inglaterra y tres días más tarde, fue capturada por los oficiales de Isabel en Carlisle el 19 de mayo. Durante su encarcelamiento, ella hizo famosa la frase "En ma Fin gît mon Commencement" ("En mi final está mi comienzo".) bordada en su ropa formal. Después de dudar sobre la cuestión de la participación o conocimiento de María en la conspiración para asesinar a Lord Darnley, Isabel ordena una investigación que finalmente conduce a un juicio. Fue realizado en York entre octubre de 1568 y enero de 1569. La investigación tuvo un marcado carácter político porque Isabel no deseaba condenar a su prima segunda por asesinato. María rechazaba reconocer la potestad de ninguna corte extranjera de intentar acusarla por ser una reina ungida, y en última instancia el hombre a cargo del procesamiento, Jacobo Estuardo, conde de Moray, gobernaba Escocia como regente del hijo de María. El principal motivo del procesamiento era mantenerla fuera de Escocia y a sus partidarios bajo control.

Prisión

Isabel consideraba seriamente los derechos de María al trono inglés, y por ello la mantuvo prisionera durante los siguientes dieciocho años, principalmente en el castillo de Sheffield y Sheffield Manor bajo la custodia de Jorge Talbot, VI conde de Shrewsbury y de su esposa, Bess de Hardwick.

En cuanto a Bothwell, fue encarcelado en Dinamarca, se volvió loco, y murió preso en 1578. En 1580 la custodia de María fue transferida a Sir Amias Paulet, permaneciendo bajo su cuidado para el resto de su vida.

Sin embargo, en 1570, Isabel fue persuadida por los representantes de Carlos IX de Francia al prometer ayudar a María a recuperar su trono. Como condición previa, ella exigió la ratificación del Tratado de Edimburgo, algo que a María sin embargo no le convenía. William Cecil, I barón de Burghley, continuó las negociaciones con María en el favor de Isabel. Las dos reinas nunca llegaron a conocerse.

Su muerte

Ejecución

La ejecución de María se convirtió en un tema que Isabel no podía seguir alargando más. Ella estuvo implicada en varias conspiraciones para asesinar a Isabel, sublevar el norte católico de Inglaterra, y apoderarse del trono, posiblemente con ayuda francesa o española. Algunos de los partidarios de María creen que estos complots fueron inventados para perjudicarla. María fue declarada culpable por traición por una corte de cerca de 40 nobles, incluyendo católicos, después de estar implicada en la supuesta conspiración de Babington, organizada por Anthony Babington donde ella habría dado su autorización para asesinar a Isabel y que le costó la vida a ambos. La decapitaron en el castillo de Fotheringhay el 8 de febrero de 1587. María eligió usar un vestido rojo, declarándose una mártir católica. Tenía 45 años de edad.

María fue sepultada inicialmente en la catedral de Peterborough, pero en 1612 sus restos fueron exhumados por orden de su hijo, el rey Jacobo I de Inglaterra, quien la entierra en la abadía de Westminster, en un monumento funerario tallado en mármol, obra del escultor real Cornelius Cure. Permanece allí, a solamente 9 m. del sepulcro de su prima segunda Isabel.

Fuentes