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Museo de la Revolución

Museo de la Revolución
Información sobre la plantilla
Museo de la Revolucion.jpg
Antiguo Palacio Presidencial de la República de Cuba
Información geográfica
PaísBandera de Cuba
CiudadLa Habana
Información general
Inauguración4 de enero de 1974
Información visitantes
DirecciónRefugio No. 1 entre Avenida de las Misiones y Zulueta, La Habana Vieja
Sitio webSitio Web
Horarios de apertura(todos los días de 10:00 a.m. a 5:00 p.m.)
Museo de la Revolución. Se encuentra situado en lo que fuera el Palacio Presidencial. Es considerado dentro de los más importantes museos cubanos, por la cuantía y valor de su patrimonio, por lo abarcador de su exposición y por su labor cultural, histórica y política. Las más de 30 salas son recorridas anualmente por más de 300 mil visitantes, casi la mitad de los cuales provienen del extranjero, fundamentalmente de Estados Unidos, Canadá, Argentina, España, y otras naciones de Europa y América, lo que lo convierte en uno de los más visitados del país. Alrededor de nueve mil piezas integran las colecciones de la institución, de las que cerca de 700 se exhiben en la muestra permanente.

El Museo y el Memorial Granma declarado Monumento Nacional en enero de 2010 y ostentan la Orden Félix Varela de 1er grado, máxima condecoración cultural de nuestra nación.

Historia

En 1909 el general Ernesto Aubert, entonces gobernador de La Habana, decidió construir una nueva sede que acogiera al Gobierno Provincial. El proyecto fue realizado por los arquitectos Rodolfo Maruri (cubano) y Paul Belau (belga), mientras que la fase constructiva fue asumida por la General Contracting Company.

La decoración interior estuvo bajo la responsabilidad de Tiffany Studios. El edificio, proyectado a partir de los cánones del Eclecticismo, consumió para su terminación un presupuesto que rebasó el millón y medio de pesos. Sus pisos y escaleras se revistieron con mármol de Carrara.

La cúpula que corona la edificación, recubierta en su exterior con piezas de cerámica vidriada y que no estaba incluida en el proyecto génesis, fue, en su momento, de las más altas de la ciudad. El palacio fue decorado con obras pictóricas y esculturas de artistas cubanos como Armando García Menocal, Antonio Rodríguez Morey, Leopoldo Romañach, Esteban Valderrama, Juan Emilio Hernández Giró, Teodoro Ramos, Fernando Boada, Jilma Madera y Esteban Betancourt.

En 1917 la historia del inmueble tuvo un giro trascendente que marcó su destino posterior. A fines de ese año, visitó las obras la Primera Dama de la República, Mariana Seva, quien quedó cautivada por la magnificencia de la edificación y por lo privilegiado de su ubicación. Mario García Menocal, su esposo y presidente del país, echó mano a las argucias legales necesarias y desposeyó al Gobierno Provincial de la propiedad del palacio.

El antiguo Palacio presidencial durante la década del 50

A inicios de 1918 todo estuvo arreglado para que el edificio se convirtiera en Palacio Presidencial de la República de Cuba. El 31 de enero de 1920 se inauguró oficialmente la mansión ejecutiva, aunque la obra, en todos sus detalles, no fue concluida hasta el día 12 de marzo de 1920.

La planta baja sirvió para alojar a las dependencias que aseguraban las funciones principales, central telefónica, oficinas auxiliares, planta eléctrica y hasta la caballeriza, porque en el momento de la inauguración no estaba tan extendido el uso del automóvil en Cuba.

La primera planta acogió a los más importantes espacios del Palacio: despacho presidencial, Salón de los Espejos, capilla, Salón Dorado y el local donde radicó el Consejo de Ministros.

En el segundo piso se instaló la residencia presidencial y en la última de sus cuatro plantas se ubicó la guarnición responsabilizada con la custodia de la mansión.

Después del triunfo de la Revolución Cubana, el 1ro de enero de 1959, y hasta 1965, radicaron aquí la Presidencia y el Consejo de Ministros. El 4 de enero de 1974, el antiguo Palacio Presidencial se convirtió en sede permanente del Museo de la Revolución. Fue declarado Monumento Nacional con Resolución No. 01 el 13 de marzo del 2010.

Museo

Antecedentes

El 12 de diciembre de 1959, mediante el Decreto No. 17 del Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, Raúl Castro Ruz, se fundó el Museo de la Revolución, cuyas primeras sedes serían el Castillo de San Salvador de la Punta y la base del monumento a José Martí en la Plaza de la Revolución.

Su antecedente más importante fue la labor desarrollada durante la guerra de liberación nacional por la heroína de la Revolución, Celia Sánchez Manduley, quien, desde la Sierra Maestra, se dedicó a recuperar y conservar los testimonios históricos que iban conformando el valioso patrimonio del proceso revolucionario.

Planta baja

En la planta baja del edificio se dedica una sala a la Cuba contemporánea, su contenido abarca desde 1990 hasta la actualidad. Existe además un espacio monográfico de los hechos más importantes ocurridos durante los 45 años en que el inmueble actuó como Palacio Presidencial y la historia de su transformación en museo.

Caracteriza la gestión de los presidentes del país entre los años 1920 y 1965 y trata las acciones del 13 de marzo de 1957, cuando un grupo de jóvenes, pertenecientes al Directorio Revolucionario, asaltara el Palacio Presidencial con el objetivo de ajusticiar al dictador Fulgencio Batista.

Primer piso

Dedicado a la historia de la Revolución, abarca el período de 1959 a 1989, pero sobre todo la etapa de los primeros años después del triunfo, cuando se llevan a cabo las principales transformaciones socioeconómicas en el país y el pueblo cubano enfrenta la escalada agresiva del imperialismo que tuvo como momento trascendente la invasión de Playa Girón, el 19 de abril de 1961 y la Crisis de Octubre, preludio de otra agresión armada, en 1962.

Otros hechos importantes, como la fundación del primer Comité Central del Partido Comunista, el 2 de octubre de 1965, la adopción de la Constitución de 1976, la colaboración internacionalista en todo el mundo, las relaciones internacionales, se desarrollan en este espacio.

En esta área del edificio se encuentran además el Salón de los Espejos y el Salón Dorado del edificio, la capilla, el despacho presidencial y el salón del consejo de ministros.

El salón de los espejos se concibió a imitación de un salón homónimo del Palacio de Versalles. En él tomaban sus cargos los nuevos presidentes de la República, presentaban sus cartas credenciales los embajadores acreditados en el país y se agasajaba a los dignatarios y personalidades que visitaban Cuba. El salón dorado era el comedor oficial o de gala del palacio.

Segundo piso

Reloj de Carlos Manuel de Céspedes
Cuatro salas abarcan la etapa de la Colonia, desde 1492, fecha de llegada de los españoles a la Isla, hasta 1898, año en que se produce el fin de las guerras de independencia contra España y la intervención de los Estados Unidos en Cuba. Muestran estas salas las características de los aborígenes, el devenir de la sociedad colonial, la implantación de la esclavitud, las guerras por la independencia de 1868 y 1895. Dentro de las piezas que se atesoran en el museo se encuentra un reloj que perteneció a Carlos Manuel de Céspedes.

La colección correspondiente a la República Neocolonial se inicia con la instauración del gobierno interventor norteamericano a partir del 1ro de enero de 1899 y de la República el 20 de mayo de 1902 y continúa con la exposición de los sucesivos gobiernos, procesos revolucionarios frustrados, como el que tiene lugar en la década del 30, y figuras principales como Antonio Guiteras, Julio Antonio Mella, Rubén Martínez Villena y Pablo de la Torriente Brau.

La última etapa representada, la Guerra de Liberación Nacional, refleja los sucesos del 26 de julio de 1953, fecha en que se produce el asalto al cuartel Moncada, acción armada que tenía como fin el derrocamiento de la dictadura de Fulgencio Batista y que abrió el camino de la lucha que tres años después se reiniciara con la llegada del yate Granma el 2 de diciembre de 1956, la formación y consolidación del Ejército Rebelde, y las acciones combativas que se extenderían por el llano y la Sierra Maestra.

Los objetos aquí expuestos están vinculados fundamentalmente a la lucha guerrillera en la Sierra Maestra. El último de estos espacios es la Sala Memorial dedicada a los comandantes Ernesto Che Guevara y Camilo Cienfuegos, donde se encuentra ubicado el conjunto escultórico dedicado a ambos y que constituye uno de los símbolos distintivos de la institución.

Áreas exteriores

En el área exterior de la edificación del Museo de la Revolución y como parte de él, se encuentra el Memorial Granma, inaugurado el 1 de diciembre de 1976 y que acoge a un grupo valioso de piezas históricas vinculadas con la guerra de liberación y con las batallas posteriores del pueblo cubano en defensa de su soberanía e independencia.

Memorial Granma

Allí se ubica el yate que da nombre al Memorial y que condujo en diciembre de 1956 a Fidel y sus compañeros desde México hasta costas cubanas para iniciar la contienda liberadora, también dos tractores que fueron convertidos en blindados para las columnas invasoras de Camilo Cienfuegos y Ernesto Che Guevara; uno de ellos, el Dragón 1, presenta huellas de su participación en combate. Pueden apreciarse, además, el camión que trasladó a los asaltantes al Palacio Presidencial y un auto utilizado por el Partido Socialista Popular para transportar armas desde la capital del país hasta el frente de guerra existente en Las Villas. Muy cerca se encuentran tres jeeps utilizados durante la guerra por Fidel y Raúl Castro y Juan Almeida.

En la parte posterior del Memorial se encuentran emplazados dos aviones de valor excepcional; el primero, un King Fisher que, perteneciente al ejército de la tiranía fue apresado en noviembre de 1958 por los combatientes revolucionarios y se convirtió en el primer aparato de la Fuerza Aérea Rebelde. El otro, modelo Seafury, formó parte de la reducida y heroica dotación de aviones que enfrentó la invasión mercenaria de Bahía de Cochinos en abril de 1961.

Igualmente relacionados con los combates de Bahía de Cochinos se muestran un tanque T-34, utilizado por Fidel en las acciones, una lancha de desembarco de la brigada mercenaria y los restos de un bombardero B-26 de matrícula norteamericana, derribado por la defensa antiaérea cubana.

Seguidamente se exhiben otras dos piezas excepcionales, evidencias de los difíciles y heroicos días de la Crisis de los Misiles, ocurrida en 1962: la turbina del avión norteamericano del tipo U-2, abatido durante una misión de espionaje sobre el territorio cubano el 27 de octubre de ese año y la rampa coheteril desde la que se disparó el proyectil que lo derribó.

El recorrido por el Memorial concluye en el Monumento a los Héroes Eternos de la Patria Nueva, cuya perenne llama fue encendida por el líder de la Revolución Cubana el 19 de abril de 1989.

Fuentes