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Páginas del diario de Mauricio (película de 2006)

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Páginas del diario de Mauricio
Información sobre la plantilla
Drama | Bandera de Cuba CubaBandera de España EspañaBandera de los Estados Unidos Mexicanos México
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Estreno29 de junio de 2006 en La Habana
GuiónManuel Pérez Paredes
DirectorManuel Pérez Paredes
Producción GeneralFrank Cabrera
Dirección de FotografíaRaúl Rodríguez
Productores EjecutivosCamilo Vives y Francisco Lázaro
Director de ArteJosé Manuel Villa
RepartoRolando Brito, Blanca Rosa Blanco, Larisa Vega, Gypsia Torres y Solange Ramón.
PremiosLa Habana y Huelva, España en el 2006. Lleida, Barcelona en el 2007.
ProductoraICAIC, Fénix PC y los Estudios Churubusco Azteca
PaisBandera de Cuba CubaBandera de España EspañaBandera de los Estados Unidos Mexicanos México

Páginas del diario de Mauricio. Largometraje producido por el ICAIC, en 2006. Dirigido por Manuel Pérez Paredes.

Sinopsis

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La Habana, un día de septiembre de 2000. Están teniendo lugar los Juegos Olímpicos de Sydney y es el cumpleaños sesenta de Mauricio, un hombre devastado por la pérdida de su esposa.

La historia es narrada a través de una revisión de los pasajes que fueron conformando los últimos doce años de su existencia, donde se conjugan retrospectivas y hechos presentes que abarcan los momentos claves que definieron su camino hacia ese día.

En esta se entrelazan la dimensión personal y el contexto social de la última década del Siglo XX cubano, marcado por profundos cambios políticos, económicos y sociales.

Mauricio Rolando Brito cumple sesenta años y ese mismo día repasa los acontecimientos privados y públicos que marcaron su vida en la Cuba de los últimos doce años y su relación con 4 mujeres: Elena, su ex-esposa, Tatiana, su hija, Mirtha, su última esposa, y Lucía, su hijastra.

No por gusto Páginas del diario de Mauricio comienza el día que Cuba perdió la medalla de oro en béisbol frente a EE.UU., en el contexto de las olimpiadas de Sydney 2000. Como miles —quizá hasta uno o dos millones— de cubanas y cubanos, Mauricio se levantó de madrugada para ver ganar una vez más a nuestro equipo de pelota. No fue así, perdimos y lloramos. Creer en la victoria segura de un juego de béisbol, es similar a creer —como casi todos creíamos— que el socialismo era indestructible en la URSS: en ambos casos se fueron a bolina el sentimiento y la lógica, incluso de serios analistas.

A partir del out 27 realizado al team Cuba comienza a rodar la historia de ese Mauricio tan necesario a la filmografía nacional, porque ese hombre, ético y consecuente, simboliza a los millones que nos quedamos en la Isla a sufrir el Período Especial y arriesgándonos a todo lo que podía suceder en el país, sin el muro de contención que significaba la URSS y el campo socialista.

Ficha técnica

Año: 2006

Duración: 134 min.

Formato: 35 mm

Guión: Manuel Pérez Paredes

Dirección: Manuel Pérez Paredes

Producción General: Frank Cabrera

Dirección de Fotografía: Raúl Rodríguez

Montaje o Edición: Pedro Suárez

Música Original: Miguel Núñez y Pablo Milanés

Sonido: Raúl García

Intérpretes

Testimonios

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He confiado en los actores, y me he encontrado con intérpretes que les han aportado mucho a sus personajes, que han reacomodado las escenas de manera muy creativa, a partir de que se han sentido interesados en el guión, y han participado de una manera no puramente profesional, sino enriqueciendo y redescubriendo. En lo visual, será una película de atmósfera dura, de poco color, buscando los grises. Pero por parte de Raúl Rodríguez y yo no ha habido una voluntad por marcar los cambios de época. A esta altura del juego, no tengo distancia ninguna de lo que estoy haciendo, confío en que será una buena película, pero de verdad, verdad, no lo puedo garantizar ni yo ni nadie. La película, por supuesto, asume el punto de vista de alguien que vive en Cuba comprometido con esta realidad. Puede tener un espíritu crítico de cualquier fenómeno que ve pero siempre desde adentro de Cuba. Es el punto de vista del que forma parte de esta realidad y que al mismo tiempo trata de no verla de una manera complaciente, más bien reflexiva, de meditación. Desde esa óptica es la película de los que estamos aquí.
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Mirtha es un símbolo que forma parte de la historia. Mirtha es una página, un capítulo importante, una mujer de cualquier tiempo. Mis conclusiones son muy cercanas a las de la satisfacción, pero me llevo muy recio y no logro controlar ese sentimiento de inconformidad, como Mirtha, esa es mi naturaleza. No obstante, creo haber participado de un filme importante, una experiencia diferente con una honestidad increíble para estos tiempos. Y de eso estoy satisfecha, de lo que dejé conmigo después de hacerla, de haber ganado un amigo como Manolo Pérez. Solo puedo tener la certeza de haber sentido, con el resultado y la acogida del público, miles de sensaciones desconocidas. Y eso me hace feliz: la novedad de lo que descubro en los ojos ajenos.
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A esta película llegué por la vía más común de hacer casting; Manolo no tenía una idea muy clara de quién yo era y escogió, para probarme, la escena más difícil y mejor que tiene mi personaje, la discusión final entre ellos dos, cuando se rompe el primer matrimonio de Mauricio. A mí me asustaba un poco la relación con Manolo, imagínate, yo iba a estar delante del director de El hombre de Maisinicú, pero nos hicimos grandes amigos casi de inmediato. Lo que más me gusta de él es que escucha al actor, si tienes una sugerencia, y lo convences de que es válida, él la acepta. Nunca había tenido la oportunidad de hacer un personaje como este. Ella es una persona que transita por esta historia desde que tiene cuarenta años hasta los cincuenta y pico. Me veo envejecer en pantalla. Es alguien con ideas muy claras sobre la vida, una persona práctica, que está tratando de despabilar a su esposo, quien se queda atrás de alguna manera, y además es un hombre a quien le cuesta mucho adaptarse a los cambios. Lo que tú vas a ver hoy en el rodaje, es la escena que ocurre en el año 2000, cuando ellos se reencuentran, después de tanto tiempo. A estas alturas muy pocas cosas me dan miedo. Me gusta el riesgo. Es la primera vez en la vida que me toca un personaje así, con estas edades y madurez. Siempre me han llamado para hacer la damita joven y graciosa. Ahora estoy haciendo una mujer normal, común, una doctora, alguien firme, capaz de fajarse por su matrimonio, que puede lucir bien o no, pero la apariencia no es lo importante en ella. A la verdad, tiene poco que ver conmigo, soy más bien soñadora y no tengo demasiado espíritu práctico, pero creo que todos los personajes que hace un actor tienen algo que ver con su personalidad, y si no pues hay que buscárselo, para tener en qué apoyarse. Tal vez pueda decirse que esta es una historia de amor, porque el protagonista tiene una primera relación, muy difícil, con mi personaje, y luego, con la segunda esposa (que hace Blanca Rosa Blanco) tiene otro tipo de relación. Pero sí, yo creo que de alguna manera estamos haciendo una historia de amor y desamor.

Lo que más me interesó de este proyecto fue el guión, y el personaje, que me llamó poderosamente la atención. Hay muchas cosas en común entre Mauricio y yo. La trayectoria de mi vida tiene mucho que ver con la de Mauricio. Partí de la base de que hay muchos puntos de contacto entre nosotros, y pudiera ser que estuviera sacando cosas de mis propias vivencias e intimidad, pero no me estoy interpretando a mí mismo, porque estoy ‘vistiendo’ a Mauricio con otras cosas, aparte de lo subconsciente que yo pueda aportarle. Lo más lindo que me ha pasado en esta película —asegura Brito— ha sido trabajar otra vez con actores que conozco, estimo y admiro como Molina, Pomares, Eguren (que fue mi maestro), y el encuentro con otros que conocía pero no del trabajo, como Larisa, descubrir a Blanca Rosa, a Solange, a Gypsia. Estoy maravillado con este elenco extraordinario, gente capaz de responder a cualquier reto, y haberme puesto a trabajar con este grupo es algo que le agradezco infinitamente a Manolo. Es imposible lograr un buen trabajo si tú no tienes delante a alguien que te responda, alguien cuya mirada te apoye y te estimule. Si este trabajo sale bien, no será por mí, sino por la presencia de toda esta gente que escogió Manolo para que estuvieran a mi lado. El público será el que diga cuáles son los resultados finales, pero en lo personal pienso que va a ser una buena película, porque hay detrás un buen guión, respaldado por una excelente dirección. Yo me he entregado por completo al personaje, y eso me lo ha permitido la sagaz conducción de Manolo. Estoy muy feliz. Cada vez que miro la película me emociono. No puedo evitarlo. ¿Qué actor no envidiaría interpretar a un personaje como Mauricio, excelentemente diseñado por Manuel Pérez? Hacía mucho tiempo que no participaba en un proyecto de esa envergadura para mi gente. Volver a dialogar con mis compatriotas ha sido una experiencia indescriptible. Cuando leí el guión y me pus e en contacto con Manuel no lo pensé dos veces. Fue formidable compartir el set con actores que admiro, como Enrique Molina, Raúl Eguren y Patricio Wood, y descubrir a actrices tan jóvenes y talentosas como Solange Ramón y Yipsia Torres. ¿Y qué decir de Larisa Vega y Blanca Rosa Blanco? Ambas son increíbles. Sí, me siento satisfecho de comprobar que no fue en vano el trabajo tan fuerte de un año. Y en eso Manolo ha sido la clave.

Críticas

  • Paquita Armas

Mauricio es la voz de quienes apostamos a intentar de nuevo o morir en la osadía; de los que hoy seguimos aquí y hemos disfrutado que una caja de cigarro valga menos de la cuarta parte de lo que costaba a mediados de los 90, o se pueda comprar un pan con jamón a la salida del cine, o una novela que nos interesa, o una libra de carne de puerco en la quinta parte del precio de hace diez años, o tantas otras cosas menores, o aparentemente menores, de esas cotidianas que te hacen la vida más o menos llevadera. Mauricio es la imagen de la resistencia y la pertenencia, a pesar de sus dudas. Es la primera incursión como protagónico en el cine cubano de Rolando Brito (La vida es silbar, de Fernando Pérez) ¡y qué bien está! Su Mauricio es creíble en todas las etapas, tanto en el envejecimiento como en los múltiples matices del personaje.

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  • Dean Luis Reyes

Páginas del diario de Mauricio emprende su trabajo de construcción en el escenario de la summa histórica, de la indagación en la trama de acontecimientos que justifican una memoria colectiva. En ese sentido, retoma una recurrencia cinematográfica muy nacional: el historicismo. La densa cualidad testimonial de nuestro cine, heredada de los primeros tiempos de gestión de una visualidad propia de la revolución, visualidad que se erigía en tanto que mirada del testigo, ha derivado a obsesión. Los discursos maestros que rigen la institucionalidad de nuestro cine han tenido ese campo como utopía, y debatir la sociedad, el individuo, la Historia, la dialéctica compleja de tales elementos, sigue siendo el terreno ante el cual se definen las poéticas particulares, ya sea por aceptación o por negación. Páginas… aporta al debate de ideas que el Cine cubano ha propuesto de una manera u otra, un territorio de mesura para abordar nuestros conflictos mayores. Toma distancia de la arenga para convencidos y hace una incisión en el cuerpo social conflictivo sin imponer una mirada unilineal; presenta distintas opciones de vida, diferentes orientaciones para el destino de la gente. Y las muestra no como otredades u opciones plurales, sino como vertientes plausibles para cualquier cuerpo social. En este sentido, su trabajo expande los tratamientos de la realidad cubana a través del cine. En vez de la continua pugna entre un cuerpo de ideas autoritario y excluyente, que quiere reflejar la realidad a imagen y semejanza del sueño de la ideología, y aquel otro que valoriza el disenso, los márgenes, y legitima sin complejidad la diferencia, he aquí una mirada blanda y honesta. Su virtud es permanecer abierta a la experiencia del mundo y de la historia, no abroquelarse. Sin quererlo, descubre que resistencia e intransigencia no son sinónimos. Por ese rumbo, encuentra las claves de la sobrevida de una sociedad que, ya sin las presuntas sintonías de antaño, persiste en su proyecto para la mayoría.

  • Jorge Luis Lanza Caride

Paginas del diario de Mauricio, nuevo largometraje del cineasta cubano Manuel Pérez deviene indiscutiblemente un filme nostálgico, que hace un ajuste de cuentas con un pasado reciente pero más que todo con determinada escala de valores de una generación que se favoreció con las ventajas de la Revolución al vivir la mayor parte de su vida dentro del amparo de ésta y que de la noche a la mañana se ve desamparada al desplomarse el eufemísticamente llamado Socialismo Europeo que por largos años sustentó la economía cubana, lo cual obligaría a la generación de Mauricio dentro de la cual se encuentra el mismo cineasta a redefinir su proyecto de vida con más atención en la supervivencia personal al aprovechar los privilegios que le daba su status de individuo “políticamente correcto” para adaptarse a los avatares de la nueva situación colmada de penurias y dificultades para la inmensa mayoría de los cubanos que en esa etapa optaron por quedarse en la isla. De cierta forma el filme viene a ser una especie de memorias fílmicas de los noventa a través del prisma de un personaje como Mauricio, o más bien desde la óptica de su director.

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Páginas del diario de Mauricio, su más reciente película como director, ha conquistado muy rápidamente al público de la Isla. La principal razón del éxito de esa suerte de crónica de alto valor simbólico sobre la sociedad cubana contemporánea, radica sin dudas en su compromiso espiritual con Cuba. Una Cuba de la resistencia fundada en el amor, cuyas contradicciones y defectos la enriquecen, lejos de empobrecerla. Una Cuba a la cual, como a todo objeto venerado, se le reconoce sus fortalezas y debilidades, pero con la que se está desde adentro. Sería impensable apartarse del objeto amado.

  • Rolando Pérez Betancourt

Páginas del diario de Mauricio, de estreno en los cines, resulta una magnífica lección de sinceridad. Y no de otro modo podía asumirse una historia de ficción que sobre basamentos sociales, todavía al alcance de la mano, no solo involucra a cada uno de los espectadores que la ven transcurrir, sino que los convierte —fuera del plano artístico, pero a partir de las disyuntivas que este expedita— en protagonistas de sus propios dilemas. Rolando Brito transita el paso de un cuarentón a un hombre que va envejeciendo hasta cumplir sesenta años. Y aunque en mínimos momentos se perciba algo "del disfraz", no hay duda de que compone un personaje creíble, rico en matices y con aplausos para la etapa más joven. Larisa Vega, Blanca Rosa Blanco, Yipsia Torres y Solange Ramón, las mujeres, resultan un sostén decisivo, pero es sorprendente lo que obtiene el director con Blanca Rosa —el personaje más complejo de todos, segunda esposa de Mauricio—, una actriz intuitiva y con buenas muestras de su talento en la televisión, aunque no siempre bien dirigida en ese medio.

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  • Joel del Río

Respecto a realización, destaca el trabajo interpretativo de primera clase, dominado por Rolando Brito y muy equilibrado en cuanto al notable plantel de actores y actrices que lo rodean. Sorprendente la potestad y vehemencia de Blanca Rosa Blanco, profesionales y convincentes Larisa Vega, Patricio Wood y Enrique Molina, sugestiva y comedida la intervención de Yipsia Torres. Asegura un refrán español que «La soledad es un desierto en el que no es posible subsistir sin que se tengan provisiones», no le faltan dotaciones y reservas a Mauricio, un personaje imprescindible desde ya en la historia reciente del Cine cubano.

Premios

  • 2006, Festival Caracol UNEAC de Cine, Radio y Televisión: Premio de la Asociación Cubana de la Prensa Cinematográfica
  • 2006, Festival de Cine Iberoamericano de Huelva, EspañaEdición 32º, Largometraje, Premio Especial del Jurado
  • 2006, Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de [[La Habana}], Edición 28º, Ficción, Mención Especial del Jurado
  • 2007, Mostra de Cinema Llatinoamericá de Lleida,Barcelona Edición 13º, Largometraje, Mejor Guión.

Fuentes