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Pedro Albarrán Domínguez

Pedro Albarrán Domínguez
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NombrePedro Albarrán Domínguez

Pedro Albarrán Domínguez (1854-1911). Médico cubano, especialista en urología. Fundador del primer servicio de urología en Cuba. Se le encuentra entre los más destacados especialistas de vías urinarias que reporta la prensa médica cubana del último cuarto del siglo XIX y la primera década del XX. Fue él quien realizó en Cuba la primera nefrolitotomía con nefrorrafia, con éxito definitivo. Fue, también, profesor destacado de Urología.

Síntesis biográfica

Pedro Albarrán nació en Sagua la Grande, ciudad de la antigua provincia de Las Villas, el 17 de abril de 1854. Fueron sus padres Pedro Pablo Albarrán y de la Calle, natural de Cádiz, España, y Micaela Domínguez. El matrimonio, que disfrutaba de sólida situación económica, tuvo seis hijos, uno de los cuales fue el también prominente médico Joaquín Albarrán. Pedro y Joaquín Albarrán (1860-1912) cursaron la primera enseñanza en su ciudad natal, y el bachillerato en el Colegio de Belén, de La Habana. El 20 de junio de 1872 embarcaron, para proseguir estudios, con destino a Barcelona, donde ambos obtuvieron el título de Bachiller en Artes. En España, a través de una logia masónica, apoyaron la causa independentista cubana y aportaron fondos importantes para la lucha.

Viaje a Francia

Más tarde, los hermanos Albarrán viajaron a Francia para ampliar su educación. En París fueron discípulos de Jean Casimir Félix Guyon. Una vez concluidos sus estudios, Pedro regresó a Cuba, pero Guyón y otros profesores franceses persuadieron a Joaquín para que permaneciera en París. Cuando su maestro pasó a jubilación, Joaquín lo sustituyó como director de la clínica de urología. Publicó más de trescientos notables trabajos sobre medicina operatoria de las vías urinarias, entre ellos diez obras didácticas. Diseñó dieciocho instrumentos, de los cuales el más trascendental y conocido fue el dispositivo cistoscópico denominado “uña de Albarrán”, que permitió realizar con facilidad el cateterismo de los uréteres, y hoy está presente en el desarrollo de la cirugía endoscópica de las vías respiratorias y biliares y de otras estructuras.

1900

Al implantarse en la Universidad de La Habana un nuevo plan de estudios (Plan Varona), se le incluyó como asignatura potestativa el curso especial de Enfermedades de las Vías Urinarias. Hasta entonces, la práctica de la especialidad y su enseñanza formaba parte de la clínica quirúrgica, lo que traía por consecuencia que los enfermos acudieran a los cirujanos generales, pues existía el criterio de que los urólogos sólo trataban enfermedades venéreas, y muchos médicos aconsejaban no dejarse practicar los cateterismos por la creencia de que ocasionaban infecciones del riñón.

El 16 de septiembre de 1900, el doctor Pedro Albarrán fue electo como Presidente de la Sociedad de Estudios Clínicos de La Habana. En el propio año, al pasar el Hospital Militar “Alfonso XIII” a Hospital Civil “Número Uno” -hoy Hospital General Calixto García Íñiguez- Pedro Albarrán fundó allí el primer servicio de urología en Cuba, con el nombre de Sala "Sáez", en recuerdo del Dr. Casimiro Sáez, graduado en una universidad de París, quien había llegado a La Habana en 1863, y fue el verdadero precursor de la urología en Cuba. Desde el servicio, Albarrán demostró calificación y eficiencia en el tratamiento de las enfermedades renales, lo que contribuyó al enriquecimiento de la especialidad y a la extensión de los servicios de urología.

1902

En 1902, a partir de la experiencia de Albarrán, se organizó en el recién inaugurado Dispensario Tamayo -primer policlínico docente del país- una consulta externa de enfermedades de las vías urinarias, atendida por los doctores Francisco Domínguez Roldán y Enrique Portuondo Portuondo. Una vez instaurada la República, muchos médicos cubanos, preocupados por la salud pública, comprendieron la necesidad de unificar todos los servicios de la administración de salud en un organismo con categoría ministerial. En el seno de la Cámara de Representantes, y por medio de la prensa más tarde, los doctores José Angel Malberti Delgado y Gonzalo García Vieta, miembros de la Cámara por la provincia de La Habana, apoyados por Pedro Albarrán, -quien lo era por Las Villas-, abogaron por el establecimiento de una Secretaría de Sanidad.

Albarrán aportó a esa idea bien fundados argumentos, proponiendo la denominación de Secretaría de Higiene Pública como la más apropiada para el órgano en proyecto. La Cámara aprobó la creación de la Secretaría de Sanidad, pero el Senado no lo hizo, por lo que no se promulgó la ley que debía ponerla en práctica. En junio de 1917, ya fallecido Pedro Albarrán, el antiguo Hospital "Número Uno" cambió nuevamente su nombre por el de Hospital “General Calixto García”: Se construyeron nuevos pabellones de mampostería, en sustitución de las viejas casetas de madera, y entre ellos, un edificio destinado al nuevo servicio de urología, que perpetúa el nombre de los hermanos Pedro y Joaquín Albarrán.

Muerte

Muere en el año 1911

Bibliografía

  • Rodríguez Molina, Luis Felipe: “El doctor Pedro Albarrán Domínguez. Su vida y obra”; en Revista Vida Nueva, 69(2), La Habana, 1952.
  • ________________________: “Breve reseña histórica de la urología en Cuba”; en Gaceta Sanitaria, 11(1), La Habana, 1956.