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Joaquín Albarrán

Joaquín Albarrán Domínguez
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Joaquin Albarran.jpg
Médico urólogo cubano
NombreJoaquín Albarrán Domínguez
Nacimiento9 de mayo de 1860
Villa Clara, Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento17 de enero de 1912
París, Bandera de Francia Francia
Alma materMédico
OcupaciónUrología

Joaquín María Albarrán y Domínguez. Médico. Su obra científica en el campo de la Urología lo consagra como uno de los más importantes especialistas de esa disciplina a escala mundial.El doctor Joaquín Albarrán Domínguez vivió entre dos siglos y aunque en el Siglo XIX cimentó su prestigio, sus obras más reconocidas dentro del terreno de la urología, las que hicieron de él un autor de referencia obligada por largo tiempo, vieron la luz en París a principios del Siglo XX.

Síntesis biográfica

Nació el 9 de abril de 1860 en Sagua La Grande, Villa Clara.

Estudios

Desde su patria chica, Sagua la Grande, se trasladó hacia La Habana para cursar estudios en el Colegio de Belén. Y luego, gracias al empeño de su padrino el Dr. Joaquín Fábregas (pues quedó huérfano a muy temprana edad) embarcó hacia Barcelona, donde cursó el bachillerato, la licenciatura e hizo el doctorado en Medicina en la Universidad Central de Madrid. Contaba solo con 18 años al graduarse.

Se trasladó hacia París, donde retomó los estudios de Medicina que parecían para él ya concluidos. Fue entonces cuando el joven doctor hizo cursos de postgrado, se incorporó al ejercicio de la profesión y comenzó a labrar su reputación, descubriéndose en él la gran figura de la medicina que habría de ser muy pronto.

Se presentó, uno tras otro, a concursos de oposiciones. En 1883 alcanzó la plaza de externo de los Hospitales, al año siguiente mereció el primer premio en el Concurso del Internado de Hospitales de París y obtuvo además varias medallas de plata y oro de la Facultad de Medicina.

En 1892, a los 42 años, tenía en sus manos el título de Profesor agregado y en 1894 el de cirujano jefe de los hospitales de París. Por último, en 1898 se le designaba vicepresidente de la Sociedad Francesa de Urología.

El hecho de permanecer casi toda su vida en el exterior no lo desligó de Cuba. El 9 de septiembre de 1890, en banquete que le ofrecieron sus colegas en la patria, levantó su copa para decir:

"Brindo, señores, porque se le den a Cuba los elementos que le faltan para su completo desarrollo científico y por el porvenir de la ciencia, que tendrá consigo el porvenir moral y material de la tierra en que nacimos."

Y también por aquellas fechas, 1890, el semanario El Fígaro recogía las palabras del ilustre médico que para acceder a tan elevados cargos debió adoptar la ciudadanía francesa:

"Si los azares de la vida me han hecho adoptar por patria a la gran nación francesa, nunca olvido que soy cubano y siempre tenderán mis esfuerzos a hacerme digno de la patria en que nací."

Muerte

Fue excelente clínico, histólogo, bacteriólogo y fisiólogo, se le consideró “el más grande especialista en urología de su tiempo” , especialidad a la cual dotó de técnicas innovadoras y prestigió con su extraordinaria habilidad como cirujano. Murió prematuramente el 17 de enero de 1912, a los 51 años, y se le enterró en el cementerio de Neuilly-sur-Seine, donde concurrieron a despedirle, entre otras personalidades, los presidentes del Senado y de la Cámara de la nación francesa.

Aportes en la medicina

Entre sus aportes al instrumental médico se encuentran: la llamada Uñuela de Albarrán, que presentó a la Academia de Medicina de París en 1897, un aparato con el cual se puede sondear los uréteres mediante un catéter hasta el riñón, y resolver por esta vía la cura de la tuberculosis renal. Una estufa termoformógena para desinfectar las sondas, mediante el formol desprendido por la combustión de los vapores metálicos en contacto con una esponja de platino; y varias sondas metálicas, jeringas y separadores uretrales. En el terreno experimental, la denominada Prueba de la políuria, iniciada por él con éxito, permitió explorar y comparar la función de los dos riñones, antes y después de la absorción de cierta cantidad de agua, con el objetivo de estudiar la marcha de las secreciones de cada riñón.

Fue miembro distinguido de varias prestigiosas instituciones científicas, entre ellas: la Sociedad Anatómica de París (1888); la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana (1890); la Sociedad de Estudios Clínicos de La Habana (1890); y la Sociedad de Cirugía de París (1899).

Anécdota del Dr. Albarrán

Ocurrió un domingo del mes de marzo de 1885 y tuvo como escenario el Hospital de Niños Enfermos de París: el joven médico se encontraba al frente del Servicio de Difteria, desprovisto de los elementales recursos médicos y técnicas que tal enfermedad demandaba (ni siquiera se conocían entonces la vacuna ni el suero antidiftérico).

Para evitar la asfixia de los pacientes, causada por las toxinas del terrible Bacilo de Cruz, se aspiraba directamente del fondo de la garganta, de las falsas membranas diftéricas, a través de un tubo niquelado de 8 mm de diámetro y 20 mm de longitud. Además de este recurso médico en aquel momento se aplicaba ya la intubación o la Traqueostomía.
Monumento a Joaquín Albarrán frente al Hospital Freire de Andrade, conocido por "Emergencias"

En un acto de humanidad y profesionalismo, el galeno se contagia para salvar a un niño diftérico que se ahogaba. Al sentirse enfermo, sin posibilidades de disponer del personal facultativo necesario, por ser domingo y estar en su servicio de guardia, solicita a dos Hermanas de la Caridad y a un enfermero que allí se encontraba, así como el instrumental esterilizado necesario.

Con mano firme y segura, auxiliado solamente por el enfermero que le sostuvo el espejo, el decidido médico se abrió la tráquea para seguidamente introducir la cánula y llevar a cabo el procedimiento requerido. Luego practicó la cura y dio por terminada su autooperación.

Este hecho, solo podría acompañarse de este criterio expresado por Verneuil:

"No hay operación más difícil que la traqueostomía"

Así, con esa extraordinaria seguridad en sí mismo y formidables nervios de acero, se ha consagrado en la posteridad este excelente cirujano, que supo entregar a la urología moderna todo el caudal de su inteligencia, esfuerzos y conocimientos.

Principales condecoraciones otorgadas

Internacionales

Recibió diversas condecoraciones, tales como:

Principales obras

Legó Albarrán una extensa obra, en su mayor parte escrita originalmente en francés, y traducida al alemán, al inglés y al español. Entre los títulos más importantes que publicó se encuentran:

  • Medicina operatoria de las vías urinarias (1909)
  • Exploración de las funciones renales (1905)
  • Enfermedades quirúrgicas del riñón y la uretra (1899).

Se interesó y redactó algunas notas relacionadas con la Historia de la medicina, en particular sobre su especialidad. Dominó correctamente los idiomas Español, Francés, Alemán, Italiano y Catalán.

Monumentos a su memoria

  • Se construye el monumento al gran médico sagüero Don Joaquín Albarrán
    Busto del Dr. Albarrán
    en el parque del mismo nombre, entre la Iglesia y Hotel Sagua, en honor al sabio científico Gloria de la medicina de Cuba y del mundo. Promovida por Antonio Miguel Alcover, y construída por Vilalta Saavedra. Se inaugura el 1 de enero de 1911.
  • Estatua al gran sabio de la medicina en la entrada del Instituto de Urología del Hospital Calixto García de La Habana, Cuba.

Bibliografía activa

  • Estudio sobre el riñón de los urinarios (Tesis doctoral). Estudio Tipográfico de R. Planas, Barcelona, 1890
  • Peri-nefritis, anatomía patológica, patogenia y tratamiento. En: Anales de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana. T. 27. La Habana, 1890, pp. 344-360
  • En Cincuentenario de la muerte del Dr. Joaquín Albarrán, cuadernos de Historia de la Salud Pública, MINSAP, 1962, p. 32.

Paul Estrade en

Bibliografía pasiva

Vease también

Fuentes

  • Cien figuras de la ciencia en Cuba/ Rolando García Blanco.../et-al/.- La Habana: Editorial Científico-Técnica, 2002

Enlaces externos