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Pobladores de Cuba en la etapa precolombina

Pobladores de Cuba en la etapa precolombina
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Concepto:Etapa donde se desarrolla la vida y costumbres aborígenes en Cuba

Pobladores de Cuba en la etapa precolombina. En Cuba se han encontraban tres tipos de pobladores, los taínos, caribes y siboneyes.

Etapa precolombina 

Cuba y las demás Antillas Mayores estaban pobladas primitivamente por unos habitantes de tipo muy distinto al nuestro. Tenían el color rojizo, el pelo grueso y lacio, y las facciones algo parecidas a las de los chinos. Eran de carácter pacífico, vivían principalmente de la agricultura y hablaban una lengua muy extraña. Pertenecían a la raza india, cobriza o americana y se llamaban indios taínos, caribes, siboneyes.

En la parte occidental de Cuba se encontraba otra clase de indios, que se llamaban guanatabibes, ganahacabibes o guanatebeyes, de costumbres muy rudas, estado muy atrasado y diferente idioma.

Los indios de las Antillas formaban tres grupos distintos: 1º, los indios pacíficos y agricultores de las Lucayas y las Antillas Mayores; 2º, los indios guerreros de las Antillas Menores, y 3°, los indios selváticos del Oeste de Cuba. A los primeros se les aplica hoy el nombre de taínos los segundos han conservado en la historia su antiguo nombre de caribes, y a los terceros muchos sabios proponen que se le designe con el de siboneyes o ciboneyes.

Origen de los indios de las Antillas

El origen de los siboneyes es más dudoso que el de los taínos y caribes. Quizás los siboneyes fueran los primeros habitantes de Cuba,Haití y de otras islas. No hay pruebas ciertas para saber si vinieron de la América del Norte, del Centro o del Sur. Sin embargo, hay mayores probabilidades de que procedieran de la Florida.

Los taínos y los caribes se cree que eran oriundos de la América del Sur. Los taínos descienden de los indios arahuacos, que aun viven en la América del Sur. También existen en esa parte del Continente antepasados de los caribes.

Es casi seguro que los arahuacos partieron de la América del Sur primero que los caribes. Avanzaron hacia el Norte por las Antillas Menores y después hacia el Oeste por las Mayores, y empujaron delante de sí a los antiguos siboneyes, donde éstos existían, hasta reducirlos al extremo occidental de Cuba. Se establecieron en las Antillas Mayores, acabaron por olvidar el lugar de donde procedían, así como su antiguo nombre, y se aplicaron el de taínos, que en el idioma de ellos quería decir “gente buena y pacífica”.

Los caribes salieron de sus tierras de la América del Sur mucho tiempo después que los arahuacos o taínos probablemente. Fueron avanzando por las Antillas Menores, conquistándolas y aniquilando a los habitantes taínos. Cuando Cristóbal Colón descubrió las Antillas Menores, realizaban incursiones a Puerto Rico, Haití y Cuba. Por esa época, los taínos se extendían por Cuba con rapidez y empujaban a los siboneyes al extremo occidental de la Isla y a los cayos vecinos o los obligaban a servirles como súbditos o criados.

Restos de los indios antillanos

Todos los indios de las Antillas se han extinguido, pero aún se encuentran restos de sus armas, de los utensilios que usaban y de algunas otras cosas, en los lugares donde habitaban. El hecho de que los restos encontrados puedan agruparse en tres clases distintas, prueba la existencia en lo antiguo de las tres clases de indios: taínos, caribes y siboneyes.

En Cuba se han encontrado muchos restos pertenecientes a los taínos y los siboneyes, y muy pocos atribuidos a los caribes. En las islas Bahamas, Haití y Jamaica, se han hallado muchas cosas de los taínos y pocas de los caribes. En Puerto Rico se han encontrado muchos objetos taínos, pero los caribes abundan también. En cambio, en las Antillas Menores se han descubierto objetos taínos y caribes, pero los de origen caribe son mucho más abundantes.

Los indios de Cuba 

Los taínos se hallaban extendidos por toda la Isla. Los caribes se cree que realizaban incursiones en las costas del extremo oriental, cerca de Maisí, pero que no llegaron a establecerse en ella. En cuanto al tercer grupo, hay ciertas dudas sobre si los guanacabibes y los siboneyes eran la misma gente. El padre Bartolomé de las Casas, que recorrió casi toda la Isla y vivió varios años entre los indios creyó distinguir tres clases de indios en Cuba: unos muy parecidos a los de Haití y que él creía que procedían de aquella isla; otros que le parecieron ser la población nativa y primitiva de Cuba, a los cuales llamó siboneyes o cibuneyes; y un tercer grupo de indios, más salvajes, que vivían en la provincia de Pinar del Río, los guanatebeyes.

Una parte del pueblo siboney se había refugiado al Oeste, huyéndole a los taínos y conservaba sus antiguas costumbres salvajes. La parte que se quedó a vivir junto con los taínos, llegó a aprender la lengua de éstos y alguno de sus usos y sus costumbres. Tal vez por eso Bartolomé de las Casas creyó que eran distintos de los de Pinar del Río y los llamó siboneyes. Esta opinión se fundamenta en el hecho de que en Cuba sólo se han encontrado restos de dos clases de indios, esparcidos por toda la Isla, abundando las reliquias de los taínos en la región oriental y las de los siboneyes en la occidental.

Los siboneyes

Los siboneyes, aplicando este nombre a los indios más atrasados y salvajes que vivían hacia la actual provincia de Pinar del Río, ya se ha dicho que pueden ser considerados como los más antiguos moradores de la Isla. Cuando Cristóbal Colón descubrió a Cuba, tal vez muchos de ellos vivían mezclados y confundidos con los taínos, así como en los cayos y las islitas vecinas.

No se sabe qué armas usaban éstos, pero se cree que el arco y la flecha se contaban entre ellas. Es posible que tuvieran canoas de troncos ahuecados como las de los taínos, pero de más tosca construcción.

Los siboneyes ocupaban cavernas y abrigos habitables en las rocas, cerca de las playas o los ríos, lugares donde se encuentran restos de ellos con frecuencia, pero en ocasiones vivían también en campo abierto, probablemente en bohíos fabricados de manera muy tosca.

Alimentación

Estos indios se alimentaban de productos naturales y no poseían ningún conocimiento de la agricultura. Algunos de los frutos con que se sustentaban los comían en sazón, tomándolos directamente de las plantas que los producían: otros, como los cocos y los corojos, los almacenaban en cuevas para las épocas de escasez. Los cangrejos terrestres y los caracoles formaban una gran parte del alimento diario. Además, comían con frecuencia pescado, jutías y otros pequeños animales. Hay indicios de que un enorme animal de la clase de los perezosos, llamado megalocnus -extinguido en Cuba desde antes del descubrimiento- pudo haber servido también de alimento a los siboneyes.

Costumbres de los siboneyes

Muchos de los depósitos de restos de los siboneyes no muestran trazas de alfarería, aunque quizás tuvieron alguna después de su trato con los taínos. Hacían tazas de madera, con la ayuda del fuego, empleando pedazos de caracol para raspar la parte quemada, a medida que adelantaban en el trabajo.Convertían caracoles grandes en tazas y cucharones, quitándoles las espirales del interior. Empleaban, además, morteros y martillos de piedra muy toscos. En los trabajos de pedernal eran muy inhábiles, consistiendo principalmente los que hacían, en cuchillos y raspadores. En los lugares que ocuparon los siboneyes, suelen encontrarse hachas de piedra y de concha, pero son raras y difieren de las del tipo taíno.

Sus adornos consistían en collares de cuentas, formados de conchas y de vértebras de pescado. Usaban también pendientes de pedacitos de concha, piedra o dientes de tiburón, gastados y pulidos por las aguas. Estos objetos los agujereaban, para suspenderlos por un hilo o cordel.

En las prácticas religiosas de los siboneyes se han visto reflejadas ciertas caras y figuras muy toscas e imperfectas, que se han hallado esculpidas o más bien arañadas sobre los pilares de algunas cavernas de la Isla.

Los taínos

No tenían poblaciones grandes. Preferían reunirse en pequeños pueblos, situados en terrenos llanos de cultivo, donde tuviesen agua potable cerca. Las casas se fabricaban casi todas alrededor de un espacio vacío, llamado batey, eran construidas con madera al natural, las paredes estaban formadas de gruesas estacas clavadas en el suelo o de tablas de palma, en forma circular.

Los taínos construían canoas para viajar por los ríos y el mar. Eran grandes troncos ahuecados por el fuego, de una sola cavidad. Las había muy grandes y bien construidas, impulsándolas con remos.

Para cortar madera y otros usos semejantes, los taínos empleaban hachas de una piedra muy dura, llamada pedernal. Algunas las pulían muy bien, dándoles una forma tan perfecta, que resultan muy difíciles de superar. Estas hachas se montaban y amarraban en mangos de madera. Los taínos ejecutaban también trabajos de talla y recorte de piezas de madera, de hueso y, de conchas, utilizando cuchillos, raspadores y taladros hechos de pedernal. Su habilidad para trabajar el pedernal era muy, inferior a la que manifestaban para lo demás.

Cuando terminaban la labor más gruesa de un objeto, lo pulían, empleando para ello piedras areniscas, sobresaliendo mucho en sus tallados de madera y concha. Los hacían con tanta delicadeza y simetría, que es muy difícil hallar otros mejor ejecutados entre los indios del continente. Los objetos eran decorados con patrones o modelos geométricos, generalmente círculos, óvalos y complicados dibujos de líneas, con figuras representando en formas convencionales personas, animales y seres sobrenaturales, siendo estos últimos muy grotescos.

Sus principales diversiones consistían en unas fiestas llamadas areitos y en cierto juego de pelota. Los areitos se celebraban casi siempre de noche. Consistían en cantar y bailar a la luz de hogueras encendidas en medio del batey. Las pelotas que usaban en sus juegos eran de resina endurecida. Otro de sus placeres era fumar tabaco. Como en sus casas los asientos eran muy raros, permanecían casi siempre en cuclillas. Al hablar gesticulaban mucho, tal vez porque su idioma era muy pobre y se daban a entender por gestos.

Costumbres de los taínos

Los taínos andaban descalzos, casi siempre iban desnudos. Sólo las mujeres se vestían con un pequeño delantal tejido de algodón o de paja. En cambio gustaban de adornarse mucho, pintándose el cuerpo y usando collares y pendientes de piedra, de concha y de hueso, y aretes circulares de concha para las orejas. También empleaban para el adorno personal semillas, frutas de diversas plantas y plumas de colores vivos y vistosos.

Construían los techos con varas de madera, a las cuales amarraban cujes, destinados a atar en ellos las pencas u hojas de palma. Tenían ciertos objetos típicos, entre ellos merecen mencionarse las camas, que eran hamacas, formadas de una red de hilos gruesos de algodón, colgadas de las vigas del techo; unos asientos llamados dujos, trabajados con frecuencia de una manera muy bella, en forma humana o animal, con dibujos e incrustaciones de conchas, y algunas vasijas de madera o de alfarería, hermosamente decoradas. También se hallaban cestas de tejidos de hojas de palma y otras materias, colgadas de las vigas.

Alimentación

Los taínos vivían principalmente de sus cosechas de maíz, del casabe que preparaban con los tubérculos de la yuca, y de los frutos de otras plantas indígenas. Además, cultivaban boniatos, tabaco y algodón. Para preparar el casabe, construían unos ralladores especiales, incrustando numerosas piedrecillas en la superficie de una ancha tabla de madera. Con estos ralladores desmenuzaban la yuca, convirtiéndola en catibía.

El jugo venenoso que cierta clase de yuca suele contener, se lo extraían prensando la catibía en una cesta o un saco de paja, tejido a mano. Esta clase de rallador y esta prensa se usan todavía entre los indios arahuacos de la América del Sur. La catibía, después de prensada, se disponía en forma de tortas delgadas, que colocaban al fuego sobre una plancha circular de barro cocido o de piedra, llamada burén. Entre los restos de los antiguos pueblecito de los taínos, abundan fragmentos o pedazos de estos burenes. Hasta hace unos pocos años, todavía en Cuba se fabricaba casabe de una manera parecida a como lo hacían los indios.

Se dedicaban también a la pesca y a la caza, pero ésta, a causa de la escasez y del pequeño tamaño de la mayor parte de los animales terrestres, era de poca importancia. Casi toda la pesca la realizaban con redes o anzuelos. Unos palos cortos y gruesos, llamados macanas, y las lanzas arrojadizas o jabalinas, eran sus instrumentos favoritos para la caza y la guerra. El arco y la flecha, aunque existían entre ellos, parece que eran poco usados. Cocían los alimentos en cazuelas u ollas de barro, fabricadas por ellos mismos

Carácter de los taínos

Los taínos eran de carácter amable y pacífico. Los padres eran cariñosos con sus hijos y los cuidaban lo mejor que podían. Los que vivían en un mismo pueblo, tenían un jefe, al cual llamaban cacique. El cacique era respetado y obedecido por todos los del pueblo, quienes se llevaban bien unos con otros. La caza, la pesca y los frutos recolectados, se entregaban al cacique, distribuyéndolos éste después entre todos.

Generalmente, nunca los de un pueblo peleaban con los moradores de los pueblos próximos, aunque cada pueblo era independiente y la Isla no tenía un gobierno común.

Los taínos no tenían la cualidad de la previsión, propia del hombre civilizado. Pensaban poco en lo porvenir y vivían al día. No obstante, eran fieles y leales a sus amigos.

Aunque no eran guerreros, a veces los de la región oriental tenían que pelear con indios de otras islas que venían a Cuba, principalmente con los caribes, los cuales solían hacer incursiones en las costas. En sus peleas, los taínos gritaban mucho para atemorizar a sus enemigos.

De la mitología o religión de los taínos se sabe poco. En sus ceremonias religiosas usaban máscaras, unos ídolos llamados cemíes y otros objetos.

Probablemente, la mayor parte de los objetos de uso religioso eran de un material de fácil destrucción por la acción del tiempo, y debido a eso no se han encontrado entre los restos de sus caseríos.

Fuente

  • Octava Edición de “Historia Elemental de Cuba” por Dr. Ramiro Guerra y Sánchez editado en la década de 1940 por Edición Cultural S.A. en La Habana, Cuba.