Puente Carlos

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Puente Carlos
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PaísBandera de la República Checa República Checa
LocalidadCiudad Vieja y Malá Strana
Construcción1357
Longitud500 m
Ancho10 m

Puente Carlos. Es el monumento más famoso de Praga y comunica la Ciudad Vieja con Malá Strana. El puente, de más de 500 metros de largo y 10 de ancho, sirvió en su día para el paso de carruajes y tenía 4 carriles paralelos. Actualmente el puente es completamente peatonal. El Puente de Carlos recibe su nombre de su creador, Carlos IV, que puso la primera piedra en 1357 para sustituir al Puente de Judit, que se destruyó por una inundación.

Leyendas

Aunque el maestro de obras se esforzase al máximo para que los trabajos avanzasen y la construcción del Puente de Carlos fuese sólida, no pasó un solo día sin algún percance o accidente. Agobiado por la mala suerte decidió buscar un ayudante. El nuevo maestro de obras era un joven muy diligente y capaz. Tras incorporarse al trabajo ordenó terminar los arcos, pero lo que se construía de día, el diablo lo derribaba en las horas nocturnas. El constructor percibió la intención del demonio de desbaratar la obra y cerró con él un pacto para que las obras pudieran continuar sin perturbaciones. El constructor asumió el compromiso de entregar al diablo el alma del primero que entrase en el puente una vez terminado. A partir de ese momento la construcción del puente avanzó y no se derrumbó ni un solo arco. Se fijó el día en que el puente sería inaugurado y bendecido. El constructor ordenó a una patrulla apostada en el acesso al puente que no permitiera entrar a nadie. La medida formaba parte de su plan de engañar al diablo y eludir el cumplimiento del pacto.

El constructor había comprado un gallo al que guardó en una canasta en el interior de una de las torres que custodiaban el acceso al puente. El hombre quería soltar al gallo antes de ser bendecido el puente y de esta manera el gallo sería el primero en pisar la calzada de la obra terminada y así se liberaría el constructor del compromiso de entregar al diablo el alma de quien pisase primero el Puente de Carlos. El demonio no era ningún tonto. Descubrió el ardid y preparó una trampa, disfrazándose astutamente de auxiliar de albañil. En el disfraz llegó coriendo a la casa del constructor y jadeante le dijo a su joven esposa que su marido había sufrido en el Puente de Carlos un grave accidente. La afligida mujer corrió al puente y ya que ninguno de los obreros osó detenerla, la desgraciada entró precipitadamente en el nuevo puente.Al ver la inminente perdición de su esposa, el constructor de la obra soltó al gallo... pero ya era tarde. La mujer desapareció ante los ojos del horrorizado esposo, que prorrumpió en llanto.

Desde aquel terrorífico suceso, siempre hacia la medianoche deambulaba por el Puente de Carlos el alma de la desdichada mujer en forma de una figura blanca, gimiendo tan lastimosamente que los transeúntes rezagados huían despavoridos. En cierta oportunidad pasaba por el Puente de Carlos un sencillo campesino que no se dejó amilanar por los desgarradores gemidos de la aparición. Al oír el llanto de la figura fantasmal le dijo: "¡Que Dios te ayude, almita, y que te dé la paz eterna!" Apemas lo hubo dicho, el alma de la esposa de la desdichada mujer se elevó al cielo, cuyas puertas se le abrieron inmediatamente. El bondadoso y devoto hombre la salvó de la perdición, narra la leyenda. El Puente de Carlos fue escenario de muchos sucesos singulares y memorables. Les contaremos una leyenda relacionada con la estatua de S. Juan Nepomuceno, que se yergue en el puente precisamente en el lugar desde el cual los esbirrros del rey Venceslao IV arrojaron al santo mártir al río Vltava. En una aldea cercana a Praga vivía un campesino muy pobre. Tenía una prole numerosa, pero en el bosillo no le tilintaba un solo centavo. Por ser un hombre tan menesteroso, rezaba muy a menudo a S.Juan Nepomucemo rogando que el santo le ayudase a salir del atolladero. Habiendo rezado muchos años, una noche tuvo un sueño muy singular. Soñó con que a su camastro se había acercado S. Juan Nepomuceno dicidéndole: "Vete a Praga y en el Puente de Carlos encontrarás pistas de un tesoro."

El menesteroso padre obedeció. Una vez en el Puente de Carlos, empezó a recorrerlo de un extremo a otro... Durante tres horas estuvo recorriendo el puente mirando ansiosamente a todos los lados para captar una señal, un indicio o una huella del tesoro prometido por S.Juan Nepomuceno. El extraño comportamiento del campesino llamó la atención de un soldado que patrullaba en el puente. Le preguntó entonces. "¿Qué estás buscando? ¿Estás esperando alguien?" "Espero a quien me muestre el tesoro," respondió llanamente el campesino. Al escucharlo el soldado soltó una carcajada.Pero el campesino le dijo: " ¡No te rías!", y contó al soldado el sueño en el que S. Juan Nepomuceno le había prometido un tesoro. Habiéndolo oído, el soldado dejó de reír y lleno de asombro dijo: "También yo soñé esta noche con S. Juan Nepomuceno que me consolaba en mi pobreza diciéndome: 'Vete a la aldea donde se alzan tres cruces sobre una roca. Busca la última casa del pueblo, rodeada por un pequeño huerto con un viejo manzano. Debajo del árbol está enterrado un tesoro que remediará tu pobreza'." "Es mi casa, mi huerto y mi manzano,y las cruces se yerguen sobre nuestra aldea," exclamó asombrado el campesino. Ambos se fueron de prisa a la aldea donde vivía el campesino para averiguar si se cumplía lo que los sueños prometían. Cavaron debajo del viejo manzano y efectivamente desenterraron una olla atiborrada de ducados. El soldado y el campesino se repartieron el tesoro, felices de zafarse de las garras de la pobreza.

Un puente muy antiguo

El río Moldava no fue siempre tan calmo como puede parecer en la actualidad; su furia combinada con las fuertes lluvias muchas veces ocasionaron inundaciones y arrastraron puentes débiles. En el lugar donde se encuentra el Puente Carlos originariamente había un puente de madera que fue destruido en el siglo XI. En 1172, el rey Wenceslao I ordenó la construcción del primer puente de piedra conectando ambas orillas del Moldava, al que dio por nombre Judith, como su esposa. En la época, sólo había otros dos puentes de piedra construidos en la Europa Central. El puente Judith colapsó en 1342 y de las torres con que contaba se conservaron sólo dos: la torre románica del lado de Mala Strana y una segunda que fue integrada en el edificio del convento de los Caballeros de la Cruz, del lado de la Ciudad Vieja. Recién durante el reinado de Carlos IV, emperador del Sacro Imperio Romano, un nuevo puente reemplazaría al malogrado Judith.

La tarea fue comenzada por Jan Ottl y concluida por un favorito de Carlos IV, Petr Parler (quien también trabajó en la construcción de la Capilla de San Wenceslao en la Catedral de San Vito y en la torre del puente de la Ciudad Vieja). Este nuevo puente fue concluido en 1402 y hasta 1870 fue llamado simplemente Puente de Piedra o Puente de Praga. El Puente Carlos mide 516 metros de longitud y 10 metros de ancho, sostenido por 16 arcos. En sus extremos hay tres torres -dos del lado de Mala Strana y una en la Ciudad Vieja-, que antiguamente servían de protección y hoy son miradores turísticos. El Puente Carlos debe su majestuosidad especialmente a las treinta estatuas y conjuntos escultóricos que lo flanquean y que fueron colocadas alrededor del año 1700. Las que se ven actualmente son copias de las originales, que se conservan en el Lapidarium para protegerlas del deterioro.

Durante mucho tiempo el Puente Carlos proporcionaba la única forma de cruzar el río Moldava y para su mantenimiento se cobraba peaje. Fue escenario de cruentos hechos históricos; las cabezas de 27 rebeldes, ejecutados luego de la Batalla de la Montaña Blanca en 1621, acabaron expuestas en el puente a modo de ejemplo. A partir de 1870 pasó a llamarse oficialmente Puente Carlos y comenzó a circular la primera línea de transporte público que luego sería reemplazada por el tranvía tirado por caballos, el tranvía eléctrico y autobuses sucesivamente. Entre 1965 y 1978 se realizaron extensos trabajos de mantenimiento y se decidió prohibir el tránsito vehicular sobre el puente, reservado desde entonces para uso peatonal. Durante el día se instalan vendedores de recuerdos y artistas que intentan atraer a los turistas que por millones cada año pasan por allí.

Datos curiosos

Se dice que Carlos IV participó activamente en el diseño del puente, cuidando hasta el menor detalle. Una de las cosas más curiosas parece ser la fecha y el horario en que comenzó la construcción: en el año 1357, el día 9 del mes 7 a las 5.31 am.; Carlos IV, aconsejado por los astrólogos de la corte, habría elegido ese momento preciso por cuestiones de superstición o quizás para que pudiera recordarse fácilmente como una secuencia de números impares capicúa: 1.3.5.7.9.7.5.3.1. De todas formas, no hay certezas en cuanto a la fecha de inicio de la construcción y este momento "mágico" alimenta sobre todo las leyendas, que las hay por decenas en Praga. Otra cosa inusual es la utilización de yemas de huevo en la mezcla utilizada para unir los bloques de piedra, al parecer con el fin de hacerla más fuerte. Esto que al principio sonaba a leyenda finalmente fue comprobado con exámenes de laboratorio...

Fuentes